Frenar el éxodo de científicos africanos a otros continentes, otro de los objetivos de Anesvad

Se estima que cerca de 20.000 investigadores abandonan África cada año.
Durante los últimos años son muchos los países africanos que apuestan por programas para fomentar la formación y aumentar así el número de científicos y doctores. No obstante, estas buenas intenciones chocan de frente con una realidad plagada de barreras para los profesionales, que pone en peligro el avance tecnológico y científico, así como el desarrollo económico, de estos países.
El continente pierde a trabajadores muy preparados (se estima que 20.000 profesionales de alta cualificación emigran cada año) por causas como la guerra y la inestabilidad política. Pero también por el deseo de obtener mejores oportunidades y entornos de investigación más favorables que les permitan desarrollar sus carreras.
Para abordar este problema la Global Young Academy (GYA) ha creado el proyecto Global State of Young Scientists África, que tiene por objetivo analizar las motivaciones de las nuevas generaciones, sus aspiraciones profesionales y las barreras a las que se enfrentan cuando persiguen sus objetivos. Los primeros resultados de este proyecto apuntan a una falta de tutoría, de recursos y de financiación como problema principal.
En Anesvad somos conscientes de que uno de los pilares para combatir las Enfermedades Tropicales Desatendidas es la investigación y el avance médico, de que la fuerza que debe detener estas afecciones y ayudar a las personas que las padecen debe proceder de los países y poblaciones donde se localizan. Por eso, nos alejamos de estrategias intervencionistas y no limitamos nuestro trabajo al apoyo y colaboración local en proyectos de acceso y promoción de la salud, sino que apostamos por un enfoque de empoderamiento que permita a estos países contar con los recursos humanos que hagan posible luchar contra enfermedades tan terribles como la lepra, la úlcera de Buruli o el pian.
Así, fomentamos programas y llegamos a acuerdos que permitan a los gobiernos locales desarrollar estructuras de apoyo para los científicos y potenciar el acceso a infraestructuras clave de investigación. Es el caso del convenio que Anesvad tiene con el sistema de salud público de Ghana, gracias al que se impulsa la labor en centros de investigación y laboratorios de todo el país, entro los que destacan el Centro Kumasi para la Investigación Colaborativa en Medicina Tropical y otros laboratorios altamente cualificados, como el F-TLC de la Universidad de Ghana.
Lo demostramos también a través  del apoyo que damos al Instituto Noguchi Memorial para la Investigación Médica, uno de los laboratorios de referencia de Ghana, y en el que trabajan jóvenes científicas locales como la investigadora de bacteriología Shirley Victoria Simpson: “Gracias al apoyo que recibimos de Anesvad podemos formar a los técnicos de laboratorio de los distritos, seremos capaces de diagnosticar en los distritos para proporcionar el tratamiento correcto a los enfermos. Además, podemos impulsar la confirmación de enfermedades en laboratorio con métodos moleculares como el PCR”, nos dijo en nuestra última visita.
Porque el futuro de los sistemas sanitarios y el acceso a la salud en países con el potencial humano como Ghana, Togo, Benín o Costa de Marfil debe estar en las manos de tantos jóvenes científicos africanos cuya aspiración, como en el caso de Shirley Victoria, es poner su talento al servicio de sus comunidades.

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Anímate y celebra con nosotros un Fair Saturday muy coral

La Coral de Iralabarri ofrecerá un concierto gratuito a favor de Anesvad el sábado 24 de noviembre en la iglesia de San Antonio de Padua, en Bilbao.
Halloween, Black Friday, Cyber Monday, las navidades… en el último tramo del calendario abundan las fechas que invitan al gasto: unas veces para concedernos algún capricho personal, otras para disfrutar con la familia. Ante la creciente y acelerada vocación hacia el consumo que inunda estos días, hace años nació en Bilbao un movimiento que pretende destacar la aspiración de “ser” frente al deseo de “tener”, la solidaridad en contraposición al agasajo propio: el Fair Saturday.
Esta iniciativa trata de aprovechar el sábado posterior al Black Friday (el último del mes de noviembre) para celebrar acciones que aúnen dos factores fundamentales para el desarrollo de una sociedad más justa: la solidaridad y la cultura. Así, artistas comprometidos con causas sociales de todo el mundo actúan ese día para apoyar el trabajo de una organización de su elección. Con ello consiguen ayudar a difundir la labor de la entidad, además recaudar fondos (mediante la venta de entradas, donativos, etc) para los proyectos elegidos. En la edición de 2017 se celebraron cerca de 600 eventos en 114 ciudades, congregando a más de 100.000 asistentes y generado aproximadamente 189.000€ para numerosas causas.
Por cuarto año consecutivo, en Anesvad nos sumamos al Fair Saturday, que en esta edición se celebrará el 24 de noviembre. Tendremos la suerte de colaborar por segunda vez con la Coral de San Antonio de Iralabarri, que además, y al igual que Anesvad, está viviendo un año muy especial, pues celebra su 20 aniversario. Actuará a las 20.15h. en la bilbaína iglesia de San Antonio de Padua, ubicada en el número 8 de la calle Irala.
La asistencia al concierto es libre y gratuita, y el apoyo que los asistentes quieran brindar a Anesvad provendrá de los donativos que se entreguen allí. Esta recaudación se destinará de manera íntegra al proyecto #HéroesSinCapa, una iniciativa de Anesvad para apoyar la labor de los voluntarios que en Ghana recorren cientos de kilómetros al año en bicicleta buscando a personas que puedan estar expuestas a Enfermedades Tropicales Desatendidas como la úlcera de Buruli o el pian, para ayudarlas y sensibilizar a las comunidades.
¡Anímate, te esperamos el sábado 24 de noviembre a las 20.15h. en la iglesia de San Antonio de Padua para disfrutar de la cultura más solidaria!

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Kofi Nyarko: cuando la enfermedad se convierte en motivación

Este ghanés que superó la lepra y se dedica a ayudar a otras personas en su misma situación ha sido reconocido con un premio internacional por ser ejemplo de superación y lucha contra las ETD.
Una de las prioridades de las organizaciones que nos dedicamos a luchar contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) es visibilizar a las personas afectadas por ellas; son nuestra razón de ser y las depositarias del Derecho a la Salud que defendemos. Por eso nos alegra tanto cada vez una persona que ha vivido en primera persona las consecuencias de las ETD es reconocida y ella misma se lanza a compartir su caso para sensibilizar a la sociedad.
Es el caso del ghanés Jackson Kofi Nyarko, a quien el equipo de comunicación de Anesvad pudo entrevistar en un reciente viaje a Ghana, y que ha sido galardonado con el Premio Wellesley Bailey, otorgado por The Leprosy Mission, organización internacional con presencia en 50 países cuya misión es la erradicación de las causas y consecuencias de la lepra. Estos premios pretenden distinguir a aquellos que han hecho contribuciones extraordinarias a la sociedad al superar el estigma social y los desafíos físicos de la lepra.
Kofi perdió a sus padres siendo niño y fue enviado a vivir con un familiar con quien sufrió maltratos y que en ningún momento se preocupó por su salud. Así, enfermó de lepra, pero la suerte quiso que un comerciante ambulante reconociera sus síntomas y le llevase a un hospital. Para entonces ya tenía signos irreversibles de la enfermedad. Tuvo que mudarse a un centro residencial para niños. Allí, durante la etapa escolar, sufrió la discriminación de sus compañeros por tener lepra y algunas discapacidades derivadas de la enfermedad. Con 16 años Kofi dejó el centro de cuidado infantil para vivir en Ankaful, una comunidad donde residían personas que no deseaban o no podían regresar a casa después del tratamiento para la lepra.
A pesar de las adversidades, Kofi decidió entonces que dedicaría su vida a ayudar a otras personas que estuvieran en situación de discriminación o vulnerabilidad. Por eso, tras graduarse comenzó a enseñar a niños con necesidades especiales en la Escuela Especial St. Elizabeth’s. Años más tarde fue ascendido a director.
Poco después fue nombrado representante para Ghana de IDEA (asociación internacional para la integración, la dignidad y el avance económico), un puesto voluntario que ha ocupado durante los últimos 16 años. Esto le ha permitido colaborar con organizaciones internacionales para eliminar la discriminación que suele conllevar la lepra. También ha testificado ante la Subcomisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra y es parte del Panel de Mujeres y Hombres Afectados por la Lepra de ILEP (federación internacional de entidades que trabajan por eliminar la lepra).
Su dedicación a los demás no se ha quedado ahí: en 2003 Kofi inició un programa en Ghana para conseguir que las personas enfermas de lepra que estén viviendo segregados en comunidades vuelvan a convivir con sus familias. Desde que comenzó este programa, Kofi ha ayudado a 861 de ellas a regresar a su hogar. También ha contribuido a lograr la exención de las cuotas escolares para que los niños y niñas enfermas de lepra en entornos empobrecidos puedan asistir a la escuela.
El enfoque vitalista y proactivo de Kofi le ha permitido superar la adversidad de la lepra y convertir su experiencia personal en una oportunidad para mejorar la vida de los demás: “Puedo ayudar a muchas personas que están pasando por lo mismo que yo pasé a que sean reconocidas y valoradas por la sociedad”. Kofi tuvo lepra, y eso no le ha impedido realizarse como persona, alcanzar metas inimaginables para muchos de nosotros y vivir una vida con dignidad y en igualdad de oportunidades. “Pude casarme y tener cuatro hijos” sentencia orgulloso. ¿Hay algo más bonito e importante que eso?
Kofi, desde Anesvad te felicitamos efusivamente y te animamos a seguir dando ejemplo a todo el mundo.

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El papel clave de la educación para alcanzar el empoderamiento femenino en África

Joyce Banda, expresidenta de Malawi, reflexiona sobre la importancia del aula, donde “se debe enseñar a las niñas a valorarse a sí mismas y como grupo, y que tienen derecho a recibir educación, estar sanas y empoderarse”.
Para Anesvad, luchar contra la lepra, la úlcera de Buruli o el pian implica necesariamente conocer la realidad de los países en los que actuamos. Y en esta realidad destaca una evidencia que no podemos pasar por alto en nuestro trabajo: la discriminación que sufren las mujeres en el acceso al Derecho a la Salud que las asiste. Se trata de una discriminación culturalmente arraigada, que tiene su origen en las barreras sociales que se imponen a las mujeres desde que son niñas.
Afortunadamente, poco a poco las mujeres van recuperando su posición en la esfera laboral, cultural, política y social. Y aunque es un largo camino el que hay que recorrer, testimonios como el de la expresidenta de la República de Malawi, Joyce Banda, contribuyen a avanzar en materia de igualdad.
Banda es fundadora de la Fundación que lleva su nombre, cuyo objetivo es fortalecer la independencia financiera de las mujeres de Malawi y así crear las condiciones para el desarrollo y surgimiento de chicas jóvenes como futuras líderes. Además de por sus logros, a lo largo de su trayectoria profesional, Banda ha sido reconocida como una de las feministas más destacadas de África. Por ese motivo, por su conocimiento del contexto, su opinión sobre el empoderamiento de la mujer africana es tan valiosa.
Para ilustrar la situación de la mujer en África, Banda utiliza el ejemplo de una amiga de su infancia. “Chrissie era la alumna estrella del pueblo de Malawi donde crecí, pero tuvo que desertar de la secundaria porque su familia no se podía permitir los seis dólares de gastos mensuales. Antes de cumplir los 18 estaba casada y con un hijo, y nunca salió del pueblo donde nacimos.
El caso de Chrissie es el opuesto al suyo, ya que “cuando tenía ocho años, un amigo de la familia le dijo a mi padre que pensaba que estaba destinada al liderazgo. Mi papá nunca me dejó olvidar esa estimulante observación, y como resultado de su aliento constante, aproveché cada oportunidad que tuve para hacer realidad la profecía de nuestro amigo. Debo muchos de mis logros a mi fallecido padre, que siempre creyó en mí”.
Por desgracia, Banda señala que la mayoría de las chicas africanas no tienen tanta suerte. A pesar de sus cualidades, existen barreras que coartan su potencial. Esta situación es especialmente cierta en las áreas rurales de África, donde la pobreza, los abusos y la tradición conspiran para limitar las oportunidades, como en el caso de su amiga Chrissie. Hoy, hay más de 130 millones de chicas sin acceso a la escuela en todo el planeta, sin que sea su propia responsabilidad. Para cuando muchas chicas africanas cumplen los diez años, su destino ya está marcado. Algunas son víctimas de dañinas prácticas culturales, como la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil, o se las envía a laborar los campos o a trabajar como asistentas del hogar.
Para Banda, “el cambio de las normas culturales endémicas sobre género e identidad (y el desarrollo de más líderes femeninas) comienza en el aula. Se debe enseñar a las niñas en edad escolar a valorarse a sí mismas y como grupo, y que tienen derecho a recibir educación, estar sanas y empoderarse”.
Por fortuna, señala Banda, hay partes de África que avanzan en la dirección correcta. “Hoy, cerca de un cuarto de los parlamentarios de los países subsaharianos son mujeres, mientras que en 1997 la cifra era de solo un 10%. Ruanda posee el más alto porcentaje de legisladoras del mundo. Y en toda África han sido electas mujeres en funciones de liderazgo en todos los niveles de gobierno”.
Conscientes de la importancia de que a la mujer se le otorgue el rol determinante que le corresponde, las intervenciones de Anesvad en su lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) y por la mejora de la salud en los países en los que actúa (Ghana, Benín, Costa de Marfil y Thogo) incorporan siempre el enfoque de género.
(Copyright: Project Syndicate, 2018. Fuente: El País)

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Los recientes casos de dengue en España: ¿motivo de preocupación?

Repasamos las causas por las que se han producido estos contagios y analizamos el riesgo que suponen.
Dos semanas atrás el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España confirmaba un tercer caso de persona contagiada por dengue en nuestro país, todos ellos miembros de una misma familia que habían pasado juntos sus vacaciones de verano en Murcia y Cádiz. Los tres afectados evolucionan de forma favorable y “presentan buen estado de salud”.
Estos tres casos constituyen la primera ocasión en que la enfermedad se contrae en nuestro país, ya que hasta ahora, todos los casos de dengue descubiertos en España fueron en pacientes que habían viajado a países donde la enfermedad es endémica.
El dengue es una Enfermedad Tropical Desatendida (ETD) causada por un virus del género flavivirus para la que no existe tratamiento específico ni vacuna. No se transmite de persona a persona, sino que es el mosquito el que pica a una persona portadora del patógeno y lo transmite a la siguiente picándola también. En el caso de esta familia, el vector que con toda probabilidad ha transmitido la enfermedad es el mosquito tigre, ampliamente extendido en la costa mediterránea, pero también presente en comunidades como Aragón y Euskadi.
Antes estos tres casos, es normal preguntarse si estamos asistiendo a un avance de la enfermedad dentro de nuestras fronteras, y es incluso comprensible cierto grado de preocupación por tener que hacer frente a infecciones que hasta ahora se limitaban a zonas tropicales.
¿Puede haber una expansión en España?
Para responder a esta pregunta lo primero que se suele hacer es poner el foco en el agente transmisor: el mosquito tigre. Hasta hace años no era una especie frecuente en España, pero poco a poco se han ido convirtiendo en habitual. Los motivos del aumento de transmisión de estas enfermedades tienen que ver con una mayor presencia de estos mosquitos, es cierto, pero también con el creciente movimiento de las personas: por ejemplo, los contenedores de mercancías pueden traer los huevos o larvas de estos mosquitos, y el turismo propicia que cada año varios cientos de turistas vuelvan infectados de sus vacaciones.
La combinación de estos dos factores es la que deriva en casos como el de la familia contagiada. De hecho, según los expertos, este contagio debió ocurrir porque un mosquito tigre picó a una persona que sí se había contagiado en el extranjero. A continuación, ya infectado con el virus, habría picado a estas tres personas, que finalmente terminaron manifestando la enfermedad. Una situación poco frecuente.
Además, la transmisión de la enfermedad es aún más improbable porque la persona enferma que entre en contacto con el mosquito debe tener un número de partículas víricas considerable en su torrente sanguíneo, para que así estas lleguen al estómago del mosquito. Por otro lado, una vez dentro del estómago del insecto, el virus debe ser capaz de superar su sistema inmune, atravesar la pared del estómago y conseguir replicarse hasta llegar a las glándulas salivares para que al picar nuevamente a un humano pueda transmitirse. “Solo un 50% de los mosquitos de esta especie fueron capaces de transmitir el virus en condiciones de laboratorio. Pero afortunadamente estos virus no se encuentran en nuestro país de manera natural y, por lo tanto, las posibilidades de que este insecto entre en contacto con una persona infectada y se complete el ciclo son realmente bajas”, explica el investigador de la Estación Biológica de Doñana y experto en enfermedades transmitidas por mosquitos, Rafael Gutiérrez-López. En cuanto a la posibilidad de epidemias de virus transmitidos por estos insectos, según este experto “es algo muy poco probable, ya que España no está considerada zona de riesgo”.
Por lo tanto, a pesar del lógico respeto que causan enfermedades como el dengue, no suponen un gran riesgo para la salud en países desarrollados como España. Lógicamente, siempre pueden darse complicaciones; pero, por lo general, con una correcta atención médica y seguimiento, éstas no deberían darse. En el caso del dengue existe una forma leve, que se cura simplemente con reposo, ingesta de líquidos y fármacos como el paracetamol, y otra hemorrágica que sí puede llegar a ser mortal, pero sólo si no se trata. En conclusión, países como el nuestro no deberían ser zona de contagio de estas enfermedades. Además, en el caso de producirse suelen ser brotes muy limitados en cuanto al número de casos.
En países pobres sí suponen una grave amenaza
Lo que para nuestro territorio no deja de ser un hecho anecdótico y que no reviste gravedad médica, en países empobrecidos, donde las ETD son endémicas y las poblaciones están en situación de vulnerabilidad, supone un riesgo constante que afecta a cerca de mil millones de personas. Y es que muchas de estas enfermedades tienen su reservorio natural en zonas húmedas y con condiciones higiénico-sanitarias precarias.
Es el caso de los países en los que Anesvad actúa: Ghana, Benín, Costa de Marfil y Thogo. Allí, además, el seguimiento médico y los tratamientos asociados no están garantizados, por lo que quienes contraen enfermedades como el dengue, la filariasis linfática, el pian o la lepra corren el riesgo de desarrollar muchas de las secuelas asociadas: discapacidades que imposibilitan para el trabajo, deformidades y estigma social. Por eso nuestros esfuerzos se centran en combatir las ETD en estos lugares, pues es allí donde más necesario es ahora mismos defender el Derecho a la Salud.
(*Fotografía de portada: De dominio público. Fuente: Centers for Disease Control and Prevention’s Public Health Image Library)

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El Lehendakari y el Alcalde de Bilbao nos acompañaron en la III Edición de los Premios Anesvad

La entrega de premios también ha servido para celebrar el 50 aniversario de la entidad trabajando por el Derecho a la Salud en más de medio centenar de países de América, Asia y África, en causas como la Salud Materno-Infantil, la Trata de Seres Humanos y la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas.
Anesvad ha reconocido a Afworo, Ojos del Mundo y Matres Mundi en la III Edición de los Premios Anesvad a la Cooperación y la Solidaridad, en una gala celebrada en el Museo Guggenheim de Bilbao y que ha contado con la presencia de, entre otros, el lehendakari del Gobierno Vasco, Iñigo Urkullu; el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto; el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Juan Luis Ibarra; y la presidenta de Anesvad, Garbiñe Biurrun.
«En estos años hemos desarrollado un trabajo con enormes recompensas en los países en los que intervenimos», ha destacado la presidenta de Anesvad, Garbiñe Biurrun, quien ha dado las gracias a las personas socias que, con su «ilusión» y «compromiso por un mundo mejor» lo han hecho posible. Biurrun ha recordado que los premios surgieron hace tres años, «con la idea de compartir sinergias de trabajo» entre todas las entidades que comparten trabajo en el país africano para mejorar la salud «de las personas más vulnerables en el África subsahariana». La tercera edición ha coincidido este año con el 50 aniversario de la entidad, que, como los premios, surgió «con modestia» y con la ambición de ayudar a personas enfermas de tuberculosis en Bilbao. «Desde entonces hemos desarrollado mucho trabajo, y un viaje que defendemos con orgullo porque en sí mismo ya es un premio», ha destacado.
El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha agradecido por su parte la «apuesta por la solidaridad» de quienes en 1968 pusieron en marcha la organización, así como la labor de las personas que, en estos 50 años, han hecho posible su funcionamiento, la de «las personas, entidades y organizaciones» que han hecho posible «mantener abierta la puerta del compromiso» y también el trabajo de todas las personas reconocidas con los premios Anesvad. «Anesvad cumple 50 años, y antes de eso Julia ya estaba comprometida con mejorar la salud de las personas; agradecemos vuestra labor, y esperamos que nuestro apoyo os resulte útil para seguir en el mismo camino: emprender, mantener innovar», ha resaltado.
En esta línea, el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, ha animado a la organización a «mirar al futuro subrayando el trabajo solidario». Aburto ha destacado «la impagable labor solidaria» de la organización en estos 50 años, en los que ha representado «valores de esfuerzo, honradez, justicia social y solidaridad», muy en línea con la «ciudad solidaria e inclusiva» que la vio nacer
Más de 300 personas han arropado a la organización que ha contado con un gran respaldo social. Además de muchas personas socias de Anesvad, al evento han acudido otras personalidades del ámbito político y social como José Vicente Reyes, subdelegado del Gobierno en Vizcaya; Teresa Laespada, diputada de Empleo, Inclusión Social e Igualdad en Vizcaya; Ana Otadui, presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia; María Guijarro, directora de Igualdad, Cooperación y Diversidad de la Diputación Foral de Bizkaia, Juan Ignacio Vidarte, director del Museo Guggenheim Bilbao, y Juan Luis Ibarra, presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Anesvad ha aprovechado para celebrar los 50 años que lleva defendiendo el Derecho a la Salud de las poblaciones más vulnerables en más de medio centenar de países de América, Asia y África en causas como la Salud Materno-Infantil, la Trata de Seres Humanos y la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), que afectan a una de cada seis personas en el mundo y en las que se centra desde 2015.
Ha sido Afworo la primera organización galardonada con el Premio en la categoría ‘Emprender’ por su proyecto de ‘Mejora de la atención clínica a las víctimas de mutilación femenina a través de la capacitación y empoderamiento de las matronas y las parteras tradicionales en Liberia’. Con este galardón, Anesvad reconoce de modo especial a quienes emprenden, innovan y han sabido perseverar en su lucha por mejorar la salud de las poblaciones más vulnerables del África Subsahariana. Guillermo Martínez, presidente de la entidad premiada, ha sido el encargado de recoger el galardón.
Innovar en el África Subsahariana es una urgencia y una necesidad, por lo que Anesvad también cree necesario reconocer las iniciativas que han logrado mejorar la salud de las personas gracias a un concepto o una práctica innovadora. Este año, el jurado ha decidido otorgar el Premio en la categoría ‘Innovación’ a Ojos del Mundo, organización que trabaja en Mozambique para reducir problemas oculares en las comunidades rurales y permitir a las mujeres el acceso a tratamientos. Ojos del Mundo ha impulsado, además, un taller de óptica gestionado por una asociación local de mujeres. Núria Ramón, directora general, ha recogido el galardón de manos de Juan Ignacio Vidarte, director del Museo Guggenheim de Bilbao.
El tercero de los premios reconocía la perseverancia, un valor esencial en el mundo de la cooperación. El compromiso con unos ideales, la continuidad y el trabajo constante son esenciales en el tercer sector, por lo que el galardón en la categoría ‘Perseverar’ ha ido a parar a Matres Mundi, la asociación de profesionales de la Salud Materno-Infantil que promueve una maternidad digna y segura en el lugar del mundo con las tasas más altas de mortalidad materna: el África Subsahariana. El alcalde de Bilbao Juan Mari Aburto ha entregado el premio a Vicenç Cararach, presidente de la entidad.
Julia Aguiar, Premio Honorífico
La última de las protagonistas de la noche ha sido Julia Aguiar, que ha recibido el Premio Honorífico de Anesvad por los “56 años que lleva dedicados a cuidar de la salud de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, los últimos 37 de ellos en Benín”, tal y como ha resaltado Garbiñe Biurrun, presidenta del Patronato. “Pocas personas como ella reflejan la labor continuada y la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas en las poblaciones de mayor necesidad”, ha añadido.
Aguiar, responsable del Centro Sanitario Gbèmontin, en Zagnanado, ha transformado un pequeño dispensario en un centro con funciones de hospital en el que cada año se trata a más de 10.000 pacientes, a muchos de los cuales opera ella misma. Es por ello que ha sido reconocida con el Premio Honorífico de Anesvad, que apuesta por tratar las enfermedades no sólo desde un punto de vista sanitario —diagnóstico, prevención, tratamiento, rehabilitación—, sino también desde el compromiso con una distribución más justa y equitativa de los recursos socioeconómicos, principalmente educación, agua potable, higiene, saneamiento y alimentación.
«Tenemos la fama de trabajar por las enfermedades olvidadas, pero cuando se está sobre el terreno, y el enfermo es un pobre, da la sensación de que todas las enfermedades son olvidadas», ha lamentado Aguiar, quien ha recordado que cuando llegó a Benín, «con un simple diploma de enfermera y comadrona», la úlcera de Buruli era una enfermedad que se consideraba «de curanderos».
Pronto, ha recordado, se dieron cuenta de que no existía ningún cirujano en 170 kilómetros a la redonda, ni tampoco rutas de evacuación sencillas. Comenzaron a abrir abscesos, limpiar heridas, curar hernias… Y enseguida empezaron a llegar mujeres enviadas por las maternidades que estaban alrededor. «No pueden imaginar lo que es ver llegar mujeres transportadas durante 40 kilómetros en el transportín de una bicicleta; muchas llegaban con el feto muerto, por supuesto, o en vías de putrefacción». Pero poco a poco, con trabajo, se dieron cuenta de que «es suficiente con querer y creer» para «salvar muchas vidas».
Hasta que hace 42 años se cruzó en su camino una niña con úlcera de Buruli y comenzó el trabajo incansable por el que se la ha reconocido esta tarde contra una de las enfermedades tropicales desatendidas de manifestación cutánea. Un trabajo en el que han recibido la ayuda de entidades como Anesvad, y de muchos profesionales cuya labor ha querido agradecer. «La úlcera de Buruli nos ha hecho conocer otras úlceras y otras afecciones cutáneas que también hemos podido tratar», ha explicado.
Medio siglo de Anesvad
El evento ha servido, además, para celebrar los 50 años en los que Anesvad ha trabajado en más de medio centenar de países de América, Asia y África, en causas como la Salud Materno-Infantil, la Trata de Seres Humanos y las Enfermedades Tropicales Desatendidas.
Durante el acto se proyectó un vídeo conmemorativo que repasa nuestro medio siglo de vida —disponible en la web 50aniversario.anesvad.org, donde se recoge la historia y los hitos más importantes de la entidad— y los asistentes al acto recibieron un libro que recorre la trayectoria de la entidad.
 

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Lanzamos un libro que recorre nuestros 50 años de trabajo por la Salud

Está disponible para descargar desde nuestra web.
Los libros son elementos mágicos. Desde época antigua el ser humano se ha preocupado por trasladar a los libros (en diversos formatos) los avances y relatos que han ido conformando su historia. Un libro es siempre una promesa de descubrimiento. Al afrontar un año tan importante para Anesvad como este 2018, en el que celebramos nuestro 50 aniversario, una tarea esencial para nosotros era hacer un repaso de nuestra historia… ¿y qué mejor forma de hacerlo que a través de un libro? Uno que relatase el medio siglo de trabajo de nuestra organización, repasando nuestros orígenes, los hitos que hemos alcanzado y nuestras acciones e historias más relevantes; todo aquello que ha ido dando forma a lo que es hoy en día Anesvad.
Así, por fin ve la luz un libro en cuya elaboración hemos puesto todo nuestro cariño, y que pasea por las diferentes fases y proyectos de cooperación en los países en los que hemos tenido presencia, hasta llegar al momento actual: la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas. Nuestro objetivo con su publicación es ofrecer a nuestras socias y socios, a la ciudadanía, un documento sobre nuestro trabajo como ONG y el papel de Anesvad como catalizadora de la solidaridad de una base social que está comprometida con la defensa y promoción de la salud en los países más desfavorecidos del mundo.
Para su redacción se han realizado entrevistas con personas que han mantenido una estrecha relación con la organización, así como con colaboradoras, personal sobre el terreno y personas depositarias de los derechos por los que trabajamos. También ha supuesto un intenso trabajo de recopilación de archivo fotográfico y material documental, que ha sido trasladado con mimo a para ilustrar estos cincuenta años de vida de Anesvad. Quienes se asomen a sus páginas podrán ver interesantes fotografías de los primeros años de trabajo con personas enfermas de lepra en Culión, o impactantes retratos de nuestro trabajo actual en Ghana, Costa de Marfil, Togo y Benín luchando contra el pian o la úlcera de Buruli, por ejemplo.
El libro se encuentra disponible en versión pdf –en castellano y euskera- en la web del 50 aniversario de Anesvad y también en el apartado ‘Publicaciones’ de nuestra web. Además, se entregará a los asistentes del acto de entrega de la III Edición de los Premios Anesvad.

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“Tenemos algunos asuntos pendientes”: apúntate a nuestro taller sobre ONGD y Educación para la Transformación Social

Las oficinas de Anesvad acogerán el 31 de octubre un taller abierto en el que se debatirán y compartirán temas relacionados con las prácticas educativas y comunicativas de las ONG y su orientación hacia la construcción de ciudadanía.
Ongawa (Ingeniería para el Desarrollo Humano) es una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) cuyo objetivo es poner la tecnología al servicio del desarrollo humano para construir una sociedad más justa y solidaria. Lo hacen desde cinco líenas de trabajo: agua, Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), energía, empresa y agro/alimentación.
Uno de sus últimos proyectos consiste en una investigación sobre las prácticas educativas y comunicativas de las ONGD y su orientación hacia procesos de transformación social y construcción de ciudadanía. Ongawa ha analizado y sistematizado información sobre 50 organizaciones nacionales, lo que les ha permitido identificar algunos aspectos de la Educación para la Transformación Social (EpTS) sobre los que habría que incidir y abrir debate para optimizar la eficacia de ésta.
La entidad formula estos aspectos a partir de las siguientes preguntas:

¿Estamos las organizaciones orientadas a la transformación política?

¿Nuestras prácticas de EpTS son coherentes con nuestras estrategias de cambio?

¿Incluimos a la ciudadanía en nuestras dinámicas de construcción de discurso, campañas e incidencia?

¿Aplicamos metodologías coherentes a nuestras actividades y estrategias de EpTS?

¿De verdad es tan difícil medir los cambios que conseguimos a través de nuestras acciones de EpTS?

Ahora, con la intención de abordar estas preguntas y comenzar a darles respuesta, se ha organizado un programa de talleres abiertos en todo el país en los que se invita a participar a entidades del sector y a actores sociales que quieran intervenir proactivamente en las estrategias de EpTS.
Uno de estos talleres tendrá lugar el próximo miércoles 31 de octubre, de 12h. a 14.30h. en las oficinas de Anesvad en Bilbao (c/ General Concha, 28). La intención es reunir a un pequeño grupo para contrastar algunos de los aprendizajes más relevantes de la investigación de Ongawa, ofrecer claves y compartir experiencias para seguir avanzando en el desarrollo de prácticas comprometidas con el cambio social y la construcción de ciudadanía global.
Si formas parte de una organización social, te motivan las intervenciones para el desarrollo social o estás interesado en promover la Educación para la Transformación Social, te esperamos en nuestras oficinas. Recuerda, el 31 de octubre, de 12h. a 14.30h. en el número 28 de la calle General Concha, en Bilbao.
Por limitaciones de aforo se ruega confirmar asistencia mandando un mail a maitanefranco@anesvad.org.
 

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Anesvad celebra 50 años centrada en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas, que afectan a una de cada seis personas en el mundo

El aniversario se celebrará en el acto de entrega de la III Edición de los Premios Anesvad, el próximo 29 de octubre en el Guggenheim.
Anesvad cumple 50 años comprometida con el Derecho Humano a la Salud. Lo hace tras haber trabajado en más de medio centenar de países de América, Asia y África, en causas como la Salud Materno-Infantil, la Trata de Seres Humanos y las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), que afectan a una de cada seis personas en el mundo y en las que se centra desde 2015.
La entidad celebrará el aniversario en el acto de entrega de la III Edición de los Premios Anesvad, que tendrá lugar el próximo 29 de octubre en el Museo Guggenheim de Bilbao; un evento que contará con la presencia de autoridades políticas y diversos representantes sociales e institucionales. Además, la organización ha elaborado un vídeo en el que repasa su trayectoria y destaca su actual misión: la lucha contra las ETD en África Subsahariana. El vídeo puede verse pinchando aquí.
Tras un período de reflexión estratégica, Anesvad decidió enfocar su labor en la lucha contra cuatro ETD de manifestación cutánea como son la úlcera de Buruli, la lepra, la filariasis linfática y el pian, y en cuatro de los países más empobrecidos y olvidados de África Subsahariana: Costa de Marfil, Ghana, Benín y Togo. En estos países se concentra el 90% de las personas enfermas por ETD de todo el mundo, y viven las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad, las más empobrecidas y olvidadas del planeta con los sistemas de salud más frágiles e inequitativos.
Estas cuatro ETD, además, alimentan el círculo de la pobreza, son su causa y consecuencia, y hacen insalvable la lucha contra la desigualdad. Afectan principalmente a la población infantil y si no se tratan a tiempo provocan desfiguraciones y discapacidades, con lesiones visibles de por vida. Estas lesiones causan además un enorme estigma entre quienes las padecen ya que limitan sus capacidades de desarrollar una vida social y comunitaria digna y en igualdad de condiciones. Es por ello que Anesvad cree primordial la lucha contra estas afecciones.
Respaldo social
El motor de Anesvad es el apoyo de las cerca de 60.000 personas que hacen posible que la organización desarrolle su actividad con independencia y teniendo a las poblaciones en situación de vulnerabilidad y su salud como único objetivo. Desde sus orígenes el apoyo de la ciudadanía ha sido fundamental, y la cercanía con la sociedad una de sus señas de identidad. La vinculación de la organización con su lugar de nacimiento, Bilbao, a través del servicio de ambulancias, que se mantuvo hasta el año 1989, y del servicio de atención sociosanitaria, que dejó de funcionar el pasado año, ha constituido desde siempre una de sus fortalezas.
Una cercanía que la ha ayudado a contar con una base fiel de donantes, empresas y particulares, que confían en la organización y en su misión. En su labor colaboran también instituciones nacionales e internacionales, respetuosas todas ellas con los valores de Anesvad y comprometidas con el desarrollo del Derecho a la Salud.
Anesvad apuesta por el Buen Gobierno y la Transparencia y así lo acreditan las certificaciones obtenidas por parte de la CONGDE y de Fundación Lealtad. También desarrolla procesos de evaluación, análisis y auditoría externos, como el de sus cuentas anuales, realizadas por la consultora Ernst & Young, que evidencian y fortalecen los esfuerzos por mejorar y abrir Anesvad a la sociedad. Toda la información sobre las cuentas anuales se encuentra en este enlace de la web de Anesvad.
Colaboración con otras entidades
Para poder llevar a cabo su trabajo de cooperación, a lo largo de su historia Anesvad,—que no cuenta con unidades de trabajo sobre el terreno— ha colaborado con cerca de 500 organizaciones y con los gobiernos y las comunidades locales para abordar estas enfermedades de manera conjunta. Con un enfoque basado en los Derechos Humanos y haciendo partícipes a todos los eslabones de la cadena, ha perseguido un mayor impacto a través de una estrategia integral cuyo fin es el de mejorar el nivel de salud de toda la comunidad.
Anesvad apuesta por tratar las enfermedades no sólo desde un punto de vista sanitario—diagnóstico, prevención, tratamiento, rehabilitación—, sino también desde el compromiso con una distribución más justa y equitativa de los recursos socioeconómicos, principalmente educación, agua potable, higiene, saneamiento y alimentación. En todos sus proyectos, la ONGD incorpora las perspectivas de género, discapacidad, interculturalidad y sostenibilidad ambiental, poniendo especial atención a sus vínculos con el Derecho a la Salud.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Anesvad celebra 50 años centrada en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas, que afectan a una de cada seis personas en el mundo

La esperanza de vida en África Subsahariana ha crecido 11 años desde 1990

A pesar de ello, sigue habiendo una enorme desigualdad en las condiciones de bienestar en esta parte del planeta.
Hace unas semanas se publicó el último informe sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH), a cargo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Este indicador de referencia mundial mide cada año, desde 1990, el bienestar de las personas en 189 países del mundo en función de tres parámetros: salud, educación e ingresos. Variables que implican oportunidades reales de mejora de la vida de la población. Con esos criterios se elabora un listado que ordena los países de mayor a menor IDH. En este último informe, Noruega encabeza la lista, mientras que Níger la cierra. Junto a éste, a la cola encontramos otros 11 países, todos de África Subsahariana.
A grandes rasgos, el informe destaca que pese a las grandes desigualdades entre países, el conjunto de Estados progresa, aunque sea lentamente: de los 189 países incluidos en el listado, 59 ya se ubican en el grupo de desarrollo muy alto, y 38 pertenecen al más bajo, cuando en 2010 estas cifras eran de 46 y 49 respectivamente. Otro de los datos más positivos que arroja el documento es que en los 46 Estados que conforman la región subsahariana, la esperanza de vida ha aumentado 11 años desde 1990.
Desigualdad y problemas en África Subsahariana
Precisamente sobre esta zona del planeta el informe recuerda que conviene no perder de vista a los muchos millones las personas que están expuestas a una considerable desigualdad en lo que se refiere a sus condiciones de bienestar, algo que “sigue siendo inadmisible, ya que limita las opciones y oportunidades de los individuos y frena el progreso”.
Además, se incide en que los derechos de los habitantes de los países de África Subsahariana se ven lastrados por las innumerables injusticias históricas y presentes. A ellos hay que sumar la exposición a unos contextos de vida severos, en los que el Derecho a la Salud y el acceso a medidas sanitarias no están ni mucho menos garantizados. Ejemplo de ello son las epidemias de VIH que asolaron el continente durante décadas, o la incidencia actual de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), que se ceban con las personas más desfavorecidas de estas regiones.
Estas conclusiones del informe refrendan el trabajo que desarrolla Anesvad en los países del África Subsahariana en los que está presente: Benín, Ghana, Togo y Costa de Marfil. En estas zonas se concentra el 90% de la carga mundial de morbilidad asociada a las ETD y viven las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad y con los sistemas de salud más precarios.
No se trata únicamente de intervenir desde una perspectiva sanitaria, sino también desde el planteamiento de adecuación de aquellos recursos que mejoren las condiciones de vida de esas poblaciones: acceso a agua potable, medidas higiénicas, alimentación y educación.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: La esperanza de vida en África Subsahariana ha crecido 11 años desde 1990