La ONU mide por primera vez la pobreza global más allá del dinero


Con datos sobre desnutrición, años de escolarización, estado de las viviendas, el combustible con el que cocinan y así hasta 10 indicadores sobre salud, educación y nivel de vida, los autores han sido capaces de calcular no solo el número de pobres multidimensionales —que sufren carencias al menos un tercio de estos indicadores—, sino también el grado, en función del tipo, la cantidad e intensidad de las privaciones, e incluso dónde viven y qué edad tienen. “Desagregamos tanto como nos lo permiten los datos”, ha explicado Sabina Alkire, directora de la OPHI y creadora de este índice, en la presentación de la investigación en la sede de la ONU en Nueva York, retransmitida en directo a través de su canal de televisión.

Este nivel de detalle permite, por tanto, visibilizar a pobres que no aparecen en las estadísticas basadas exclusivamente en el ingreso, y saber quiénes son y de qué modo experimentan su situación. Los datos muestran que de los 1.300 millones de pobres, el 46% lo son de manera “severa”, es decir, sufren carencias en al menos la mitad de las dimensiones que cubre el índice. En cuanto a la distribución geográfica, el 83% se concentra en dos regiones: África subsahariana con 560 millones —el 58% de la población—, de los que 342 millones son severos, y Asia meridional con 546 millones —el 31% de los habitantes—, 200 millones de ellos en la forma más extrema. “Distinguimos también el nivel de pobreza en áreas urbanas y rurales”, ha destacado Alkire. 1.100 millones residen en estas últimas.

“La mitad de ellos son niños”, ha destacado Achim Steiner, administrador del PNUD. “Es toda una generación cuyas vidas están atrapadas en la pobreza”, ha lamentado. Como la de Amudhra, una niña de 14 años de Tamil Nadu, al sur de India, a la que entrevistaron las estudiantes de la Lady Doak Colleague de esta misma ciudad para el estudio. Así supieron que en su hogar había varios miembros desnutridos, no tenían un combustible limpio para cocinar, ni agua potable ni saneamiento, aunque sí tenía electricidad robada de unos vecinos, todos los niños en la casa iban a la escuela y ningún menor había muerto en la última década. “Con un cuestionario de diez preguntas, tenemos una idea de cómo es la vida de Amudhra”, ha explicado Alkire. Conclusión: es multidimensional pobre.

El 83% de pobres multidimensionales se concentra en dos regiones: África subsahariana con 560 millones y Asia meridional con 546 millones

Hay dos maneras de interpretar estos resultados, ha considerado Steiner. Una pesimista, pues los datos revelan una cantidad mucho más abultada de personas en situación de pobreza de las que muestran las estadísticas realizadas hasta ahora. La optimista, en opinión del administrador del PNUD, es que esta herramienta es “una oportunidad” para luchar de manera certera contra todas las miserias, como manda el primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El ejemplo positivo, de nuevo lo han encontrado en India, el primer país en el que se ha analizado el progreso alcanzado a lo largo del tiempo. Entre 2006 y 2016, 271 millones salieron de la pobreza. Más que toda la población de Indonesia. Según los datos más recientes del índice, aún 364 millones de habitantes del país asiático, un 27,5% de sus ciudadanos, eran pobres multidimensionalmente en 2016, principalmente por las malas condiciones de vida y, en menor proporción, por las carencias relacionadas con la salud y la educación, en ese orden. Una década antes, los números eran peores: un 55% de los indios sufrían varias de las privaciones escrutadas.

“Esto no es producto de la casualidad”, ha destacado Steiner, quien ha alabado la determinación del Gobierno indio en el uso de este índice para tomar las decisiones adecuadas para mejorar la vida de las personas. Para él, la mejora de India es la prueba de que este problema se puede combatir si las prioridades y programas están bien definidos. Para ello, el trabajo de investigación y estadístico es fundamental.

India es el primer país en el que se ha analizado el progreso. Entre 2006 y 2016, 271 millones salieron de la pobreza

“El Banco Mundial y organizaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates producen informes sobre pobreza e investigaciones sobre qué funciona y qué no. Y todos coincidimos en que millones de personas están siendo abandonadas y no se benefician del desarrollo”, ha asegurado Steiner. Para sacar a la luz a esos pobres que permanecían en la oscuridad estadística, el PNUD se alió con el equipo de Alkire en la OPHI que venía trabajando con este índice en decenas de países, pero nunca se había aplicado a nivel global con datos armonizados y comparables entre territorios.

Una vez obtenidos los primeros resultados, la intención es recabar datos periódicamente para poder observar los avances y disponer de una fotografía más nítida sobre quiénes necesitan ayuda, qué ayuda y dónde. Con ella, los políticos con la determinación de acabar con la pobreza podrán tomar decisiones más informadas y financiar adecuadamente los programas diseñados a este fin. “La pregunta que habrá que responder es si los más pobres son los que más mejoran”, ha indicado Alkire. El ejemplo de India demuestra que sí, pero aún es el país con más cantidad de pobres del mundo y los más vulnerables siguen encontrándose en los mismos grupos de la sociedad: las castas más bajas, los musulmanes y los niños.

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