Anesvad concluye con éxito el desarrollo de un software para luchar contra el dengue en Perú

Estamos en el país andino para transferir formalmente el proyecto a las autoridades sanitarias peruanas, que son quienes lo explotarán.
Esta semana Anesvad se encuentra en Perú, donde a través de nuestro Responsable de la Gestión y la Evaluación, Pedro Landim, se va a dar el cierre a uno de los últimos proyectos que hemos venido desarrollando en aquel país: ‘Aedes Alert’.
Un programa que nace de la necesidad de establecer estrategias para la prevención, control del vector y tratamiento de personas enfermas de dengue que transmite el mosquito Aedes aegypti. Y es que durante los últimos años se detectó un incremento de la incidencia de esta enfermedad, lo que motivó a Anesvad a comenzar a trabajar en 2012 en el desarrollo y uso de las nuevas tecnologías que ayuden a revertir esta situación.
Así, en colaboración con el Centro de Promoción Social y Desarrollo del Norte (Perú), la Gerencia de Salud (GERESA) del Gobierno Regional de La Libertad (Perú) y la empresa Grupo SCA (España), se dieron los primeros pasos para desarrollar un sistema online que apoye la lucha contra este mosquito, recogiendo y sistematizando la información obtenida durante las visitas domiciliarias para su control. Esto permite una detección temprana, un mapeo de zonas de riesgo y el despliegue de acciones dirigidas al control de la enfermedad.
En las diferentes fases de este programa se ha realizado un proyecto piloto en la ciudad de Trujillo para afinar el diseño, capacitación y desarrollo de pruebas de campo, con una posterior implementación efectiva en tres redes de la región peruana de La Libertad: La Esperanza, Moche y El Porvenir. Ahora, tras decidir que el sistema desarrollado debe servirse en código abierto (software libre), Anesvad se ha desplazado a Perú en el marco de la última fase del proyecto para realizar la transferencia formal del sistema a GERESA.
La iniciativa, que ha involucrado a diversos actores del sector público de salud, la sociedad civil, la empresa privada y la universidad, ha conseguido reducir significativamente el tiempo de procesado de datos y de disponibilidad de la información, y se ha mostrado como una herramienta fácil de usar, con buena calidad técnica y eficaz para el apoyo al control del vector. Además, puede servir de inspiración a otros proyectos, ya que el sistema se puede replicar en otros países o adaptarse a diferentes vectores.

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La Organización Mundial de la Salud se marca como objetivo prioritario la Cobertura Sanitaria Universal

Estos días ha tenido lugar la 72ª asamblea de la OMS, y entre las medidas que se han aprobado destaca el refuerzo de los sistemas de salud primaria y los trabajadores comunitarios para alcanzar la CSU, así como la inversión en agua y saneamientos.
La asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se reúne cada año en Ginebra para determinar sus políticas, su presupuesto y, cuando corresponde, nombrar a su director general. A ella acuden delegaciones de todos los países miembros de las Naciones Unidas, que debaten y votan resoluciones. Por un lado, marcan las líneas de actuación de la propia OMS y, por otro, instan a los estados a aplicar las políticas que allí se acuerdan. No son medidas de obligado cumplimiento, sino recomendaciones en materia de salud.
El pasado martes terminó la número 72 de estas asambleas. Fueron ocho días de reuniones, ponencias, debates y toma de decisiones en los que, si algo ha quedado claro, es el eje sobre el que debe girar el trabajo los próximos años: la Cobertura Sanitaria Universal. De hecho, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó tajante que “nuestra visión es un mundo en el que la gente no sufra simplemente por ser pobre”. Una afirmación que sintetiza claramente el objetivo de la CSU.
Los países miembros de Naciones Unidas han dado su visto bueno a una serie de medidas, de entre las que destacan las siguientes:

Cobertura Sanitaria Universal

Implica que todas las personas y comunidades reciban los servicios de salud que necesitan sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos. Abarca toda la gama de servicios, desde la promoción de la salud hasta la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos. La asamblea ha asumido varios compromisos para llevar los servicios de salud más básicos a la mitad de la población mundial que todavía no tiene acceso a ellos. El plazo para conseguirlo termina en 2030 y los países de la ONU debatirán este objetivo al más alto nivel (entre jefes de estado y gobierno) el próximo septiembre en Nueva York.
La estrategia pasa por reforzar los sistemas de salud primaria y a los trabajadores comunitarios, que son claves para hacer llegar la cobertura a las zonas más remotas y empobrecidas del mundo. La OMS va a evaluar su labor para aportar la ayuda que sea necesaria en su tarea.

Invertir en servicios de agua potable, saneamiento e higiene en instalaciones sanitarias

Sin instalaciones sanitarias con agua segura no se conseguirá ni una cobertura universal decente ni acabar con ciertas enfermedades. La OMS estima que el 15% de los pacientes del mundo desarrollan una o más infecciones durante una estancia hospitalaria, con mayor riesgo en los países de bajos ingresos. Esto sucede, en gran medida, porque uno de cada cuatro centros de salud no tiene servicios básicos de agua y uno de cada cinco carece de saneamiento, lo cual afecta a 2.000 y 1.500 millones de personas, respectivamente. Invertir en solucionar este problema es clave para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en materia de salud.

Resistencia a los antibióticos

Es un hecho que los antibióticos están perdiendo efectividad. Las bacterias están adquiriendo resistencias y los medicamentos dejarán de ser útiles en muchos casos. Ya mueren cada año 700.000 personas por este hecho y se prevé que en 2050 esta sea una causa de muerte más común que el cáncer: 10 millones fallecerán anualmente si no se toman medidas.
Los países se han comprometido en la asamblea a redoblar esfuerzos para no llegar a esta cifra con planes nacionales de acción multisectorial. La resolución urge a reforzar las medidas de prevención y control, incluidas las que tienen que ver con saneamiento del agua e higiene. La idea es mejorar el funcionamiento del sistema global de vigilancia y promover el uso prudente de los antibióticos, ya que una de las razones de estas resistencias es el abuso que se hace de ellos.

Estrategia por la salud el medioambiente y el cambio climático

El cambio climático afectará al bienestar de millones de personas, así como la polución, que no solo contamina el aire, también el organismo de quienes la respiran. La contaminación de las aguas y los ríos dificulta una alimentación saludable y el calentamiento global puede propagar Enfermedades Tropicales Desatendidas, transmitidas por mosquitos, a lugares donde no existían.
Aunque el cambio climático trasciende las competencias de la OMS, en la asamblea los países se comprometieron a tratar de paliar su impacto y a disminuir los riesgos ambientales físicos, químicos, biológicos y relacionados con el trabajo.

La seguridad del paciente

Cada año se producen 134 millones de eventos adversos debido a la atención insegura en hospitales en países de ingresos bajos y medianos, que contribuyen a 2,6 millones de muertes, según la OMS. En los ricos, uno de cada diez pacientes se ve perjudicado al recibir atención hospitalaria. La asamblea solicitó a la OMS que formule un plan de acción global para mejorar la seguridad del paciente en todo el mundo.

Transparencia de precios para medicamentos, vacunas y otros productos de salud

Muchos de los medicamentos y vacunas que llegan al mercado con patentes de la industria farmacéutica habrían sido imposibles de desarrollar sin una investigación básica pública que, sin embargo, no obtiene beneficios. Los precios de algunos de estos fármacos son prohibitivos o están muy por encima de las posibilidades de quienes los necesitan.
En un foro mundial sobre precios justos y acceso a los medicamentos, organizado por la OMS el pasado abril, los delegados de los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil pidieron una mayor transparencia de los costos de la investigación y desarrollo de los fármacos, así como de su producción, para que los compradores puedan negociar precios más asequibles. Es una iniciativa que ahora se ha trasladado a la asamblea, con un llamamiento a los países para fomentar un mercado transparente.
(Fuente: El País)

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La salud en África: tradición vs. ciencia

Uno de los problemas que encontramos en terreno es que la población suele atribuir las enfermedades a designios divinos; depositan su confianza en métodos curativos tradicionales que no hacen sino agravar su estado.
Resistiendo a los efectos que la globalización lleva años imponiendo, en buena parte de los países de África subsahariana pervive una conceptualización del mundo muy tradicional, arraigada en costumbres, ideas y creencias que se remontan muchos siglos en el pasado. Un legado cultural y una identidad propia, una manera de comprender y hacer las cosas, que se pueden apreciar en múltiples niveles de la sociedad y la vida diaria: la jerarquización de la autoridad, la aplicación de ritos iniciáticos, las creencias religiosas o la fe ciega en métodos curativos naturales y espirituales.
En este escenario se suele dar un fuerte choque entre lo que marca la tradición y las ventajas que aporta el desarrollo de la ciencia. La desafección hacia los avances médicos supone una traba en la aplicación de medidas de salud que ayuden a la gente que enferma. Además, esta concepción se da en mayor medida en las regiones más remotas y aisladas, que son precisamente las que más sufren el impacto de las Enfermedades Tropicales Desatendidas.
En nuestros viajes nos hemos encontrado con frecuencia casos de personas afectadas por úlcera de Buruli o lepra, con graves secuelas físicas por no haber atajado a tiempo la enfermedad pensando que se trataba de una maldición y habiéndose puesto en manos de un santero. O pensando que bastaría con la aplicación de ungüentos y brebajes recetados por el herborista del pueblo.
Por ejemplo, el año pasado en Nsuablasu (Ghana) pudimos entrevistar a David Awulu, jefe de aquella comunidad. Nos contó que es herbólogo y suele tratar a sus vecinos y vecinas con hierbas e infusiones. Pero que gracias a las visitas de un voluntario comunitario, se empezaron a detectar en su zona casos de algo llamado “úlcera de Buruli’. Una enfermedad que él no sabía qué era, y a la que hasta el momento apenas había dado importancia. O Amenda Elizabeth, también ghanesa, una mujer de 37 años que desde 2002 lleva sufriendo esa misma enfermedad que no fue diagnosticada hasta 2018. Estaba tan desesperada que incluso recurrió a médicos tradicionales para que le tratasen con hierbas.
Fred Okopu, quien durante un tiempo fuera punto focal de Anesvad en Ghana, nos comenta que uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos en terreno “es la falta de conocimiento. No saben lo que es la úlcera de Buruli, la lepra o el pian. Creen que son problemas que vienen de espiritistas, o maldiciones”. Según Fred, la gente “ha heredado la creencia en que si una enfermedad te acompaña mucho tiempo, es consecuencia de un hechizo y que necesitan encontrar ayuda espiritista, no médica. Lleva mucho tiempo conseguir que esas personas adquieran el conocimiento sobre la enfermedad y hacerles entender que es porque no se lavan bien la piel, o porque se han bañado en agua sucia o es el resultado de la higiene personal”.
Por eso en Anesvad invertimos en acciones de sensibilización en estos países. La información es poder. Y en este caso, el mayor de los poderes: el de ayudar a curar y mejorar la salud de comunidades enteras.

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La lepra en Costa de Marfil

La lepra es una enfermedad crónica causada por el bacilo Mycobacterium leprae que afecta a la mucosa de las vías respiratorias, los nervios, los ojos y la piel. De acuerdo con la OMS, en 2017 se registraron 211.009 nuevos casos a nivel global.

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Anesvad iluminará Bilbao por el Día Mundial de África

San Mamés será el próximo sábado 25 de mayo el edificio más luminoso de la noche bilbaína. Con motivo del Día Mundial de África el estadio colorea sus 42.000 puntos LED de un intenso amarillo para “alumbrar” este continente y ‘Hacer visible lo invisible’.
Mediante el alumbrado de este emblemático edificio, Anesvad quiere promover el conocimiento y la información sobre África, además de arrojar luz sobre una realidad que asola gran parte de los países de esa parte del mundo: las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD).
Enfermedades como la úlcera de Buruli o la lepra, que afectan a 1.500 millones de personas (una de cada seis en el mundo) pero de las que apenas se habla. No en vano, se las conoce como enfermedades olvidadas porque quienes las sufren parecen no existir a ojos del mundo desarrollado, ya que viven en zonas remotas de países donde abunda la pobreza. Enfermedades que causan mucho dolor y discapacidades graves y permanentes, además de generar un enorme estigma social en quienes las padecen, pero de las que los medios de comunicación no dan cuenta y en las que no se invierte ni investiga por no ser rentable económicamente.
Para algunas de estas enfermedades existe cura; de otras aún se sabe muy poco sobre la forma en que se transmiten o cómo combatirlas. Por eso, con esta campaña Anesvad llama la atención sobre los esfuerzos necesarios para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la agenda 2030 adoptada por la Asamblea General de la ONU. En ella se aspira a garantizar la salud y el bienestar para todas las personas, en cada etapa de la vida, poniendo fin a las epidemias causadas, entre otras, por las ETD. La organización también quiere invitar a la sociedad a que se informe y contribuya a “dar luz sobre las enfermedades olvidadas” y sacar del olvido a las personas que las sufren. Muchos millones de personas que ven condicionada su salud y vida por el simple hecho de haber nacido en entornos donde estas enfermedades encuentran su hábitat natural.
Las enfermedades olvidadas
Desde 2015 Anesvad centra su actividad en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas en África subsahariana, donde se concentra el 40% de la población mundial afectada por alguna ETD. Allí, la organización realiza proyectos en Ghana, Costa de Marfil, Togo y Benín. En estos países existen regiones en las que la gente está expuesta diariamente a la úlcera de Buruli, pian, lepra o filariasis linfática, sobre las que la entidad se ha especializado.
Son cuatro enfermedades de manifestación cutánea con algunas características comunes y que afectan sobremanera a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, especialmente la infancia. En todas ellas es fundamental la detección y tratamiento precoces para evitar las discapacidades que ocasionan (desfiguraciones, lesiones incapacitantes en extremidades e incluso amputaciones), así como la discriminación asociada.
Anesvad, mediante acuerdos con gobiernos locales y ONG de la zona, adopta un enfoque integrado para poder detectarlas y proceder con su tratamiento. Algunas requieren estudiar las circunstancias de cada paciente y asignar medicación u operación según la gravedad de la persona afectada. Otras, como el pian, se curan con administración de medicamentos. Pero en todos los casos, para poder realizar estas tareas es necesario contar con el apoyo de la sociedad e instituciones, visibilizando el problema de las ETD y “haciendo visible lo invisible”.

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Anesvad iluminará Bilbao por el Día Mundial de África

San Mamés será el próximo sábado 25 de mayo el edificio más luminoso de la noche bilbaína. Con motivo del Día Mundial de África el estadio colorea sus 42.000 puntos LED de un intenso amarillo para “alumbrar” este continente y ‘Hacer visible lo invisible’.
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Enfermedades como la úlcera de Buruli o la lepra, que afectan a 1.500 millones de personas (una de cada seis en el mundo) pero de las que apenas se habla. No en vano, se las conoce como enfermedades olvidadas porque quienes las sufren parecen no existir a ojos del mundo desarrollado, ya que viven en zonas remotas de países donde abunda la pobreza. Enfermedades que causan mucho dolor y discapacidades graves y permanentes, además de generar un enorme estigma social en quienes las padecen, pero de las que los medios de comunicación no dan cuenta y en las que no se invierte ni investiga por no ser rentable económicamente.
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Desde 2015 Anesvad centra su actividad en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas en África subsahariana, donde se concentra el 40% de la población mundial afectada por alguna ETD. Allí, la organización realiza proyectos en Ghana, Costa de Marfil, Togo y Benín. En estos países existen regiones en las que la gente está expuesta diariamente a la úlcera de Buruli, pian, lepra o filariasis linfática, sobre las que la entidad se ha especializado.
Son cuatro enfermedades de manifestación cutánea con algunas características comunes y que afectan sobremanera a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, especialmente la infancia. En todas ellas es fundamental la detección y tratamiento precoces para evitar las discapacidades que ocasionan (desfiguraciones, lesiones incapacitantes en extremidades e incluso amputaciones), así como la discriminación asociada.
Anesvad, mediante acuerdos con gobiernos locales y ONG de la zona, adopta un enfoque integrado para poder detectarlas y proceder con su tratamiento. Algunas requieren estudiar las circunstancias de cada paciente y asignar medicación u operación según la gravedad de la persona afectada. Otras, como el pian, se curan con administración de medicamentos. Pero en todos los casos, para poder realizar estas tareas es necesario contar con el apoyo de la sociedad e instituciones, visibilizando el problema de las ETD y “haciendo visible lo invisible”.

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Los tratamientos preventivos contra Enfermedades Tropicales Desatendidas salvan vidas

Un reciente artículo destaca los extensos e inesperados beneficios para la salud derivados de esta estrategia, que ha permitido incluso reducir la mortalidad infantil.
La llegada del siglo XXI trajo consigo una propuesta de la Organización Mundial de la Salud para combatir las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD): la quimioterapia preventiva (también llamada MDA por sus siglas en inglés, Mass Drug Administration). Esta estrategia perseguía originariamente reducir el impacto de siete ETD (ascariasis, tricuriasis, infección por anquilostoma, esquistosomiasis, filariasis linfática, oncocercosis y tracoma) usando fármacos como la ivermectina y la azitromicina, entre otros.
En este tiempo la implementación de la quimioterapia preventiva ha demostrado ser un éxito, mejorando sustancialmente tanto la carga por estas enfermedades como el índice AVAD (años perdidos de vida saludable) atribuibles a estas ETD. Además, se ha dado un enorme ahorro en costes de salud para las personas con menos recursos. Tras más de 15 años de aplicación, la quimioterapia preventiva llega hoy en día a más de mil millones de personas en África, Asia y América Latina.
Pero esta metodología ha excedido las mejores previsiones, y hoy se sabe que ha tenido grandes efectos colaterales beneficiosos. Un reciente artículo publicado en ‘The New England Journal of Medicine’ argumenta que los medicamentos utilizados han impactado positivamente más allá de los objetivos originalmente previstos.
En 2009, en un área endémica de tracoma de Etiopía, se encontró que la administración masiva de azitromicina se asociaba con reducciones drásticas en la mortalidad infantil. Los hallazgos se consideraron sorprendentes, y en un estudio posterior en Malawi, Níger y Tanzania, se confirmó que la mortalidad infantil en general era menor entre los niños en edad preescolar que efectivamente recibieron el fármaco. El efecto sobre la salud pública se da principalmente en los primeros tres meses tras la distribución del medicamento, lo que sugiere que la azitromicina podría tener beneficios sustanciales si se administrase a la población más de una o incluso dos veces por año.
Otras investigaciones han demostrado que la sangre que contiene ivermectina puede reducir la transmisión del Plasmodium vivax, uno de los parásitos causantes de la forma de malaria más frecuentes. Esto es así gracias a los efectos del fármaco sobre la viabilidad de de los mosquitos y los parásitos que transmite.
El texto da detalles sobre otros escenarios en los que la quimioterapia preventiva está mostrando beneficios sustanciales para dos ETD de manifestación cutánea muy extendidas: la sarna y el pian. Por ejemplo, la administración masiva de azitromicina diseñada originalmente para la eliminación del tracoma ha demostrado ser muy prometedora para el tratamiento y la eliminación del pian. Un estudio llevado a cabo concluyó que este fármaco redujo sustancialmente la prevalencia de pian en Papua Nueva Guinea, algo que se ha visto replicado en Ghana. O que una dosis única de rifampicina puede reducir la transmisión y la prevalencia de la lepra en algunos entornos.
También se indaga sobre la posible aparición de resistencia farmacológica (una de las preocupaciones asociadas a esta estrategia); por ejemplo, hasta el momento se ha demostrado que la administración masiva de azitromicina no provoca resistencia al fármaco en la Chlamydia trachomatis, pero sí podría provocarla con el pian. En el futuro, señala el artículo, será esencial monitorear los programas de quimioterapia preventiva para la posible aparición de patógenos bacterianos respiratorios y gastrointestinales resistentes a los medicamentos, y también puede surgir la resistencia a los medicamentos antihelmínticos.
Como conclusión, se indica que el impacto de la quimioterapia preventiva en la salud pública aumentaría significativamente los años de vida saludable de las personas en las regiones tropicales y sería altamente rentable. Define esta estrategia, de hecho, como una manifestación exitosa de la Cobertura Sanitaria Universal que contribuye al progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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La recogida de muestras, fundamental para detectar casos de úlcera de Buruli

Es un procedimiento que debe respetarse y realizarse con mucha minuciosidad. De él dependen la detección y el tratamiento que concluya con la cura del paciente.
La úlcera de Buruli es una infección crónica que debilita la piel y tejidos blandos de quien la padece, hasta el punto de acabar produciendo desfiguraciones permanentes y discapacidad. Para evitar llegar a los estadios más avanzados de la enfermedad que conllevan estas terribles secuelas, la detección y el tratamiento precoces son fundamentales.
El procedimiento en terreno marca un protoclo para su detección, que se inicia con la recogida de muestras de los casos sospechosos. Primero se identifica al paciente y se rellena una hoja con sus datos, fecha, lugar de procedencia, si se trata de un nuevo caso o no y se registra al personal sanitario que recoge la muestra. Esta hoja se mete en una bolsa que luego queda sellada. Los mismos datos se escriben en los tres tubos que recogerán las muestras.
Para obtener éstas se desinfecta la herida y se recogen con bastoncillos muestras del centro de la herida y de los alrededores, que se introducen en los tubos. Éstos se incluyen en la bolsa sellada, que se manda al laboratorio, donde se hace la confirmación de casos a través de métodos moleculares como el PCR. Las muestras se recogen a diario pero si es necesario se pueden conservar en un frigorífico.
En uno de nuestros viajes a Ghana el año pasado pudimos conocer a dos personas cuyo trabajo está directamente relacionado con este protocolo y que nos ilustraron sobre cómo se lleva a cabo. Shirley Victoria Simpson, del departamento de bacteriología del Instituto Noguchi, nos comentaba que en sus instalaciones forman a los técnicos para que sepan cómo coger correctamente las muestras, cómo deben ser empaquetadas, cómo rellenar los formularios que las acompañan.
La fase de recogida es de suma delicadez, puesto que si no se recoge bien se corre el riesgo de incurrir en mal diagnóstico: puede que la bacteria de la enfermedad ni siquiera aparezca. Shirley nos señalaba que hay un protocolo muy concreto para asegurarse de que la muestra se coloca bien, la forma en la que hay que preservarla, el tiempo de transporte hasta los laboratorios… “Es una cadena que hay que respetar”, decía.
Antony Ablordey, del mismo Instituto, nos aseguraba que desgraciadamente no hay todavía métodos rápidos para diagnosticar la enfermedad, aunque desarrollarlos es una prioridad porque un procedimiento tan largo puede conllevar errores. Así, a veces se dan casos en los que en terreno se intuye claramente una úlcera de Buruli, pero como la muestra no se ha recogido bien, en laboratorio da negativo. Ablordey comentaba que “para el tratamiento lo más importante es el diagnóstico, y para eso es necesaria una buena recogida de muestras. Si no, incurrimos en una enorme pérdida de recursos… y las consecuencias de un mal diagnóstico todos las conocemos”.
 

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La úlcera de Buruli en diez datos

A pesar de afectar a miles de personas cada año, mucha gente lo desconoce todo sobre esta Enfermedad Tropical Desatendida.
La úlcera de Buruli es una de las cuatro ETD de manifestación cutánea que combatimos en Anesvad. Esta infección crónica y debilitante de la piel y los tejidos es, para mucha gente, una completa desconocida; no es casualidad que esté en el grupo de las llamadas “enfermedades olvidadas”.
Lo cierto es que se trata de una afección muy presente en países de África subsahariana, y se ceba especialmente con las personas en situación de mayor vulnerabilidad. Por eso es importante combatirla y controlarla.
En Anesvad consideramos importante que se conozca algo más acerca de ella. Y para lograrlo, te ofrecemos a continuación los diez datos más relevantes sobre esta enfermedad:

Puede dar lugar a desfiguraciones y discapacidad permanentes.

Afecta principalmente a la piel, los tejidos blandos y los huesos, y da lugar a la formación de grandes úlceras, por lo general en piernas y brazos. Aunque las úlceras se curan con el tiempo, los pacientes tratados inapropiadamente pueden quedar con grandes cicatrices y deformidades.

La causa la bacteria Mycobacterium ulcerans, que inhibe la respuesta inmunitaria.

Suele comenzar como una tumefacción indolora, lo que dificulta la detección precoz. LA bacteria produce una toxina, la micolactona, que además inhibe la respuesta inmunitaria. Esto permite que la enfermedad avance rápidamente sin dolor ni fiebre.

Más de 30 países han notificado casos de úlcera de Buruli.

La notificación periódica y precisa contribuye al seguimiento de la enfermedad y los progresos del tratamiento. Hasta el presente se han notificado casos de úlcera de Buruli en 33 países de África, América, Asia y el Pacífico Occidental.

Anualmente, 15 de los 33 países notifican entre 5.000 y 6.000 casos.

Los países de África Occidental y Central (Benin, Camerún, Costa de Marfil, Ghana y República Democrática del Congo) notifican la mayoría de los casos. No obstante, en África la mayor parte de los casos aún se diagnostican demasiado tarde. Mientras que en Australia y el Japón la mayoría de las lesiones (~90%) se diagnostican cuando todavía están en la categoría I, esto solo ocurre en el 32% de los pacientes africanos.

Muchos de los pacientes son menores de 15 años que viven en zonas tropicales rurales.

Los aspectos clínicos y epidemiológicos de la úlcera de Buruli varían considerablemente en los diferentes países y entornos y entre ellos. En África, los menores de 15 años representan aproximadamente un 48% de las personas afectadas.

Mycobacterium ulcerans pertenece a la misma familia de bacterias que las causantes de la tuberculosis y la lepra.

Observadas al microscopio, M. ulcerans y M. tuberculosis son similares, pero M. ulcerans se desarrolla a temperaturas más bajas (29-33 ºC) que M. tuberculosis (36-37 ºC).

El 55% de las lesiones se producen en las extremidades inferiores.

Ddestruye la piel y los tejidos blandos y causa grandes úlceras, generalmente en piernas y brazos. Aunque la mayoría de las lesiones se producen en las extremidades inferiores, un 35% de ellas afectan a las extremidades superiores y un 10% a otras partes del cuerpo.

El 80% de los casos detectados tempranamente se puede curar.

El diagnóstico precoz y el tratamiento con combinaciones de antibióticos han mejorado ampliamente los resultados para los pacientes. Un diagnóstico tardío o la administración de medicamentos demasiado tarde pueden dar lugar a hospitalizaciones prolongadas y costosas.

Si los casos se notifican demasiado tarde el riesgo de discapacidad es del 25%.

Los pacientes que no se tratan tempranamente sufren discapacidades funcionales a largo plazo. La infección ósea puede dar lugar a grandes deformidades y amputación de miembros. Los enfoques esenciales para minimizar el sufrimiento se basan en la detección precoz y el tratamiento con antibióticos.

La educación sanitaria es fundamental para controlar la úlcera de Buruli.

La detección precoz y el tratamiento con antibióticos minimizan el sufrimiento. La sensibilización respecto de la enfermedad, la educación sanitaria de las comunidades, la capacitación de los profesionales sanitarios y la participación activa de voluntarios de las aldeas son elementos cruciales para asegurar el diagnóstico precoz y el tratamiento de la enfermedad.
(Fuente de la información: Organización Mundial de la Salud)

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: La úlcera de Buruli en diez datos