Los tratamientos preventivos contra Enfermedades Tropicales Desatendidas salvan vidas

Un reciente artículo destaca los extensos e inesperados beneficios para la salud derivados de esta estrategia, que ha permitido incluso reducir la mortalidad infantil.
La llegada del siglo XXI trajo consigo una propuesta de la Organización Mundial de la Salud para combatir las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD): la quimioterapia preventiva (también llamada MDA por sus siglas en inglés, Mass Drug Administration). Esta estrategia perseguía originariamente reducir el impacto de siete ETD (ascariasis, tricuriasis, infección por anquilostoma, esquistosomiasis, filariasis linfática, oncocercosis y tracoma) usando fármacos como la ivermectina y la azitromicina, entre otros.
En este tiempo la implementación de la quimioterapia preventiva ha demostrado ser un éxito, mejorando sustancialmente tanto la carga por estas enfermedades como el índice AVAD (años perdidos de vida saludable) atribuibles a estas ETD. Además, se ha dado un enorme ahorro en costes de salud para las personas con menos recursos. Tras más de 15 años de aplicación, la quimioterapia preventiva llega hoy en día a más de mil millones de personas en África, Asia y América Latina.
Pero esta metodología ha excedido las mejores previsiones, y hoy se sabe que ha tenido grandes efectos colaterales beneficiosos. Un reciente artículo publicado en ‘The New England Journal of Medicine’ argumenta que los medicamentos utilizados han impactado positivamente más allá de los objetivos originalmente previstos.
En 2009, en un área endémica de tracoma de Etiopía, se encontró que la administración masiva de azitromicina se asociaba con reducciones drásticas en la mortalidad infantil. Los hallazgos se consideraron sorprendentes, y en un estudio posterior en Malawi, Níger y Tanzania, se confirmó que la mortalidad infantil en general era menor entre los niños en edad preescolar que efectivamente recibieron el fármaco. El efecto sobre la salud pública se da principalmente en los primeros tres meses tras la distribución del medicamento, lo que sugiere que la azitromicina podría tener beneficios sustanciales si se administrase a la población más de una o incluso dos veces por año.
Otras investigaciones han demostrado que la sangre que contiene ivermectina puede reducir la transmisión del Plasmodium vivax, uno de los parásitos causantes de la forma de malaria más frecuentes. Esto es así gracias a los efectos del fármaco sobre la viabilidad de de los mosquitos y los parásitos que transmite.
El texto da detalles sobre otros escenarios en los que la quimioterapia preventiva está mostrando beneficios sustanciales para dos ETD de manifestación cutánea muy extendidas: la sarna y el pian. Por ejemplo, la administración masiva de azitromicina diseñada originalmente para la eliminación del tracoma ha demostrado ser muy prometedora para el tratamiento y la eliminación del pian. Un estudio llevado a cabo concluyó que este fármaco redujo sustancialmente la prevalencia de pian en Papua Nueva Guinea, algo que se ha visto replicado en Ghana. O que una dosis única de rifampicina puede reducir la transmisión y la prevalencia de la lepra en algunos entornos.
También se indaga sobre la posible aparición de resistencia farmacológica (una de las preocupaciones asociadas a esta estrategia); por ejemplo, hasta el momento se ha demostrado que la administración masiva de azitromicina no provoca resistencia al fármaco en la Chlamydia trachomatis, pero sí podría provocarla con el pian. En el futuro, señala el artículo, será esencial monitorear los programas de quimioterapia preventiva para la posible aparición de patógenos bacterianos respiratorios y gastrointestinales resistentes a los medicamentos, y también puede surgir la resistencia a los medicamentos antihelmínticos.
Como conclusión, se indica que el impacto de la quimioterapia preventiva en la salud pública aumentaría significativamente los años de vida saludable de las personas en las regiones tropicales y sería altamente rentable. Define esta estrategia, de hecho, como una manifestación exitosa de la Cobertura Sanitaria Universal que contribuye al progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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La recogida de muestras, fundamental para detectar casos de úlcera de Buruli

Es un procedimiento que debe respetarse y realizarse con mucha minuciosidad. De él dependen la detección y el tratamiento que concluya con la cura del paciente.
La úlcera de Buruli es una infección crónica que debilita la piel y tejidos blandos de quien la padece, hasta el punto de acabar produciendo desfiguraciones permanentes y discapacidad. Para evitar llegar a los estadios más avanzados de la enfermedad que conllevan estas terribles secuelas, la detección y el tratamiento precoces son fundamentales.
El procedimiento en terreno marca un protoclo para su detección, que se inicia con la recogida de muestras de los casos sospechosos. Primero se identifica al paciente y se rellena una hoja con sus datos, fecha, lugar de procedencia, si se trata de un nuevo caso o no y se registra al personal sanitario que recoge la muestra. Esta hoja se mete en una bolsa que luego queda sellada. Los mismos datos se escriben en los tres tubos que recogerán las muestras.
Para obtener éstas se desinfecta la herida y se recogen con bastoncillos muestras del centro de la herida y de los alrededores, que se introducen en los tubos. Éstos se incluyen en la bolsa sellada, que se manda al laboratorio, donde se hace la confirmación de casos a través de métodos moleculares como el PCR. Las muestras se recogen a diario pero si es necesario se pueden conservar en un frigorífico.
En uno de nuestros viajes a Ghana el año pasado pudimos conocer a dos personas cuyo trabajo está directamente relacionado con este protocolo y que nos ilustraron sobre cómo se lleva a cabo. Shirley Victoria Simpson, del departamento de bacteriología del Instituto Noguchi, nos comentaba que en sus instalaciones forman a los técnicos para que sepan cómo coger correctamente las muestras, cómo deben ser empaquetadas, cómo rellenar los formularios que las acompañan.
La fase de recogida es de suma delicadez, puesto que si no se recoge bien se corre el riesgo de incurrir en mal diagnóstico: puede que la bacteria de la enfermedad ni siquiera aparezca. Shirley nos señalaba que hay un protocolo muy concreto para asegurarse de que la muestra se coloca bien, la forma en la que hay que preservarla, el tiempo de transporte hasta los laboratorios… “Es una cadena que hay que respetar”, decía.
Antony Ablordey, del mismo Instituto, nos aseguraba que desgraciadamente no hay todavía métodos rápidos para diagnosticar la enfermedad, aunque desarrollarlos es una prioridad porque un procedimiento tan largo puede conllevar errores. Así, a veces se dan casos en los que en terreno se intuye claramente una úlcera de Buruli, pero como la muestra no se ha recogido bien, en laboratorio da negativo. Ablordey comentaba que “para el tratamiento lo más importante es el diagnóstico, y para eso es necesaria una buena recogida de muestras. Si no, incurrimos en una enorme pérdida de recursos… y las consecuencias de un mal diagnóstico todos las conocemos”.
 

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La úlcera de Buruli en diez datos

A pesar de afectar a miles de personas cada año, mucha gente lo desconoce todo sobre esta Enfermedad Tropical Desatendida.
La úlcera de Buruli es una de las cuatro ETD de manifestación cutánea que combatimos en Anesvad. Esta infección crónica y debilitante de la piel y los tejidos es, para mucha gente, una completa desconocida; no es casualidad que esté en el grupo de las llamadas “enfermedades olvidadas”.
Lo cierto es que se trata de una afección muy presente en países de África subsahariana, y se ceba especialmente con las personas en situación de mayor vulnerabilidad. Por eso es importante combatirla y controlarla.
En Anesvad consideramos importante que se conozca algo más acerca de ella. Y para lograrlo, te ofrecemos a continuación los diez datos más relevantes sobre esta enfermedad:

Puede dar lugar a desfiguraciones y discapacidad permanentes.

Afecta principalmente a la piel, los tejidos blandos y los huesos, y da lugar a la formación de grandes úlceras, por lo general en piernas y brazos. Aunque las úlceras se curan con el tiempo, los pacientes tratados inapropiadamente pueden quedar con grandes cicatrices y deformidades.

La causa la bacteria Mycobacterium ulcerans, que inhibe la respuesta inmunitaria.

Suele comenzar como una tumefacción indolora, lo que dificulta la detección precoz. LA bacteria produce una toxina, la micolactona, que además inhibe la respuesta inmunitaria. Esto permite que la enfermedad avance rápidamente sin dolor ni fiebre.

Más de 30 países han notificado casos de úlcera de Buruli.

La notificación periódica y precisa contribuye al seguimiento de la enfermedad y los progresos del tratamiento. Hasta el presente se han notificado casos de úlcera de Buruli en 33 países de África, América, Asia y el Pacífico Occidental.

Anualmente, 15 de los 33 países notifican entre 5.000 y 6.000 casos.

Los países de África Occidental y Central (Benin, Camerún, Costa de Marfil, Ghana y República Democrática del Congo) notifican la mayoría de los casos. No obstante, en África la mayor parte de los casos aún se diagnostican demasiado tarde. Mientras que en Australia y el Japón la mayoría de las lesiones (~90%) se diagnostican cuando todavía están en la categoría I, esto solo ocurre en el 32% de los pacientes africanos.

Muchos de los pacientes son menores de 15 años que viven en zonas tropicales rurales.

Los aspectos clínicos y epidemiológicos de la úlcera de Buruli varían considerablemente en los diferentes países y entornos y entre ellos. En África, los menores de 15 años representan aproximadamente un 48% de las personas afectadas.

Mycobacterium ulcerans pertenece a la misma familia de bacterias que las causantes de la tuberculosis y la lepra.

Observadas al microscopio, M. ulcerans y M. tuberculosis son similares, pero M. ulcerans se desarrolla a temperaturas más bajas (29-33 ºC) que M. tuberculosis (36-37 ºC).

El 55% de las lesiones se producen en las extremidades inferiores.

Ddestruye la piel y los tejidos blandos y causa grandes úlceras, generalmente en piernas y brazos. Aunque la mayoría de las lesiones se producen en las extremidades inferiores, un 35% de ellas afectan a las extremidades superiores y un 10% a otras partes del cuerpo.

El 80% de los casos detectados tempranamente se puede curar.

El diagnóstico precoz y el tratamiento con combinaciones de antibióticos han mejorado ampliamente los resultados para los pacientes. Un diagnóstico tardío o la administración de medicamentos demasiado tarde pueden dar lugar a hospitalizaciones prolongadas y costosas.

Si los casos se notifican demasiado tarde el riesgo de discapacidad es del 25%.

Los pacientes que no se tratan tempranamente sufren discapacidades funcionales a largo plazo. La infección ósea puede dar lugar a grandes deformidades y amputación de miembros. Los enfoques esenciales para minimizar el sufrimiento se basan en la detección precoz y el tratamiento con antibióticos.

La educación sanitaria es fundamental para controlar la úlcera de Buruli.

La detección precoz y el tratamiento con antibióticos minimizan el sufrimiento. La sensibilización respecto de la enfermedad, la educación sanitaria de las comunidades, la capacitación de los profesionales sanitarios y la participación activa de voluntarios de las aldeas son elementos cruciales para asegurar el diagnóstico precoz y el tratamiento de la enfermedad.
(Fuente de la información: Organización Mundial de la Salud)

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