La epidemia de opioides de la que no se habla

Ayao* es un chico de 15 años alto y robusto. Como tantos jóvenes de su edad, cuida mucho su aspecto. Lleva una camiseta blanca con un colorido diseño en el pecho, pantalones blancos y chancletas Kappa. Disfruta dedicando esfuerzo a acicalarse el pelo, cortado con estilo. Está en su dormitorio de la humilde casa de ladrillo de una sola planta de su familia en Lomé, capital de Togo; se mira a un espejo diminuto y hace muecas de dolor cuando el peine se enreda.

Ayao trabaja para una empresa de venta de agua potable. Se levanta a las cinco para cargar los triciclos de transporte con los pesados paquetes de bolsitas de agua que luego distribuye a las tiendas de la zona. Esta mañana, antes de empezar, se toma dos pastillas blancas de tramadol de 225 miligramos, según indica el envase.

El muchacho lleva cuatro años tomando entre 450 y 675 miligramos de este medicamento casi cada día. La dosis máxima diaria recomendada por los médicos es de 400. «Con él tengo la sensación de que puedo hacer cualquier cosa. Nada parece imposible», cuenta. «Si no lo tomo, no tengo fuerza. No me encuentro bien». Después de ingerir el medicamento, habla a tal velocidad que tartamudea y se le traban las palabras.

El fármaco también tiene otros efectos. Puede actuar como un tranquilizante, pero si se toma por vía oral a dosis lo bastante altas puede producir una sensación eufórica estimulante similar a la de la heroína.

Los refugiados del norte de Nigeria lo utilizan para aliviar el estrés postraumático. En Gabón se ha infiltrado en los colegios con el nombre de kobolo, provocando que los niños sufran ataques en clase, mientras que en Ghana está de moda el baile del tramadol, cuyos movimientos como de zombi se inspiran en la manera en que se comportan quienes se colocan con el analgésico.

Diversos músicos de Sierra Leona, Togo y Nigeria han escrito canciones sobre el medicamento, que también goza de popularidad en Malí, Níger y Burkina Faso. Los combatientes de Boko Haram y el Estado Islámico toman tabletas de tramadol, razón por la cual se las conoce como píldoras de los yihadistas.

Sin embargo, dado que el fármaco solo tiene alrededor de una décima parte de la potencia de la morfina, se considera que la probabilidad de que cree adicción es baja. En consecuencia, no está controlado internacionalmente por Naciones Unidas. En lugar de ello, cada país tiene que establecer sus propias normas para su producción, importación, exportación, distribución y uso.

La eficacia de estas normas es irregular, y en el norte y el oeste de África y Oriente Próximo el abuso de la sustancia está generalizado.

El tramadol puede actuar como un tranquilizante, pero si se toma por vía oral a dosis lo bastante altas puede producir una sensación eufórica estimulante similar a la de la heroína

Cuando Ayao empezó a tomar tramadol todavía iba al colegio. Recuerda que se encontraba cansado constantemente, mientras que algunos de sus compañeros estaban siempre en buena forma. «Los veía y me preguntaba por qué reaccionaban tan deprisa». Uno de ellos lo llevó a ver a una mujer mayor que vendía dulces, galletas y medicinas en una tienda minúscula cerca de allí. Compraron varias pastillas verdes y así empezó la adicción de Ayao. Le gustaba la sensación que le producía el fármaco. «Me sentía ligero y a gusto en mi cuerpo», recuerda.

Pero la realidad no era tan sencilla. El comportamiento del chico cambió. «Empecé a portarme mal en clase», confiesa. Perdió el respeto a los profesores, y al final, una discusión por un corte de pelo que no se atenía a las normas acabó con su expulsión. No lo admitirán en ningún otro centro público, y no tiene dinero para uno privado.

Como ya no puede ir al colegio (aunque, estrictamente, a su edad es obligatorio), la mayoría de los días trabaja. Entre semana reparte agua, y los sábados ayuda a su padre, que es albañil. Los domingos sale a correr y, por la tarde, a veces juega al fútbol con otros chicos del barrio. Actualmente necesita tomar tramadol para poder realizar todas estas actividades.

Sus padres saben que consume el medicamento. «Si es para trabajar, puede tomarlo, pero si no, ni hablar», zanja su madre. Aunque piensa que es bueno si ayuda a su hijo a ganar dinero, le preocupa que dependa de él. «Destruye a las personas. Lo veo. La gente se vuelve loca y hace cosas estúpidas».

Ayao, de 15 años, toma dos pastillas de tramadol de 225 miligramos antes de empezar a trabajar.
Ayao, de 15 años, toma dos pastillas de tramadol de 225 miligramos antes de empezar a trabajar. Nyani Quarmyne Panos para Mosaic

El padre de Ayao también trabaja como vigilante nocturno. Por eso compra las cápsulas azules de Ibucap —etiquetadas made in India y compuestas por ibuprofeno, paracetamol y cafeína— a uno de los incontables vendedores ambulantes de medicamentos que deambulan por las calles de Lomé. Las toma para aliviar los dolores que sufre después de una jornada de trabajo físico.

Para los padres de Ayao, tanto el tramadol como el Ibucap son medicamentos, y como no se consideran drogas como el cánnabis o la cocaína, no tienen la misma carga negativa. Ayao no es ni mucho menos el único que utiliza el tramadol con fines distintos de los médicos.

A unos cientos de metros de la playa cubierta de palmeras de Lomé, un hombre corpulento de mirada vacía holgazanea en la escalera de una tienda del Grand Marché. Cuando toma tramadol, una energía inhumana recorre su cuerpo como una flecha, cuenta, al mismo tiempo que señala un camión que pasa por la calle abarrotada. «Cuando un coche se acerca piensas que es un juguete que puedes coger tranquilamente con la mano, pero en realidad lo que se acerca es la muerte». Explica que ha sufrido más de una docena de ataques provocados por el fármaco.

Un conductor de mototaxi de 36 años cuenta que en una ocasión consiguió dejarlo durante tres meses. Le dolía todo el cuerpo

En otro barrio, todos los componentes de un heterogéneo grupo de conductores de mototaxi tienen alguna historia que contar. Hablan de que algunos compañeros chocaron con la moto sin siquiera darse cuenta de que estaban heridos porque no sentían dolor; de que pueden pasar un día entero sin comer; o de que mezclan el tramadol con bebidas energéticas, café instantáneo o sodabi, un licor de alta graduación destilado en la ciudad, para aumentar el efecto. Uno de los hombres pule obsesivamente su vehículo con un trapo y un cepillo de dientes. Aunque la moto ya centellea al sol, él sigue con la tarea. Quienes toman tramadol tienen un exceso de energía nerviosa y no pueden estar quietos.

Una trabajadora sexual que lo consume a diario desde hace dos años dice que le ayuda a atender a más clientes y a recorrer las calles toda la noche. Las pastillas de 225 miligramos ya no le hacen el mismo efecto que antes, pero no quiere aumentar la dosis. Ha visto lo que causa en otras compañeras. Algunas pierden el control, se ponen nerviosas y se pelean, mientras que otras se quedan dormidas mientras mantienen relaciones con un cliente. También sabe identificar cuándo los clientes están bajo los efectos del medicamento: «Están más cachondos y son más bruscos».

Las pastillas que toman estos consumidores con fines distintos a los médicos suelen ser de entre 120 y 250 miligramos, aunque hay quien habla de potencias de hasta 500. Compran blísteres sueltos a los vendedores ambulantes, pero también a las mujeres del mercado, a los traficantes y en los puestos de té y café de las calles por entre 250 y 500 francos (entre 35 y 80 céntimos de euro), dependiendo de la dosis. En Togo, el salario mínimo es de 35.000 francos (54 euros).

Un conductor de mototaxi de 36 años cuenta que en una ocasión consiguió dejarlo durante tres meses. Le dolía todo el cuerpo. «Fue una batalla mental, y la perdí», lamenta. Otros síntomas de abstinencia son la sudoración abundante, las dificultades para respirar, la ansiedad, los calambres de estómago y la depresión. Todas las personas de su entorno toman tramadol. Muchas quieren dejarlo, solo que no saben dónde encontrar ayuda.

En toda la zona, las escasas posibilidades oficiales que existen para los toxicómanos suelen estar integradas en los hospitales psiquátricos, pero el estigma que rodea al ingreso en una de estas instituciones es grande. Los afectados admiten que tal vez sean adictos, pero no son fous (locos).

Contrabando por doquier

En Togo, como en la mayoría de países, solo es legal la venta de tramadol con receta. Aunque hay farmacias que lo despachan sin prescripción médica, en África Subsahariana gran parte de la población compra las medicinas al margen de los canales oficiales. A menudo ni el vendedor ni el cliente saben realmente qué están vendiendo y comprando, sobre todo teniendo en cuenta que muchas veces las pastillas no contienen lo que dice la caja.

La causa es que la mayor parte del tramadol que se utiliza con fines distintos a los médicos no procede de fuentes farmacéuticas autorizadas, sino que se prepara a partir de píldoras sin licencia, falsificadas o de calidad inferior elaboradas originalmente en India y China, que luego se distribuyen de manera ilegal al norte y el oeste de África.

Ayao se toma un descanso tras un partido de fútbol.
Ayao se toma un descanso tras un partido de fútbol. Nyani Quarmyne Panos para Mosaic

«Hemos visto cómo aumentaban las incautaciones de tramadol en varios países, sobre todo los costeros, como Benín, Ghana, Costa de Marfil y Nigeria. El fármaco suele entrar en la zona a través de ellos», explica Jeffery Bawa, oficial del programa para el Sahel de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). En 2018, solo en Nigeria se incautaron 6.400 millones de tabletas de tramadol.

El cargamento se distribuye a la zona desde los puertos de África occidental. Según el Informe Mundial sobre Drogas 2018 de la ONUDD, África del norte, central y occidental representan el 87% de las incautaciones de opioides farmacológicos del mundo, hecho que obedece casi en su totalidad al tráfico de tramadol.

A pesar de que en el pasado se realizaron grandes decomisos de varias toneladas en los puertos de Togo, en los últimos dos años no se ha registrado ninguno a esa misma escala. Por el contrario, las redadas en el mercado y contra los vendedores ambulantes de medicamentos ilegales han aumentado, lo cual ha empujado el tramadol a la clandestinidad.

«Hemos empezado a atacar, a reprimir y a incautar los productos ilegales que venden las bonnes dames [las vendedoras del mercado], y el fármaco está pasando a circular clandestinamente», reconoce Mawouéna Bohm, subsecretario permanente de la Comisión Nacional Antidrogas. «Es decir, las bonnes dames lo venden a clientes a los que conocen bien y que, además, llegan con un código secreto».

África del norte, central y occidental representan el 87% de las incautaciones de opioides farmacológicos del mundo, hecho que obedece casi en su totalidad al tráfico de tramadol

Las anécdotas que se cuentan por la calle lo confirman. «El tramadol significa problemas», admite un vendedor ambulante de medicamentos en el Grand Marché. «Si la policía descubre que lo tienes, mal asunto». Todo el mundo se ha vuelto más reservado. Incluso Ayao dice que nunca compra más de una o dos pastillas a la vez. «No me conviene que la policía me pille con ellas», confiesa.

La mano dura ha tenido como consecuencia un fuerte aumento de los precios en los últimos meses. Si antes una cápsula de 120 miligramos costaba unos ocho céntimos de euro, ahora puede llegar a costar seis veces más. Las pastillas de 225 o 250 miligramos se venden hasta por 80 céntimos.

La vecina Ghana también ha tomado medidas para combatir el consumo de tramadol en sus calles a raíz de la intensificación del problema en 2017. Actualmente, el fármaco es una sustancia controlada a escala nacional. Además de endurecer la vigilancia policial, el país ha formado personal contra los delitos farmacéuticos en todo su territorio, de manera que «la policía intervenga contra los fármacos de imitación con la misma urgencia que lo hace cuando se trata de armas», explica Olivia Boateng, jefe del Departamento del Tabaco y Substancias Adictivas de la Autoridad para la Alimentación y los Medicamentos de Ghana. A través de campañas y actividades educativas, las autoridades ghanesas también enseñan a la población que se trata de una sustancia que tiene consecuencias para la salud. «Las valoraciones que estamos recibiendo dicen que el abuso del tramadol está descendiendo considerablemente», afirma Boateng.

Pero la corrupción, la permeabilidad de las fronteras y la libre circulación de personas representan un desafío en toda África occidental. Según Boateng, la mayoría de vendedores ambulantes de medicamentos detenidos durante la operación en Ghana procedían de Níger, Nigeria y Togo. «Transportaban el tramadol en motocicletas por rutas no autorizadas. También incautamos un camión que llevaba tramadol escondido en el cargamento de otros productos no farmacológicos».

Egipto se enfrenta a problemas similares, y en los últimos años ha sometido el analgésico a un estricto control nacional. Aun así, las incautaciones de tramadol sin licencia han seguido siendo importantes. En 2017, más del 60% de los pacientes atendidos en un centro público contra las adicciones todavía declaraban que era la sustancia que consumían con más frecuencia. En respuesta, el país pidió que el medicamento se controlase a escala internacional.

En África Subsahariana gran parte de la población compra las medicinas al margen de los canales oficiales

Sin embargo, en marzo de 2019 la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas se negó a añadirlo a su lista de sustancias fiscalizadas, ya que le preocupaba que los controles internacionales dificultasen el acceso al fármaco a las personas de países de bajos ingresos que de verdad necesitan el analgésico.

Aparte de esto, en África occidental existe un problema que afecta a la capacidad de desarrollo. «En Ghana, el número de médicos formados en administración de cuidados paliativos es lamentablemente insuficiente», declara Maria-Goretti Ane Loglo, abogada ghanesa, consultora regional del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas, y asesora en la materia de los Gobiernos de África occidental. «Las leyes son estrictas, y los médicos tiene miedo de prescribir morfina por si acaso algo sale mal y tienen que enfrentarse a las consecuencias».

Aunque en el horizonte no se divisa una legislación mundial, la cooperación interregional relacionada con el fármaco está aumentando. El año pasado, India adoptó medidas para controlarlo en virtud de la legislación sobre estupefacientes, lo cual otorgó a las autoridades el poder de enfrentarse a la elaboración ilegal y el tráfico. Por otra parte, en mayo la ONUDD y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes organizaron una reunión trilateral entre India, Ghana y Nigeria para decidir qué hacer frente al tráfico de tramadol.

Sin embargo, Ane Loglo, consultora regional del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas, no es tan optimista con respecto al control. Desde su punto de vista, las campañas, la educación y la cooperación entre organismos ‒más que la represión, que empuja el fármaco a la clandestinidad‒ pueden ser eficaces. Pero, en su opinión, donde se necesita una perspectiva internacional es en el reconocimiento de que el tramadol no es más que una pequeña parte del problema mucho mayor que tiene la zona con los medicamentos falsificados, gran parte de los cuales son de calidad inferior. En África, los fármacos fraudulentos llegan a representar hasta el 30% de un mercado cuyo valor a escala mundial se calcula que alcanza los 200.000 millones de dólares. Incluso si el tramadol estuviese controlado internacionalmente y su flujo se cortase de raíz, mientras el mercado de las falsificaciones siga prosperando, lo único que pasará es que será sustituido por otra sustancia.

* El nombre ha sido modificado.

Esta es una versión editada de un artículo publicado en inglés por Wellcome en Mosaic y está republicado bajo licencia Creative Commons.

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204.000 congoleños se han vacunado contra el ébola en 18 días

Las autoridades congoleñas informaron ayer de que 204.044 personas han recibido desde el 8 de agosto la vacuna contra el ébola preparada por la farmacéutica Merck, que consideran instrumental para contener la actual epidemia. Desde su estallido en agosto del año pasado el ébola ha dejado ya 1.980 personas fallecidas y 2.845 casos confirmados.

Se trata de el segundo caso de epidemia más letal en la historia de la enfermedad, después de un brote en África occidental en 2014-16 que mató a 11.300 personas. La ONU estima que casi 750 niños han contraído el virus desde que República Democrática del Congo declaró el inicio del brote. De ellos, más de 500 han perdido la vida, recuerda el representante de UNICEF en el país africano, Edouard Beigbeder.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos informó el pasado miércoles de que financiará la fabricación de la vacuna contra el Ébola en investigación de Merck & Co Inc llamada V920. Hay otra vacuna de Johnson y Johnson disponible, pero las autoridades aún no la han usado por temor a crear confusión entre una población ya escéptica y a veces hostil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó el pasado viernes de que el virus del ébola está ya bajo control en la ciudad congoleña de Goma —con casi 2 millones de habitantes y en la frontera con Ruanda—, pero ha resurgido en otras zonas del país.

Extensión a otras zonas

La media de nuevos casos se mantiene constante y tanto las autoridades locales como las organizaciones internacionales no bajan la guardia. Entre los últimos casos confirmados de contagio se incluye una mujer de más de 70 años que no había mantenido contacto con ningún enfermo ni había viajado a una zona a la que hubiese llegado el brote. El jefe del departamento de emergencias sanitarias de la OMS, Michael Ryan, explicó que mujer, residente en el remoto pueblo de Pinga —un territorio controlado por los rebeldes— se había contagiado al ingerir carne o a través de otra fuente animal. En su opinión es una de las “extensiones preocupantes” de la enfermedad, porque Pinga es área inaccesible al noreste de Goma. “Necesitamos asegurarnos de que no ha habido otra vía procedente del bosque o de una fuente zoonótica o animal”, apuntó Ryan.

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La resistencia a fármacos en África complica el control de la malaria

Un equipo de científicos africanos ha descubierto las características genéticas de los parásitos de Plasmodium falciparum, causantes de la malaria, incluidas aquellas que les confieren resistencia a los medicamentos antipalúdicos. Se trata del primer estudio de esta índole en África y fue publicado el pasado 22 de agosto en la revista científica Science.

El hallazgo arroja nueva luz sobre cómo la resistencia a los medicamentos está emergiendo en diferentes lugares y avanzando por varias rutas en África, poniendo en riesgo el éxito anterior en el control de la malaria, una enfermedad endémica en muchos países. El Plasmodium falciparum es la especie de parásito más mortal y en África subsahariana es prevalente. Se transmite al ser humano a través de la picadura del mosquito Anopheles y afectó a más de 200 millones de personas en 2017 y mató a 435.000 de ellas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2015, el 92% de las muertes en todo el mundo ocurrieron en África, y el 74% de ellas correspondieron a niños menores de cinco años.

Entre 2000 y 2015, los esfuerzos e inversiones continuadas para eliminar la enfermedad consiguieron que la mortalidad se redujera a la mitad: de 864.000 víctimas a 429.000 por año. Pero los hallazgos de este nuevo estudio sugieren que este progreso puede estar en riesgo si no existen nuevas formas de tratamiento.

La investigación proviene de la Plasmodium Diversity Network Africa (PDNA), la primera red de científicos africanos que trabaja con herramientas genómicas para estudiar la diversidad de parásitos de la malaria en todo el continente. En colaboración con el Wellcome Sanger Institute, los investigadores estudiaron la diversidad genética de las poblaciones endémicas de varios países subsaharianos, incluidos Etiopía y Ghana. Los datos ayudarán a rastrear la aparición y propagación de cepas resistentes a los medicamentos preventivos, con el fin de intensificar y enfocar los esfuerzos para eliminar la enfermedad.

Aunque la población de parásitos de Plasmodium falciparum en esta región del mundo es extremadamente diversa desde el punto de vista genético, algunas investigaciones anteriores sugirieron que esta diversidad era relativamente similar en todo el continente. También se pensó que el flujo de material genético tendía a ser de este a oeste, y se creía que la resistencia a las drogas antipalúdicas se originaba en el sudeste asiático. Sin embargo, los resultados de este nuevo estudio indican que los parásitos que causan la malaria son genéticamente distintos según la región de África en la que se encuentren.  

Burundi y Uganda, a más

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de que este año se han registrado casi seis millones de casos de malaria en Burundi. Según sus datos, el «umbral epidémico» se «alcanzó o superó» en mayo, si bien el ministro de Salud, Thaddee Ndikumana, niega que haya una epidemia. De enero a fines de julio hubo 5.732.282 casos y han muerto 1.855 personas.

«En 2017, informamos una epidemia de malaria después de registrar, en un período de seis meses, más de 4,9 millones de casos de malaria, incluidas 4.500 muertes», ha señalado el ministro , y añade que de enero a junio hubo 1.400 muertes, mientras aludía a los esfuerzos del Gobierno, como la distribución de mosquiteros tratados, para frenar la enfermedad.

A su juicio el aumento de casos en los últimos meses se debe al cambio climático, ya que una temporada de lluvias más larga, temperaturas más cálidas y una expansión en el cultivo de arroz habían contribuido a un aumento en la población de mosquitos.

El Gobierno de Uganda, por su parte, ha informado también de que el país registró en junio un incremento del 40% en casos de malaria respecto al mismo mes del año anterior, algo que ha achacado a factores como el cambio climático y la llegada de refugiados de otros países de la región.

Además, los investigadores han descubierto que estas poblaciones regionales comparten material genético en todas las direcciones, incluidos los genes que pueden conferir resistencia a los medicamentos antipalúdicos, con nuevos tipos de resistencia a estos que emergen en diferentes partes de África.

«Al contrario que en estudios previos, identificamos en distintos países occidentales, centrales y orientales, poblaciones de Plasmodium falciparum, así como una población etíope altamente divergente», explica el profesor Abdoulaye Djimdé, investigador en el Wellcome Sanger Institute y jefe de la Unidad de Epidemiología Molecular y Resistencia a los Medicamentos en el Centro de Investigación y Entrenamiento de la Malaria, de la Universidad de Bamako

«Todas ellas compartieron el material genético procedente de todas las direcciones, lo que indica que el flujo de genes es multidireccional, en oposición al unidireccional de este a oeste como se pensaba anteriormente», añade. «Esta es información crucial para comprender cómo se está desarrollando la resistencia a los medicamentos contra la malaria en África».

Se cree que la migración humana, incluida la resultante de la actividad colonial, ha desempeñado un papel en la evolución del parásito en el continente. En concreto, los investigadores han señalado que la población de parásitos etíopes es muy distinta de las del resto de África, y dado que la población humana en Etiopía también tiene una ascendencia distinta de la de otros, se cree que la falta de colonización del país podría explicar su estado atípico. Por el contrario, los parásitos de antiguas colonias francesas distantes comparten material genético.

PDNA recolectó muestras de Plasmodium falciparum de 15 países africanos y sus genomas se secuenciaron en el Wellcome Sanger Institute como parte de la red de intercambio de datos MalariaGEN. Los datos genéticos en estas muestras, junto con otros datos recogidos en el continente que MalariaGEN había generado y liberado previamente, se analizaron para rastrear la conectividad ancestral entre las diversas poblaciones de parásitos.

Los resultados confirmaron que las poblaciones de Plasmodium falciparum han compartido información genética a lo largo del tiempo, particularmente los genes asociados con la resistencia a los medicamentos antipalúdicos. Lo más preocupante es que se detectaron firmas genéticas fuertes en el cromosoma 12 en muestras del mosquito recogidas en Ghana y Malawi, lo que aumenta la posibilidad de que la evolución reciente del parásito pueda comprometer la efectividad de las terapias combinadas basadas en artemisinina (ACT). Los ACT combinan múltiples medicamentos antipalúdicos en un tratamiento para superar la resistencia a uno o más medicamentos individuales.

Se cree que la migración humana, incluida la resultante de la actividad colonial, ha jugado un papel en la evolución del P. falciparum

El doctor Alfred Amambua-Ngwa, autor principal del estudio, miembro del Instituto Wellcome Sanger y profesor asistente en la Unidad del Consejo de Investigación Médica de Gambia, y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, ha afirmado que cualesquiera que sean los factores históricos que afectan el flujo de genes entre las distintas poblaciones de Plasmodium falciparum, el flujo multidireccional «aumenta la posibilidad de propagación continental de la resistencia a las terapias combinadas basadas en artemisinina, que podrían surgir de cualquier parte de África».

El establecimiento del PDNA es un paso importante para continuar rastreando la propagación de la malaria resistente a los medicamentos en África en un momento crucial, cuando los esfuerzos para eliminar la enfermedad ahora se estancan y la perspectiva de cepas de Plasmodium falciparum resistentes a múltiples medicamentos en África en el horizonte.

Michael Chew, gerente del departamento de Infecciones e Inmunobiología de Wellcome, apunta que esta investigación «podría tener implicaciones para el futuro de la investigación y el control de la malaria en el África subsahariana. Al estudiar la diversidad genética en un área tan vasta y diversa, la investigación del equipo ha revelado la presencia de diferencias genéticas clave dentro de las cepas del parásito». «Esto podría proporcionar información vital sobre cómo se está desarrollando la resistencia a los medicamentos en toda la región y supone un claro recordatorio de que el progreso logrado para combatir la malaria en el África subsahariana está en riesgo de estancarse a menos que podamos desarrollar tratamientos nuevos y efectivos», concluye.

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Los muertos por el ébola en Congo superan los 2.000

El número de muertos por el brote de ébola que azota el este de República Democrática del Congo (RDC) ha superado ya los 2.000, según los últimos datos publicados este viernes por el Gobierno, mientras que la cifra de contagios se sitúa ya por encima de los 3.000. Mientras, las autoridades de la vecina Uganda han confirmado un nuevo caso en el país, el de una niña de nueve años que cruzó la frontera junto con su madre, y que será devuelta a Congo para recibir tratamiento.

La niña, de origen congoleño, viajó con su madre este miércoles. El caso se detectó en el distrito de Kasese (oeste del país), a unos 60 kilómetros de la República Democrática del Congo, donde la menor y su madre, que buscaban en esa zona atención médica en la ciudad de Bwera, ingresaron por un puesto de control fronterizo. En la frontera, los agentes identificaron que tenía síntomas que encajaban con el ébola: fiebre alta, debilidad corporal, sarpullidos y sangrado bucal inexplicable.

«Dado que la niña fue identificada en el punto de entrada, no hay contactos (de la enferma con otras personas) en Uganda», aseguró la secretaria de Estado de Sanidad ugandesa, Joyce Moriku. La pequeña ha sido «aislada y transferida a la unidad de tratamiento del ébola en el hospital de Bwera», precisó la secretaria de Estado. Sin embargo, a petición del Gobierno congoleño, tanto la madre como la niña serán repatriadas a República Democrática del Congo para recibir tratamiento ahí, ha afirmado la ministra de Salud ugandesa, Jane Ruth Aceng, a través de su cuenta en la red social Twitter. Un niño de cinco años y su abuela murieron en junio pasado en Uganda tras contraer el ébola en suelo congolés.

El brote en Congo, que se declaró oficialmente el 1 de agosto de 2018 en las provincias nororientales de Kivu del Norte e Ituri, es el segundo más mortífero hasta la fecha a nivel mundial, tras el registrado en África Occidental entre 2013 y 2016 que se cobró más de 11.300 muertos. Según los últimos datos, 2.006 personas han muerto en Congo por esta enfermedad, y 3.004 han resultado contagiadas. De esas muertes, 1.901 han sido confirmadas en pruebas de laboratorio y el resto son probables, en tanto que 2.899 casos de contagio están confirmados, según el Comité Multisectorial de Respuesta al Ébola, y 902 personas han logrado sobrevivir a la enfermedad.

Más de 200.000 personas han sido vacunadas contra el ébola en el país. El virus se transmite a través del contacto directo con la sangre y los fluidos corporales contaminados. Provoca fiebre hemorrágica y puede llegar a alcanzar una tasa de mortalidad del 90% si no es tratado a tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha instado a sus socios a responder y aumentar su presencia para detener la propagación del ébola, coincidiendo con la detección del caso de Uganda. «Estamos trabajando en un entorno increíblemente complejo, pero gracias al apoyo de los donantes y las acciones tomadas por el Ministerio de Salud, la OMS y sus socios, hemos salvado miles de vidas», ha afirmado el director regional de la organización para África, Matshidiso Moeti. El organismo declaró la emergencia internacional el pasado 17 de julio, días después de confirmarse un primer caso de ébola en la gran urbe congoleña de Goma, con más de un millón de habitantes y ubicada a escasos kilómetros de la vecina Ruanda.

Sin embargo, el control de la epidemia se ha visto socavado por el rechazo de algunas comunidades a recibir tratamiento y la inseguridad en la zona, donde operan grupos armados y milicias rebeldes que han atacado centros de atención a pacientes de ébola.

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Nuevo proyecto para fortalecer, a través de WASH, la lucha contra las ETD de la piel en Ghana

Ghana es el segundo país de África subsahariana, por detrás de Costa de Marfil, en el que más casos de úlcera de Buruli y otras Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) se reportan. En la Región de Volta, dos distritos, Biakoye y Jasikan, son conocidos por ser una de las zonas en las que las ETD son más endémicas. En esta área tienen una especial incidencia la filariasis linfática, la lepra, el pian y la úlcera de Buruli.

Anesvad está trabajando conjuntamente con la ONG local Care Net Ghana en un nuevo proyecto con el objetivo de fortalecer la lucha contra las ETD cutáneas y mejorar la vida de las personas más vulnerables.

En marzo de 2021, fecha final del proyecto, habremos atendido a cerca de 20.000 personas que residen en 20 comunidades de Biakoye y Jasikan. El programa cuenta con un presupuesto de 362 millones de euros, de los que Anesvad aportará cerca del 75%.

El proyecto que estamos desarrollando en la Región de Volta pone especial énfasis en la importancia de contar con acceso a agua potable y una infraestructura adecuada de saneamiento. El agua, el saneamiento y la higiene (WASH, siglas en inglés de Water, Sanitation and Higyene) son vectores que afectan directamente a la transmisión de las ETD. Así, los centros de salud o las viviendas necesitan contar con agua limpia para los tratamientos o cuidados de las heridas, fundamentales para evitar secuelas. Además, las personas que han padecido enfermedades de la piel deben seguir unos hábitos de higiene rigurosos para prevenir segundas infecciones.

Mediante el proyecto que pusimos en marcha el pasado mes de abril estamos trabajando para dotar a estas comunidades de infraestructura y servicios WASH asequibles, culturalmente apropiados y sensibles al género. De este modo, no sólo conseguiremos reducir el número de niñas y niños con ETD, sino también con enfermedades digestivas, como la diarrea.

La sensibilización de las personas que componen las comunidades es vital para alcanzar el objetivo del programa. Así, el proyecto incluye la difusión de buenos hábitos de higiene e iniciativas saludables, en escuelas o centros de salud. Las asambleas de distrito, que son la principal autoridad administrativa, están colaborando activamente para facilitar reuniones con personas clave de las asambleas locales. Además, las y los miembros de las asambleas de distrito participan en reuniones periódicas de seguimiento y realizan aportaciones para mejorar el compromiso de las comunidades.

El proyecto “Agua limpia y saneamiento adecuado en la Región de Volta en Ghana” nos permitirá comprobar el componente transversal del agua y las ETD. De este modo, podremos extraer conclusiones que nos permitan fortalecer el vínculo entre WASH y las ETD, e incidir en las políticas públicas.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Nuevo proyecto para fortalecer, a través de WASH, la lucha contra las ETD de la piel en Ghana

Ampliamos hasta el 22 de septiembre el plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Anesvad

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2019-08-13

Categoría: Anesvad

Ampliamos hasta el 22 de septiembre el plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Anesvad

Ampliamos hasta el 22 de septiembre el plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Anesvad

Los Premios Anesvad reconocen a organizaciones orientadas a la cooperación para el desarrollo y Educación para la Transformación Social (EpTS) en Euskadi

Hemos ampliado hasta el 22 de septiembre el plazo de presentación de candidaturas para los Premios Anesvad a la Solidaridad y la Cooperación. Estos premios son un reconocimiento a aquellas entidades que trabajan por el Derecho a la Salud y/o la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD).

En la IV edición de los Premios Anesvad mantenemos las tres categorías Emprender, Innovar y Perseverar, pero en cada una de ellas reconoceremos a organizaciones en dos ámbitos:

.- Entidades no lucrativas que hayan implementado intervenciones de cooperación para el desarrollo en África subsahariana.

.- Organizaciones y/o colectivos africanistas que desarrollen intervenciones de Educación para la Transformación Social (EpTS) en Euskadi. Para ello tomamos como referencia (H)ABIAN 2030 – la estrategia vasca de Educación para la Transformación Social).

En esta edición repartiremos seis premios con una dotación económica total de 45.000€.

El plazo para optar a los Premios está abierto hasta el 22 de septiembre, y las entidades interesadas en presentarse deben formalizar sus candidaturas a través de nuestro formulario online. Las bases de participación y toda la información relativa a los Premios está disponible en nuestra web.

Las propuestas serán evaluadas por un jurado formado por profesionales y entidades que trabajan en la cooperación con África, la promoción de la salud y los Derechos Humanos. Las entidades ganadoras se darán a conocer en un acto público el próximo 19 de noviembre en la Sala BBK de Bilbao.

Más información: http://www.anesvad.org/es/premios/

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🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Ampliamos hasta el 22 de septiembre el plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Anesvad

La higiene, el acceso al agua potable y contar con atención sanitaria, fundamentales contra las ETD

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2019-08-09

Categoría: Anesvad

La higiene, el acceso al agua potable y contar con atención sanitaria, fundamentales contra las ETD

El agua, el saneamiento y la higiene (WASH, siglas en inglés de Water, Sanitation and Hygiene) son condicionantes extremadamente ligados a las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) y el trabajo conjunto en las mismas es imprescindible para acelerar el control intensificado o eliminación de estas enfermedades, programado para 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Existen diversos estudios que asocian las intervenciones en WASH a la reducción de la transmisión de ETD. Así, una investigación sobre el tracoma y las variables de agua, saneamiento e higiene concluyó que el acceso al saneamiento estaba vinculado a una reducción del 15% en las probabilidades de tracoma activo y 33% de infección ocular. Otro análisis evidenció que las acciones orientadas a mejorar las áreas WASH estaban relacionadas con una reducción del 33% al 70% de probabilidades de infección por las helmintiasis transmitidas por el suelo.

Estos son los objetivos estratégicos de la estrategia WASH:

  • Aumentar la toma de conciencia de los beneficios conjuntos de la acción entre actores WASH y ETD. Todo ello mediante el intercambio de experiencias y la constatación de una mejora en la prestación de servicios.
  • Monitorización de acciones orientadas a WASH y a reducir las ETD con el objetivo de focalizar las desigualdades, concentrar la inversión y realizar un mejor seguimiento.
  • Mejorar la eficacia de las acciones WASH para combatir las ETD y aplicar las conclusiones a proyectos futuros.
  • Planificar, desarrollar y evaluar programas conjuntos entre actores del sector WASH y ETD.

De acuerdo con la hoja de ruta de la OMS, el vínculo entre WASH y las ETD que suponen el foco en Anesvad, es ineludible:

  • Úlcera de Buruli: Para 2020 la OMS prevé detectar a tiempo el 70% de los casos en países endémicos y curarlos con antibióticos. No existe una estrategia de prevención primaria para esta enfermedad, puesto que no se ha hallado el modo de transmisión. La úlcera de Buruli está directamente relacionada con el contacto con aguas estancadas. Así, el acceso a agua potable y buenas condiciones de higiene cumplen un papel crucial, tanto para el tratamiento de las heridas como para reducir las posibilidades de padecer discapacidad de las personas enfermas.
  • Lepra: La hoja de ruta de las ETD ha programado 2020 como año de eliminación mundial de la lepra. Si bien se conoce la causa de esta enfermedad, aún no se ha localizado el modo de transmisión. En cualquier caso, existe consenso en el hecho de que la mejora de las condiciones de higiene, agua y atención sanitaria puede contribuir a reducir la posibilidad de contraer la lepra. Las personas enfermas son a menudo objeto de estigma y excluidas de instalaciones de agua o saneamiento de la comunidad, por lo que la labor de los actores WASH es fundamental.
  • Filariasis linfática: La OMS se ha fijado 2020 como año de eliminación de esta enfermedad como problema de salud pública. La optimización del saneamiento y la potabilidad del agua son esenciales para reducir los criaderos de vectores que transmiten los gusanos que causan la filariasis linfática. Además, la higiene es clave para que quienes padecen esta enfermedad puedan evitar una segunda infección secundaria. Las personas enfermas de filariasis linfática son frecuentemente estigmatizadas, lo que contribuye a su exclusión social.

De acuerdo con la OMS, alrededor de un tercio de la población mundial carece de acceso a atención sanitaria; casi mil millones defecan al aire libre y cerca de 700 millones no tienen acceso a fuentes mejoradas de agua potable. Las ETD son un indicador de pobreza. De hecho, las áreas más marginalizadas y vulnerables soportan la carga de múltiples ETD. Así, estas personas, que superan los mil millones, viven en un ciclo vicioso de enfermedad y pobreza alimentado por la contaminación ambiental, las infecciones, o el estigma y la exclusión social.

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Nuevo proyecto para fortalecer, a través de WASH, la lucha contra las ETD de la piel en Ghana

Ghana es el segundo país de África subsahariana, por detrás de Costa de Marfil, en el que más casos de úlcera de Buruli y otras Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) se reportan. En la Región de Volta, dos distritos, Biakoye y Jasikan, son conocidos por ser una de las zonas en las que las ETD son más endémicas. En esta área tienen una especial incidencia la filariasis linfática, la lepra, el pian y la úlcera de Buruli.
Anesvad está trabajando conjuntamente con la ONG local Care Net Ghana en un nuevo proyecto con el objetivo de fortalecer la lucha contra las ETD cutáneas y mejorar la vida de las personas más vulnerables.
En marzo de 2021, fecha final del proyecto, habremos atendido a un total de 25.494 personas que residen en 20 comunidades de Biakoye y Jasikan. El programa cuenta con un presupuesto de 362 millones de euros, de los que Anesvad aportará cerca del 75%.
El proyecto que estamos desarrollando en la Región de Volta pone especial énfasis en la importancia de contar con acceso a agua potable y una infraestructura adecuada de saneamiento. El agua, el saneamiento y la higiene (WASH, siglas en inglés de Water, Sanitation and Higyene) son vectores que afectan directamente a la transmisión de las ETD. Así, los centros de salud o las viviendas necesitan contar con agua limpia para los tratamientos o cuidados de las heridas, fundamentales para evitar secuelas. Además, las personas que han padecido enfermedades de la piel deben seguir unos hábitos de higiene rigurosos para prevenir segundas infecciones.
Mediante el proyecto que pusimos en marcha el pasado mes de abril estamos trabajando para dotar a estas comunidades de infraestructura y servicios WASH asequibles, culturalmente apropiados y sensibles al género. De este modo, no sólo conseguiremos reducir el número de niñas y niños con ETD, sino también con enfermedades digestivas, como la diarrea.
La sensibilización de las personas que componen las comunidades es vital para alcanzar el objetivo del programa. Así, el proyecto incluye la difusión de buenos hábitos de higiene e iniciativas saludables, en escuelas o centros de salud. Las asambleas de distrito, que son la principal autoridad administrativa, están colaborando activamente para facilitar reuniones con personas clave de las asambleas locales. Además, las y los miembros de las asambleas de distrito participan en reuniones periódicas de seguimiento y realizan aportaciones para mejorar el compromiso de las comunidades.
El proyecto “Agua limpia y saneamiento adecuado en la Región de Volta en Ghana” nos permitirá comprobar el componente transversal del agua y las ETD. De este modo, podremos extraer conclusiones que nos permitan fortalecer el vínculo entre WASH y las ETD, e incidir en las políticas públicas.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Nuevo proyecto para fortalecer, a través de WASH, la lucha contra las ETD de la piel en Ghana

Ampliamos hasta el 22 de septiembre el plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Anesvad

Los Premios Anesvad reconocen a organizaciones orientadas a la cooperación para el desarrollo y Educación para la Transformación Social (EpTS) en Euskadi
Hemos ampliado hasta el 22 de septiembre el plazo de presentación de candidaturas para los Premios Anesvad a la Solidaridad y la Cooperación. Estos premios son un reconocimiento a aquellas entidades que trabajan por el Derecho a la Salud y/o la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD).
En la IV edición de los Premios Anesvad mantenemos las tres categorías Emprender, Innovar y Perseverar, pero en cada una de ellas reconoceremos a organizaciones en dos ámbitos:
.- Entidades no lucrativas que hayan implementado intervenciones de cooperación para el desarrollo en África subsahariana.
.- Organizaciones y/o colectivos africanistas que desarrollen intervenciones de Educación para la Transformación Social (EpTS) en Euskadi. Para ello tomamos como referencia (H)ABIAN 2030 – la estrategia vasca de Educación para la Transformación Social).
En esta edición repartiremos seis premios con una dotación económica total de 45.000€.
El plazo para optar a los Premios está abierto hasta el 22 de septiembre, y las entidades interesadas en presentarse deben formalizar sus candidaturas a través de nuestro formulario online. Las bases de participación y toda la información relativa a los Premios está disponible en nuestra web.
Las propuestas serán evaluadas por un jurado formado por profesionales y entidades que trabajan en la cooperación con África, la promoción de la salud y los Derechos Humanos. Las entidades ganadoras se darán a conocer en un acto público el próximo 19 de noviembre en la Sala BBK de Bilbao.
Más información: http://www.anesvad.org/es/premios/

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Ampliamos hasta el 22 de septiembre el plazo para la presentación de candidaturas a los Premios Anesvad

La importancia de los agentes WASH en la lucha contra las ETD en Benín

WASH son siglas en inglés de Water, Sanitation and Hygiene, un acrónimo muy común en la hoja de ruta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas (ETD), cuyo control intensificado o eliminación está programado para 2020. El acceso a agua potable, el saneamiento y unas condiciones óptimas de higiene son factores directamente relacionados con la reducción de la transmisión de enfermedades olvidadas y el Derecho a la Salud.

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