Anesvad participará en la presentación del ‘Anuario Corresponsables’ en Bilbao

En la jornada, a la que se puede inscribir quien esté interesado, intervendrán diversas organizaciones que debatirán sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El próximo 21 de marzo participaremos en la presentación de la 14ª edición del Anuario Corresponsables, la empresa de comunicación de referencia en Responsabilidad Social Corporativa en Iberoamérica. Será en Bilbao, en una jornada con presencia de muchas organizaciones y expertos y cuyo tema central será ‘El tercer aniversario de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la situación actual y los retos de futuro de la Agenda 2030’. La responsable de alianzas corporativas y grandes donantes de Anesvad, Ana Lowenberg, tomará parte activa en la mesa redonda ‘Los grupos de interés reflexionan sobre los desafíos de los ODS’.
En la jornada se pondrá especial énfasis en el rol que jugamos las organizaciones (privadas, públicas y sin ánimo de lucro) para lograr llegar más a la ciudadanía, superar las actuales barreras y obstáculos y definir los próximos pasos a seguir.
El acto se celebrará en el auditorio ICAZA de Deusto Business School-Campus Bilbao (c/ Hermanos Aguirre, 2), en horario de 9:30h. a 12:30h.
Las inscripciones están abiertas y pueden formalizarse desde este enlace. ¡Anímate!
El programa de la jornada es el siguiente:
09:30-10h. INSCRIPCIONES, CAFÉ Y NETWORKING
10-10:20h: INAUGURACIÓN

Gobierno Vasco: Joaquín Díaz Arsuaga, director de Economía Social
Deusto Business Alumni: José San Blas, director general
Corresponsables: Ricardo Martín, director de Comunicación Responsable

​10:30-11:30. MESA ‘LAS GRANDES EMPRESAS ANTE LOS ODS’

Euskaltel: Nerea Lupardo, directora de Relaciones Institucionales
Tubacex: Nagore Larrea, responsable de Comunicación
Iberdrola: Mónica Oviedo, responsable de Gestión de  Sostenibilidad

Modera: Andrés Fernández, miembro Dircom Norte y fundador de Ciudadano Kane Comunicación
11:30-12h. MESA ‘LOS GRUPOS DE INTERÉS REFLEXIONAN SOBRE LOS DESAFÍOS DE LOS ODS’

Deusto Business School: José Luis Retolaza, profesor de Economía y presidente de Eben España
Fundación San Prudencio: Jagoba Gómez Alonso, director técnico de RSE
Alianza Alavesa por el Desarrollo Sostenible
Anesvad: Ana Lowenberg, responsable de Alianzas Corporativas y Grandes Donantes

Modera: Izaskun Alonso, responsable de Alianzas Corporativas de UNICEF Comité País Vasco
12:30. CLAUSURA

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Anesvad participará en la presentación del ‘Anuario Corresponsables’ en Bilbao

“La clave es llevar la educación a las zonas rurales”

Para Felicia Amissah, directora de distrito para el Servicio de Salud de Ghana, es vital conseguir concienciar a las familias de lo importante que es la educación para las niñas.
A pesar de las barreras que las mujeres están derribando en todo el mundo, todavía quedan terrenos profesionales en los que su presencia en cargos de mando es reducida. Es lo que pasa en los ámbitos de la salud y la ciencia. La Organización Mundial de la Salud ha identificado la discriminación por género como la barrera sistémica básica que se interpone en el progreso de las mujeres en carreras relacionadas con la salud. Así, nos encontramos con datos como que las mujeres suponen el 70% de la fuerza mundial trabajadora en el campo de la salud; sin embargo, solo ocupan el 25% de los puestos de mando.
En nuestros viajes a Ghana hemos conocido a mujeres que sí que ocupan puestos de liderazgo en los servicios sanitarios, y que son fundamentales para plantar cara a las enfermedades olvidadas contra las que luchamos en África subshariana. Mujeres como Wilhelmina Tiwaah, a quien entrevistamos hace poco, o Felicia Amissah, directora del distrito de Wassa Amenfi East para el Servicio de Salud de Ghana.
Ésta última tiene 56 años y tres hijas: “todas han estudiado o están estudiando”, confirma orgullosa.Reconoce ser una privilegiada y lanza un mensaje: “O vives en una familia que abraza y entiende la educación como un factor clave para tu desarrollo y para ser considerada en igualdad, o siempre existirá sometimiento”. Según ella su suerte “fue nacer en una familia que así lo consideraba, y todos sus miembros habían recibido educación antes”. Esto, comenta, pasa más en zonas urbanas y el problema es que “la gran mayoría de la población ghanesa vive en zonas rurales donde no existe este compromiso con la educación de las más jóvenes. Algo que no hace más que lastrar su desarrollo, sus habilidades y sus posibilidades de ser personas independientes”. Por eso asegura que “la clave es llevar la educación a las zonas rurales”.
Para que se produzca el cambio necesario Felicia tiene claro que es “las madres deben comenzar a hablar de los derechos de las mujeres a sus hijas desde que son pequeñas. Es importante que las niñas entiendan que tienen derechos”. Educación, emprendimiento, autonomía, reconocimiento de derechos… todo está relacionado.

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En el Día Internacional de la Mujer, Anesvad alerta de la sobreexposición a las Enfermedades Tropicales Desatendidas que sufre el colectivo femenino en África subsahariana

La educación se presenta como una herramienta fundamental para conseguir romper con una situación de discriminación.
Las mujeres y niñas en África subsahariana sufren las consecuencias de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) de una manera más severa. Por eso, en el Día Internacional de la Mujer, Anesvad reclama una mayor atención para este colectivo y reivindica la educación como la base para su empoderamiento.
Y es que los condicionantes socioculturales son responsables del gran impacto de estas enfermedades olvidadas en mujeres y niñas. En países como Ghana, Togo o Benín se ven más expuestas a las ETD debido a costumbres como el reparto tradicional de roles por género. Por ejemplo, a las mujeres se las responsabiliza del cuidado de los menores, entre los que la tasa de contagio de pian o úlcera de Buruli es mayor.
Son también las encargadas de limpiar y cocinar, tareas que suelen realizar en unas deficientes condiciones higiénico-sanitarias. Además, como parte de sus responsabilidades domésticas, las mujeres recolectan, transportan, almacenan y gestionan dos terceras partes del total de agua que se utiliza para uso diario doméstico, lo que las expone a ciertas ETD cuya presencia se asocia a la mala salubridad de ésta.
A esta situación hay que añadir el hecho de que las secuelas físicas que dejan estas enfermedades incapacitantes limitan sus posibilidades de encontrar un empleo y ser autónomas. La fuerte discriminación social a la que se ven abocadas entonces condiciona su capacidad de relacionarse, prosperar y formar su propia familia, lo que las condena a vivir una vida de miseria y a entrar en un ciclo de pobreza, sometimiento social y exposición aún más prolongada a otras ETD.
Incluso aunque no se vean afectadas por alguna de estas enfermedades, es común que las mujeres y niñas sufran sus consecuencias sociales y económicas en primera persona, ya que suelen ser obligadas a dejar sus estudios o trabajos para ocuparse de otros miembros de la familia que hayan enfermado, o cuando se necesitan reforzar las labores domésticas.
Por ello, Anesvad reclama el papel de la educación para fomentar el empoderamiento femenino y romper con la situación de sobreexposición a estas enfermedades que sufren las mujeres. La organización considera la formación como motor de cambio que permita construir un futuro más equitativo para el colectivo femenino en los países de África subsahariana en los que opera, y recuerda que debe apostarse por políticas inclusivas en materia de educación desde edades tempranas, pues es entonces cuando a las niñas se las empieza a segregar.
Treinta millones de niñas que nunca serán escolarizadas
A pesar del esfuerzo realizado por los gobiernos africanos durante las últimas décadas para facilitar el acceso de los niños y niñas a la escuela, siguen persistiendo graves diferencias de género. En el rango infantil (6 a 11 años de edad) más de la mitad de la población no escolarizada del mundo se encuentra en África subsahariana, de entre las que destacan las niñas, que suponen el 60% del total: 17 millones.
Si se contabiliza toda la etapa escolar (hasta los 16 años), la cifra es aún más abrumadora. Según la Unesco, en África subsahariana hay cerca de 30 millones de niñas y adolescentes sin escolarizar que nunca pisarán un aula. Eso supone un 40% de la población mundial de mujeres jóvenes analfabetas.
Pero incluso para aquellas que sí están escolarizadas el futuro no es todo lo esperanzador que debería. Los datos indican que las niñas tienen menos posibilidades que los niños de terminar los estudios. Para muchas de ellas un recorrido lectivo de cinco años es el mayor nivel educativo al que pueden aspirar, pudiendo incluso repetir uno o más cursos durante este período. Ya como adolescentes, a muchas de las que superan ese límite se las sigue obligando a abandonar la escuela para que se dediquen al hogar o se preparen para contraer matrimonio. Sólo una de cada tres chicas acaba la educación secundaria.
Anesvad y la perspectiva de género
En sus intervenciones Anesvad promueve la Atención Primaria de Salud, con la que se persigue una distribución más justa y equitativa de los recursos que actúan como determinantes para la salud, siendo la educación uno de los más importantes. Además, la organización apuesta por reivindicar el papel de la mujer como titular de sus propios derechos y empoderarla para que pueda asumir de manera activa la toma de decisiones sobre su propia salud, algo para lo que la educación es fundamental.
En sus diversas líneas de trabajo Anesvad incorpora siempre la perspectiva de género, impulsando líneas específicas de empoderamiento de la mujer en relación al Derecho a la Salud, fomentando políticas de sensibilización que desafíen las barreras sociales que impiden la igualdad de acceso a la atención médica y prestando especial atención a las discriminaciones que implican una vulneración a los derechos que asisten a las mujeres en los países de África subsahariana en los que opera.

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Salud y emprendimiento femenino se dan la mano gracias a la fabricación de jabones

El proyecto de fabricación de jabones por parte de mujeres en Ghana y Benín permite aunar el cuidado de la salud mediante la higiene y la reivindicación de la mujer como trabajadora de pleno derecho.
Por costumbre cultural en muchas zonas de África subsahariana las mujeres deben encargarse de las tareas del hogar, de criar a sus hijos e hijas y de abastecer de agua a su casa, y en consecuencia, a sus pueblos. Con su esfuerzo, tan poco reconocido, son quienes vertebran a sus comunidades y las mantienen en funcionamiento.
Desde esa premisa nació un proyecto que pusimos en marcha hace años en colaboración con la ONG Care Net Ghana, y que se ha asentado con gran éxito -tanto en aquel país como en Benín gracias al apoyo del Ministerio de Salud beninés-: la fabricación de jabones artesanales por parte de mujeres. Porque no hay mejor vehículo que ellas para que estas mismas comunidades adquieran hábitos higiénicos saludables. Además, reciben formación y pueden obtener ingresos.
Poniendo a su alcance el jabón para que puedan realizar un gesto tan común como lavarse las manos, estamos incidiendo sobre la higiene personal y evitando la proliferación de infecciones y contagios de Enfermedades Tropicales Desatendidas que se asocian a la falta de higiene.
Como reconoce el responsable de Care Net Ghana, Patrick Ahumah, la iniciativa “tiene un enorme impacto sobre las mujeres”. La idea con la que trabaja Anesvad es que puedan ser las gestoras de su tiempo y de los ingresos que reciben por su trabajo.
Ahumah también nos cuenta que para ponerlo en marcha hubo que romper con algunos tabúes ya que la ghanesa es una sociedad en la que el peso de las decisiones sigue recayendo casi en exclusiva en los hombres: “para iniciarlo tuvimos que contar con la aprobación de los maridos con el fin de evitar situaciones conflictivas”. Como el proyecto se desarrolla en zonas rurales de Ghana, en las que pervive una eminente jerarquía tribal, Ahumah incide en que “fue fundamental contar con el visto bueno de quienes lideran las comunidades, que nos han mostrado su satisfacción y lo han apoyado, incluso donando terrenos donde poder instalar el equipo necesario para la fabricación de los jabones”.
Las mujeres se han volcado en el proyecto, del que son sus responsables en exclusiva, “pero no sólo en la producción de los jabones, sino también en los procesos de marketing y distribución necesarios para poner el producto a la venta”, asegura Ahumah.
En total son más de 300 mujeres fabricando y comercializando jabones artesanales para los hogares, los centros de salud y las escuelas de sus comunidades. 300 mujeres que han salido de sus casas y las rutinas que se les habían impuesto, que han roto con la discriminación que sufrían. Una iniciativa que además de permitir a las mujeres obtener ingresos, las empodera y refuerza en la promoción del Derecho a la Salud, el emprendimiento y la participación social. Algo muy necesario para romper estereotipos y reivindicar el papel de las mujeres en estas regiones donde tanta falta hace.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Salud y emprendimiento femenino se dan la mano gracias a la fabricación de jabones

Salud y empoderamiento femenino se dan la mano gracias a la fabricación de jabones

Por costumbre cultural en muchas zonas de África subsahariana las mujeres deben encargarse de las tareas del hogar, de criar a sus hijos e hijas y de abastecer de agua a su casa, y en consecuencia, a sus pueblos. Con su esfuerzo, tan poco reconocido, son quienes vertebran a sus comunidades y las mantienen en funcionamiento.
Desde esa premisa nació un proyecto que pusimos en marcha hace años en colaboración con la ONG Care Net Ghana, y que se ha asentado con gran éxito -tanto en aquel país como en Benín gracias al apoyo del Ministerio de Salud beninés-: la fabricación de jabones artesanales por parte de mujeres. Porque no hay mejor vehículo que ellas para que estas mismas comunidades adquieran hábitos higiénicos saludables. Además, reciben formación y pueden obtener ingresos.
Poniendo a su alcance el jabón para que puedan realizar un gesto tan común como lavarse las manos, estamos incidiendo sobre la higiene personal y evitando la proliferación de infecciones y contagios de Enfermedades Tropicales Desatendidas que se asocian a la falta de higiene.
Como reconoce el responsable de Care Net Ghana, Patrick Ahumah, la iniciativa “tiene un enorme impacto sobre las mujeres”. La idea con la que trabaja Anesvad es que puedan ser las gestoras de su tiempo y de los ingresos que reciben por su trabajo.
Ahumah también nos cuenta que para ponerlo en marcha hubo que romper con algunos tabúes ya que la ghanesa es una sociedad en la que el peso de las decisiones sigue recayendo casi en exclusiva en los hombres: “para iniciarlo tuvimos que contar con la aprobación de los maridos con el fin de evitar situaciones conflictivas”. Como el proyecto se desarrolla en zonas rurales de Ghana, en las que pervive una eminente jerarquía tribal, Ahumah incide en que “fue fundamental contar con el visto bueno de quienes lideran las comunidades, que nos han mostrado su satisfacción y lo han apoyado, incluso donando terrenos donde poder instalar el equipo necesario para la fabricación de los jabones”.
Las mujeres se han volcado en el proyecto, del que son sus responsables en exclusiva, “pero no sólo en la producción de los jabones, sino también en los procesos de marketing y distribución necesarios para poner el producto a la venta”, asegura Ahumah.
En total son más de 300 mujeres fabricando y comercializando jabones artesanales para los hogares, los centros de salud y las escuelas de sus comunidades. 300 mujeres que han salido de sus casas y las rutinas que se les habían impuesto, que han roto con la discriminación que sufrían. Una iniciativa que además de permitir a las mujeres obtener ingresos, las empodera y refuerza en la promoción del Derecho a la Salud y la participación social. Algo muy necesario para romper estereotipos y reivindicar el papel de las mujeres en estas regiones donde tanta falta hace.

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Rompiendo barreras a base de méritos

Aunque deba luchar contra los prejuicios y las trabas de sociedades tradicionalmente machistas, África subsahariana está asistiendo al empoderamiento de la mujer en muchos ámbitos. La salud es uno de ellos.
El peso que se le otorga a la mujer en los países de África subshariana está subiendo por el impulso que su papel supone para sus economías, su bienestar social y su crecimiento. Aunque el trabajo por la igualdad de género debe ser constante y aún está lejos de alcanzar sus objetivos, es innegable que las mujeres están tomando las riendas y ocupando los espacios que por derecho y por méritos les corresponden. Espacios que hasta hace poco les estaban vedados, pero que con su empeño y esfuerzo están encargándose de conquistar.
Si nos circunscribimos al ámbito de la salud, en países como Ghana era frecuente que la mujer destacara y se desarrollase profesionalmente únicamente en la provisión de servicios sanitarios. Pero el techo de cristal -que no sabe de culturas, sociedades o continentes- va quebrándose a golpe de realidades como la de Wilhelmina. Una joven mujer con la que estuvimos en nuestro último viaje al país y que nos demuestra que los puestos de planificación y dirección estratégica de la salud ya no son ajenos a su género.
Wilhelmina Tiwaah es directora del Distrito de Mphohor para el Servicio Sanitario de Ghana desde hace dos años. Desde su puesto trabajar para erradicar las Enfermedades Tropicales Desatendidas como la úlcera de Buruli de una amplia región. De profesión farmacéutica, reconoce que para ella fue un reto dedicarse a su profesión prácticamente desde que decidió estudiar y comprobó que parte de su familia no la apoyaba. “En esos momentos se suponía que tenía que estar en casa, ayudando con las tareas y no estudiando o trabajando”, nos comentó. Por fortuna, contaba con el apoyo de su madre: “Estaba convencida de que tenía que estudiar, buscar mi propio camino”. Ella fue su valedora ante el resto de la familia. Aunque Wilhelmina también reconoce que se ha visto beneficiada por vivir en una zona urbana. “Me ha ayudado a tener posibilidades de progreso, de estudiar, de tener independencia. Esto no es posible para la mayoría de las niñas en las zonas rurales de mi país, e incluso para jóvenes de zonas periurbanas supone un problema que una mujer quiera trazar su camino”.
Cuando se estaba graduando tuvo a su primer hijo. Su madre le animó a seguir con su formación. Hizo un master, que le ayudó a postularse para el puesto de directora de distrito. Y aunque ella misma personifica la lucha contra los prejuicios en su comunidad, reconoce que es difícil no dejarse llevar por tantos años de condicionamiento: “El mal estado de las carreteras hace que el viaje entre mi casa y el trabajo se alargue, lo que añade estrés a mi día a día y… me genera cierto sentimiento de culpa por estar lejos de casa tantas horas”.
Y es que los prejuicios siguen teniendo mucho peso en la sociedad ghanesa. “Una mujer no puede tener éxito laboral, no puede destacar por encima de un hombre porque hace que el hombre parezca menos inteligente, le hace sentir inseguro. Por eso sigue existiendo tanto sometimiento”, nos confesó. Algo que le ha obligado a trabajar la empatía y la comunicación para generar buen clima laboral. “Los hombres llevan mal que yo sea su jefa, más aún porque soy muy joven, así que el truco está en la comunicación, en cómo les hablo, en hacerles sentir importantes”.
Lo mismo, reconoce, que le sucede con los pacientes. “Un hombre no tiene que demostrar que es un buen director de distrito, ni un buen médico, ni un buen farmacéutico. Yo tengo que demostrarlo cada día ante los pacientes, me ven primero como mujer, luego tengo que demostrar mis capacidades y habilidades y una vez que ven que puedo tratarles bien, entonces confían”. De nuevo, los prejuicios tomando el control. Y de nuevo, una mujer para romperlos en pedazos.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Rompiendo barreras a base de méritos

La sede madrileña de Anesvad se traslada

Nuestra oficina en la capital se muda al Impact Hub de la calle Serrano Anguita: un espacio para el coworking compartido por varias empresas y organizaciones donde poder favorecernos de sinergias y generar nuevas propuestas.
Estamos de mudanza. Desde esta semana la sede de Anesvad en Madrid cambia de ubicación. Dejamos atrás nuestras oficinas en la calle Cea Bermúdez, y a partir de ahora nos podréis encontrar en el número 13 de la calle Serrano Anguita, cerca de la parada de Metro Alonso Martínez.
Nos instalaremos en el Impact Hub que hay allí ubicado. Un espacio compartido por varias entidades y organizaciones donde podemos favorecernos de sinergias y colaboración mutua. Ese es el principal motivo del traslado, tal y como reconoce el delegado de Anesvad en Madrid, Eduardo Uribe: “Una entidad como Anesvad tiene que estar continuamente revisando y analizando las innovaciones y movimientos que ayuden a conseguir nuestra misión. No sólo en el ámbito directo de la ejecución de nuestros proyectos sino en el conjunto del funcionamiento y trabajo. Uno de los procesos que más resultados positivos ha recogido durante los últimos años son los espacios de coworking. Conscientes de ello, y animados por el llamamiento de la Asociación Española de Fundaciones a participar en esta “casa de las fundaciones”, decidimos plantear el traslado”. “Lógicamente –continúa Eduardo- en este tipo de cambios se busca también ser lo más eficaces posibles desde el punto de vista económico, procurando minimizar los gastos”.
La nueva oficina de Anesvad en Madrid se encuentra, por tanto, en un punto de encuentro para personas y organizaciones con ganas de cambiar el mundo, conectar con otros profesionales y conocer nuevas formas y metodologías de trabajo. Sumar talento y aprendizaje en un contexto idóneo para impulsar propuestas innovadoras y de transformación social que nos ayuden a llevar aún más lejos nuestra defensa del Derecho a la Salud en África subsahariana y la lucha contra las enfermedades olvidadas.
Y es que, asegura Eduardo, “esperamos que la nueva situación y relaciones que surjan de esta experiencia afecten de manera positiva a nuestros resultados. En los pocos días que llevamos instalados ya hemos empezado a explorar nuevas colaboraciones. El Impact Hub cuenta con espacios para desarrollar diferentes actividades por lo que las personas interesadas en nuestro trabajo podrán participar en las acciones que preparemos en un espacio céntrico y que esperamos sea su referencia en los próximos años”.

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PHAST: la educación y la mujer como ejes de la mejora sanitaria

Mediante sesiones de sensibilización comunitarias en las que la mujer es protagonista se logra incidir en mejores hábitos higiénicosanitarios así como reconocer el rol femenino.
El agua es un factor fundamental en la promoción de la salud y la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas que afectan a las personas más vulnerables de África subsahariana, aquellas que viven en contextos de escasa salubridad. En estas comunidades no suelen existir fuentes de agua potable o letrinas en unas condiciones apropiadas. Se estima que hasta un 80% de las enfermedades en países en desarrollo están provocadas por un acceso poco seguro al agua y por un saneamiento inadecuado. Por eso en Anesvad primamos las actuaciones sobre el tratamiento del agua y las condiciones higienicosanitarias derivadas de ella. La úlcera de Buruli o el pian, por ejemplo, se transmiten en entornos poco saludables donde el agua limpia escasea.
Además, somos conscientes de que en los países en los que actuamos (Ghana, Costa de Marfil, Togo, Benín) es la mujer en quien recae la responsabilidad de las tareas domésticas e higiénicas relacionadas con el agua: desde ir a recogerla a las fuentes más cercanas y almacenarla en casa, hasta cocinar con ella o usarla para la limpieza del hogar.
Teniendo presente este rol tradicional que desempeñan las mujeres y su estrecho vínculo con el agua, siempre hemos pensado que su figura es clave para el desarrollo de hábitos de higiene que contribuyan a mejorar la salud comunitaria. ¿De qué forma podíamos mejorar la educación sanitaria en el colectivo femenino?
La respuesta: mediante sesiones comunitarias siguiendo la metodología PHAST (Participatory, Hygiene, And Sanitation Transformation – en castellano ‘Transformación Participativa para la Higiene y el Saneamiento’). Un enfoque innovador, ideado por la Organización Mundial de la Salud, que se viene aplicando en muy diversos países para promover comportamientos higiénicos, mejoras sanitarias y el tratamiento del agua, todo mediante la sensibilización y actividades de participación grupales.
El principio en el que se basa es que si no hay conciencia y comprensión de la relación del agua con la salud, no habrá cambios perdurables en el comportamiento. Así, las participantes descubren por sí mismas las vías de contaminación del agua, analizan los comportamientos humanos asociados a dicha contaminación y se les enseña a planificar la forma de evitarla.
En estas sesiones se logra que todas las participantes tomen parte y aporten de alguna manera. Se desarrolla así confianza en sí mismas, ya que son capaces de diagnosticar sus propios problemas y comprometerse a participar en la realización de cambios. Muchas veces se realizan ejercicios prácticos para una mejor asimilación de los contenidos.
Este método pretende que, a través de la incidencia de las mujeres, las comunidades adquieran mejores comportamientos, administren el manejo de su propia agua controlando enfermedades relacionadas con el saneamiento y se fomente la motivación y el entusiasmo por el avance.
En Anesvad confiamos en esta metodología porque, además de las mejoras evidentes aplicando lo aprendido en las sesiones, aporta un importante beneficio para las mujeres que toman parte de él: ganan en autoestima. Se ven capaces de incidir sobre los problemas sanitarios sin esperar a que otros encuentren las soluciones. El método PHAST nos permite empoderar a la mujer y convertirla en promotora y agente de la salud.
Y eso, especialmente en países con enormes brechas de género en ámbitos sociales, sanitarios, educativos y políticos, es hoy más importante que nunca. Permite, en definitiva, situar la educación como primer paso para generar salud y asentar a la mujer como su eje vertebrador.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: PHAST: la educación y la mujer como ejes de la mejora sanitaria

¿Qué es la úlcera de Buruli?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la úlcera de Buruli es una enfermedad crónica y debilitante. Suele afectar a la piel, y en ocasiones al hueso. Asimismo, puede causar desfiguraciones permanentes y discapacidad a largo plazo.

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El reto: curarse de las secuelas invisibles de la úlcera de Buruli

Recuperarse de una Enfermedad Tropical Desatendida no es sinónimo de estar sano. Las secuelas van mucho más allá de lo visible. La úlcera de Buruli marcará de por vida a Frances, y sus piernas son testigo permanente de este sufrimiento. Pero éste va más allá de lo que vemos.
Tal y como os contábamos hace apenas un mes, Frances ha estado ocho años en un hospital, abandonado y solo, desde que fue diagnosticado de úlcera de Buruli. Por eso hoy, aunque es un día feliz porque nos llegan noticias de su alta, tenemos que aspirar a su recuperación total, que pasa por conseguir su rehabilitación física, mental y su reinserción.
Después de estos ocho años en los que ha pasado por más de cuatro intervenciones quirúrgicas, Frances ha conseguido el alta médica tras ser trasladado del Hospital de Dunkwa (en una de las zonas más empobrecidas de Ghana) al de Agogo, también apoyado por Anesvad. El próximo paso es que reciba asistencia y formación para poder encontrar un empleo digno que le permita subsistir y poco a poco readaptarse a la vida en sociedad, de la que ha estado excluido buena parte de su juventud.
En Anesvad defendemos la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social. Alineándonos con la definición acuñada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el preámbulo de su constitución que sigue vigente desde 1948, trabajamos con el convencimiento de que conseguir la mejor salud para todas las personas pasa por un enfoque que va mucho más allá del biomédico. Por eso, apostamos por intervenciones que buscan la mejor integración dentro del sistema sanitario de los abordajes de las enfermedades olvidadas, para que dejen de ser cuestiones aisladas o separadas. Nuestro trabajo busca atender las necesidades de las personas más vulnerables afectadas por la úlcera de Buruli, el pian, la lepra o la filariasis linfática sin olvidarnos de que toda la población en los países de África subsahariana en los que intervenimos vea su salud mejorada.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: El reto: curarse de las secuelas invisibles de la úlcera de Buruli