Por qué España debe retornar al Fondo Mundial contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria


Esta semana hemos tenido por Madrid a Peter Sands, nuevo director ejecutivo del Fondo Mundial contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. Creado hace poco más de 15 años, este artefacto institucional público-privado ha logrado con sus programas de financiación apuntalar la lucha contra las tres grandes pandemias de la pobreza, salvando 27 millones de vidas en el camino y evitando un número incontable de nuevas infecciones. Como pudimos comprobar en la conversación que mantuvo con algunos medios y con el equipo de ISGlobal, Sands se enorgullece de esta experiencia, pero también reconoce la necesidad de introducir cambios que permitan acabar con las tres epidemias en 2030, como proponen los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Tan peligroso es confiar en que las vacunas estén disponibles en un plazo tan corto, como esperar que lo que ha funcionado hasta ahora tenga el mismo efecto en un contexto epidemiológico que ha cambiado.

Pero su desafío principal posiblemente sea seguir haciendo bien lo que había hecho hasta ahora en el mundo de la banca, que es consolidar la estrategia de financiación del Fondo (no se pierdan este perfil de The Lancet sobre el asunto). Su experiencia pilotando una institución financiera británica durante los años de la crisis le va a venir al pelo para enfrentarse a un contexto en el que gobiernos que no quieren o no pueden comprometerse con la cooperación internacional se enfrentan a necesidades del desarrollo cada vez más amplias.

Tomen el ejemplo de España. Desde su creación en 2002, el Fondo ha recibido de nuestro país 723 millones de euros, la inmensa mayoría de ellos entre 2007 y 2010. Precisamente ese año el Fondo desapareció del mapa de la Cooperación Española, junto con casi todo lo demás. Y hasta hoy. La presencia de España en la última conferencia de refinanciación (2016) se limitó a una intervención retórica del Secretario de Estado desde la mesa de los niños.

Uno podría argumentar que las contribuciones a iniciativas multilaterales de desarrollo como la del Fondo solo son posibles cuando el donante ha satisfecho las obligaciones con sus programas bilaterales, ONG y otras partidas donde los gobiernos tienen un control “directo” del destino de los fondos (y, por lo tanto, una posibilidad de apuntarse el tanto). Al fin y al cabo, ya se gasta mucho en cooperación multilateral: en este momento el presupuesto total de la ayuda es tan exiguo que nuestro país destina bastante más de la mitad del total de los fondos a contribuciones obligatorias a los programas de la UE y a los organismos multilaterales de carácter financiero y no financiero.

Pero la escasez de recursos también es una poderosa razón para cuidar al extremo el impacto que se obtiene con cada euro invertido. España puede definir legítimamente los sectores y regiones a los que quiere apoyar de forma preferente, y elegir después entre sus diferentes opciones cuál es la mejor vía para canalizar esos recursos.

El Fondo Mundial ilustra bien las oportunidades de esta estrategia. Un sector tradicionalmente prioritario para la ayuda española, que entre 2002 y 2016 ha invertido la friolera de 5.300 millones de dólares en países de interés estratégico para nuestra cooperación y que puede ofrecer un retorno social por cada euro invertido que no admitiría comparación con ninguno de nuestros programas bilaterales equivalentes. Más aún, es posible argumentar que esta organización público-privada ha mejorado gracias en parte a la influencia de España, que en países como Mozambique ha defendido con éxito la necesidad de imbricarse en los sistemas nacionales de salud a través de estrategias más horizontales que verticales.

Algo de esto han reconocido los grupos parlamentarios en la Comisión de Cooperación del Congreso, que en abril de 2016 pidió por unanimidad (han leído bien) el retorno de España al Fondo Mundial. Los deseos de sus señorías podrían hacerse realidad el próximo año durante la sexta conferencia de refinanciación del Fondo, que se celebrará en Francia a mayor gloria del président Macron y de su generosidad. España puede retornar entonces a una institución que nunca debió abandonar, aportar en ella una cantidad modesta de recursos –la cifra se ha calculado en unos cien millones de dólares en tres años–, y aprovechar este hueco para influir en una batalla en la que la ciencia, la sanidad y la cooperación de nuestro país tanto han aportado y tanto tienen que aportar en el futuro.

[Agradezco a mi compañera Virginia Rodríguez la información utilizada para escribir este artículo]

🚩 Publicado originalmente en África: Enlace al post

Arcos y flechas contra los Kalashnikovs de Boko Haram

Las montañas Mandara, en la región del extremo norte de Camerún, han protegido durante siglos a los habitantes de sus 23 pueblos de la islamización forzada, de los cazadores de esclavos y de la colonización. Son las alturas de Tourou, en la frontera con Nigeria, donde hides, mafas, fulbés, gossis y vengos conviven y comparten la escasez de recursos. Terrazas donde se planta el mijo y las judías trepan las colinas y sortean grandes moles de granito que parecen proceder de una explosión. Vacas, cabras y ovejas, guiadas por niños, salpican el paisaje en busca de agua y pastos. Todo rezuma paz.


Muchos concluyen que no se acaba con Boko Haram porque hay demasiadas personas haciendo negocios con esta guerra

Desde 2014, esta armonía se ha visto rota por la llegada del grupo terrorista Boko Haram. Después de varias batallas con el ejército camerunés, los yihadistas se asientan en las colinas justo al otro lado de la línea imaginaria que divide Camerún de Nigeria. Se trata, posiblemente, de pequeños grupos dispersos pertenecientes a la fracción de Abubakar Shekau que, tras las últimas ofensivas del ejército nigeriano contra el bosque de Sambisa, donde esta fracción tenía su cuartel general, se han dispersado.

Emmanuel Viziga, coordinador de los comités de vigilancia de Tourou recorre el territorio en su moto animando a los 265 hombres que vigilan las fronteras de sus aldeas, armados con arcos, flechas y machetes, en busca de cualquier movimiento extraño. “Los hombres de Boko Haram todavía tienen armas y están hambrientos, por eso de vez en cuando descienden sobre las aldeas en busca de comida. Se llevan cosechas, vacas y ovejas, queman casas y matan. También secuestran a campesinos a los que obligan a cultivar la tierra”, explica Viziga.

Emmanuel Viziga (cuarto por la izquierda), coordinador de los Comités de vigilancia de Tourou, visita a algunos de sus miembros.
Emmanuel Viziga (cuarto por la izquierda), coordinador de los Comités de vigilancia de Tourou, visita a algunos de sus miembros. Chema Caballero

Los campesinos han abandonado su trabajo para vigilar la zona

Cuando los terroristas son detectados, los vigilantes avisan con sus silbatos para que los ciudadanos busquen refugio. También alertan a los militares destacados en la zona, pero estos pocas veces abandonan sus bases, se queja Viziga. “Numerosas veces les hemos dicho que se preparaba un ataque, les hemos indicado la ruta por donde iban a entrar, y ellos ni se han movido. Es posible que Boko Haram les pague para que no intervengan”.

La frustración invade a muchos de los ciudadanos. Towkowa Bakama se queja de la falta de colaboración militar. Sentado sobre una roca en la aldea de Gossi tiene a su espalda la colina donde se asienta Boko Haram. “Hace dos días bajaron hombres, mujeres y niños y se llevaron seis vacas y algunas ovejas. Los vimos llegar, telefoneé a los militares que están ahí arriba, desde aquí se ve su base, no hicieron nada. Los volvimos a llamar cuando se retiraban para que les cortasen el paso, no se movieron de donde estaban, y así siempre”

Hombres de Gossi, contempla desde la altura la parte del pueblo y las colinas donde habitan los miembros del Boko Haram.
Hombres de Gossi, contempla desde la altura la parte del pueblo y las colinas donde habitan los miembros del Boko Haram. Chema Caballero

Este sentimiento de abandono está presente en la mayoría de los 68.000 habitantes de la zona. Desconfían del ejército, incluso de las Brigadas de Intervención Rápida (BIR), cuerpo de élite de la armada camerunesa. Por esa razón cada pueblo ha creado su propio comité de vigilancia formado por campesinos que se han ofrecido voluntariamente. El Gobierno les prohíbe utilizar armas, de ahí que hayan recurrido a los arcos y las flechas. Ellos conocen los caminos que rodean las poblaciones en las que viven y los recorren, sobre todo por la noche, en busca de extranjeros y de movimientos sospechosos.

Sin prácticamente apoyo, ni equipamiento, dependen de la buena voluntad de sus vecinos para sobrevivir. Han abandonado sus campos para dedicarse a esta labor. Solo la ONG española Zerca y Lejos que actúa en la zona, les ha facilitado alguna ayuda.

Los vigilantes no tienen miedo de enfrentarse a los Kalashnikovs de Boko Haram con sus rudimentarias armas. Han pasado una serie de ritos mágicos que les protegen de las balas. Estas nunca podrán hacerles nada. Se caerán al suelo antes de penetrar sus cuerpos. Así lo asegura Rabassa Lirdou que ataviado con su escudo, arco y flechas, descalzo y con un penacho en la cabeza y otro en el pecho se prepara para pasar la noche recorriendo las colinas que envuelven a la aldea de Ndrock. “Vamos como mi padre y mis antepasados fueron a la guerra”, dice. “Eso es parte de nuestra cultura y nuestra tradición. Muchos jóvenes ya no creen en ello, pero es lo que ha permitido que hasta ahora los bandidos de Boko Haram no entren en nuestro pueblo”. Y así es, en más de una ocasión han conseguido alejar a los terroristas de sus tierras.

Guina Dillim, comandante de las BIR, en el centro acompañado del concejal  Isakala Guitere (izq.) y el profesor Antonie Bouba presidente del Comité de desarrollo de Tourou.
Guina Dillim, comandante de las BIR, en el centro acompañado del concejal Isakala Guitere (izq.) y el profesor Antonie Bouba presidente del Comité de desarrollo de Tourou. Chema Caballero

Guina Dillim, comandante de las BIR en la zona, aprecia el trabajo que estos Comités realizan pero se queja de que hay muy pocos jóvenes y este es un trabajo que necesita mucha energía. Es verdad, se ven pocos jóvenes entre los componentes de estos grupos, pero es que estos, en cuanto tienen la oportunidad y los medios, emigran fuera de ese territorio en busca de un futuro que allí no tienen, y dejan atrás a los ancianos, las mujeres y los niños.

“Sería tan fácil acabar con Boko Haram”, comenta Moise, miembro del Comité de vigilancia de Gossi. “Están ahí, los estamos viendo, bastaría con que el ejército camerunés o el nigeriano enviase un par de helicópteros y los bombardeara. Sería el fin de todo”. Son muchos los que repiten la misma idea y concluyen que hay demasiadas personas haciendo negocios con esta guerra para terminar con ella: “El ejército el primero, los políticos y tantos otros que no quieren que esto termine porque están haciendo mucho dinero con el conflicto de Boko Haram”.

Mientras los miembros de los comités de vigilancia, armados con sus arcos y flechas, recorren los caminos de sus aldeas alertas de cualquier movimiento sospechoso para poder avisar a sus vecinos con la esperanza de que la incursión de los terroristas no cause pérdidas humanas. E informan al ejército, sin desfallecer, con la esperanza “de que alguna vez despierten y decidan intervenir para poner fin a todo este sufrimiento”, asegura Viziga.


Boko Haram en las montañas Madara

Boko Haram nació en 2002 en Maiduguri, capital del Estado de nigeriano de Borno, como un movimiento religioso y social que atrajo a muchos de los jóvenes desempleados y sin futuro de la zona. El grupo se radicalizó y optó por las armas a partir de 2009 tras la muerte de su fundador, Mohamed Yusuf, a manos de la policía. Desde entonces, la escalada de violencia ha sido imparable. Al frente se encuentra Abubakar Shekau, uno de los terroristas más buscados del continente. Se especula con que en la actualidad este líder pueda estar muerto o gravemente herido. Boko Haram se dividió en dos fracciones en agosto de 2016 cuando el liderazgo del Estado Islámico tomó la decisión de reemplazar a Shekau con el joven Abu mus’ab al-Barnawi. Los terroristas habían jurado lealtad al ISIS en abril de 2015. Shekau ignoró la orden de dimitir y el movimiento se dividió en dos grupos: uno comandado por Shekau asentado en el bosque de Sambisa y el otro bajo al-Barnawi y su lugarteniente, Mamman Nur, en el área del lago Chad, y que responde al nombre de Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP).

Desde 2013, la insurgencia se ha extendido a la frontera con Camerún. Concentrándose los ataques de Boko Haram en la región del extremo norte. Entre 2014 y 2017 estos causaron 2.500 muertes, según el Ministerio de Defensa camerunés. La mayoría de los ataques en Camerún tienen la autoría de la fracción encabezada por Shekau, mientras que el ISWAP opera más cerca de las fronteras de Nigeria-Níger y Nigeria-Chad. Es el grupo más activo en la actualidad. Mientras, el grupo de Shekau habría sufrido un gran revés desde que a principios de año el ejército nigeriano comenzase una gran ofensiva contra los terroristas asentados en el bosque de Sambisa. Muchos de los yihadistas habrían huido, mientras que pequeños grupúsculos han podido quedar aislados en zonas fronterizas y recurren al bandolerismo para sobrevivir.

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Por qué España debe retornar al Fondo Mundial contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria

Esta semana hemos tenido por Madrid a Peter Sands, nuevo director ejecutivo del Fondo Mundial contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. Creado hace poco más de 15 años, este artefacto institucional público-privado ha logrado con sus programas de financiación apuntalar la lucha contra las tres grandes pandemias de la pobreza, salvando 27 millones de vidas en el camino y evitando un número incontable de nuevas infecciones. Como pudimos comprobar en la conversación que mantuvo con algunos medios y con el equipo de ISGlobal, Sands se enorgullece de esta experiencia, pero también reconoce la necesidad de introducir cambios que permitan acabar con las tres epidemias en 2030, como proponen los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Tan peligroso es confiar en que las vacunas estén disponibles en un plazo tan corto, como esperar que lo que ha funcionado hasta ahora tenga el mismo efecto en un contexto epidemiológico que ha cambiado.

Pero su desafío principal posiblemente sea seguir haciendo bien lo que había hecho hasta ahora en el mundo de la banca, que es consolidar la estrategia de financiación del Fondo (no se pierdan este perfil de The Lancet sobre el asunto). Su experiencia pilotando una institución financiera británica durante los años de la crisis le va a venir al pelo para enfrentarse a un contexto en el que gobiernos que no quieren o no pueden comprometerse con la cooperación internacional se enfrentan a necesidades del desarrollo cada vez más amplias.

Tomen el ejemplo de España. Desde su creación en 2002, el Fondo ha recibido de nuestro país 723 millones de euros, la inmensa mayoría de ellos entre 2007 y 2010. Precisamente ese año el Fondo desapareció del mapa de la Cooperación Española, junto con casi todo lo demás. Y hasta hoy. La presencia de España en la última conferencia de refinanciación (2016) se limitó a una intervención retórica del Secretario de Estado desde la mesa de los niños.

Uno podría argumentar que las contribuciones a iniciativas multilaterales de desarrollo como la del Fondo solo son posibles cuando el donante ha satisfecho las obligaciones con sus programas bilaterales, ONG y otras partidas donde los gobiernos tienen un control “directo” del destino de los fondos (y, por lo tanto, una posibilidad de apuntarse el tanto). Al fin y al cabo, ya se gasta mucho en cooperación multilateral: en este momento el presupuesto total de la ayuda es tan exiguo que nuestro país destina bastante más de la mitad del total de los fondos a contribuciones obligatorias a los programas de la UE y a los organismos multilaterales de carácter financiero y no financiero.

Pero la escasez de recursos también es una poderosa razón para cuidar al extremo el impacto que se obtiene con cada euro invertido. España puede definir legítimamente los sectores y regiones a los que quiere apoyar de forma preferente, y elegir después entre sus diferentes opciones cuál es la mejor vía para canalizar esos recursos.

El Fondo Mundial ilustra bien las oportunidades de esta estrategia. Un sector tradicionalmente prioritario para la ayuda española, que entre 2002 y 2016 ha invertido la friolera de 5.300 millones de dólares en países de interés estratégico para nuestra cooperación y que puede ofrecer un retorno social por cada euro invertido que no admitiría comparación con ninguno de nuestros programas bilaterales equivalentes. Más aún, es posible argumentar que esta organización público-privada ha mejorado gracias en parte a la influencia de España, que en países como Mozambique ha defendido con éxito la necesidad de imbricarse en los sistemas nacionales de salud a través de estrategias más horizontales que verticales.

Algo de esto han reconocido los grupos parlamentarios en la Comisión de Cooperación del Congreso, que en abril de 2016 pidió por unanimidad (han leído bien) el retorno de España al Fondo Mundial. Los deseos de sus señorías podrían hacerse realidad el próximo año durante la sexta conferencia de refinanciación del Fondo, que se celebrará en Francia a mayor gloria del président Macron y de su generosidad. España puede retornar entonces a una institución que nunca debió abandonar, aportar en ella una cantidad modesta de recursos –la cifra se ha calculado en unos cien millones de dólares en tres años–, y aprovechar este hueco para influir en una batalla en la que la ciencia, la sanidad y la cooperación de nuestro país tanto han aportado y tanto tienen que aportar en el futuro.

[Agradezco a mi compañera Virginia Rodríguez la información utilizada para escribir este artículo]

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Guía para convertir las universidades africanas en líderes en investigación



Guía para convertir las universidades africanas en líderes en investigación



Las universidades dedicadas a la investigación pueden formar investigadores de primer nivel (Imagen: Shutterstock)

Las universidades dedicadas a la investigación pueden formar investigadores de primer nivel (Imagen: Shutterstock)

Por Sharon Fonn. África subsahariana representa el 13,5 % de la población mundial, pero menos del 1% de la producción mundial de investigación. En 2008, se publicaron 27.000 estudios en África, la misma cifra que Países Bajos.

Se puede mejorar en algunos ámbitos. Un estudio del Banco Mundial de 2014 mostró que la cantidad y la calidad de las investigaciones habían aumentado sustancialmente en los 20 años anteriores. Desde 2003 hasta 2012, su producción investigadora anual creció más del doble, y también se incrementó su participación en la investigación mundial en el mismo período.

Sin embargo, el índice general sigue siendo deficiente. En parte, el problema se debe a que el continente contribuye con menos del 1% del gasto mundial en investigación y desarrollo. Los gobiernos no invierten un porcentaje significativo de su producto interno bruto (PIB) en investigación.

Además, África subsahariana depende en gran medida de la colaboración internacional y de los académicos visitantes para llevar a cabo sus trabajos. En 2012, el sur generó el 79% de su producción investigadora a través de colaboraciones internacionales. Por su parte, en África oriental las cifras fueron del 70%; y en África occidental y central, del 45%.

Esto supone un fuerte contraste con la colaboración intraafricana, sumamente escasa. La colaboración entre investigadores locales varía del 0,9% en África occidental y central al 2,9% en el sur del continente.

En el corazón de esta problemática se encuentra la reducida financiación pública que se dedica a las universidades. Es en este ámbito donde también se deben buscar soluciones. Ha llegado la hora de que las universidades, los gobiernos y las organizaciones para el desarrollo tomen medidas para fomentar el progreso de las instituciones académicas con mejores resultados en investigación.

El modelo que hemos desarrollado en el Consortium for Advanced Research Training in Africa (CARTA; Consorcio para la Formación en Investigación Avanzada en África) evidencia que se puede revitalizar el mundo académico africano y de la mano de africanos. CARTA es un consorcio de ocho universidades y cuatro centros de investigación, todos africanos.

CARTA se sometió a una evaluación independiente que recomendó una aplicación más amplia de su modelo.

Plan de acción

Se necesitan tres acciones interrelacionadas fundamentales para revitalizar la enseñanza superior:

  1. La primera es diferenciar el sistema de enseñanza superior del continente. Algunas universidades deben convertirse en centros líderes, focalizando sus recursos en la formación de graduados y en la investigación.
  2. En segundo lugar, se deben crear nuevos mecanismos de financiación para estas universidades líderes.
  3. Por último, se deben poner en marcha nuevos sistemas de rendición de cuentas para garantizar unos elevados estándares. También debe haber espacio para que nuevas instituciones entren en el sistema.

Una razón muy convincente para diferenciar entre las universidades líderes en investigación y las que se centran en la enseñanza de grado es que la población de África subsahariana se habrá duplicado para el año 2050, lo que generará una demanda continua de enseñanza superior. Al mismo tiempo, esta requiere una formación apropiada del cuerpo docente con grados avanzados.

Dicha población es la que se necesitará para dotar de personal a las nuevas universidades y conservar unos altos niveles de calidad en todo el sistema de educación superior. Así pues, las universidades líderes en investigación son el lugar óptimo para formar a tales personas.

Financiación y rendición de cuentas

Se requerirán nuevos mecanismos de financiación para apoyar a las universidades de investigación.

  • En primer lugar, estas instituciones deben dedicar sus propios recursos a la investigación.
  • Segundo, los gobiernos africanos deben fortalecer su apoyo a la investigación en general. También deben proporcionar financiación específica para las universidades de investigación, capital que supera sobradamente los fondos operativos disponibles en la actualidad y los ingresos procedentes de las matrículas. Por tanto, los gobiernos pueden fomentar la colaboración relacionada con la ciencia mediante la financiación conjunta a escala regional y multinacional.
  • Los organismos regionales y continentales, los socios para el desarrollo bilaterales y multilaterales y las fundaciones filantrópicas han de complementar estas inversiones. Tales financiadores deberían destinar parte de sus inversiones en África a respaldar a las universidades con mejores resultados en investigación.
  • Los ciudadanos, las empresas privadas y los egresados deberían fundar cátedras subvencionadas en las universidades dedicadas a la investigación.
  • Se deben fomentar y promover las asociaciones con entidades de investigación no universitarias.

La iniciativa CARTA, en colaboración con sus socios del norte, ha aprovechado algunas de estas fuentes de financiación. Asimismo, ha forjado alianzas que le han permitido reforzar la capacidad de investigación del continente, y parte de sus acciones se pueden replicar.

Hemos inscrito a más de 200 becarios de doctorado desde 2010, todos ellos seleccionados entre el personal de las instituciones que forman parte del consorcio africano. También hemos trabajado con más de 160 inspectores para revitalizar la supervisión de doctorados, y con más de 570 funcionarios universitarios para que nuestras instituciones miembros respalden la investigación de manera más firme.

Nuestros becarios de doctorado y graduados han producido 579 publicaciones revisadas por pares, y 36 han ganado premios o subvenciones para realizar trabajos de posdoctorado. Más aún, han recaudado más de 9 millones de dólares para financiar sus estudios de doctorado.

CARTA ha invertido más de 1,4 millones en infraestructuras para las instituciones miembros y ha desarrollado un programa de seminarios interdisciplinares para la promoción de graduados de alto nivel.

Los mecanismos de financiación que sugerimos fortalecerán a las universidades de investigación en varios ámbitos. Podrán atraer a investigadores líderes, crear infraestructuras y desarrollar sistemas de apoyo para la ciencia. También es una manera de traer de vuelta a los ciudadanos africanos migrantes para replicar sus programas en el continente.

Las universidades dedicadas a la investigación servirán de base para la formación de los jóvenes científicos, lo que desembocará en un ciclo virtuoso. Se incrementará la producción a través de publicaciones, los investigadores competitivos a escala internacional permanecerán en el continente o regresarán a él, se concederán subvenciones… Todos estos factores son fundamentales para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.

Se debe impedir que las universidades seleccionadas se duerman en los laureles. También debe haber espacio para que ingresen al sistema las futuras instituciones de alto rendimiento. Proponemos una revisión por pares cada tres o cinco años, haciendo hincapié en la responsabilidad y la transparencia. La función revisora se podría confiar a un cuerpo supranacional con amplia representación.

Las universidades designadas como líderes en investigación podrían perder su nombramiento en función de su historial científico.

Los cimientos adecuados

No cabe duda de que, si bien las universidades han realizado una aportación marginal a la producción mundial del conocimiento, comienzan a darle la vuelta a la tortilla.

No obstante, seguimos encontrando obstáculos, especialmente en el caso de aquellas instituciones que aspiran a ser líderes en investigación. Trabajando con ellas para hacer efectiva esta transición, se podría transformar el panorama de la enseñanza superior en África subsahariana.

Este texto se basa en un artículo publicado en The Lancet. Se redactó en coautoría con Laban Peter Ayiro, Philip Cotton, Adam Habib, Peter Mulwa Felix Mbithi, Alfred Mtenje, Barnabas Nawangwe, Eyitope O Ogunbodede, Idowu Olayinka, Frederick Golooba-Mutebi y Alex Ezeh.

Este artículo se publicó por primera vez en inglés en The Conversation y ha sido traducido al español por Casa África en colaboración con este medio. Traducción: Guillermo Ramos Pérez.

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Arcos y flechas contra los Kalashnikovs de Boko Haram

Las montañas Mandara, en la región del extremo norte de Camerún, han protegido durante siglos a los habitantes de sus 23 pueblos de la islamización forzada, de los cazadores de esclavos y de la colonización. Son las alturas de Tourou, en la frontera con Nigeria, donde hides, mafas, fulbés, gossis y vengos conviven y comparten la escasez de recursos. Terrazas donde se planta el mijo y las judías trepan las colinas y sortean grandes moles de granito que parecen proceder de una explosión. Vacas, cabras y ovejas, guiadas por niños, salpican el paisaje en busca de agua y pastos. Todo rezuma paz.


Muchos concluyen que no se acaba con Boko Haram porque hay demasiadas personas haciendo negocios con esta guerra

Desde 2014, esta armonía se ha visto rota por la llegada del grupo terrorista Boko Haram. Después de varias batallas con el ejército camerunés, los yihadistas se asientan en las colinas justo al otro lado de la línea imaginaria que divide Camerún de Nigeria. Se trata, posiblemente, de pequeños grupos dispersos pertenecientes a la fracción de Abubakar Shekau que, tras las últimas ofensivas del ejército nigeriano contra el bosque de Sambisa, donde esta fracción tenía su cuartel general, se han dispersado.

Emmanuel Viziga, coordinador de los comités de vigilancia de Tourou recorre el territorio en su moto animando a los 265 hombres que vigilan las fronteras de sus aldeas, armados con arcos, flechas y machetes, en busca de cualquier movimiento extraño. “Los hombres de Boko Haram todavía tienen armas y están hambrientos, por eso de vez en cuando descienden sobre las aldeas en busca de comida. Se llevan cosechas, vacas y ovejas, queman casas y matan. También secuestran a campesinos a los que obligan a cultivar la tierra”, explica Viziga.

Emmanuel Viziga (cuarto por la izquierda), coordinador de los Comités de vigilancia de Tourou, visita a algunos de sus miembros.
Emmanuel Viziga (cuarto por la izquierda), coordinador de los Comités de vigilancia de Tourou, visita a algunos de sus miembros. Chema Caballero

Los campesinos han abandonado su trabajo para vigilar la zona

Cuando los terroristas son detectados, los vigilantes avisan con sus silbatos para que los ciudadanos busquen refugio. También alertan a los militares destacados en la zona, pero estos pocas veces abandonan sus bases, se queja Viziga. “Numerosas veces les hemos dicho que se preparaba un ataque, les hemos indicado la ruta por donde iban a entrar, y ellos ni se han movido. Es posible que Boko Haram les pague para que no intervengan”.

La frustración invade a muchos de los ciudadanos. Towkowa Bakama se queja de la falta de colaboración militar. Sentado sobre una roca en la aldea de Gossi tiene a su espalda la colina donde se asienta Boko Haram. “Hace dos días bajaron hombres, mujeres y niños y se llevaron seis vacas y algunas ovejas. Los vimos llegar, telefoneé a los militares que están ahí arriba, desde aquí se ve su base, no hicieron nada. Los volvimos a llamar cuando se retiraban para que les cortasen el paso, no se movieron de donde estaban, y así siempre”

Hombres de Gossi, contempla desde la altura la parte del pueblo y las colinas donde habitan los miembros del Boko Haram.
Hombres de Gossi, contempla desde la altura la parte del pueblo y las colinas donde habitan los miembros del Boko Haram. Chema Caballero

Este sentimiento de abandono está presente en la mayoría de los 68.000 habitantes de la zona. Desconfían del ejército, incluso de las Brigadas de Intervención Rápida (BIR), cuerpo de élite de la armada camerunesa. Por esa razón cada pueblo ha creado su propio comité de vigilancia formado por campesinos que se han ofrecido voluntariamente. El Gobierno les prohíbe utilizar armas, de ahí que hayan recurrido a los arcos y las flechas. Ellos conocen los caminos que rodean las poblaciones en las que viven y los recorren, sobre todo por la noche, en busca de extranjeros y de movimientos sospechosos.

Sin prácticamente apoyo, ni equipamiento, dependen de la buena voluntad de sus vecinos para sobrevivir. Han abandonado sus campos para dedicarse a esta labor. Solo la ONG española Zerca y Lejos que actúa en la zona, les ha facilitado alguna ayuda.

Los vigilantes no tienen miedo de enfrentarse a los Kalashnikovs de Boko Haram con sus rudimentarias armas. Han pasado una serie de ritos mágicos que les protegen de las balas. Estas nunca podrán hacerles nada. Se caerán al suelo antes de penetrar sus cuerpos. Así lo asegura Rabassa Lirdou que ataviado con su escudo, arco y flechas, descalzo y con un penacho en la cabeza y otro en el pecho se prepara para pasar la noche recorriendo las colinas que envuelven a la aldea de Ndrock. “Vamos como mi padre y mis antepasados fueron a la guerra”, dice. “Eso es parte de nuestra cultura y nuestra tradición. Muchos jóvenes ya no creen en ello, pero es lo que ha permitido que hasta ahora los bandidos de Boko Haram no entren en nuestro pueblo”. Y así es, en más de una ocasión han conseguido alejar a los terroristas de sus tierras.

Guina Dillim, comandante de las BIR, en el centro acompañado del concejal  Isakala Guitere (izq.) y el profesor Antonie Bouba presidente del Comité de desarrollo de Tourou.
Guina Dillim, comandante de las BIR, en el centro acompañado del concejal Isakala Guitere (izq.) y el profesor Antonie Bouba presidente del Comité de desarrollo de Tourou. Chema Caballero

Guina Dillim, comandante de las BIR en la zona, aprecia el trabajo que estos Comités realizan pero se queja de que hay muy pocos jóvenes y este es un trabajo que necesita mucha energía. Es verdad, se ven pocos jóvenes entre los componentes de estos grupos, pero es que estos, en cuanto tienen la oportunidad y los medios, emigran fuera de ese territorio en busca de un futuro que allí no tienen, y dejan atrás a los ancianos, las mujeres y los niños.

“Sería tan fácil acabar con Boko Haram”, comenta Moise, miembro del Comité de vigilancia de Gossi. “Están ahí, los estamos viendo, bastaría con que el ejército camerunés o el nigeriano enviase un par de helicópteros y los bombardeara. Sería el fin de todo”. Son muchos los que repiten la misma idea y concluyen que hay demasiadas personas haciendo negocios con esta guerra para terminar con ella: “El ejército el primero, los políticos y tantos otros que no quieren que esto termine porque están haciendo mucho dinero con el conflicto de Boko Haram”.

Mientras los miembros de los comités de vigilancia, armados con sus arcos y flechas, recorren los caminos de sus aldeas alertas de cualquier movimiento sospechoso para poder avisar a sus vecinos con la esperanza de que la incursión de los terroristas no cause pérdidas humanas. E informan al ejército, sin desfallecer, con la esperanza “de que alguna vez despierten y decidan intervenir para poner fin a todo este sufrimiento”, asegura Viziga.


Boko Haram en las montañas Madara

Boko Haram nació en 2002 en Maiduguri, capital del Estado de nigeriano de Borno, como un movimiento religioso y social que atrajo a muchos de los jóvenes desempleados y sin futuro de la zona. El grupo se radicalizó y optó por las armas a partir de 2009 tras la muerte de su fundador, Mohamed Yusuf, a manos de la policía. Desde entonces, la escalada de violencia ha sido imparable. Al frente se encuentra Abubakar Shekau, uno de los terroristas más buscados del continente. Se especula con que en la actualidad este líder pueda estar muerto o gravemente herido. Boko Haram se dividió en dos fracciones en agosto de 2016 cuando el liderazgo del Estado Islámico tomó la decisión de reemplazar a Shekau con el joven Abu mus’ab al-Barnawi. Los terroristas habían jurado lealtad al ISIS en abril de 2015. Shekau ignoró la orden de dimitir y el movimiento se dividió en dos grupos: uno comandado por Shekau asentado en el bosque de Sambisa y el otro bajo al-Barnawi y su lugarteniente, Mamman Nur, en el área del lago Chad, y que responde al nombre de Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP).

Desde 2013, la insurgencia se ha extendido a la frontera con Camerún. Concentrándose los ataques de Boko Haram en la región del extremo norte. Entre 2014 y 2017 estos causaron 2.500 muertes, según el Ministerio de Defensa camerunés. La mayoría de los ataques en Camerún tienen la autoría de la fracción encabezada por Shekau, mientras que el ISWAP opera más cerca de las fronteras de Nigeria-Níger y Nigeria-Chad. Es el grupo más activo en la actualidad. Mientras, el grupo de Shekau habría sufrido un gran revés desde que a principios de año el ejército nigeriano comenzase una gran ofensiva contra los terroristas asentados en el bosque de Sambisa. Muchos de los yihadistas habrían huido, mientras que pequeños grupúsculos han podido quedar aislados en zonas fronterizas y recurren al bandolerismo para sobrevivir.

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Anesvad y Microteatro vuelven a colaborar para acercar las enfermedades olvidadas al público de Madrid

Del 2 al 14 de octubre se podrá disfrutar de ‘Por los demás’, una completa programación de micro-obras de teatro con un punto común: sensibilizar sobre el Derecho a la Salud.
Hay un dato que no nos cansaremos de exponer: una de cada seis personas en el mundo sufre una Enfermedad Tropical Desatendida (ETD). Enfermedades de las que la gran mayoría de la población occidental no ha oído hablar, de las que ni siquiera sospecha de su existencia, pero que condicionan y ponen en riesgo la vida de más de mil millones de personas. Un dato contundente que refrenda el trabajo que hacemos en Anesvad combatiendo estas enfermedades olvidadas y sensibilizando a la sociedad sobre la gravedad de la situación.
Con ese objetivo, y aprovechando el impulso que nos da celebrar este año nuestro 50 aniversario, Anesvad y Microteatro volvemos a colaborar para poner en marcha la iniciativa ‘Por los demás’: acercar al público del teatro en Madrid la realidad de las ETDs a través de la representación de obras teatrales en forma de micro-teatro. Será del 2 al 14 de octubre.
¿Qué es el micro-teatro?
Es teatro en formato minimalista: micro-obras de duración inferior a los 15 minutos para un número máximo de 15 espectadores, representadas en un escenario en el que el público se encuentra integrado dentro de una sala de medidas inferiores a los 15 metros cuadrados.
Además, se desarrollan varias obras simultáneamente en sesión continua, y todas ellas comparten un nexo argumental, pero su desarrollo dispone de absoluta libertad de planteamiento y visión por parte de las compañías.
Las obras se representan en las instalaciones del número 9 de la calle Loreto y Chicote, en Madrid con el siguiente horario:

Martes de 20:30 a 22:45h

Miércoles y jueves de 20:30h a 22:30h

Viernes de 20:30 a 22:55h

Sábados y Domingos de 19:30 a 21:55h.

Sesiones nocturnas: Miércoles, jueves y viernes desde las 23:00h y sábados desde las 22:30h.

Sesiones infantiles: Sábados y domingos de 11,30h a 13,30h

Programación especial “Por los demás”
En esta ocasión se representará una selección de las mejores obras de los últimos años bajo el tema ‘Por los demás’, con el que queremos poner de manifiesto que la Salud es un Derecho Humano fundamental que en demasiadas ocasiones se pasa por alto.
Así, volverán a la cartelera de Microteatro piezas tan especiales como ‘Casta y Pura’, un clásico de la compañía Tinoní Creaciones; o ‘Yo decido’, el musical romántico que narra la historia de un voluntario en África. Entre los creadores que conforman la programación destacan nombres como Nancho Novo, autor y director de ‘¿Puedo darte un beso?’; y Juanma Bajo Ulloa, autor de ‘Sed’, ambas piezas programadas en la sesión de tarde. Por último, completa la programación diaria de la sala la comedia ‘¡Menuda mañanita!’.
En la sesión golfa se hablará de sanidad con la comedia ‘¡Qué desatendido estoy, doctor!’ y de los límites del arte con “La subasta”. ‘La finca’ y ‘Tres lunares’ completan esta programación para los más trasnochadores y trasladarán al público a una realidad muy diferente.
También los más pequeños podrán disfrutar de piezas elaboradas ad hoc para esta temática. En este caso Microteatro dará cabida a 4 obras; 3 infantiles y una para bebés, que enseñarán a los más pequeños que todos podemos hacer algo bueno ‘Por lo demás’ si nos lo proponemos.
La programación completa se puede consultar a través de este enlace, donde también está disponible la taquilla virtual para quien desee adquirir sus entradas.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Anesvad y Microteatro vuelven a colaborar para acercar las enfermedades olvidadas al público de Madrid

18 hoyos para apoyar el Derecho a la Salud

Anesvad celebrará un torneo de golf cuya finalidad será recaudar fondos para seguir luchando contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas en África Subsahariana.
El próximo domingo 30 de septiembre tendrá lugar un evento muy especial: el ‘I Torneo Solidario de Golf Anesvad’. Será en el campo de golf Negralejo de Madrid a partir de las 9.30h. Las inscripciones se formalizan mandando un correo electrónico a la dirección oficina@golfnegralejo.com o llamando al 916 690 422.
Se trata de un campeonato con el que se pretenden recaudar fondos que irán destinados a la lucha contra el pian, la lepra, la úlcera de Buruli y la filariasis linfática en África Subsahariana; Enfermedades Tropicales Desatendidas que se ceban especialmente con la población infantil de las zonas más de desprotegidas de esta zona del planeta.
El torneo está abierto a todos los jugadores de golf federados que quieran disfrutar de un bonito día de deporte al tiempo que colaboran con una causa solidaria. La modalidad de juego será Stableford individual, con un coste de inscripción de 25 euros.
La jornada comenzará a las 9h. con la recepción de los jugadores, que recibirán un kit de bienvenida. Además, durante la entrega de trofeos todos los participantes tomarán parte de un sorteo de diversos regalos ofrecidos por las empresas comprometidas con el Derecho a la Salud: Isdin, Hotel Ibis y Lease Plan.
Desde Anesvad animamos a todos los amantes del golf de Madrid, y aquellos que se encuentren en la zona el domingo 30 de septiembre, a que participen en una jornada que aunará lo mejor del deporte y la solidaridad.
Quien desee colaborar pero no pueda estar presente ese día, puede hacerlo a través de Green Fee Cero, con una donación en la cuenta ES15 2100 0732 27 0200753936.
¡Practica tu mejor drive, te esperamos!

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: 18 hoyos para apoyar el Derecho a la Salud

Feria del voluntariado: un poco de tu tiempo puede cambiar muchas vidas

El voluntariado es una dedicación que permite a los interesados dedicar parte de su tiempo a colaborar con la causa y misión de alguna organización social. Requiere tiempo, compromiso y un afán desinteresado por ayudar a los demás.
Por eso no sorprende que, históricamente, el universitario haya sido siempre uno de los colectivos más interesados en realizar labores de voluntariado; al hecho de contar con momentos del año en los que disponen de algo de tiempo libre se le une su habitual voluntad por integrar ideales humanitarios a las disciplinas a las que dedicarán su vida. Eso que algunos llaman ideales de juventud, y que por desgracia en muchas ocasiones tienden a diluirse con el paso de los años.
Para canalizar esa energía y ofrecer a este colectivo toda la información que requieran sobre el voluntariado, Anesvad participará en la ‘Feria del voluntariado’, una cita para la promoción de la participación social universitaria que tendrá lugar el jueves 20 de septiembre de 10h. a 14h. en los claustros de la Universidad de Deusto (Bilbao).
Allí esperamos conocer a muchas personas jóvenes (y no tan jóvenes) que a través de su compromiso quieran promocionar y proteger el Derecho a la Salud de las personas más desfavorecidas del planeta, y que contribuyan a la difusión del conocimiento de la Enfermedades Tropicales Desatendidas.
Personas que unan sus fuerzas a Anevad, como ya lo ha hecho Marina Saba, voluntaria en varias de nuestras acciones para quien “ser voluntaria y contribuir con mis conocimientos a una causa tan bonita, necesaria y dura me ha enseñado y me ha abierto los ojos. Lo que más feliz me hace es saber que estoy contribuyendo a que Anesvad pueda seguir cambiando vidas”.
Anímate, con un poco de tu tiempo puedes contribuir a mejorar muchas vidas. ¡Te esperamos!

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Feria del voluntariado: un poco de tu tiempo puede cambiar muchas vidas

El Legado Solidario, una vía de colaboración para hacer de éste un mundo mejor

Fue en 2011 cuando, por primera vez y gracias a la intervención de diversos países europeos, se acordó celebrar el Día Internacional del Legado Solidario cada 13 de septiembre, con el objetivo de informar a la sociedad sobre la posibilidad de donar en testamento a una causa solidaria, convirtiendo este acto en una vía de colaboración para hacer de éste un mundo mejor.
Pero antes, en 2007 nacía LegadoSolidario.org en nuestro país, la campaña informativa que aúna actualmente a 25 organizaciones (entre las que se encuentra Anesvad) para dar a conocer una forma de colaboración solidaria poco frecuente en nuestro país. Según el último estudio que ha realizado la campaña, el legado o testamento solidario es una forma de colaboración desconocida para un 36% de la población mayor de 25 años, debido principalmente a la ausencia de referentes y de presencia en el discurso social. A pesar de ello, 
el porcentaje de personas que han dejado un legado solidario a favor de una organización o entidad no lucrativa en su testamento va aumentando poco a poco, un 3% en 2018 frente a un 2% en 2013.
La población española aún tiene barreras en relación con el legado solidario. El desconocimiento hace que se perciba como un acto complejo, cuando la realidad es que es un acto sencillo que, respetando a los herederos forzosos, convierte el testamento en un medio para perpetuar nuestra solidaridad.
Ahora se lanza la campaña #CambiaLosTitularesDelFuturo recurriendo a un fenómeno global como son las fake news o noticias falsas. Con ello, LegadoSolidario.org persigue llamar la atención de la población lanzando a los medios digitales una serie de titulares falsos pero que podrían ser ciertos. Titulares que permiten visualizar como un bien (joyas, inmuebles, obras de arte, un fondo de inversión…) donado en testamento a una organización o entidad no lucrativa, puede convertirse en un poderoso instrumento para mejorar o salvar la vida de las personas más necesitadas y vulnerables, así como proteger los ecosistemas que nos rodean.
En el Día Internacional del Legado Solidario el mensaje #CambiaLosTitularesDelFuturo nos invita a crear nuestro propio titular personalizado entrando en www.legadosolidario.org y protagonizando una noticia que podría ser cierta gracias a nuestra solidaridad.
 
Sobre los Legados Solidarios en España
Según las últimas cifras oficiales publicadas por el Colegio Notarial de Cataluña en 2015, el importe de legados solidarios en testamentos en todo el territorio español fue de 115 millones de euros, un 1% del total de herencias de ese año incluían un legado solidario. Estos legados iban tanto a la iglesia (en mayor porcentaje) como a organizaciones no lucrativas.
Según un estudio interno que realiza la campaña LegadoSolidario.org y que abarca a las organizaciones presentes en la misma, el perfil de persona que incluye un legado solidario en testamento es mujer (un 62%), solter@ (un 53%), socio o donante de la organización a la que lega (un 69%). Respecto al bien legado en testamento es mayoritariamente dinero seguido de inmuebles. Es en la Comunidad de Madrid, Cataluña, País Vasco y Comunidad Valenciana donde más testamentos solidarios se hacen.
 
LegadoSolidario.org aúna a 25 de las principales ONG españolas
Esta iniciativa tiene como principal objetivo informar sobre el procedimiento sencillo, económico y útil a seguir para realizar testamento ante notario y decidir sobre la administración del patrimonio, así como sobre la posibilidad de realizar un legado solidario. Esta forma de donación no perjudica los derechos de los herederos sino que al contrario, realmente contribuye a marcar la diferencia en la mejora de vida de las próximas generaciones.
Se presentó públicamente en 2007 y forman parte de ella 25 de las principales entidades sin ánimo de lucro españolas: Acción contra el Hambre, ACNUR, Aldeas Infantiles SOS, Amigos de los Mayores, Amnistía Internacional, ANESVAD, Ayuda en Acción, Cris Contra el Cáncer, Cruz Roja, Entreculturas, Fundación Josep Carreras, Fundació Pasqual Maragall, Fundación Mensajeros por la Paz, Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), Greenpeace, IRB Barcelona, Manos Unidas, Médicos del Mundo, MedicusMundi, Médicos Sin Fronteras, Oxfam Intermón, Plan International España, Save the Children, UNICEF España y WWF España.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: El Legado Solidario, una vía de colaboración para hacer de éste un mundo mejor

Anesvad Memoria 2017

Esta historia como muchas otras son una realidad, tú las has hecho posibles.
Nuestro compromiso se centra en combatir las Enfermedades Tropicales Desatendidas de la piel como la lepra, el pian, la úlcera de Buruli y la filariasis linfática en cuatro países de África Subsahariana Benín, Costa de Marfil, Ghana y Togo.
Gracias a ti, durante 2017:

Aprobamos 26 Proyectos
Tuvimos 51 Proyectos en ejecución
Invertimos 9 162 827 € en Misión social.

Un pequeño gesto que puede salvar una vida, con vuestra fuerza, personas socias (62.601) y empresas colaboradoras (1.622), llegamos allí donde se acaban los caminos, os contamos la historia de Koffi, como muestra del alcance de tus aportaciones:
Koffi Akapo, vive en la comunidad de Ankonase en las Comunidades del Upper West Akym, en Ghana, con su madre y su tío, originariamente de Togo y aún no se desenvuelven muy bien en twi (la lengua local) pero tampoco en inglés.
Rita Lomotey, es Oficial de Salud de las Comunidades que conforman el Distrito de Upper West Akym en la Región Este de Ghana. Desempeña su cargo desde 2014. Con ella tuvimos ocasión de visitar Ankonase y Broyodefur, comunidades endémicas de pian a las que acude de manera regular para llevar a cabo rondas de detección, ejecutar diagnósticos y administrar medicamentos.
Fue ella quien descubrió que Koffi tenía una herida en la rodilla izquierda, un caso más que probable de pian, entonces comenzó el tratamiento de azitromicina y el cuidado de las heridas. Gracias a tu ayuda, Rita es capaz de desplazarse hasta la remota comunidad donde habita Koffi, y poder darle los cuidados que requiere para volver a gozar de buena salud.
Sin descanso, sin tregua.
Con tu ayuda.

Seguiremos.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Anesvad Memoria 2017