¿Qué sabes acerca de la Úlcera de Buruli?

Tras los últimos acontecimientos, ya son seis las personas que han contraído la enfermedad del Dengue en España durante los últimos dos meses. Este virus es una enfermedad infecciosa que está muy extendida en todas las regiones de clima tropical del planeta y su contagio se produce a través de la picadura del mosquito tigre. Sin embargo, tal y como ha detallado la especialista de enfermedades tropicales de SEMG, María Navarro, la aparición de esta enfermedad en lugares como España “se debe principalmente al cambio climático”. Según detalla, podrían darse más casos de Dengue autóctono; sin embargo, no es algo de lo que nos deberíamos de preocupar por el momento. Además, la evolución de las personas afectadas ha sido muy positiva, una realidad muy diferente a los 390 millones que lo sufren.

Las enfermedades tropicales como el Dengue, son infecciones que son especialmente prevalentes en regiones tropicales y subtropicales, además de ser contraídas a causa de protozoos, virus y bacterias. En el caso de África subsahariana, el impacto de estas enfermedades es comparable al de la malaria y la tuberculosis, a pesar de que la mayoría de ellas puedan tratarse e incluso prevenirse.

Incidencia de la úlcera de Buruli

La Organización Mundial de la Salud enumera 13 enfermedades tropicales, que a pesar de que en países como España su tratamiento y cura son evidentes, en otros lugares como en África son categorizadas como “desatendidas”. ¿Cuáles son estas patologías? La Tripanosomiasis africana, la Tripanosomiasis americana, la Leishmaniosis, la Lepra, la Úlcera de Buruli, la Tracoma, el Pian, la Teniasis, la Equinocosis, la Dracunculiasis, la Filariosis linfática, la Oncocercosis, la Esquistosomiasis, la Nematodosis digestiva, el Dengue, la Rabia y las mordeduras de serpientes.

En esta ocasión, vamos a centrar nuestra atención en una de ellas, la Úlcera de Buruli, una de las más desconocidas pero que a la vez, más daños puede llegar a generar. La Úlcera de Buruli es una enfermedad necrotizante de la piel que afecta generalmente a los niños, produciendo úlceras masivas que desfiguran y que incluso, pueden llegar a dejar lesiones incapacitantes de por vida.

Algunos de sus síntomas principales son las lesiones en las extremidades inferiores y superiores, aunque pueden llegar a aparecer incluso en el tronco y en la cara. Sin embargo, cabe destacar que la mayoría de esas lesiones son indoloras.

Cada año se diagnostican 200.000 casos de Lepra en el mundo

2400 millones de personas no disponen de instalaciones sanitarias básicas

Las enfermedades tropicales desatendidas son un grupo de diferentes enfermedades tropicales frecuentes en poblaciones de ingresos bajos en regiones de desarrollo de África, Asia o América. Estas enfermedades, puestas en contraste con las tres plagas mundiales (VIH, tuberculosis y paludismo), están causadas por diferentes patógenos como los parásitos helmintos, los protozoos, los virus y las bacterias. Algunos de sus síntomas más característicos son la ceguera, la desfiguración, la mutilación y la debilidad. Por otro lado,  más del 70% de los países que informan de la presencia de enfermedades tropicales desatendidas tienen ingresos medianos y bajos.

A día de hoy, la OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoce 17 patologías caracterizadas como enfermedades tropicales desatendidas. Por esta misma razón, alude a la necesidad de recibir apoyos políticos decididos, donaciones desinteresadas de medicamentos y mejoras en las condiciones de vida con el fin de luchar contra estas enfermedades en los países más vulnerables. Según la Directora General, Margaret Chan, “la Organización ha sido testigo de avances extraordinarios en el empeño por doblegar antiguas plagas como la enfermedad del sueño y la elefantiasis”, y es que, ya sólo en 2015 la OMS logró intervenir en el tratamiento de 1000 millones de personas que padecían al menos una enfermedad tropical desatendida.

Sin embargo, el Doctor Dirk Engels, Director del Departamento de Control de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, destaca que “para continuar avanzando en la lucha contra estas enfermedades, es fundamental realizar progresos que nos acerquen a los logros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por esta misma razón, la OMS cree necesario alcanzar las metas mundiales relativas al agua y el saneamiento, ya que todavía hay 2400 millones de personas que no disponen de instalaciones sanitarias básicas y 660 millones continúan bebiendo agua de fuentes “no mejoradas”.

¿Es la lepra tan contagiosa como realmente creemos?

En algún momento de nuestras vidas todos hemos llegado a escuchar el término “Lepra”, sin embargo, lo que quizás no sepamos es que cada año se diagnostican más de 200.000 casos en el mundo. La lepra es una enfermedad infecciosa causada por la Mycobacterium leprae que afecta a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias y los ojos. A pesar de que todavía haya personas que relacionan la enfermedad con el contagio y la muerte directa, puede tratarse de manera efectiva con antibióticos. Durante la década de los 40, la lepra era incurable y quienes la padecían solían sufrir desfiguraciones visibles y discapacidades significativas, convirtiéndolas así en blanco fácil para ser rechazadas y marginadas.

¿Cuáles son los signos y síntomas más característicos?

A pesar de que la enfermedad pueda manifestarse a cualquier edad, las personas de entre 5 y 30 años son quienes más la padecen. Además, los primeros síntomas no llegan a aparecer hasta pasados los primeros 12 meses desde el contagio. Dentro de la propia enfermedad, destacan tres tipos de lepra diferentes:

  • Lepra tuberculoide: Las lesiones cutáneas consisten en una o unas pocas máculas hipoestésicas con hipopigmentación central y bordes netos sobreelevados. Además, las áreas afectadas por este exantema no tienen sensibilidad debido a la lesión de los nervios periféricos subyacentes.
  • Lepra lepromatosa: La neuropatía periférica es más grave que en la lepra tuberculoide, con más áreas entumecidas. A su vez, gran parte de la piel y varias áreas del cuerpo, como los riñones, la nariz y los testículos, pueden estar debilitadas.
  • Lepra limítrofe: No tiene tratamiento y se identifica con características de la lepra tuberculoide y de la lepromatosa. Su gravedad puede disminuir y convertirse en una forma más semejante a la tuberculoide, o puede empeorar y transformarse en una forma más similar a la lepromatosa.

A su vez, la enfermedad también puede afectar a otras áreas del cuerpo como la piel, la nariz, los ojos, la función sexual o los riñones.

¿A qué tratamientos debe someterse el o la paciente?

  • Régimenes polifarmacológicos compuestos por dapsona, rifampicina y clofazimina. La OMS ofrece estos fármacos de manera gratuita a todas las personas que padecen la lepra en el mundo.
  • Antibióticos de mantenimiento que a pesar de detener la progresión de la enfermedad, no revierten la lesión nerviosa ni las enfermedades. Por ello, la detección precoz y el tratamiento temprano son clave.

¿Cómo se puede prevenir la lepra?

El riesgo de transmisión es bastante bajo; sin embargo, los contactos familiares de los pacientes con lepra deben ser controlados para detectar los posibles síntomas que se pueden ir desarrollando. La mejor medida preventiva es evitar el contacto con líquidos corporales y el exantema de las personas infectadas.