Los recientes casos de dengue en España: ¿motivo de preocupación?

Repasamos las causas por las que se han producido estos contagios y analizamos el riesgo que suponen.
Dos semanas atrás el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España confirmaba un tercer caso de persona contagiada por dengue en nuestro país, todos ellos miembros de una misma familia que habían pasado juntos sus vacaciones de verano en Murcia y Cádiz. Los tres afectados evolucionan de forma favorable y “presentan buen estado de salud”.
Estos tres casos constituyen la primera ocasión en que la enfermedad se contrae en nuestro país, ya que hasta ahora, todos los casos de dengue descubiertos en España fueron en pacientes que habían viajado a países donde la enfermedad es endémica.
El dengue es una Enfermedad Tropical Desatendida (ETD) causada por un virus del género flavivirus para la que no existe tratamiento específico ni vacuna. No se transmite de persona a persona, sino que es el mosquito el que pica a una persona portadora del patógeno y lo transmite a la siguiente picándola también. En el caso de esta familia, el vector que con toda probabilidad ha transmitido la enfermedad es el mosquito tigre, ampliamente extendido en la costa mediterránea, pero también presente en comunidades como Aragón y Euskadi.
Antes estos tres casos, es normal preguntarse si estamos asistiendo a un avance de la enfermedad dentro de nuestras fronteras, y es incluso comprensible cierto grado de preocupación por tener que hacer frente a infecciones que hasta ahora se limitaban a zonas tropicales.
¿Puede haber una expansión en España?
Para responder a esta pregunta lo primero que se suele hacer es poner el foco en el agente transmisor: el mosquito tigre. Hasta hace años no era una especie frecuente en España, pero poco a poco se han ido convirtiendo en habitual. Los motivos del aumento de transmisión de estas enfermedades tienen que ver con una mayor presencia de estos mosquitos, es cierto, pero también con el creciente movimiento de las personas: por ejemplo, los contenedores de mercancías pueden traer los huevos o larvas de estos mosquitos, y el turismo propicia que cada año varios cientos de turistas vuelvan infectados de sus vacaciones.
La combinación de estos dos factores es la que deriva en casos como el de la familia contagiada. De hecho, según los expertos, este contagio debió ocurrir porque un mosquito tigre picó a una persona que sí se había contagiado en el extranjero. A continuación, ya infectado con el virus, habría picado a estas tres personas, que finalmente terminaron manifestando la enfermedad. Una situación poco frecuente.
Además, la transmisión de la enfermedad es aún más improbable porque la persona enferma que entre en contacto con el mosquito debe tener un número de partículas víricas considerable en su torrente sanguíneo, para que así estas lleguen al estómago del mosquito. Por otro lado, una vez dentro del estómago del insecto, el virus debe ser capaz de superar su sistema inmune, atravesar la pared del estómago y conseguir replicarse hasta llegar a las glándulas salivares para que al picar nuevamente a un humano pueda transmitirse. “Solo un 50% de los mosquitos de esta especie fueron capaces de transmitir el virus en condiciones de laboratorio. Pero afortunadamente estos virus no se encuentran en nuestro país de manera natural y, por lo tanto, las posibilidades de que este insecto entre en contacto con una persona infectada y se complete el ciclo son realmente bajas”, explica el investigador de la Estación Biológica de Doñana y experto en enfermedades transmitidas por mosquitos, Rafael Gutiérrez-López. En cuanto a la posibilidad de epidemias de virus transmitidos por estos insectos, según este experto “es algo muy poco probable, ya que España no está considerada zona de riesgo”.
Por lo tanto, a pesar del lógico respeto que causan enfermedades como el dengue, no suponen un gran riesgo para la salud en países desarrollados como España. Lógicamente, siempre pueden darse complicaciones; pero, por lo general, con una correcta atención médica y seguimiento, éstas no deberían darse. En el caso del dengue existe una forma leve, que se cura simplemente con reposo, ingesta de líquidos y fármacos como el paracetamol, y otra hemorrágica que sí puede llegar a ser mortal, pero sólo si no se trata. En conclusión, países como el nuestro no deberían ser zona de contagio de estas enfermedades. Además, en el caso de producirse suelen ser brotes muy limitados en cuanto al número de casos.
En países pobres sí suponen una grave amenaza
Lo que para nuestro territorio no deja de ser un hecho anecdótico y que no reviste gravedad médica, en países empobrecidos, donde las ETD son endémicas y las poblaciones están en situación de vulnerabilidad, supone un riesgo constante que afecta a cerca de mil millones de personas. Y es que muchas de estas enfermedades tienen su reservorio natural en zonas húmedas y con condiciones higiénico-sanitarias precarias.
Es el caso de los países en los que Anesvad actúa: Ghana, Benín, Costa de Marfil y Thogo. Allí, además, el seguimiento médico y los tratamientos asociados no están garantizados, por lo que quienes contraen enfermedades como el dengue, la filariasis linfática, el pian o la lepra corren el riesgo de desarrollar muchas de las secuelas asociadas: discapacidades que imposibilitan para el trabajo, deformidades y estigma social. Por eso nuestros esfuerzos se centran en combatir las ETD en estos lugares, pues es allí donde más necesario es ahora mismos defender el Derecho a la Salud.
(*Fotografía de portada: De dominio público. Fuente: Centers for Disease Control and Prevention’s Public Health Image Library)

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