El derecho a la salud y las enfermedades tropicales desatendidas

Sin lugar a duda, la salud es nuestro bien más preciado. Desde 1946, el derecho a la salud constituye un derecho fundamental de todos los seres humanos. Según afirma la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, “el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”.

El derecho a la salud obliga al Estado a garantizar a sus ciudadanos a acceder a servicios de cuidado médico. El derecho a la salud no solo incluye el acceso asequible y de mejor calidad posible, sino que también está estrechamente ligado a otros derechos humanos fundamentales, como al derecho al agua potable, al saneamiento adecuado y al derecho a la alimentación.

A pesar de que estos derechos que se consideren fundamentales, en realidad existen 100 millones de personas en el mundo que viven en extrema pobreza y que no tienen acceso al agua. Esto implica que una parte importante de la población mundial no pueda permitirse una higiene mínima, un saneamiento adecuado ni una vivienda digna. De esta forma, estas sociedades marginadas suelen ser muy vulnerables a problemas sanitarios crónicos.

Por ejemplo, millones de personas en el mundo sufren enfermedades tropicales desatendidas como la úlcera de Buruli, el pian, la lepra o la filariasis linfática. Estas enfermedades olvidadas afectan en la gran mayoría a niñas y niños y su desarrollo se ve gravemente afectado. Si no se tratan a tiempo estas enfermedades, pueden provocar lesiones graves de por vida. En cambio, la mayoría de las personas que sufren estas enfermedades no tienen acceso a un tratamiento y muchas veces ni siquiera sabe que está enferma.

Enfermedades desatendidas en niñas y niños

Como decía Schopenhauer, “la salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”. Sin lugar a duda, la salud es una de esas cosas a las que no solemos darle la importancia que se merece hasta que la perdemos. Todas las personas independientemente de su raza, sexo, edad u otra condición se merecen tener acceso a la salud. Es por eso que debemos luchar contra la desigualdad y la discriminación y trabajar por el derecho a la salud de las personas más olvidadas.

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