La lepra tiene cura: tratamiento y prevención frente al estigma social

Muchas personas se preguntan si hoy en día la lepra es contagiosa. Si bien es una enfermedad infecciosa, no resulta muy contagiosa si está tratada como es debido. Ahora bien, pacientes cuyo tratamiento no es el correcto o es inexistente sí pueden contagiar la enfermedad.

De acuerdo con la Wikipedia, la historia de la lepra comienza hace al menos 4000 años. En 2009 se localizaron en una excavación arqueológica en Rayastán (India) los restos óseos de un humano con evidencias de haber padecido esta enfermedad. Asimismo, existen referencias a esta enfermedad y su cura mediante plegarias en textos literarios de la India escritos en la misma época.

La lepra ha sido históricamente una enfermedad que ha generado un importante estigma social. Ya en la Edad Media, las personas que padecían esta enfermedad golpeaban las llamadas tablillas de San Lázaro para advertir de su llegada al vecindario, que temía ser contagiado.

Enfermo de lepra, una de las enfermedades tropicales desatendidas

La lepra tiene cura

En pleno siglo XX aún se decretaba la reclusión obligatoria de las personas enfermas de lepra en las llamadas “leproserías”. Uno de los centros de agrupamiento más conocidos fue el de la isla de Culión (Filipinas), en el que llegaron a convivir hasta 14000 personas que padecían esta enfermedad.

La “leprosería” de Culión era una de las más terribles de cuantas se conocen. De acuerdo con la Wikipedia, la mortalidad infantil superaba el 80%, no había electricidad ni anestesia y la muerte por inanición era algo común. De hecho, era tal el aislamiento de la isla que los barcos que portaban víveres optaban por lanzarlos a la costa con tal de no tener contacto con quienes vivían en esta isla filipina.

Gracias a los donativos recabados en España, y especialmente por la labor desarrollada por la ONG Anesvad, que enfoca su actividad en las Enfermedades Tropicales Desatendidasel Padre Olazábal pudo dedicar 18 años de su vida a combatir la lepra, la malaria y la tuberculosis en Culión. Filipinas decretó la isla libre de lepra en 1988, año en el que falleció el jesuita guipuzcoano.

Si bien la lepra tiene cura, aún hoy existen “leproserías” principalmente en América, África y Asia. En Europa hay constancia de centros de reclusión en España y Rumanía.

"Leprosería" en Grecia

Tratamiento y prevención de la lepra

Algunos de los síntomas más característicos de la lepra son las lesiones cutáneas. Además, los nervios periféricos se ven afectados, por lo que el nivel de sensibilidad en la piel se reduce o desaparece por lo que las personas enfermas pueden herirse sin tener constancia de ello. Si la persona enferma de lepra no se somete a tratamiento, los miembros o rasgos faciales se deforman, se deshacen las mucosas de nariz y boca, se pierde vello en el cuerpo… Imágenes de personas enfermas de lepra y no tratadas que se han instalado en el imaginario colectivo y han contribuido, junto con el desconocimiento respecto a esta enfermedad, a su rechazo social.

El médico e investigador venezolano Jacinto Convit descubrió en 1987 la vacuna contra la lepra. El tratamiento contra la lepra se prolonga de 6 meses a 2 años; durante ese tiempo, como medida de prevención frente a la lepra, se recomienda evitar el contacto físico con las personas enfermas no sometidas a tratamiento.

 

 

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