Nada para nosotros sin nosotros


“No queremos que los políticos decidan por nosotros, queremos ser parte del proceso de toma de decisiones, porque nosotros sabemos lo que nos funciona, lo que necesitamos los jóvenes. Nada para nosotros sin nosotros (Nothing for us without us) es nuestra principal reivindicación”, comenta Brenda Bakobye, activista juvenil en las organizaciones Sauti Skika y Maisha youth. La primera es una asociación de adolescentes y jóvenes que viven con VIH y que buscan que su voz sea oída en todas las instancias de respuesta a la enfermedad. La segunda es un movimiento juvenil virtual que utiliza, sobre todo, el ciberespacio para inspirar y capacitar a los jóvenes a tomar decisiones informadas que les lleve a vivir vidas saludables y productivas y se conviertan en agentes de cambio en sus familias, sus comunidades y su país.

Estos son solo dos de los muchos movimientos y asociaciones juveniles que han surgido en los últimos años en Kenia, lo que refleja que la sociedad en este país, como en tantas otras partes de África, vive un momento dorado, a pesar de las trabas impuestas por el Gobierno. Pero eso no quiere decir que su trabajo en el campo de la incidencia política sea fácil: “Los políticos no nos toman en cuenta porque piensan que no tenemos experiencia, pero estas plataformas ciudadanas demuestran lo creativos que somos los jóvenes y lo mucho que tenemos que decir”, añade Bakobye.

Brenda Bakobye, activista juvenil en las organizaciones Sauti Skika y Maisha youth.


Brenda Bakobye, activista juvenil en las organizaciones Sauti Skika y Maisha youth.

“En Kenia tenemos pocos jóvenes que ocupen posiciones de liderazgo en el Gobierno o en otros campos de responsabilidad. Todo está en manos de los ancianos, que piensan que saben lo que nos conviene”, añade Magdalene Wanjugo, directora ejecutiva de Nairobits Trust, una organización que entiende que el mundo está en continuo cambio y que eso genera nuevas normas y tendencias. Por eso trabaja para facilitar el acceso de este colectivo de edad a todas las formas de conocimiento, especialmente a través de la informática.

Es, especialmente, en las zonas rurales del país donde los jóvenes están más marginados a la hora de tomar decisiones. Samwella Lerro lo sabe bien. Ella es cofundadora de Bright Future Samburu, una fundación que trabaja para que las chicas samburu vayan al colegio en una región donde la cuota de analfabetismo llega al 70%. “Nuestra cultura impide que las niñas reciban educación por razones como que se las casa muy jóvenes, la mutilación genital femenina, embarazos prematuros o cuestiones de dote”, argumenta. Para cambiar esta situación no basta con hablar con las mujeres, hay que hacerlo también con los ancianos, y los varones, que son los que ostentan el poder entre los samburu. Pero resulta una labor difícil “especialmente cuando se es una chica joven, como yo, que no está casada. Según la tradición no puedo estar de pie delante de ellos y, tampoco, les debo mirar a los ojos, tener contacto visual con ellos, lo que hace muy duro mantener una conversación. Por eso, cuando vamos a reuniones con ellos nos hacemos acompañar de los chicos jóvenes para que hablen en nuestro nombre”.

Samwella Lerro, cofundadora de Bright Future Samburu.


Samwella Lerro, cofundadora de Bright Future Samburu.

Los menores de 35 años representan el 70% de la población de Kenia. Nunca hubo en la historia de ese país un momento con tanta población juvenil y tan bien preparada. Sin embargo, se enfrenta a desafíos muy significativos para poder desarrollar todo su potencial. Además de la falta de acceso a posiciones de liderazgo, el 55% de los que tienen entre 18 y 35 años están desempleados, con las tasas más altas (62%) entre las mujeres. Los adolescentes, en comparación con los adultos, tienen un mayor riesgo de morbilidad o muerte por complicaciones relacionadas con el embarazo y las infecciones por VIH o por enfermedades de transmisión sexual. A pesar del potencial económico de la creciente población juvenil de Kenia, una de cada tres niñas se casa antes de cumplir los 18 años y casi la mitad de ellas se convierte en madres a los 20. El embarazo no deseado es, a menudo, la principal causa para que las chicas abandonen la educación formal.

Con estos datos en la mano, adquiridos tras elaborar una encuesta en el país, sumados a la vivacidad y diversidad de los grupos juveniles que surgen por todo el país, la fuerza de sus líderes, las reivindicaciones que hacen, los problemas que buscan solucionar y los obstáculos que afrontan para ello y, sobre todo, ante la falta de plataformas donde los jóvenes puedan expresarse y participar en la toma de decisiones de asuntos que les afectan y les conciernen, la ONG Amref Health Africa (Amref Salud África en España) decidió poner en marcha una iniciativa —que lleva por nombre Youth in Action (Y-ACT)— para aumentar la capacidad y el apoyo para que los jóvenes aboguen por cambios de política y para promover la igualdad de género y la salud y los derechos sexuales y reproductivos en Kenia. Bajo la guía de su Advocacy Accelerator y subvencionada por la Fundación Bill y Melinda Gates, apoya a las organizaciones juveniles, las dotas de instrumentos y crea plataformas para que los jóvenes puedan discutir, intercambiar información y defender sus derechos.

El 55% de los jóvenes kenianos de entre 18 y 35 años están desempleados

El acceso a y el buen manejo de las nuevas tecnologías son clave en esta estrategia. “Los jóvenes en Kenia conocen las nuevas tecnologías y suman un gran porcentaje del 91% de los usuarios de teléfonos móviles”, afirma Wanjiku Kamau, directora ejecutiva del Advocacy Accelerator. “Vivimos en una era de la información donde la sociedad consume, en gran medida, información digital. Usar teléfonos móviles para llegar a los muchos jóvenes activistas de todo el país que todavía no se han comprometido con una causa nos permitirá tener un impacto mayor que el que nunca antes se había alcanzado en Kenia”.

Nairobits Trust es un claro ejemplo de esto: “Usamos la tecnología y formamos a los jóvenes en su uso para incrementar sus oportunidades de participación y, también, de acceder a un mejor empleo. En Nairobi, muchos viven en zonas marginales o asentamientos informales y solo por eso tienen menos oportunidades que otros en lo que se refiere al acceso a la educación o a oportunidades económicas. El buen uso de la tecnología les ayuda a superar esas barreras”, afirma Wanjugo.

Magdalene Wanjugo, directora ejecutiva de Nairobits Trust.


Magdalene Wanjugo, directora ejecutiva de Nairobits Trust.

La iniciativa de Amref también facilitó un encuentro entre líderes juveniles llegados de todo el país y los parlamentarios en el Parlamento el pasado 10 de agosto, que tuvo como objetivo crear puentes y romper suspicacias entre unos y otros. La organización de Wanjugo represento, junto a otras, a los jóvenes del condado de Nairobi y hablaron, sobre todo, de temas relativos a la salud sexual y reproductiva. “La idea del encuentro era presentar a los parlamentarios, y al Gobierno, asuntos que afectan a los jóvenes y que los políticos no toman en consideración. Estaba todo relacionado con romper barreras. Ellos piensan que no hay barreras entre los jóvenes y las que hay existen porque los servicios que se les ofrecen no están pensados para ellos, por eso no los utilizan. Si fueran de otra forma, ayudarían, por ejemplo, a disminuir el número de nuevas infecciones de VIH y a evitar los embarazos no deseados”.

Evidentemente, el activismo social en el que están inmersos los distintos grupos juveniles y sus líderes en Kenia no es fácil de mantener y cuenta con muchos obstáculos, pero gracias a Youth in Action adquieren las herramientas y habilidades para hacer oír su voz y tienen acceso a plataformas que les permiten avanzar en su labor. “Las cosas están cambiando mucho más rápido de lo que esperábamos porque gracias a nuestro activismo y al apoyo de Amref, la comunidad se da cuenta de que si mantenemos nuestros hábitos de vida tradicionales nunca avanzaremos. Cada día más y más chicas terminan el colegio en el territorio samburu y esto se debe a la sensibilización que hacemos con la comunidad, al hablar con todo el mundo, no solo con las chicas, sino también con los ancianos, con los jóvenes que supuestamente las esposaran… con todos. No es fácil, pero poco a poco lo vamos a conseguir”, afirma Lerro.

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🚩 Publicado originalmente en África: Enlace al post

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