¿Por qué las compañías farmacéuticas no invierten en investigación para la cura de las ETDs?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), más de mil millones de personas en el mundo fueron tratadas de alguna enfermedad tropical desatendida en el 2017. La mayoría de estas epidemias son parasitarias; es decir, transmitidas por insectos, mosquitos, simúlidos o flebótomos; sin embargo, otras se propagan a través del agua contaminada y los huevos de los gusanos.

Las enfermedades tropicales desatendidas prevalecen especialmente en regiones tropicales y subtropicales, siendo así menos comunes en los climas templados debido a que las temperaturas obligan a los artrópodos a tener que hibernar. Sin embargo, la exploración de selvas tropicales, la deforestación, la creciente inmigración y el tráfico aéreo internacional han sido las causantes de la globalización de tales enfermedades.

Por otro lado, gracias al apoyo de las oficinas regionales y nacionales de la OMS y a las 1.889 toneladas de medicamentos enviados, el 2017 consiguió tratar a más de mil millones de personas enfermas por tercer año consecutivo. Tal y como detalla la OMS “son estas iniciativas las que consiguen que varios países hayan eliminado algunas de estas enfermedades”.

Enfermedades tropicales desatendidas

“Las ETD-s no son una fatalidad, son curables y tratables”

 Sin embargo, los expertos advierten que es imprescindible dar más apoyo a los programas nacionales de control de las ETD-s con el fin de poder ampliar el uso de los mejores recursos y tratamientos. Según declara el presidente internacional de MSF, el Dr. Unni Karunakara, “las enfermedades tropicales desatendidas no son una fatalidad, son tratables y curables y esta es la razón por la que suponen todo un reto. El olvido se puede superar y millones de vidas puedes salvarse, pero para ello se requiere una voluntad política que ayude a financiar estas iniciativas que han demostrado ser efectivas”. Y es que, a pesar de que las ETD-s afecten a una de cada siete personas en el mundo, siguen siendo las grandes desconocidas. “Nos encontramos ante un terrible círculo de olvido. Los responsables políticos no se centran en estas enfermedades porque alegan que no existen medios suficientes para tratar a los pacientes adecuadamente.  A su vez, las compañías farmacéuticas no invierten en desarrollo e investigación de nuevos tratamientos porque las ETD-s afectan mayoritariamente a las personas más pobres del mundo, y por lo tanto, no representan a un mercado no lucrativo. Por esta misma razón es hora de romper este círculo”, afirma Gemma Ortiz, referente de Enfermedades Olvidadas de MSF.

Actualmente, son 18 las dolencias que la OMS ha calificado como “desatendidas” entre las cuales destacan la lepra, la úlcera de Buruli, la enfermedad del sueño y la elefantiasis. Sin embargo, en esta ocasión se va a realizar una reflexión más profunda sobre otra ETD que también afecta a muchísimas personas: el pian.

Lugar con falta de higiene

La enfermedad del pian, desde hace 1.6 millones de años lo menos

El pian es una infección tropical crónica de la piel, huesos y articulaciones causada por una subespecie pertenue de Treponema Pallidum. Según afirman los expertos, es la enfermedad más antigua de todas las treponematosis, ya que se llegaron a encontrar evidencias de la infección en esqueletos de Homo Erectus hace 1.6 millones de años. La transmisión del pian ocurre por contacto directo; es decir, de piel a piel y con los fluidos de las lesiones de una persona afectada. Generalmente, la lesión inicial suele estar repleta de bacterias y son los niños las personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad.

En lo que al cuadro clínico respecta, la infección comienza a desarrollarse entre los 10 y 90 primeros días con la aparición de una pequeña lesión inicial llamada “buba madre” en el sitio de la infección. Entre los 3 y 6 meses posteriores, la enfermedad entra en una breve latencia con nuevas lesiones en la cara, brazos, piernas y glúteos, además de fiebre, periostitis y malestar general. Posteriormente, en aproximadamente el 10% de las personas enfermas, pueden llegar a manifestarse lesiones de tipo “goma” que destruyen los tejidos blancos y que pueden producir desfiguraciones alrededor de la nariz y curvaturas anormales en la tibia. A diferencia de otras enfermedades como la sífilis, el pian no genera daño al sistema cardiovascular ni nervioso, además tampoco afecta al feto en el caso de las mujeres embarazadas. En cuanto a la cura, lo más habitual es la inyección intramuscular de penicilina benzatina, aunque la azitromicina administrada a través de la vía oral también ha resultado ser igual de efectiva.

Casi un 17% de la población padece una o varias Enfermedades Tropicales Desatendidas

 

Vivimos en una sociedad occidental a la que le aterra escuchar a su alrededor términos como el cáncer, el alzhéimer o el infarto, y es que poco a poco y con el paso del tiempo, se están convirtiendo en tres de los grandes protagonistas a los que gran parte de la sociedad más teme. Sin embargo, nada tiene que ver la realidad en otras partes del mundo donde muchas personas no tienen si quiera la oportunidad de cubrir sus necesidades primarias tales como la alimentación, la protección o la seguridad. Según detalla la OMS, el derecho a la salud trata de cubrir el “grado máximo de salud que se puede lograr” dando respuesta al cumplimiento de condiciones de trabajo seguras, vivienda adecuada y alimentos nutritivos. Desgraciadamente, los grupos sociales vulnerables y marginados son los que más dificultades tienen para disfrutar de ello y quienes están expuestos a mayores tasas de enfermedad.

Dentro de esta fragilidad, las Enfermedades Tropicales Desatendidas constituyen una de las grandes adversidades a las que se enfrentan los países en vías de desarrollo, llegando incluso al nivel de enfermedades como la malaria y la tuberculosis. Aproximadamente una de cada seis personas en el mundo padece una o varias ETD-s, lo que representa a casi un 17% de la población; sin embargo, ese porcentaje sólo incluye a las más de mil millones de personas que viven fuera del foco de atención de la sociedad en condiciones precarias. A pesar de que la OMS reconoce 17 patologías diferentes dentro del grupo de Enfermedades Tropicales Desatendidas, en esta ocasión reflexionaremos acerca de dos de ellas; la lepra y el pian.

200.000 personas afectadas por la lepra

La lepra, también conocida como Mycobacterium Leprae o Bacilo de Hansen, es una enfermedad infecciosa que afecta a una media de 200.000 personas al año. A pesar de considerarse una enfermedad “alarmante”, cabe destacar que es la menos infecciosa dentro de las enfermedades transmisibles, por debajo incluso de un catarro común. Su contagio se produce a través de la tos y del contacto con fluidos nasales de una persona infectada y su incubación puede llegar a ser muy lenta, en algunos casos pueden pasar incluso 5 años. Por otro lado, es posible que los síntomas tarden hasta 20 años en aparecer.

Sus síntomas principales afectan a la piel, los nervios, los ojos y al sistema respiratorio, y a pesar de que los más frecuentes sean los dos primeros, la frecuencia de los daños en la mucosa de los ojos y en las vías respiratorias superiores también es elevada. Generalmente, el signo más característico de la lepra es la lesión en la piel debido a las llagas, erupciones, bultos y pérdidas de tejido que la desfiguran. Por otro lado, los daños en los nervios periféricos pueden causar debilidad muscular y pérdida de sensibilidad en los brazos y en las piernas.

Desde 1995, la OMS distribuye de manera gratuita la “terapia multidroga”, un tratamiento para todas aquellas personas afectadas por la lepra que ha demostrado ser muy eficaz para curar los tres tipos de la enfermedad. Esta “terapia multidroga” combina tres diferentes fármacos: la clofazimina, la rifampicina y la dapsona.

Los menores de 15 años, los más propensos al pian

El pian es una infección tropical de la piel, los huesos y las articulaciones causada por la espiroqueta Treponema pallidum pertenue y que afecta principalmente a comunidades pobres de las regiones tropicales de África, Asia, Latinoamérica y el Pacífico. Generalmente, entre el 75 y 80% de quienes lo sufren son menores de 15 años y la máxima incidencia la registran los niños de entre 6 y 10 años. La transmisión de la enfermedad se produce a través del contacto directo entre pequeñas lesiones que contienen gran cantidad de bacterias. A diferencia de la lepra, el periodo de incubación puede llegar a durar 90 días, aunque en general en las tres semanas ya ha llegado a desarrollarse.

La lesión principal del pian, denominada protopianoma, consiste en una o varias lesiones cutáneas de color rojizo que forman una masa papilomatosa y ulcerada que causa picor. Por otro lado, también es común la presencia de ganglios linfáticos inflamados en la región corporal, la erupción de piel y las lesiones que afectan al cartílago y a las estructuras óseas. En los casos más graves se pueden producir lesiones muy agresivas como la mutilación de la parte central de la cara, también conocido como frambesia gangosa.

Al tratarse de una enfermedad infecciosa, su tratamiento se basa en la administración de antibióticos como la azitromicina o la penicilina benzatina. El pronóstico suele ser bastante esperanzador, con una curación completa en la mayoría de los casos; sin embargo, si no se receta ningún medicamento, pueden llegar a desarrollarse complicaciones en el 10% de las personas afectadas como deformidades o dificultad para movilizar ciertas articulaciones.