Kofi Nyarko: cuando la enfermedad se convierte en motivación

Este ghanés que superó la lepra y se dedica a ayudar a otras personas en su misma situación ha sido reconocido con un premio internacional por ser ejemplo de superación y lucha contra las ETD.
Una de las prioridades de las organizaciones que nos dedicamos a luchar contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) es visibilizar a las personas afectadas por ellas; son nuestra razón de ser y las depositarias del Derecho a la Salud que defendemos. Por eso nos alegra tanto cada vez una persona que ha vivido en primera persona las consecuencias de las ETD es reconocida y ella misma se lanza a compartir su caso para sensibilizar a la sociedad.
Es el caso del ghanés Jackson Kofi Nyarko, a quien el equipo de comunicación de Anesvad pudo entrevistar en un reciente viaje a Ghana, y que ha sido galardonado con el Premio Wellesley Bailey, otorgado por The Leprosy Mission, organización internacional con presencia en 50 países cuya misión es la erradicación de las causas y consecuencias de la lepra. Estos premios pretenden distinguir a aquellos que han hecho contribuciones extraordinarias a la sociedad al superar el estigma social y los desafíos físicos de la lepra.
Kofi perdió a sus padres siendo niño y fue enviado a vivir con un familiar con quien sufrió maltratos y que en ningún momento se preocupó por su salud. Así, enfermó de lepra, pero la suerte quiso que un comerciante ambulante reconociera sus síntomas y le llevase a un hospital. Para entonces ya tenía signos irreversibles de la enfermedad. Tuvo que mudarse a un centro residencial para niños. Allí, durante la etapa escolar, sufrió la discriminación de sus compañeros por tener lepra y algunas discapacidades derivadas de la enfermedad. Con 16 años Kofi dejó el centro de cuidado infantil para vivir en Ankaful, una comunidad donde residían personas que no deseaban o no podían regresar a casa después del tratamiento para la lepra.
A pesar de las adversidades, Kofi decidió entonces que dedicaría su vida a ayudar a otras personas que estuvieran en situación de discriminación o vulnerabilidad. Por eso, tras graduarse comenzó a enseñar a niños con necesidades especiales en la Escuela Especial St. Elizabeth’s. Años más tarde fue ascendido a director.
Poco después fue nombrado representante para Ghana de IDEA (asociación internacional para la integración, la dignidad y el avance económico), un puesto voluntario que ha ocupado durante los últimos 16 años. Esto le ha permitido colaborar con organizaciones internacionales para eliminar la discriminación que suele conllevar la lepra. También ha testificado ante la Subcomisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra y es parte del Panel de Mujeres y Hombres Afectados por la Lepra de ILEP (federación internacional de entidades que trabajan por eliminar la lepra).
Su dedicación a los demás no se ha quedado ahí: en 2003 Kofi inició un programa en Ghana para conseguir que las personas enfermas de lepra que estén viviendo segregados en comunidades vuelvan a convivir con sus familias. Desde que comenzó este programa, Kofi ha ayudado a 861 de ellas a regresar a su hogar. También ha contribuido a lograr la exención de las cuotas escolares para que los niños y niñas enfermas de lepra en entornos empobrecidos puedan asistir a la escuela.
El enfoque vitalista y proactivo de Kofi le ha permitido superar la adversidad de la lepra y convertir su experiencia personal en una oportunidad para mejorar la vida de los demás: “Puedo ayudar a muchas personas que están pasando por lo mismo que yo pasé a que sean reconocidas y valoradas por la sociedad”. Kofi tuvo lepra, y eso no le ha impedido realizarse como persona, alcanzar metas inimaginables para muchos de nosotros y vivir una vida con dignidad y en igualdad de oportunidades. “Pude casarme y tener cuatro hijos” sentencia orgulloso. ¿Hay algo más bonito e importante que eso?
Kofi, desde Anesvad te felicitamos efusivamente y te animamos a seguir dando ejemplo a todo el mundo.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Kofi Nyarko: cuando la enfermedad se convierte en motivación

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