¿Conseguiremos que el pian sea la segunda enfermedad en ser erradicada en el planeta?

La enfermedad de pian es la más antigua de las treponematosis. De acuerdo con la Wikipedia, existen evidencias de esta infección en esqueletos de 1,6 millones de años localizados en Kenia.

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¿Qué es la úlcera de Buruli?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la úlcera de Buruli es una enfermedad crónica y debilitante. Suele afectar a la piel, y en ocasiones al hueso. Asimismo, puede causar desfiguraciones permanentes y discapacidad a largo plazo.

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Un día para luchar contra el estigma social de la lepra

El día 27 de enero fue el Día Mundial contra la Lepra, una fecha clave para luchar contra el estigma que padecen las personas enfermas. En 2017 se registraron cerca de 211.000 nuevos casos de esta enfermedad. La enfermedad crece en África (5,3%), América (6,4%), el Mediterráneo Oriental (25%), el Pacífico Oriental (4,3%) e incluso en algunas zonas de Europa (3,13%), donde prácticamente ha desaparecido (se ha pasado de 32 casos a 33). Sin embargo, los diagnósticos han retrocedido a nivel global debido a la disminución registrada en India (6,9%).

La lepra afecta sobre todo a la mucosa de las vías respiratorias altas, los ojos, la piel y los nervios periféricos. Esta enfermedad infecciosa crónica está causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente.  En 2018 en España se dieron 6 casos y hubo 18 personas en tratamiento.

Persona enferma de lepra

De acuerdo con la Wikipedia, “la lepra es una enfermedad infecciosa, aunque no muy contagiosa, de nula transmisibilidad cuando está debidamente tratada”. Este último aspecto es fundamental, ya que si la persona enferma de lepra no recibe tratamiento, o éste es inadecuado, sí puede constituir una fuente de contagio, además de padecer secuelas. La lepra se contagia principalmente a través de gotículas nasales y orales cuando existe contacto cercano y frecuente con personas enfermas. De hecho, en la actualidad una persona se contagia cada minuto y medio de esta Enfermedad Tropical Desatendida (ETD).

La lepra tiene cura, y de hecho se encuentra entre las enfermedades que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene como objetivo retirar de la lista de problemas de salud pública.

Falta de higiene

La mejor estrategia de prevención de la lepra estriba en su detección para establecer un tratamiento adecuado. Asimismo, si la persona enferma de lepra ha convivido con otras, éstas deben ser examinadas por un equipo médico que confirme que no se ha dado ningún contagio.

Los antibióticos son la base del tratamiento de la lepra. En el mejor de los casos la persona enferma terminará por sanar del todo, mientras que en otros casos, es posible que deba seguir tomándolos para evitar recaídas. Recientemente la OMS ha alertado del cada vez mayor número de personas que son resistentes a uno o más antibióticos utilizados en el tratamiento de la lepra.

Las lesiones cutáneas tienden a desaparecer con la terapia frente a la lepra. Sin embargo, es posible que si afecta a los nervios la persona enferma no recupere la sensibilidad. En estos casos las personas enfermas dejan de padecer dolor, por lo que es más probable que se hagan heridas o quemaduras que desemboquen en infecciones.

¿Por qué las compañías farmacéuticas no invierten en investigación para la cura de las ETDs?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), más de mil millones de personas en el mundo fueron tratadas de alguna enfermedad tropical desatendida en el 2017. La mayoría de estas epidemias son parasitarias; es decir, transmitidas por insectos, mosquitos, simúlidos o flebótomos; sin embargo, otras se propagan a través del agua contaminada y los huevos de los gusanos.

Las enfermedades tropicales desatendidas prevalecen especialmente en regiones tropicales y subtropicales, siendo así menos comunes en los climas templados debido a que las temperaturas obligan a los artrópodos a tener que hibernar. Sin embargo, la exploración de selvas tropicales, la deforestación, la creciente inmigración y el tráfico aéreo internacional han sido las causantes de la globalización de tales enfermedades.

Por otro lado, gracias al apoyo de las oficinas regionales y nacionales de la OMS y a las 1.889 toneladas de medicamentos enviados, el 2017 consiguió tratar a más de mil millones de personas enfermas por tercer año consecutivo. Tal y como detalla la OMS “son estas iniciativas las que consiguen que varios países hayan eliminado algunas de estas enfermedades”.

Enfermedades tropicales desatendidas

“Las ETD-s no son una fatalidad, son curables y tratables”

 Sin embargo, los expertos advierten que es imprescindible dar más apoyo a los programas nacionales de control de las ETD-s con el fin de poder ampliar el uso de los mejores recursos y tratamientos. Según declara el presidente internacional de MSF, el Dr. Unni Karunakara, “las enfermedades tropicales desatendidas no son una fatalidad, son tratables y curables y esta es la razón por la que suponen todo un reto. El olvido se puede superar y millones de vidas puedes salvarse, pero para ello se requiere una voluntad política que ayude a financiar estas iniciativas que han demostrado ser efectivas”. Y es que, a pesar de que las ETD-s afecten a una de cada siete personas en el mundo, siguen siendo las grandes desconocidas. “Nos encontramos ante un terrible círculo de olvido. Los responsables políticos no se centran en estas enfermedades porque alegan que no existen medios suficientes para tratar a los pacientes adecuadamente.  A su vez, las compañías farmacéuticas no invierten en desarrollo e investigación de nuevos tratamientos porque las ETD-s afectan mayoritariamente a las personas más pobres del mundo, y por lo tanto, no representan a un mercado no lucrativo. Por esta misma razón es hora de romper este círculo”, afirma Gemma Ortiz, referente de Enfermedades Olvidadas de MSF.

Actualmente, son 18 las dolencias que la OMS ha calificado como “desatendidas” entre las cuales destacan la lepra, la úlcera de Buruli, la enfermedad del sueño y la elefantiasis. Sin embargo, en esta ocasión se va a realizar una reflexión más profunda sobre otra ETD que también afecta a muchísimas personas: el pian.

Lugar con falta de higiene

La enfermedad del pian, desde hace 1.6 millones de años lo menos

El pian es una infección tropical crónica de la piel, huesos y articulaciones causada por una subespecie pertenue de Treponema Pallidum. Según afirman los expertos, es la enfermedad más antigua de todas las treponematosis, ya que se llegaron a encontrar evidencias de la infección en esqueletos de Homo Erectus hace 1.6 millones de años. La transmisión del pian ocurre por contacto directo; es decir, de piel a piel y con los fluidos de las lesiones de una persona afectada. Generalmente, la lesión inicial suele estar repleta de bacterias y son los niños las personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad.

En lo que al cuadro clínico respecta, la infección comienza a desarrollarse entre los 10 y 90 primeros días con la aparición de una pequeña lesión inicial llamada “buba madre” en el sitio de la infección. Entre los 3 y 6 meses posteriores, la enfermedad entra en una breve latencia con nuevas lesiones en la cara, brazos, piernas y glúteos, además de fiebre, periostitis y malestar general. Posteriormente, en aproximadamente el 10% de las personas enfermas, pueden llegar a manifestarse lesiones de tipo “goma” que destruyen los tejidos blancos y que pueden producir desfiguraciones alrededor de la nariz y curvaturas anormales en la tibia. A diferencia de otras enfermedades como la sífilis, el pian no genera daño al sistema cardiovascular ni nervioso, además tampoco afecta al feto en el caso de las mujeres embarazadas. En cuanto a la cura, lo más habitual es la inyección intramuscular de penicilina benzatina, aunque la azitromicina administrada a través de la vía oral también ha resultado ser igual de efectiva.

¿Qué sabes acerca de la Úlcera de Buruli?

Tras los últimos acontecimientos, ya son seis las personas que han contraído la enfermedad del Dengue en España durante los últimos dos meses. Este virus es una enfermedad infecciosa que está muy extendida en todas las regiones de clima tropical del planeta y su contagio se produce a través de la picadura del mosquito tigre. Sin embargo, tal y como ha detallado la especialista de enfermedades tropicales de SEMG, María Navarro, la aparición de esta enfermedad en lugares como España “se debe principalmente al cambio climático”. Según detalla, podrían darse más casos de Dengue autóctono; sin embargo, no es algo de lo que nos deberíamos de preocupar por el momento. Además, la evolución de las personas afectadas ha sido muy positiva, una realidad muy diferente a los 390 millones que lo sufren.

Las enfermedades tropicales como el Dengue, son infecciones que son especialmente prevalentes en regiones tropicales y subtropicales, además de ser contraídas a causa de protozoos, virus y bacterias. En el caso de África subsahariana, el impacto de estas enfermedades es comparable al de la malaria y la tuberculosis, a pesar de que la mayoría de ellas puedan tratarse e incluso prevenirse.

Incidencia de la úlcera de Buruli

La Organización Mundial de la Salud enumera 13 enfermedades tropicales, que a pesar de que en países como España su tratamiento y cura son evidentes, en otros lugares como en África son categorizadas como “desatendidas”. ¿Cuáles son estas patologías? La Tripanosomiasis africana, la Tripanosomiasis americana, la Leishmaniosis, la Lepra, la Úlcera de Buruli, la Tracoma, el Pian, la Teniasis, la Equinocosis, la Dracunculiasis, la Filariosis linfática, la Oncocercosis, la Esquistosomiasis, la Nematodosis digestiva, el Dengue, la Rabia y las mordeduras de serpientes.

En esta ocasión, vamos a centrar nuestra atención en una de ellas, la Úlcera de Buruli, una de las más desconocidas pero que a la vez, más daños puede llegar a generar. La Úlcera de Buruli es una enfermedad necrotizante de la piel que afecta generalmente a los niños, produciendo úlceras masivas que desfiguran y que incluso, pueden llegar a dejar lesiones incapacitantes de por vida.

Algunos de sus síntomas principales son las lesiones en las extremidades inferiores y superiores, aunque pueden llegar a aparecer incluso en el tronco y en la cara. Sin embargo, cabe destacar que la mayoría de esas lesiones son indoloras.

Casi un 17% de la población padece una o varias Enfermedades Tropicales Desatendidas

 

Vivimos en una sociedad occidental a la que le aterra escuchar a su alrededor términos como el cáncer, el alzhéimer o el infarto, y es que poco a poco y con el paso del tiempo, se están convirtiendo en tres de los grandes protagonistas a los que gran parte de la sociedad más teme. Sin embargo, nada tiene que ver la realidad en otras partes del mundo donde muchas personas no tienen si quiera la oportunidad de cubrir sus necesidades primarias tales como la alimentación, la protección o la seguridad. Según detalla la OMS, el derecho a la salud trata de cubrir el “grado máximo de salud que se puede lograr” dando respuesta al cumplimiento de condiciones de trabajo seguras, vivienda adecuada y alimentos nutritivos. Desgraciadamente, los grupos sociales vulnerables y marginados son los que más dificultades tienen para disfrutar de ello y quienes están expuestos a mayores tasas de enfermedad.

Dentro de esta fragilidad, las Enfermedades Tropicales Desatendidas constituyen una de las grandes adversidades a las que se enfrentan los países en vías de desarrollo, llegando incluso al nivel de enfermedades como la malaria y la tuberculosis. Aproximadamente una de cada seis personas en el mundo padece una o varias ETD-s, lo que representa a casi un 17% de la población; sin embargo, ese porcentaje sólo incluye a las más de mil millones de personas que viven fuera del foco de atención de la sociedad en condiciones precarias. A pesar de que la OMS reconoce 17 patologías diferentes dentro del grupo de Enfermedades Tropicales Desatendidas, en esta ocasión reflexionaremos acerca de dos de ellas; la lepra y el pian.

200.000 personas afectadas por la lepra

La lepra, también conocida como Mycobacterium Leprae o Bacilo de Hansen, es una enfermedad infecciosa que afecta a una media de 200.000 personas al año. A pesar de considerarse una enfermedad “alarmante”, cabe destacar que es la menos infecciosa dentro de las enfermedades transmisibles, por debajo incluso de un catarro común. Su contagio se produce a través de la tos y del contacto con fluidos nasales de una persona infectada y su incubación puede llegar a ser muy lenta, en algunos casos pueden pasar incluso 5 años. Por otro lado, es posible que los síntomas tarden hasta 20 años en aparecer.

Sus síntomas principales afectan a la piel, los nervios, los ojos y al sistema respiratorio, y a pesar de que los más frecuentes sean los dos primeros, la frecuencia de los daños en la mucosa de los ojos y en las vías respiratorias superiores también es elevada. Generalmente, el signo más característico de la lepra es la lesión en la piel debido a las llagas, erupciones, bultos y pérdidas de tejido que la desfiguran. Por otro lado, los daños en los nervios periféricos pueden causar debilidad muscular y pérdida de sensibilidad en los brazos y en las piernas.

Desde 1995, la OMS distribuye de manera gratuita la “terapia multidroga”, un tratamiento para todas aquellas personas afectadas por la lepra que ha demostrado ser muy eficaz para curar los tres tipos de la enfermedad. Esta “terapia multidroga” combina tres diferentes fármacos: la clofazimina, la rifampicina y la dapsona.

Los menores de 15 años, los más propensos al pian

El pian es una infección tropical de la piel, los huesos y las articulaciones causada por la espiroqueta Treponema pallidum pertenue y que afecta principalmente a comunidades pobres de las regiones tropicales de África, Asia, Latinoamérica y el Pacífico. Generalmente, entre el 75 y 80% de quienes lo sufren son menores de 15 años y la máxima incidencia la registran los niños de entre 6 y 10 años. La transmisión de la enfermedad se produce a través del contacto directo entre pequeñas lesiones que contienen gran cantidad de bacterias. A diferencia de la lepra, el periodo de incubación puede llegar a durar 90 días, aunque en general en las tres semanas ya ha llegado a desarrollarse.

La lesión principal del pian, denominada protopianoma, consiste en una o varias lesiones cutáneas de color rojizo que forman una masa papilomatosa y ulcerada que causa picor. Por otro lado, también es común la presencia de ganglios linfáticos inflamados en la región corporal, la erupción de piel y las lesiones que afectan al cartílago y a las estructuras óseas. En los casos más graves se pueden producir lesiones muy agresivas como la mutilación de la parte central de la cara, también conocido como frambesia gangosa.

Al tratarse de una enfermedad infecciosa, su tratamiento se basa en la administración de antibióticos como la azitromicina o la penicilina benzatina. El pronóstico suele ser bastante esperanzador, con una curación completa en la mayoría de los casos; sin embargo, si no se receta ningún medicamento, pueden llegar a desarrollarse complicaciones en el 10% de las personas afectadas como deformidades o dificultad para movilizar ciertas articulaciones.

Cada año se diagnostican 200.000 casos de Lepra en el mundo

2400 millones de personas no disponen de instalaciones sanitarias básicas

Las enfermedades tropicales desatendidas son un grupo de diferentes enfermedades tropicales frecuentes en poblaciones de ingresos bajos en regiones de desarrollo de África, Asia o América. Estas enfermedades, puestas en contraste con las tres plagas mundiales (VIH, tuberculosis y paludismo), están causadas por diferentes patógenos como los parásitos helmintos, los protozoos, los virus y las bacterias. Algunos de sus síntomas más característicos son la ceguera, la desfiguración, la mutilación y la debilidad. Por otro lado,  más del 70% de los países que informan de la presencia de enfermedades tropicales desatendidas tienen ingresos medianos y bajos.

A día de hoy, la OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoce 17 patologías caracterizadas como enfermedades tropicales desatendidas. Por esta misma razón, alude a la necesidad de recibir apoyos políticos decididos, donaciones desinteresadas de medicamentos y mejoras en las condiciones de vida con el fin de luchar contra estas enfermedades en los países más vulnerables. Según la Directora General, Margaret Chan, “la Organización ha sido testigo de avances extraordinarios en el empeño por doblegar antiguas plagas como la enfermedad del sueño y la elefantiasis”, y es que, ya sólo en 2015 la OMS logró intervenir en el tratamiento de 1000 millones de personas que padecían al menos una enfermedad tropical desatendida.

Sin embargo, el Doctor Dirk Engels, Director del Departamento de Control de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, destaca que “para continuar avanzando en la lucha contra estas enfermedades, es fundamental realizar progresos que nos acerquen a los logros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por esta misma razón, la OMS cree necesario alcanzar las metas mundiales relativas al agua y el saneamiento, ya que todavía hay 2400 millones de personas que no disponen de instalaciones sanitarias básicas y 660 millones continúan bebiendo agua de fuentes “no mejoradas”.

¿Es la lepra tan contagiosa como realmente creemos?

En algún momento de nuestras vidas todos hemos llegado a escuchar el término “Lepra”, sin embargo, lo que quizás no sepamos es que cada año se diagnostican más de 200.000 casos en el mundo. La lepra es una enfermedad infecciosa causada por la Mycobacterium leprae que afecta a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias y los ojos. A pesar de que todavía haya personas que relacionan la enfermedad con el contagio y la muerte directa, puede tratarse de manera efectiva con antibióticos. Durante la década de los 40, la lepra era incurable y quienes la padecían solían sufrir desfiguraciones visibles y discapacidades significativas, convirtiéndolas así en blanco fácil para ser rechazadas y marginadas.

¿Cuáles son los signos y síntomas más característicos?

A pesar de que la enfermedad pueda manifestarse a cualquier edad, las personas de entre 5 y 30 años son quienes más la padecen. Además, los primeros síntomas no llegan a aparecer hasta pasados los primeros 12 meses desde el contagio. Dentro de la propia enfermedad, destacan tres tipos de lepra diferentes:

  • Lepra tuberculoide: Las lesiones cutáneas consisten en una o unas pocas máculas hipoestésicas con hipopigmentación central y bordes netos sobreelevados. Además, las áreas afectadas por este exantema no tienen sensibilidad debido a la lesión de los nervios periféricos subyacentes.
  • Lepra lepromatosa: La neuropatía periférica es más grave que en la lepra tuberculoide, con más áreas entumecidas. A su vez, gran parte de la piel y varias áreas del cuerpo, como los riñones, la nariz y los testículos, pueden estar debilitadas.
  • Lepra limítrofe: No tiene tratamiento y se identifica con características de la lepra tuberculoide y de la lepromatosa. Su gravedad puede disminuir y convertirse en una forma más semejante a la tuberculoide, o puede empeorar y transformarse en una forma más similar a la lepromatosa.

A su vez, la enfermedad también puede afectar a otras áreas del cuerpo como la piel, la nariz, los ojos, la función sexual o los riñones.

¿A qué tratamientos debe someterse el o la paciente?

  • Régimenes polifarmacológicos compuestos por dapsona, rifampicina y clofazimina. La OMS ofrece estos fármacos de manera gratuita a todas las personas que padecen la lepra en el mundo.
  • Antibióticos de mantenimiento que a pesar de detener la progresión de la enfermedad, no revierten la lesión nerviosa ni las enfermedades. Por ello, la detección precoz y el tratamiento temprano son clave.

¿Cómo se puede prevenir la lepra?

El riesgo de transmisión es bastante bajo; sin embargo, los contactos familiares de los pacientes con lepra deben ser controlados para detectar los posibles síntomas que se pueden ir desarrollando. La mejor medida preventiva es evitar el contacto con líquidos corporales y el exantema de las personas infectadas.

La Úlcera de Buruli: en los últimos 4 años ha aumentado un 400% su presencia

Según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente hay 17 enfermedades tropicales desatendidas, como por ejemplo, la Úlcera de Buruli, a nivel mundial que afectan a más de 1.500 millones de personas. En otras palabras, una de cada seis personas en el mundo sufre una enfermedad de la que jamás había escuchado hablar antes. Por este motivo, y con intención de mejorar la calidad de vida de las personas que se encuentran ante esta situación, la OMS reclama a los países afectados una mayor inversión de por lo menos el 0,1% en gasto sanitario: “El aumento de las inversiones de los gobiernos nacionales puede aliviar la miseria humana, distribuir los beneficios económicos de manera más uniforme y ayudar a las masas atrapadas en la pobreza”. Además, la directora general de la OMS, Margaret Chan, subraya que este tipo de patologías producen ceguera, deformidades, discapacidad permanente e incluso fallecimientos. Los países en vías de desarrollo, con medianos y pocos ingresos, son quienes más lo sufren, razón de más para que este organismo de las Naciones Unidas exija orden en la distribución de los recursos económicos para atenuar y mejorar la situación.

Enfermedades tropicales desatendidas: qué son exactamente

De acuerdo con la definición ofrecida por Wikipedia, las ETD son enfermedades infecciosas que prevalecen en regiones tropicales y subtropicales: África, Asia y América. Son causadas por diversos patógenos entre los cuáles destacan los gusanos, protozoos, los virus, las bacterias y los insectos.

En África subsahariana, el impacto del conjunto de estas patologías es comparable al de la malaria o tuberculosis. Además, a pesar de que en los países desarrollados se pueden tratar e incluso prevenir la mayoría de ellas, en los países subdesarrollados son una de las causas más frecuentes de enfermedades graves y de muerte. Y es que, se sigue dando mucha mayor importancia al VIH, paludismo y a la tuberculosis, dejando así a las enfermedades tropicales desatendidas en un segundo plano.

Entre las ETD se encuentran diferentes patologías segmentadas por sus diferentes formas de contagio:

  •  Enfermedades causadas por protozoos:
    • Tripanosomiasis africana
    • Tripanosiamosis americana
    • Leishamniosis
  •  Enfermedades causadas por infecciones bacterianas:
    • Lepra
    • Úlcera de Buruli
    • Tracoma
    • Pian
  •  Enfermedades causadas por gusanos:
    • Cisticercosis y teniasis
    • Equinocosis
    • Dracunculiasis
    • Filiarosis linfática
    • Oncocercosis
    • Nematodosis digestivas
  •  Enfermedades causadas por algún virus:
    • Dengue
    • Rabia
  •  Enfermedades causadas por mordeduras de serpientes:

En esta ocasión, es necesario hacer hincapié en una de las enfermedades que a día no sólo sigue vigente, sino que su presencia sigue en aumento: la Úlcera de Buruli.

Qué es la Úlcera de Buruli

La Úlcera de Buruli es una enfermedad crónica de piel encontrada generalmente en África y que en los últimos cuatro años ha aumentado un 400% su presencia. Esta patología afecta sobre todo a niños y niñas de 4 a 12 años que viven en zonas rurales pobres cerca de ríos, pantanos y aguas estancadas. Se cree que la microbacteria, Mycobacterium Ulcerans, prolifera en el lodo que se forma debajo de las aguas estancadas y que el contagio se produce por el contacto directo con elementos contaminados. Por ejemplo, aerosoles procedentes de superficies acuosas o animales acuáticos.

Cuáles son los síntomas más comunes

Esta bacteria emite toxinas que destruyen las células de la dermis, pequeños vasos sanguíneos y la grasa que se encuentra debajo de la piel, provocando así úlceras y pérdida de piel. A su vez, afecta al 60% de las extremidades inferiores; es decir, a las piernas, y un 30% a las extremidades superiores. En ocasiones, también puede llegar a dañar el 10% de la cara. Además, los periodos de incubación de las lesiones relacionadas con un traumatismo oscilan entre dos semanas y tres años. Una vez pasados los primeros 50-75 días, es común encontrarse con bacterias ácido-alcohol resistentes, lo que significa que la enfermedad está adquiriendo mayor fuerza. Por otro lado, la mayoría de las lesiones son indoloras, es decir, la enfermedad se desarrolla silenciosamente y la mayoría de los pacientes no son conscientes de lo que ocurre dentro de su organismo hasta pasado un tiempo prolongado.

Cómo tratar la Úlcera de Buruli

La pauta básica para el tratamiento de esta patología es la ingesta de antibióticos, aunque en ocasiones puede ser también necesaria la realización de operaciones quirúrgicas. A medida que la úlcera se agranda con el paso del tiempo, el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno pueden ayudar a minimizar la pérdida de piel.

La enfermedad del Pian: ¿Qué es y a quién afecta?

La enfermedad del Pian es una infección tropical de piel causada por treponemas, más precisamente por la bacteria Treponema pallidum pertenue. Esta enfermedad forma parte de las llamadas Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), junto con, por ejemplo, la úlcera de Buruli y la lepra.

El Pian causa úlceras grandes y dolorosas que afectan a la piel, a los huesos y al cartílago, generalmente en los brazos y en las piernas. Esta enfermedad tropical desatendida es muy contagiosa y se encuentra en los países de pobreza extrema en las que las condiciones higiénicas y los servicios sanitarios son básicos. El Pian se encuentra en 14 países de las zonas de África Occidental, del Sudeste Asiático y del Pacífico, entre los que destacan el Golfo de Guinea, África Central, Indonesia y Papúa Nueva Guinea.

La inmensa mayoría de las personas que padecen esta enfermedad tropical desentendida (ETD) son niños y niñas menores de 15 años. La enfermedad de Pian suele producir desfiguraciones y discapacidades que producen un gran dolor y sufrimiento entre los jóvenes enfermos. Estos niños suelen ser aislados y no suelen poder ir al colegio ni jugar con otros niños.

Enfermedad del Pian

Este tipo de enfermedades no solo provoca secuelas emocionales en los niños y niñas, también tienen un gran impacto económico en las sociedades más necesitadas. Son muchas las familias que se gastan todos sus ahorros para poder acceder a una atención sanitaria básica. Es más, la mitad del mundo aún carece de una cobertura de servicios de salud básica.

Actualmente existe una pastilla llamada Azitromicina, que puede curar la enfermedad del Pian con una sola dosis oral. Uno de los objetivos para el año 2020 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es erradicar la enfermedad del Pian para el año 2020, y diversas organizaciones como la Fundación Anesvad trabajan para conseguir que la enfermedad del Pian sea la segunda enfermedad infecciosa humana en desaparecer. Luchemos entre todos para hacer desaparecer el Pian; logremos que los niños más desfavorecidos olviden qué es estar sufriendo por una enfermedad curable. Luchemos por el derecho a la salud de todos los niños en el mundo.

El derecho a la salud y las enfermedades tropicales desatendidas

Sin lugar a duda, la salud es nuestro bien más preciado. Desde 1946, el derecho a la salud constituye un derecho fundamental de todos los seres humanos. Según afirma la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, “el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”.

El derecho a la salud obliga al Estado a garantizar a sus ciudadanos a acceder a servicios de cuidado médico. El derecho a la salud no solo incluye el acceso asequible y de mejor calidad posible, sino que también está estrechamente ligado a otros derechos humanos fundamentales, como al derecho al agua potable, al saneamiento adecuado y al derecho a la alimentación.

A pesar de que estos derechos que se consideren fundamentales, en realidad existen 100 millones de personas en el mundo que viven en extrema pobreza y que no tienen acceso al agua. Esto implica que una parte importante de la población mundial no pueda permitirse una higiene mínima, un saneamiento adecuado ni una vivienda digna. De esta forma, estas sociedades marginadas suelen ser muy vulnerables a problemas sanitarios crónicos.

Por ejemplo, millones de personas en el mundo sufren enfermedades tropicales desatendidas como la úlcera de Buruli, el pian, la lepra o la filariasis linfática. Estas enfermedades olvidadas afectan en la gran mayoría a niñas y niños y su desarrollo se ve gravemente afectado. Si no se tratan a tiempo estas enfermedades, pueden provocar lesiones graves de por vida. En cambio, la mayoría de las personas que sufren estas enfermedades no tienen acceso a un tratamiento y muchas veces ni siquiera sabe que está enferma.

Enfermedades desatendidas en niñas y niños

Como decía Schopenhauer, “la salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”. Sin lugar a duda, la salud es una de esas cosas a las que no solemos darle la importancia que se merece hasta que la perdemos. Todas las personas independientemente de su raza, sexo, edad u otra condición se merecen tener acceso a la salud. Es por eso que debemos luchar contra la desigualdad y la discriminación y trabajar por el derecho a la salud de las personas más olvidadas.