La falta de agua potable en África subsahariana

Existe una relación directa entre el agua, el saneamiento y la salud de las personas. El 80% de las enfermedades son causadas por falta de agua potable y de higiene, y muchas de ellas son enfermedades tropicales desatendidas que sufren los habitantes de los países con mayor pobreza.

Un tercio de las personas en el mundo, es decir, 2.400 millones de personas, carecen de acceso al agua potable y, por tanto, de las mínimas condiciones de higiene. La mitad de esas personas viven en África subsahariana y las personas más vulnerables suelen ser niños y mujeres embarazadas. De hecho, cada día mueren alrededor de mil niños y niñas menores de 5 años por consecuencia de la diarrea.

Son muchas las personas a las que no les queda otra opción que caminar durante horas todos los días para buscar agua potable. En cambio, no siempre la encuentran y tienen que beber agua contaminada de charcos y arroyos para el ganado si quieren sobrevivir. Además, muchas niñas son obligadas a dejar la escuela para dedicarse a la búsqueda de agua potable.

Falta de agua potable en África

Falta de agua potable en África

Algunos países que sufren de escasez de agua son Benin, Ghana, Costa de Marfil… En Camboya, por ejemplo, el 32% de la población no tiene acceso a agua potable. Algunas de las enfermedades que pueden contraer las sociedades más marginadas por falta de saneamiento son la cólera, el pian, la lepra y la úlcera de Buruli. Estas enfermedades afectan principalmente a niños y niñas y si no se tratan a tiempo, puede causar desfiguraciones y amputaciones graves.

Desde 1990 2,6 mil millones de personas han logrado tener acceso al agua potable. A pesar de que los datos van mejorando poco a poco, estas enfermedades están olvidadas y desatendidas por la gran mayoría de los habitantes del mundo y aún falta mucho para alcanzar la total cobertura de agua potable en el mundo. Se cree que así se podrían evitar 842.000 muertes al año.

Es imprescindible facilitar el acceso al agua potable para poder mejorar el saneamiento de millones de personas, formándolas en buenas prácticas de higiene y reducir así el número de muertes evitables. En definitiva, el agua potable es sinónimo de salud y bienestar; y todas las personas del mundo tienen derecho a la salud. Sin agua, no hay vida.

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