¿Conseguiremos que el pian sea la segunda enfermedad en ser erradicada en el planeta?

La enfermedad de pian es la más antigua de las treponematosis. De acuerdo con la Wikipedia, existen evidencias de esta infección en esqueletos de 1,6 millones de años localizados en Kenia.

La enfermedad de pian es una infección de los cartílagos, los huesos y la piel. Una enfermedad crónica debilitante y desfigurante. Incide especialmente en áreas tropicales de África, Centroamérica, Sudamérica y el Sudeste asiático. En la actualidad se calcula que esta afecta a medio millón de personas, cerca del 80% niñas y niños. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al pian endémico en 13 países, que suman cerca de un centenar de millones de habitantes. De todos estos, sólo 8 reportan periódicamente a la OMS.

La transmisión de la enfermedad de pian se produce con el contacto de la piel con la piel, mediante los fluidos generados por lesiones de una persona infectada. El tratamiento de las personas infectadas se realiza mediante una inyección de penicilina benzatina o una dosis oral de azitromicina. De no tratarse, esta infección puede desembocar en desfiguración y discapacidad permanentes.

La OMS y UNICEF iniciaron la campaña de erradicación del pian en 1952. Se calcula que en aquel momento se examinaron a alrededor de 300 millones de personas y que había más de 50 millones de personas, la mayoría niñas y niños, afectadas de la enfermedad de pian.

El tratamiento por penicilina benzatina fue el utilizado en estas campañas de erradicación, cuando el pian era endémico en cerca de un centenar de países. Este tratamiendo fue conocido como el «fármaco milagroso», ya que conseguía curaciones en menos de un mes.

En 2012 se han reeditado las campañas de erradicación de la enfermedad de pian, esta vez impulsadas por el tratamiento por varias pastillas de azitromicina, un antibiótico asequible que en Occidente se emplea para combatir la bronquitis y la otitis. El hallazgo de este tratamiento se debe al empeño del médico Oriol Mitjà, que descubrió la enfermedad en 2010 durante una estancia en la isla de Lihir (Papúa Nueva Guinea).

La OMS se ha basado en el descubrimiento de Oriol Mitjà para marcarse como objetivo la erradicación del pian en 2020. El documental «Where the roads end» («Donde acaban los caminos») recoge la historia de este jóven médico.

La estrategia de la OMS para erradicar la enfermedad de pian se basa en el tratamiento de áreas completas, incluyendo a personas no infectadas, para evitar que la enfermedad se reproduzca. El plan tiene un presupuesto de 300 millones de euros y para su desarrollo es fundamental el compromiso de las empresas farmacéuticas para la donación de antibióticos. Si se cumple el objetivo, en 2020 el pian será la segunda enfermedad en ser eliminada en el mundo, después de la viruela, cuyo último caso se conoció en 1979. ¿Lo conseguiremos?

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