Notas desde el Congo (IV): La pequeña de ojos asombrados

Por Ida Moberg, doctora de MSF en la República Democrática del Congo

La doctora Ida Moberg se encuentra en su primera misión con Médicos Sin Fronteras (MSF). Desde el poblado de Numbi, en la provincia de Kivu sur, al este de la República Democrática del Congo (RDC), relatará en un diario de campaña el trabajo en el hospital de esta pequeña aldea y el día a día de las comunidades locales.

La cesárea en curso acaba de dar un giro inesperado. La placenta está atrapada en el útero y la mujer se desangra en la mesa de operaciones. Solicitamos el apoyo de otro cirujano. Los dos médicos y la anestesista tratan de detener el sangrado. Mientras, yo me encargo de la pequeña bebé. Es prematura. Ha nacido un mes antes de la fecha prevista del parto y no llega a los dos kilos.

Le cuesta respirar así que después de limpiarla, ventilo sus pulmones por medio de un balón de respiración. Tras unos minutos, respira por sí misma y la llevamos a la sala de recién nacidos.

A pesar de la cirugía y de varias transfusiones de sangre, no podemos salvar la vida de la mujer. Ahora la pequeña está sola en el hospital. Su padre llega al día siguiente. Sin embargo, regresa a su pueblo para enterrar el cuerpo de su esposa y deja a la bebé en el hospital. Desde entonces, la niña ha estado sola.

Una bebé prematura en una hospital de MSF en Kivu norte. Gwenn Dubourthoumieu / MSF

La pequeña sufre una infección que tratamos con antibióticos por vía intravenosa. También tiene ictericia y aquí, en el hospital de Numbi, no podemos medir la cantidad de bilirrubina (la sustancia que causa ictericia) en la sangre. Tampoco tenemos una lámpara UV para tratarla. Lo único que tenemos son los rayos del sol, que ahora, en la época de lluvias, brillan por su ausencia. Por fortuna, a pesar de estas limitaciones la ictericia remite y la infección disminuye.

El otro gran problema es la alimentación de la pequeña. Es difícil encontrar leche materna aquí. Los hospitales de Suecia cuentan por lo general con un banco de reservas, pero estos es impensable en Numbi. No obstante, otra madre que acaba de dar a luz, comparte su leche con la pequeña que, de este modo, gana algo de peso.

Ahora la niña me mira con ojos de asombro. Quizás se pregunta que hace una muzungu (persona blanca en swahili) mirándola de este modo. A pesar del arduo comienzo de su vida, se siente algo mejor y con suerte tendrá el alta en poco tiempo. Pero no sabemos si su padre regresará o si tendremos que buscar a una familia que la adopte. Cruzo los dedos para que su padre regrese la próxima semana.

🚩 Publicado originalmente en El Blog Solidario: Enlace al post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *