Tu compromiso es crucial para que quien lo necesite pueda acceder a medicamentos

La población del Reino Unido no llega a los 70 millones de personas; la de África supera los 1.200 millones. ¿Sabías que el número de servicios paliativos de todo el continente es inferior al que se registra en el país europeo? Son datos que se desprenden del «Atlás de África» impulsado, entre otras instituciones, por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La falta de medicamentos o el acceso insuficiente a éstos, principalmente en áreas remotas de África o zonas urbanas de países poco desarrollados, lastra los esfuerzos para combatir las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD). Muchas niñas y niños no tienen garantizado su Derecho a la Salud en áreas en las que la lepra, la úlcera de Buruli o el pián son endémicas. Se trata de enfermedades olvidadas de la piel cuyo tratamiento es fundamental para evitar secuelas.

La imposibilidad de acceder a medicamentos es un terreno abonado para la estafa y el fraude. Así, este continente se ha convertido en el supermercado mundial de las medicinas falsas. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, en los últimos años, la facturación por vacunas o antirretrovirales «fake» se ha multiplicado por tres hasta alcanzar los 200.000 millones de dólares.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada diez medicamentos del mundo es falso; en África, esta proporción alcanza a siete de cada diez. La OMS cifra en 100.000 personas el número de muertes anuales en todo el continente por el consumo de estas sustancias. Por ejemplo, en 2013, 122.000 niñas y niños menores de cinco años fallecieron en el África subsahariana tras ingerir falsos medicamentos contra la malaria.

Angola es una de las naciones que más está creciendo en África. Un lugar del que brota el petróleo, atrae a multinacionales extranjeras e inmigración (también europea). El horizonte comienza a cambiar con torres de cristal y acero; Google Maps ya permite adivinar las barriadas de bloques de viviendas para personas trabajadores que acompañan a las chabolas en los extraradios de Luanda. A pesar de la imagen de progreso, los hospitales de este país carecen de suficientes medicinas para tratar la malaria, el SIDA o la tuberculosis. Apenas el 4% del presupuesto nacional en 2018 fue para Sanidad, un porcentaje inferior al del año anterior.

El caso de Angola no es ninguna excepción en África. La prevención juega un papel fundamental para eliminar la lepra, erradicar el pian o controlar la úlcera de Buruli. ¿Sabías que en este continente las niñas y niños menores de 5 años tienen 15 veces más probabilidades de fallecer que en España?

¿Alguna vez has pensado en qué probabilidad había de que nacieses en España y no en cualquier otro país del mundo? Una dosis de antibiótico apenas cuesta 10 céntimos. Dos monedas de cobre por las que probablemente no doblarías la espalda. Es crucial el compromiso de quienes hemos tenido la suerte de nacer en un país desarrollado. En el Derecho a la Salud no podemos dejar a nadie atrás.

5 acciones clave contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD)

¿Sabías que más de 1.800 millones de personas beben agua contaminada? ¿Sabías que más de 900 millones defecan al aire libre? ¿Sabías que cerca de una cuarta parte de la población del planeta necesita tratamiento contra Enfermedades Tropicales Desatendidas?

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La importancia de los agentes WASH en la lucha contra las ETD en Benín

WASH son siglas en inglés de Water, Sanitation and Hygiene, un acrónimo muy común en la hoja de ruta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas (ETD), cuyo control intensificado o eliminación está programado para 2020. El acceso a agua potable, el saneamiento y unas condiciones óptimas de higiene son factores directamente relacionados con la reducción de la transmisión de enfermedades olvidadas y el Derecho a la Salud.

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3 preguntas clave sobre enfermedades tropicales desatendidas

Las enfermedades tropicales desatendidas, según la OMS, son aquellas que se propagan en ambientes calurosos y húmedos, propios de los climas tropicales, especialmente en lugares empobrecidos. En muchos casos, se trata de enfermedades transmitidas por insectos. Asimismo, es habitual que proliferen en lugares con aguas contaminadas o estancadas.

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¿Cómo se transmite la úlcera de Buruli?

La úlcera de Buruli es una enfermedad crónica y debilitante que suele afectar a la piel y en ocasiones al hueso. De acuerdo con la OMS, no hay forma de prevenir esta enfermedad tropical, y puede causar desfiguraciones permanentes y discapacidad a largo plazo.

La úlcera de Buruli está causada por Microbacterium ulcerans, un microorganismo cuyo modo de transmisión al ser humano se desconoce y que pertenece a la misma familia que la bactería que causa otras enfermedades tropicales desatendidas, como la lepra.

Úlcera de Buruli

Según recoge la OMS, la mayoría de los casos de úlcera de Buruli se localizan en países ribereños del Golfo de Guinea, como Benín, Costa de Marfil, Ghana o la República Democrática del Congo; la cobertura sanitaria insuficiente, el acceso limitado al agua, o la existencia de comunidades en áreas remotas, trae consigo una mayor incidencia de enfermedades tropicales desatendidas en estos territorios.

Además de en África Occidental, países americanos y del Pacífico Occidental, así como Australia, China o Japón, han notificado a la OMS casos de úlcera de Buruli. A mediados del siglo pasado, un equipo liderado por el profesor Peter MacCallum consiguió aislar el microorganismo causante de esta enfermedad olvidada en seis pacientes de Bairnsdale, al Este de Melbourne. Es por eso que en el Sur de Australia también es conocida esta enfermedad como úlcera de Bairnsdale. La denominación más común de esta enfermedad torpical desatendida proviene de la antigua provincia de Buruli, que actualmente lleva el nombre de su capital, Nakasongola, a orillas del lago Kyoga, en Uganda. En este territorio, en la década de los años 60, se detectaron numerosos casos.

La úlcera de Buruli es una de las enfermedades olvidadas que mayor incidencia tiene actualmente. Mientras en África casi la mitad (48%) de las personas afectadas son niñas y niños menores de 15 años, de acuerdo con la OMS este porcentaje no supera el 10% en Australia. Los conocimientos son limitados, tanto entre los equipos sanitarios como entre la población, que generalmente reside en áreas rurales remotas. Además, los síntomas de la úlcera de Buruli pueden confundirse con otras enfermedades tropicales o afecciones, como las úlceras crónicas, diabéticas o fagedénicas tropicales, la insuficiencia arterial o venosa, o el pian. En el caso particular de Australia, es más habitual que los síntomas puedan confundirse con picaduras de insectos.

Úlcera de Buruli en Uganda (África)

La úlcera de Buruli incide especialmente en áreas cercanas al agua o tras desastres naturales como inundaciones. De hecho, las actividades que se realizan en estos lugares, como la agricultura, junto con la falta de prendas protectoras o exposición al agua sin la debida precaución, incrementan el riesgo de las personas de padecer esta enfermedad tropical desatendida,

El modo en que la úlcera de Buruli se transmite a las personas aún no se ha determinado claramente. Según recoge la Wikipedia, existen investigaciones que determinan que algunos insectos actuáticos o mosquitos de las marismas podrían transmitir el Microbacterium ulcerans. Este microorganismo se desarrolla a una temperatura entre 29 ºC y 33 ºC y una baja concentración de oxigeno.

La transmisión más habitual de la úlcera de Buruli es mediante un traumatismo leve en la piel: un 35% de las veces suele producirse en las extremidades superiores, un 55% en las inferiores y el 10% en otras partes del cuerpo, según recoge la OMS. Los síntomas más habituales son una hinchazón o endurecimiento indoloro en alguna de las extremidades. La enfermedad evoluciona además sin fiebre.

Transmisión de la úlcera de Buruli

En los casos en los que no se trata la enfermedad, el edema, nódulo o placa se convierte en un mes en úlcera. Además, puede darse el caso de que los huesos se vean afectados, lo que provoca deformidades. De acuerdo con la OMS, el 70% de los casos se diagnostican en la fase de ulceración. En los casos en los que la persona afectada esté infectada por el VIH, la evolución de esta enfermedad tropical desatendida es más agresiva debido a la debilidad del sistema inmunitario.

El desconocimiento respecto al modo de transmisión trae consigo una ausencia de medidas de prevención y vacunas eficaces. Los esfuerzos de la OMS y organizaciones que trabajan por el Derecho a la Salud de las personas centran sus esfuerzos en la actualidad en reducir el sufrimiento y desfiguraciones consecuentes de la úlcera de Buruli. Así, la formación de equipos médicos, concienciación de la ciudadanía, desarrollar una cobertura sanitaria que permita detectar de forma precoz esta enfermedad tropical desatendida y el tratamiento antibiótico se han vuelto fundamentales para combatir esta enfermedad tropical desatendida.



¿Qué es la úlcera de Buruli?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la úlcera de Buruli es una enfermedad crónica y debilitante. Suele afectar a la piel, y en ocasiones al hueso. Asimismo, puede causar desfiguraciones permanentes y discapacidad a largo plazo.

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¿Por qué las compañías farmacéuticas no invierten en investigación para la cura de las ETDs?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), más de mil millones de personas en el mundo fueron tratadas de alguna enfermedad tropical desatendida en el 2017. La mayoría de estas epidemias son parasitarias; es decir, transmitidas por insectos, mosquitos, simúlidos o flebótomos; sin embargo, otras se propagan a través del agua contaminada y los huevos de los gusanos.

Las enfermedades tropicales desatendidas prevalecen especialmente en regiones tropicales y subtropicales, siendo así menos comunes en los climas templados debido a que las temperaturas obligan a los artrópodos a tener que hibernar. Sin embargo, la exploración de selvas tropicales, la deforestación, la creciente inmigración y el tráfico aéreo internacional han sido las causantes de la globalización de tales enfermedades.

Por otro lado, gracias al apoyo de las oficinas regionales y nacionales de la OMS y a las 1.889 toneladas de medicamentos enviados, el 2017 consiguió tratar a más de mil millones de personas enfermas por tercer año consecutivo. Tal y como detalla la OMS “son estas iniciativas las que consiguen que varios países hayan eliminado algunas de estas enfermedades”.

Enfermedades tropicales desatendidas

“Las ETD-s no son una fatalidad, son curables y tratables”

 Sin embargo, los expertos advierten que es imprescindible dar más apoyo a los programas nacionales de control de las ETD-s con el fin de poder ampliar el uso de los mejores recursos y tratamientos. Según declara el presidente internacional de MSF, el Dr. Unni Karunakara, “las enfermedades tropicales desatendidas no son una fatalidad, son tratables y curables y esta es la razón por la que suponen todo un reto. El olvido se puede superar y millones de vidas puedes salvarse, pero para ello se requiere una voluntad política que ayude a financiar estas iniciativas que han demostrado ser efectivas”. Y es que, a pesar de que las ETD-s afecten a una de cada siete personas en el mundo, siguen siendo las grandes desconocidas. “Nos encontramos ante un terrible círculo de olvido. Los responsables políticos no se centran en estas enfermedades porque alegan que no existen medios suficientes para tratar a los pacientes adecuadamente.  A su vez, las compañías farmacéuticas no invierten en desarrollo e investigación de nuevos tratamientos porque las ETD-s afectan mayoritariamente a las personas más pobres del mundo, y por lo tanto, no representan a un mercado no lucrativo. Por esta misma razón es hora de romper este círculo”, afirma Gemma Ortiz, referente de Enfermedades Olvidadas de MSF.

Actualmente, son 18 las dolencias que la OMS ha calificado como “desatendidas” entre las cuales destacan la lepra, la úlcera de Buruli, la enfermedad del sueño y la elefantiasis. Sin embargo, en esta ocasión se va a realizar una reflexión más profunda sobre otra ETD que también afecta a muchísimas personas: el pian.

Lugar con falta de higiene

La enfermedad del pian, desde hace 1.6 millones de años lo menos

El pian es una infección tropical crónica de la piel, huesos y articulaciones causada por una subespecie pertenue de Treponema Pallidum. Según afirman los expertos, es la enfermedad más antigua de todas las treponematosis, ya que se llegaron a encontrar evidencias de la infección en esqueletos de Homo Erectus hace 1.6 millones de años. La transmisión del pian ocurre por contacto directo; es decir, de piel a piel y con los fluidos de las lesiones de una persona afectada. Generalmente, la lesión inicial suele estar repleta de bacterias y son los niños las personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad.

En lo que al cuadro clínico respecta, la infección comienza a desarrollarse entre los 10 y 90 primeros días con la aparición de una pequeña lesión inicial llamada “buba madre” en el sitio de la infección. Entre los 3 y 6 meses posteriores, la enfermedad entra en una breve latencia con nuevas lesiones en la cara, brazos, piernas y glúteos, además de fiebre, periostitis y malestar general. Posteriormente, en aproximadamente el 10% de las personas enfermas, pueden llegar a manifestarse lesiones de tipo “goma” que destruyen los tejidos blancos y que pueden producir desfiguraciones alrededor de la nariz y curvaturas anormales en la tibia. A diferencia de otras enfermedades como la sífilis, el pian no genera daño al sistema cardiovascular ni nervioso, además tampoco afecta al feto en el caso de las mujeres embarazadas. En cuanto a la cura, lo más habitual es la inyección intramuscular de penicilina benzatina, aunque la azitromicina administrada a través de la vía oral también ha resultado ser igual de efectiva.

¿Qué sabes acerca de la Úlcera de Buruli?

Tras los últimos acontecimientos, ya son seis las personas que han contraído la enfermedad del Dengue en España durante los últimos dos meses. Este virus es una enfermedad infecciosa que está muy extendida en todas las regiones de clima tropical del planeta y su contagio se produce a través de la picadura del mosquito tigre. Sin embargo, tal y como ha detallado la especialista de enfermedades tropicales de SEMG, María Navarro, la aparición de esta enfermedad en lugares como España “se debe principalmente al cambio climático”. Según detalla, podrían darse más casos de Dengue autóctono; sin embargo, no es algo de lo que nos deberíamos de preocupar por el momento. Además, la evolución de las personas afectadas ha sido muy positiva, una realidad muy diferente a los 390 millones que lo sufren.

Las enfermedades tropicales como el Dengue, son infecciones que son especialmente prevalentes en regiones tropicales y subtropicales, además de ser contraídas a causa de protozoos, virus y bacterias. En el caso de África subsahariana, el impacto de estas enfermedades es comparable al de la malaria y la tuberculosis, a pesar de que la mayoría de ellas puedan tratarse e incluso prevenirse.

Incidencia de la úlcera de Buruli

La Organización Mundial de la Salud enumera 13 enfermedades tropicales, que a pesar de que en países como España su tratamiento y cura son evidentes, en otros lugares como en África son categorizadas como “desatendidas”. ¿Cuáles son estas patologías? La Tripanosomiasis africana, la Tripanosomiasis americana, la Leishmaniosis, la Lepra, la Úlcera de Buruli, la Tracoma, el Pian, la Teniasis, la Equinocosis, la Dracunculiasis, la Filariosis linfática, la Oncocercosis, la Esquistosomiasis, la Nematodosis digestiva, el Dengue, la Rabia y las mordeduras de serpientes.

En esta ocasión, vamos a centrar nuestra atención en una de ellas, la Úlcera de Buruli, una de las más desconocidas pero que a la vez, más daños puede llegar a generar. La Úlcera de Buruli es una enfermedad necrotizante de la piel que afecta generalmente a los niños, produciendo úlceras masivas que desfiguran y que incluso, pueden llegar a dejar lesiones incapacitantes de por vida.

Algunos de sus síntomas principales son las lesiones en las extremidades inferiores y superiores, aunque pueden llegar a aparecer incluso en el tronco y en la cara. Sin embargo, cabe destacar que la mayoría de esas lesiones son indoloras.

La Úlcera de Buruli: en los últimos 4 años ha aumentado un 400% su presencia

Según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente hay 17 enfermedades tropicales desatendidas, como por ejemplo, la Úlcera de Buruli, a nivel mundial que afectan a más de 1.500 millones de personas. En otras palabras, una de cada seis personas en el mundo sufre una enfermedad de la que jamás había escuchado hablar antes. Por este motivo, y con intención de mejorar la calidad de vida de las personas que se encuentran ante esta situación, la OMS reclama a los países afectados una mayor inversión de por lo menos el 0,1% en gasto sanitario: “El aumento de las inversiones de los gobiernos nacionales puede aliviar la miseria humana, distribuir los beneficios económicos de manera más uniforme y ayudar a las masas atrapadas en la pobreza”. Además, la directora general de la OMS, Margaret Chan, subraya que este tipo de patologías producen ceguera, deformidades, discapacidad permanente e incluso fallecimientos. Los países en vías de desarrollo, con medianos y pocos ingresos, son quienes más lo sufren, razón de más para que este organismo de las Naciones Unidas exija orden en la distribución de los recursos económicos para atenuar y mejorar la situación.

Enfermedades tropicales desatendidas: qué son exactamente

De acuerdo con la definición ofrecida por Wikipedia, las ETD son enfermedades infecciosas que prevalecen en regiones tropicales y subtropicales: África, Asia y América. Son causadas por diversos patógenos entre los cuáles destacan los gusanos, protozoos, los virus, las bacterias y los insectos.

En África subsahariana, el impacto del conjunto de estas patologías es comparable al de la malaria o tuberculosis. Además, a pesar de que en los países desarrollados se pueden tratar e incluso prevenir la mayoría de ellas, en los países subdesarrollados son una de las causas más frecuentes de enfermedades graves y de muerte. Y es que, se sigue dando mucha mayor importancia al VIH, paludismo y a la tuberculosis, dejando así a las enfermedades tropicales desatendidas en un segundo plano.

Entre las ETD se encuentran diferentes patologías segmentadas por sus diferentes formas de contagio:

  •  Enfermedades causadas por protozoos:
    • Tripanosomiasis africana
    • Tripanosiamosis americana
    • Leishamniosis
  •  Enfermedades causadas por infecciones bacterianas:
    • Lepra
    • Úlcera de Buruli
    • Tracoma
    • Pian
  •  Enfermedades causadas por gusanos:
    • Cisticercosis y teniasis
    • Equinocosis
    • Dracunculiasis
    • Filiarosis linfática
    • Oncocercosis
    • Nematodosis digestivas
  •  Enfermedades causadas por algún virus:
    • Dengue
    • Rabia
  •  Enfermedades causadas por mordeduras de serpientes:

En esta ocasión, es necesario hacer hincapié en una de las enfermedades que a día no sólo sigue vigente, sino que su presencia sigue en aumento: la Úlcera de Buruli.

Qué es la Úlcera de Buruli

La Úlcera de Buruli es una enfermedad crónica de piel encontrada generalmente en África y que en los últimos cuatro años ha aumentado un 400% su presencia. Esta patología afecta sobre todo a niños y niñas de 4 a 12 años que viven en zonas rurales pobres cerca de ríos, pantanos y aguas estancadas. Se cree que la microbacteria, Mycobacterium Ulcerans, prolifera en el lodo que se forma debajo de las aguas estancadas y que el contagio se produce por el contacto directo con elementos contaminados. Por ejemplo, aerosoles procedentes de superficies acuosas o animales acuáticos.

Cuáles son los síntomas más comunes

Esta bacteria emite toxinas que destruyen las células de la dermis, pequeños vasos sanguíneos y la grasa que se encuentra debajo de la piel, provocando así úlceras y pérdida de piel. A su vez, afecta al 60% de las extremidades inferiores; es decir, a las piernas, y un 30% a las extremidades superiores. En ocasiones, también puede llegar a dañar el 10% de la cara. Además, los periodos de incubación de las lesiones relacionadas con un traumatismo oscilan entre dos semanas y tres años. Una vez pasados los primeros 50-75 días, es común encontrarse con bacterias ácido-alcohol resistentes, lo que significa que la enfermedad está adquiriendo mayor fuerza. Por otro lado, la mayoría de las lesiones son indoloras, es decir, la enfermedad se desarrolla silenciosamente y la mayoría de los pacientes no son conscientes de lo que ocurre dentro de su organismo hasta pasado un tiempo prolongado.

Cómo tratar la Úlcera de Buruli

La pauta básica para el tratamiento de esta patología es la ingesta de antibióticos, aunque en ocasiones puede ser también necesaria la realización de operaciones quirúrgicas. A medida que la úlcera se agranda con el paso del tiempo, el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno pueden ayudar a minimizar la pérdida de piel.

Enfermedades Tropicales Desatendidas en el Golfo de Guinea

Según la OMS las enfermedades tropicales desatendidas son aquellas que son «infecciosas, proliferan en entornos empobrecidos, especialmente en el ambiente caluroso y húmedo de los climas tropicales«. Los factores que facilitan la reproducción de estas enfermedades no son otros que la falta de higiene propia de las áreas más humildes del planeta, unos servicios de salud compuestos por profesionales que muestran una voluntad y una capacidad de sacrificio infinita pero cuentan con medios escasos, y la gran dificultad para obtener agua limpia.

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