3 preguntas clave sobre enfermedades tropicales desatendidas

Las enfermedades tropicales desatendidas, según la OMS, son aquellas que se propagan en ambientes calurosos y húmedos, propios de los climas tropicales, especialmente en lugares empobrecidos. En muchos casos, se trata de enfermedades transmitidas por insectos. Asimismo, es habitual que proliferen en lugares con aguas contaminadas o estancadas.

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¿Cómo se transmite la úlcera de Buruli?

La úlcera de Buruli es una enfermedad crónica y debilitante que suele afectar a la piel y en ocasiones al hueso. De acuerdo con la OMS, no hay forma de prevenir esta enfermedad tropical, y puede causar desfiguraciones permanentes y discapacidad a largo plazo.

La úlcera de Buruli está causada por Microbacterium ulcerans, un microorganismo cuyo modo de transmisión al ser humano se desconoce y que pertenece a la misma familia que la bactería que causa otras enfermedades tropicales desatendidas, como la lepra.

Úlcera de Buruli

Según recoge la OMS, la mayoría de los casos de úlcera de Buruli se localizan en países ribereños del Golfo de Guinea, como Benín, Costa de Marfil, Ghana o la República Democrática del Congo; la cobertura sanitaria insuficiente, el acceso limitado al agua, o la existencia de comunidades en áreas remotas, trae consigo una mayor incidencia de enfermedades tropicales desatendidas en estos territorios.

Además de en África Occidental, países americanos y del Pacífico Occidental, así como Australia, China o Japón, han notificado a la OMS casos de úlcera de Buruli. A mediados del siglo pasado, un equipo liderado por el profesor Peter MacCallum consiguió aislar el microorganismo causante de esta enfermedad olvidada en seis pacientes de Bairnsdale, al Este de Melbourne. Es por eso que en el Sur de Australia también es conocida esta enfermedad como úlcera de Bairnsdale. La denominación más común de esta enfermedad torpical desatendida proviene de la antigua provincia de Buruli, que actualmente lleva el nombre de su capital, Nakasongola, a orillas del lago Kyoga, en Uganda. En este territorio, en la década de los años 60, se detectaron numerosos casos.

La úlcera de Buruli es una de las enfermedades olvidadas que mayor incidencia tiene actualmente. Mientras en África casi la mitad (48%) de las personas afectadas son niñas y niños menores de 15 años, de acuerdo con la OMS este porcentaje no supera el 10% en Australia. Los conocimientos son limitados, tanto entre los equipos sanitarios como entre la población, que generalmente reside en áreas rurales remotas. Además, los síntomas de la úlcera de Buruli pueden confundirse con otras enfermedades tropicales o afecciones, como las úlceras crónicas, diabéticas o fagedénicas tropicales, la insuficiencia arterial o venosa, o el pian. En el caso particular de Australia, es más habitual que los síntomas puedan confundirse con picaduras de insectos.

Úlcera de Buruli en Uganda (África)

La úlcera de Buruli incide especialmente en áreas cercanas al agua o tras desastres naturales como inundaciones. De hecho, las actividades que se realizan en estos lugares, como la agricultura, junto con la falta de prendas protectoras o exposición al agua sin la debida precaución, incrementan el riesgo de las personas de padecer esta enfermedad tropical desatendida,

El modo en que la úlcera de Buruli se transmite a las personas aún no se ha determinado claramente. Según recoge la Wikipedia, existen investigaciones que determinan que algunos insectos actuáticos o mosquitos de las marismas podrían transmitir el Microbacterium ulcerans. Este microorganismo se desarrolla a una temperatura entre 29 ºC y 33 ºC y una baja concentración de oxigeno.

La transmisión más habitual de la úlcera de Buruli es mediante un traumatismo leve en la piel: un 35% de las veces suele producirse en las extremidades superiores, un 55% en las inferiores y el 10% en otras partes del cuerpo, según recoge la OMS. Los síntomas más habituales son una hinchazón o endurecimiento indoloro en alguna de las extremidades. La enfermedad evoluciona además sin fiebre.

Transmisión de la úlcera de Buruli

En los casos en los que no se trata la enfermedad, el edema, nódulo o placa se convierte en un mes en úlcera. Además, puede darse el caso de que los huesos se vean afectados, lo que provoca deformidades. De acuerdo con la OMS, el 70% de los casos se diagnostican en la fase de ulceración. En los casos en los que la persona afectada esté infectada por el VIH, la evolución de esta enfermedad tropical desatendida es más agresiva debido a la debilidad del sistema inmunitario.

El desconocimiento respecto al modo de transmisión trae consigo una ausencia de medidas de prevención y vacunas eficaces. Los esfuerzos de la OMS y organizaciones que trabajan por el Derecho a la Salud de las personas centran sus esfuerzos en la actualidad en reducir el sufrimiento y desfiguraciones consecuentes de la úlcera de Buruli. Así, la formación de equipos médicos, concienciación de la ciudadanía, desarrollar una cobertura sanitaria que permita detectar de forma precoz esta enfermedad tropical desatendida y el tratamiento antibiótico se han vuelto fundamentales para combatir esta enfermedad tropical desatendida.



¿Conseguiremos que el pian sea la segunda enfermedad en ser erradicada en el planeta?

La enfermedad de pian es la más antigua de las treponematosis. De acuerdo con la Wikipedia, existen evidencias de esta infección en esqueletos de 1,6 millones de años localizados en Kenia.

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Un día para luchar contra el estigma social de la lepra

El día 27 de enero fue el Día Mundial contra la Lepra, una fecha clave para luchar contra el estigma que padecen las personas enfermas. En 2017 se registraron cerca de 211.000 nuevos casos de esta enfermedad. La enfermedad crece en África (5,3%), América (6,4%), el Mediterráneo Oriental (25%), el Pacífico Oriental (4,3%) e incluso en algunas zonas de Europa (3,13%), donde prácticamente ha desaparecido (se ha pasado de 32 casos a 33). Sin embargo, los diagnósticos han retrocedido a nivel global debido a la disminución registrada en India (6,9%).

La lepra afecta sobre todo a la mucosa de las vías respiratorias altas, los ojos, la piel y los nervios periféricos. Esta enfermedad infecciosa crónica está causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente.  En 2018 en España se dieron 6 casos y hubo 18 personas en tratamiento.

Persona enferma de lepra

De acuerdo con la Wikipedia, «la lepra es una enfermedad infecciosa, aunque no muy contagiosa, de nula transmisibilidad cuando está debidamente tratada». Este último aspecto es fundamental, ya que si la persona enferma de lepra no recibe tratamiento, o éste es inadecuado, sí puede constituir una fuente de contagio, además de padecer secuelas. La lepra se contagia principalmente a través de gotículas nasales y orales cuando existe contacto cercano y frecuente con personas enfermas. De hecho, en la actualidad una persona se contagia cada minuto y medio de esta Enfermedad Tropical Desatendida (ETD).

La lepra tiene cura, y de hecho se encuentra entre las enfermedades que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene como objetivo retirar de la lista de problemas de salud pública.

Falta de higiene

La mejor estrategia de prevención de la lepra estriba en su detección para establecer un tratamiento adecuado. Asimismo, si la persona enferma de lepra ha convivido con otras, éstas deben ser examinadas por un equipo médico que confirme que no se ha dado ningún contagio.

Los antibióticos son la base del tratamiento de la lepra. En el mejor de los casos la persona enferma terminará por sanar del todo, mientras que en otros casos, es posible que deba seguir tomándolos para evitar recaídas. Recientemente la OMS ha alertado del cada vez mayor número de personas que son resistentes a uno o más antibióticos utilizados en el tratamiento de la lepra.

Las lesiones cutáneas tienden a desaparecer con la terapia frente a la lepra. Sin embargo, es posible que si afecta a los nervios la persona enferma no recupere la sensibilidad. En estos casos las personas enfermas dejan de padecer dolor, por lo que es más probable que se hagan heridas o quemaduras que desemboquen en infecciones.

¿Por qué las compañías farmacéuticas no invierten en investigación para la cura de las ETDs?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), más de mil millones de personas en el mundo fueron tratadas de alguna enfermedad tropical desatendida en el 2017. La mayoría de estas epidemias son parasitarias; es decir, transmitidas por insectos, mosquitos, simúlidos o flebótomos; sin embargo, otras se propagan a través del agua contaminada y los huevos de los gusanos.

Las enfermedades tropicales desatendidas prevalecen especialmente en regiones tropicales y subtropicales, siendo así menos comunes en los climas templados debido a que las temperaturas obligan a los artrópodos a tener que hibernar. Sin embargo, la exploración de selvas tropicales, la deforestación, la creciente inmigración y el tráfico aéreo internacional han sido las causantes de la globalización de tales enfermedades.

Por otro lado, gracias al apoyo de las oficinas regionales y nacionales de la OMS y a las 1.889 toneladas de medicamentos enviados, el 2017 consiguió tratar a más de mil millones de personas enfermas por tercer año consecutivo. Tal y como detalla la OMS “son estas iniciativas las que consiguen que varios países hayan eliminado algunas de estas enfermedades”.

Enfermedades tropicales desatendidas

“Las ETD-s no son una fatalidad, son curables y tratables”

 Sin embargo, los expertos advierten que es imprescindible dar más apoyo a los programas nacionales de control de las ETD-s con el fin de poder ampliar el uso de los mejores recursos y tratamientos. Según declara el presidente internacional de MSF, el Dr. Unni Karunakara, “las enfermedades tropicales desatendidas no son una fatalidad, son tratables y curables y esta es la razón por la que suponen todo un reto. El olvido se puede superar y millones de vidas puedes salvarse, pero para ello se requiere una voluntad política que ayude a financiar estas iniciativas que han demostrado ser efectivas”. Y es que, a pesar de que las ETD-s afecten a una de cada siete personas en el mundo, siguen siendo las grandes desconocidas. “Nos encontramos ante un terrible círculo de olvido. Los responsables políticos no se centran en estas enfermedades porque alegan que no existen medios suficientes para tratar a los pacientes adecuadamente.  A su vez, las compañías farmacéuticas no invierten en desarrollo e investigación de nuevos tratamientos porque las ETD-s afectan mayoritariamente a las personas más pobres del mundo, y por lo tanto, no representan a un mercado no lucrativo. Por esta misma razón es hora de romper este círculo”, afirma Gemma Ortiz, referente de Enfermedades Olvidadas de MSF.

Actualmente, son 18 las dolencias que la OMS ha calificado como “desatendidas” entre las cuales destacan la lepra, la úlcera de Buruli, la enfermedad del sueño y la elefantiasis. Sin embargo, en esta ocasión se va a realizar una reflexión más profunda sobre otra ETD que también afecta a muchísimas personas: el pian.

Lugar con falta de higiene

La enfermedad del pian, desde hace 1.6 millones de años lo menos

El pian es una infección tropical crónica de la piel, huesos y articulaciones causada por una subespecie pertenue de Treponema Pallidum. Según afirman los expertos, es la enfermedad más antigua de todas las treponematosis, ya que se llegaron a encontrar evidencias de la infección en esqueletos de Homo Erectus hace 1.6 millones de años. La transmisión del pian ocurre por contacto directo; es decir, de piel a piel y con los fluidos de las lesiones de una persona afectada. Generalmente, la lesión inicial suele estar repleta de bacterias y son los niños las personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad.

En lo que al cuadro clínico respecta, la infección comienza a desarrollarse entre los 10 y 90 primeros días con la aparición de una pequeña lesión inicial llamada “buba madre” en el sitio de la infección. Entre los 3 y 6 meses posteriores, la enfermedad entra en una breve latencia con nuevas lesiones en la cara, brazos, piernas y glúteos, además de fiebre, periostitis y malestar general. Posteriormente, en aproximadamente el 10% de las personas enfermas, pueden llegar a manifestarse lesiones de tipo “goma” que destruyen los tejidos blancos y que pueden producir desfiguraciones alrededor de la nariz y curvaturas anormales en la tibia. A diferencia de otras enfermedades como la sífilis, el pian no genera daño al sistema cardiovascular ni nervioso, además tampoco afecta al feto en el caso de las mujeres embarazadas. En cuanto a la cura, lo más habitual es la inyección intramuscular de penicilina benzatina, aunque la azitromicina administrada a través de la vía oral también ha resultado ser igual de efectiva.

¿Qué sabes acerca de la Úlcera de Buruli?

Tras los últimos acontecimientos, ya son seis las personas que han contraído la enfermedad del Dengue en España durante los últimos dos meses. Este virus es una enfermedad infecciosa que está muy extendida en todas las regiones de clima tropical del planeta y su contagio se produce a través de la picadura del mosquito tigre. Sin embargo, tal y como ha detallado la especialista de enfermedades tropicales de SEMG, María Navarro, la aparición de esta enfermedad en lugares como España “se debe principalmente al cambio climático”. Según detalla, podrían darse más casos de Dengue autóctono; sin embargo, no es algo de lo que nos deberíamos de preocupar por el momento. Además, la evolución de las personas afectadas ha sido muy positiva, una realidad muy diferente a los 390 millones que lo sufren.

Las enfermedades tropicales como el Dengue, son infecciones que son especialmente prevalentes en regiones tropicales y subtropicales, además de ser contraídas a causa de protozoos, virus y bacterias. En el caso de África subsahariana, el impacto de estas enfermedades es comparable al de la malaria y la tuberculosis, a pesar de que la mayoría de ellas puedan tratarse e incluso prevenirse.

Incidencia de la úlcera de Buruli

La Organización Mundial de la Salud enumera 13 enfermedades tropicales, que a pesar de que en países como España su tratamiento y cura son evidentes, en otros lugares como en África son categorizadas como “desatendidas”. ¿Cuáles son estas patologías? La Tripanosomiasis africana, la Tripanosomiasis americana, la Leishmaniosis, la Lepra, la Úlcera de Buruli, la Tracoma, el Pian, la Teniasis, la Equinocosis, la Dracunculiasis, la Filariosis linfática, la Oncocercosis, la Esquistosomiasis, la Nematodosis digestiva, el Dengue, la Rabia y las mordeduras de serpientes.

En esta ocasión, vamos a centrar nuestra atención en una de ellas, la Úlcera de Buruli, una de las más desconocidas pero que a la vez, más daños puede llegar a generar. La Úlcera de Buruli es una enfermedad necrotizante de la piel que afecta generalmente a los niños, produciendo úlceras masivas que desfiguran y que incluso, pueden llegar a dejar lesiones incapacitantes de por vida.

Algunos de sus síntomas principales son las lesiones en las extremidades inferiores y superiores, aunque pueden llegar a aparecer incluso en el tronco y en la cara. Sin embargo, cabe destacar que la mayoría de esas lesiones son indoloras.

La Úlcera de Buruli: en los últimos 4 años ha aumentado un 400% su presencia

Según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente hay 17 enfermedades tropicales desatendidas, como por ejemplo, la Úlcera de Buruli, a nivel mundial que afectan a más de 1.500 millones de personas. En otras palabras, una de cada seis personas en el mundo sufre una enfermedad de la que jamás había escuchado hablar antes. Por este motivo, y con intención de mejorar la calidad de vida de las personas que se encuentran ante esta situación, la OMS reclama a los países afectados una mayor inversión de por lo menos el 0,1% en gasto sanitario: “El aumento de las inversiones de los gobiernos nacionales puede aliviar la miseria humana, distribuir los beneficios económicos de manera más uniforme y ayudar a las masas atrapadas en la pobreza”. Además, la directora general de la OMS, Margaret Chan, subraya que este tipo de patologías producen ceguera, deformidades, discapacidad permanente e incluso fallecimientos. Los países en vías de desarrollo, con medianos y pocos ingresos, son quienes más lo sufren, razón de más para que este organismo de las Naciones Unidas exija orden en la distribución de los recursos económicos para atenuar y mejorar la situación.

Enfermedades tropicales desatendidas: qué son exactamente

De acuerdo con la definición ofrecida por Wikipedia, las ETD son enfermedades infecciosas que prevalecen en regiones tropicales y subtropicales: África, Asia y América. Son causadas por diversos patógenos entre los cuáles destacan los gusanos, protozoos, los virus, las bacterias y los insectos.

En África subsahariana, el impacto del conjunto de estas patologías es comparable al de la malaria o tuberculosis. Además, a pesar de que en los países desarrollados se pueden tratar e incluso prevenir la mayoría de ellas, en los países subdesarrollados son una de las causas más frecuentes de enfermedades graves y de muerte. Y es que, se sigue dando mucha mayor importancia al VIH, paludismo y a la tuberculosis, dejando así a las enfermedades tropicales desatendidas en un segundo plano.

Entre las ETD se encuentran diferentes patologías segmentadas por sus diferentes formas de contagio:

  •  Enfermedades causadas por protozoos:
    • Tripanosomiasis africana
    • Tripanosiamosis americana
    • Leishamniosis
  •  Enfermedades causadas por infecciones bacterianas:
    • Lepra
    • Úlcera de Buruli
    • Tracoma
    • Pian
  •  Enfermedades causadas por gusanos:
    • Cisticercosis y teniasis
    • Equinocosis
    • Dracunculiasis
    • Filiarosis linfática
    • Oncocercosis
    • Nematodosis digestivas
  •  Enfermedades causadas por algún virus:
    • Dengue
    • Rabia
  •  Enfermedades causadas por mordeduras de serpientes:

En esta ocasión, es necesario hacer hincapié en una de las enfermedades que a día no sólo sigue vigente, sino que su presencia sigue en aumento: la Úlcera de Buruli.

Qué es la Úlcera de Buruli

La Úlcera de Buruli es una enfermedad crónica de piel encontrada generalmente en África y que en los últimos cuatro años ha aumentado un 400% su presencia. Esta patología afecta sobre todo a niños y niñas de 4 a 12 años que viven en zonas rurales pobres cerca de ríos, pantanos y aguas estancadas. Se cree que la microbacteria, Mycobacterium Ulcerans, prolifera en el lodo que se forma debajo de las aguas estancadas y que el contagio se produce por el contacto directo con elementos contaminados. Por ejemplo, aerosoles procedentes de superficies acuosas o animales acuáticos.

Cuáles son los síntomas más comunes

Esta bacteria emite toxinas que destruyen las células de la dermis, pequeños vasos sanguíneos y la grasa que se encuentra debajo de la piel, provocando así úlceras y pérdida de piel. A su vez, afecta al 60% de las extremidades inferiores; es decir, a las piernas, y un 30% a las extremidades superiores. En ocasiones, también puede llegar a dañar el 10% de la cara. Además, los periodos de incubación de las lesiones relacionadas con un traumatismo oscilan entre dos semanas y tres años. Una vez pasados los primeros 50-75 días, es común encontrarse con bacterias ácido-alcohol resistentes, lo que significa que la enfermedad está adquiriendo mayor fuerza. Por otro lado, la mayoría de las lesiones son indoloras, es decir, la enfermedad se desarrolla silenciosamente y la mayoría de los pacientes no son conscientes de lo que ocurre dentro de su organismo hasta pasado un tiempo prolongado.

Cómo tratar la Úlcera de Buruli

La pauta básica para el tratamiento de esta patología es la ingesta de antibióticos, aunque en ocasiones puede ser también necesaria la realización de operaciones quirúrgicas. A medida que la úlcera se agranda con el paso del tiempo, el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno pueden ayudar a minimizar la pérdida de piel.

La enfermedad del Pian: ¿Qué es y a quién afecta?

La enfermedad del Pian es una infección tropical de piel causada por treponemas, más precisamente por la bacteria Treponema pallidum pertenue. Esta enfermedad forma parte de las llamadas Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), junto con, por ejemplo, la úlcera de Buruli y la lepra.

El Pian causa úlceras grandes y dolorosas que afectan a la piel, a los huesos y al cartílago, generalmente en los brazos y en las piernas. Esta enfermedad tropical desatendida es muy contagiosa y se encuentra en los países de pobreza extrema en las que las condiciones higiénicas y los servicios sanitarios son básicos. El Pian se encuentra en 14 países de las zonas de África Occidental, del Sudeste Asiático y del Pacífico, entre los que destacan el Golfo de Guinea, África Central, Indonesia y Papúa Nueva Guinea.

La inmensa mayoría de las personas que padecen esta enfermedad tropical desentendida (ETD) son niños y niñas menores de 15 años. La enfermedad de Pian suele producir desfiguraciones y discapacidades que producen un gran dolor y sufrimiento entre los jóvenes enfermos. Estos niños suelen ser aislados y no suelen poder ir al colegio ni jugar con otros niños.

Enfermedad del Pian

Este tipo de enfermedades no solo provoca secuelas emocionales en los niños y niñas, también tienen un gran impacto económico en las sociedades más necesitadas. Son muchas las familias que se gastan todos sus ahorros para poder acceder a una atención sanitaria básica. Es más, la mitad del mundo aún carece de una cobertura de servicios de salud básica.

Actualmente existe una pastilla llamada Azitromicina, que puede curar la enfermedad del Pian con una sola dosis oral. Uno de los objetivos para el año 2020 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es erradicar la enfermedad del Pian para el año 2020, y diversas organizaciones como la Fundación Anesvad trabajan para conseguir que la enfermedad del Pian sea la segunda enfermedad infecciosa humana en desaparecer. Luchemos entre todos para hacer desaparecer el Pian; logremos que los niños más desfavorecidos olviden qué es estar sufriendo por una enfermedad curable. Luchemos por el derecho a la salud de todos los niños en el mundo.

El derecho a la salud y las enfermedades tropicales desatendidas

Sin lugar a duda, la salud es nuestro bien más preciado. Desde 1946, el derecho a la salud constituye un derecho fundamental de todos los seres humanos. Según afirma la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, “el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”.

El derecho a la salud obliga al Estado a garantizar a sus ciudadanos a acceder a servicios de cuidado médico. El derecho a la salud no solo incluye el acceso asequible y de mejor calidad posible, sino que también está estrechamente ligado a otros derechos humanos fundamentales, como al derecho al agua potable, al saneamiento adecuado y al derecho a la alimentación.

A pesar de que estos derechos que se consideren fundamentales, en realidad existen 100 millones de personas en el mundo que viven en extrema pobreza y que no tienen acceso al agua. Esto implica que una parte importante de la población mundial no pueda permitirse una higiene mínima, un saneamiento adecuado ni una vivienda digna. De esta forma, estas sociedades marginadas suelen ser muy vulnerables a problemas sanitarios crónicos.

Por ejemplo, millones de personas en el mundo sufren enfermedades tropicales desatendidas como la úlcera de Buruli, el pian, la lepra o la filariasis linfática. Estas enfermedades olvidadas afectan en la gran mayoría a niñas y niños y su desarrollo se ve gravemente afectado. Si no se tratan a tiempo estas enfermedades, pueden provocar lesiones graves de por vida. En cambio, la mayoría de las personas que sufren estas enfermedades no tienen acceso a un tratamiento y muchas veces ni siquiera sabe que está enferma.

Enfermedades desatendidas en niñas y niños

Como decía Schopenhauer, “la salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”. Sin lugar a duda, la salud es una de esas cosas a las que no solemos darle la importancia que se merece hasta que la perdemos. Todas las personas independientemente de su raza, sexo, edad u otra condición se merecen tener acceso a la salud. Es por eso que debemos luchar contra la desigualdad y la discriminación y trabajar por el derecho a la salud de las personas más olvidadas.

Enfermedades Tropicales Desatendidas en el Golfo de Guinea

Según la OMS las enfermedades tropicales desatendidas son aquellas que son «infecciosas, proliferan en entornos empobrecidos, especialmente en el ambiente caluroso y húmedo de los climas tropicales«. Los factores que facilitan la reproducción de estas enfermedades no son otros que la falta de higiene propia de las áreas más humildes del planeta, unos servicios de salud compuestos por profesionales que muestran una voluntad y una capacidad de sacrificio infinita pero cuentan con medios escasos, y la gran dificultad para obtener agua limpia.

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