Soy la prueba viviente del poder transformador de la educación

Mi familia fue asesinada antes de que yo aprendiera a atarme los zapatos. Cuando era un niño pequeño en Sierra Leona, pasé los años de mi infancia luchando en una guerra que no me perteneciá cuando deberían haber sido divertidos y libres de preocupaciones. Para mí, esa etapa fue una pesadilla; escapar de ella parecía algo eternamente imposible. Sin embargo, cuando la guerra terminó oficialmente, en 2002, comencé a encontrar formas de recuperarme. Una de las más importantes fue una oportunidad que no podría haber imaginado en mi calidad de enojado y analfabeto soldado de nueve años: la escuela.

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