Anesvad en terreno: Ghana – Día 6. La lepra y el orgullo de luchar contra su estigma

En nuestra última jornada completa en Ghana hemos conocido a algunas mujeres y hombres con historias duras pero de gran valor en torno a una enfermedad que sigue muy presente en África subsahariana: la lepra.
Comenzamos dirigiéndonos al hospital de Ankaful, donde hemos quedado con el Dr. Benedict Quao, Director del Programa Nacional de Lucha contra la Lepra en Ghana y médico en este recinto. Además, vamos a conocer a varias personas que en su día vivieron en este hospital cuando solo era un centro para personas afectadas de la enfermedad y que hoy día están ya curadas.
Al llegar allí nos reciben éstas últimas y nos dan algunos datos sobre el centro: abrió en los años 50 y tenía pabellones para mujeres, hombres y mujeres a punto de dar a luz que una vez con su bebé en brazos se quedaban allí. Por aquel entonces las relaciones entre hombres y mujeres estaban prohibidas por lo que estaban separados. Además se construyó un asentamiento para que una vez curados, vivieran recluidos más tiempo. Muchas de las personas enfermas pasaron años y años en el centro solas, abandonadas, con lo que formaron familias allí y no querían ni podían volver a sus lugares de origen. Nos cuentan que la vida allí era una cárcel, no les dejaban salir. Las entrevistamos para conocer sus historias personales.
Posteriormente acompañamos al grupo a que nos enseñe la antigua colonia en la que vivían los pacientes masculinos de lepra una vez se habían curado. Se trata de un asentamiento abandonado hace muchos años en el que, aunque invadidos por la vegetación, aún permanecen en pie algunos de los edificios que lo conformaban. La colonia albergaba a 350 hombres ya curados de la lepra pero rehenes del estigma que acarreaban. Y es que, efectivamente, la sensación al visitar las ruinas es la de encontrarse ante un antiguo campo de prisioneros.
Paseando por la zona Kofi Nyarko, uno de ellos, nos cuenta el sentimiento que le invade cada vez que se acerca allí: se siente orgulloso de sí mismo y del resto de compañeros y compañeras que aún siguen vivos y que pueden dar testimonio de su experiencia y contar la historia de este lugar. Le motivan las ganas de evitar que otras personas que puedan contraer la lepra pasen por lo mismo, y para ello su misión es sensibilizar sobre la importancia de la detección precoz, lo que evitará las secuelas y deformidades de esta enfermedad.
Acto seguido volvemos al hospital para entrevistarnos con Jeanette Gaye, una joven a quien ya conocimos en nuestra anterior visita al país. Sigue ingresada porque no puede caminar: sus días se suceden sentada al lado de su cama o tumbada en ella.
Le entristece enormemente no poder seguir con sus estudios. Es frustrante, pero ella dice que no rendirá nunca, está en su naturaleza. Procedemos a grabar una breve entrevista en vídeo para que nos relate su situación y sus sentimientos.
Tras esto nos dirigimos al pabellón donde se fabricaban las prótesis ortopédicas. El edificio lleva abandonado desde 2003. A sus puertas grabamos una entrevista con el Dr. Quao para que nos explique por qué es importante recuperar este edificio y su funcionalidad. Las prótesis que se hicieran servirían tanto para los pacientes de esta enfermedad como para los de otras como la diabetes.
Después visitamos la congregación de hermanas religiosas de St. Claire´s. Se encuentra a unos 5 kilómetros de distancia del hospital. Allí conocemos a la responsable, la hermana Mónica y a su mano derecha, Mark, un ghanés que vivió en el hospital junto a sus padres, afectados por la lepra, hasta los 33 años. Nos dan detalles del centro, del trabajo que llevan a cabo acogiendo a gente prácticamente desahuciada a causa de la enfermedad, y de lo necesario que es la sensibilizar a la población.
Terminamos el día visitando un centro de educación especial para niños y jóvenes con discapacidad intelectual.
 

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Anesvad en terreno: Ghana – Día 5. Despedida de Mpohor

Hoy nos despedimos del distrito de Mpohor. Antes de marchar, nos reunimos con la Directora, Wilhelmina Tiwaa Duah y su equipo. Compartimos las principales conclusiones de nuestra estancia y recogemos sus impresiones después de la primera visita de un equipo de Anesvad al distrito: nos cuentan que se han cumplido las expectativas que tenían con nuestra visita porque se ha podido dar ejemplo del impacto y los beneficios del Programa puesto en marcha hace un año. En palabras de Wilhelmina, éste está permitiendo cambiar la situación de muchas comunidades con respecto a la concienciación y la detección en torno a las ETD. También se han beneficiado de nuestra visita para que la población de los lugares en los que hemos estado se comprometa con la salud y su cuidado porque han aprovechado para poder hacer sesiones de sensibilización, que son el primer paso para la mejora de su salud.

 
Tras la reunión, salimos en dirección a Cape Coast. Una carretera cercana a la costa, serpenteada y repleta de pequeños pueblos. 75 kilómetros que recorremos en una hora y media.

 
Mañana, visita al Hospital de Ankaful, el que antiguamente fue uno de los mayores centros sanitarios para personas afectadas de lepra y que, hoy día, mantiene dos pabellones para este tipo de pacientes pero que se ha abierto a cuestiones de salud más generales. Allí nos espera el Dr. Benedict Quao, Doctor en Salud Pública, Médico de Familia y Director del Programa Nacional de Lepra en Ghana.

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Anesvad en terreno: Ghana – Día 4. Llegamos donde no llega nadie

El día de hoy nuestra misión nos lleva a una zona inhóspita, muy alejada de cualquier centro urbano, en la que el pian es una enfermedad endémica.
Arrancamos el día dirigiéndonos al centro de salud de Mpohor, donde nos espera nuestro guía y traductor, Edward. Es sábado, día para los funerales en la tradición ghanesa, por lo que en nuestro camino encontramos más tráfico que el resto de la semana. La gente, de riguroso negro, se desplaza para asistir a las exequias de familiares o amigos fallecidos, celebraciones que duran todo un día.
Desde Mpohor partimos al que será nuestro primer destino del día: la remota comunidad de Mampong, a casi 50 kilómetros, y endémica de pian. Puede no parece una distancia muy grande, pero para alcanzarla nuestro coche ha de internarse por caminos muy poco frecuentados que se introducen cada vez más en territorio selvático. Se trata de una de las zonas más inhóspitas de cuantas hemos visitado en terreno ghanés. La sensación es la de entrar en un espacio muy poco frecuentado, en el que la frondosidad de los bosques es cada vez mayor. El lema “Llegamos donde no llega nadie” adquiere todo la fuerza de su significado.
Finalmente alcanzamos Mampong, tras casi dos horas de caminos sólo practicables en coche. Participamos en una asamblea a la que asiste gran parte de la comunidad. Se trata de un acto de sensibilización sobre las ETD y se insiste en la importancia de la detección precoz. A pesar de que el pian es endémico aquí, hasta que en Anesvad no pusimps en marcha, junto con el Ghana Health Service, el programa integral en de lucha contra la úlcera de Buruli, el pian o la lepra, no se sabía qué eran las heridas que presentaban muchos niños y niñas. Desde entonces, 27 han sido detectadas y curadas de esta enfermedad.
Visitamos el CHPS Compound de la zona y nos damos cuenta de la precariedad de su estado. Además, nos entrevistamos con una mujer de 80 años que tiene úlcera de Buruli y ha tardado tres años en ser diagnosticada y visitamos la poza de la que se extrae agua para toda la comunidad. En ella se están bañando muchos niños y niñas. Aquí se lavan con jabón, y luego este agua sirve para beber, limpiar la casa, cocinar…
Este día también hemos podido conocer la comunidad de Manso y su centro de salud. A pesar de contar con servicios como nevera para vacunas, sala de partos o agua corriente, en caso de complicaciones tienen que derivar a las personas al Effia Mkwanta Regional Hospital, a 20 kilómetros de distancia.

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Anesvad en terreno: Ghana – Día 3

Seguimos con el relato de la misión de comunicación a Ghana. Hoy, muy centrado en sensibilización y enseñanza.
El día es hoy lluvioso lo que probablemente altere nuestra agenda. Hoy vamos a conocer a otro eslabón importante en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), la enseñanza. Nos citamos en el Centro Distrital de Salud, Educación y Emergencias con 2 hombres que dedican su vida a que niños y niñas del Distrito, que estudian en alguna de las 72 escuelas, reciban formación sanitaria y sean sensibilizados en torno a las ETD. Ambos coinciden en la importancia de que niños y niñas asistan al colegio y que allí se lleven a cabo sesiones de sensibilización para que sepan identificar que algo no va bien cuando tienen algo extraño en la piel, una herida, un nódulo o una despigmentación, 3 síntomas que podrían coincidir con padecer pian, úlcera de Buruli o lepra. Insisten también en el papel de padres y madres en esta labor.
A punto de subir al coche que nos llevará a Dominase, vemos a una mujer con un vendaje que cojea. Nos acercamos a ella, se llama Patience y tiene 70 años. Desde hace 15 convive con una lesión en su pie izquierdo que le impide andar con normalidad. No hay diagnóstico clínico para su lesión, el personal sanitario no sabe el origen de la úlcera y dice vivir resignada a seguir así lo que le quede de vida. La falta de higiene, los parásitos, mosquitos y otras condiciones adversas en las que vive, no ayudan a que su herida mejore. Su tratamiento son antibióticos para evitar infecciones y cambios en sus vendajes cada 3 días que enfermeras del centro más cercano le hacen a domicilio ya que ella no tiene dinero para desplazamientos.
Después de 10 kilómetros en 4X4 que tardamos en recorrer unos 20 minutos, llegamos a Dominase donde conocemos a Patrick, un niño de 14 años que en noviembre fue detectado de pian en una sesión de búsqueda activa de casos en su colegio. Después de tomar el tratamiento, sus heridas han cicatrizado aunque las consecuencias de la enfermedad son todavía visibles en su pierna derecha.
Ha salido el sol, una vez más, y ya van muchas, hemos tenido suerte.
Puedes leer qué tal fueron los dos primero días pinchando aquí.

El día es hoy lluvioso lo que probablemente altere nuestra agenda. Hoy vamos a conocer a otro eslabón importante en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), la enseñanza. Nos citamos en el Centro Distrital de Salud, Educación y Emergencias con 2 hombres que dedican su vida a que niños y niñas del Distrito, que estudian en alguna de las 72 escuelas, reciban formación sanitaria y sean sensibilizados en torno a las ETD. Ambos coinciden en la importancia de que niños y niñas asistan al colegio y que allí se lleven a cabo sesiones de sensibilización para que sepan identificar que algo no va bien cuando tienen algo extraño en la piel, una herida, un nódulo o una despigmentación, 3 síntomas que podrían coincidir con padecer pian, úlcera de Buruli o lepra. Insisten también en el papel de padres y madres en esta labor.
A punto de subir al coche que nos llevará a Dominase, vemos a una mujer con un vendaje que cojea. Nos acercamos a ella, se llama Patience y tiene 70 años. Desde hace 15 convive con una lesión en su pie izquierdo que le impide andar con normalidad. No hay diagnóstico clínico para su lesión, el personal sanitario no sabe el origen de la úlcera y dice vivir resignada a seguir así lo que le quede de vida. La falta de higiene, los parásitos, mosquitos y otras condiciones adversas en las que vive, no ayudan a que su herida mejore. Su tratamiento son antibióticos para evitar infecciones y cambios en sus vendajes cada 3 días que enfermeras del centro más cercano le hacen a domicilio ya que ella no tiene dinero para desplazamientos.
Después de 10 kilómetros en 4X4 que tardamos en recorrer unos 20 minutos, llegamos a Dominase donde conocemos a Patrick, un niño de 14 años que en noviembre fue detectado de pian en una sesión de búsqueda activa de casos en su colegio. Después de tomar el tratamiento, sus heridas han cicatrizado aunque las consecuencias de la enfermedad son todavía visibles en su pierna derecha.
Ha salido el sol, una vez más, y ya van muchas, hemos tenido suerte.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Anesvad en terreno: Ghana – Día 3

Anesvad en terreno: Ghana – Días 1 y 2

Relatamos en directo la misión de comunicación que Anesvad está llevando a cabo en Ghana, donde estamos recogiendo valiosos testimonios y descubriendo de qué forma podemos seguir ayudando a llevar el Derecho a la Salud a las comunidades más remotas y empobrecidas del país.
El pasado martes 23 de abril un equipo de comunicación de Anesvad nos trasladamos a Ghana, donde estaremos durante una semana con el objetivo de recabar información e imágenes sobre las dificultades a las que deben hacer frente miles de personas de este país para acceder a los servicios sanitarios que garanticen su Derecho a la Salud y su lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas. Unas dificultades que en Anesvad trabajamos para ir solventando y una lucha para la que queremos prestarles toda la ayuda posible.
Sirvan estas líneas como cuaderno de bitácora de este viaje en el que el protagonismo recae, absolutamente, en las comunidades que visitamos y sus gentes.
Miércoles 24/04/19 – Distrito de Mpohor, Ghana
Siempre con el apoyo de un equipo humano del Servicio de Salud de Ghana en este distrito del país, visitamos el Centro de Salud de Mpohor, que cubre a una población total de 64.000 personas. Cuenta con 16 camas: 4 para hombres, 4 para mujeres y 8 en el ala de maternidad. La mayor parte de las personas que atiende vienen por malaria y por problemas y heridas de la piel causados por el trabajo en el campo, la tierra e incluso las minas que hay por la zona. Suelen estar unas pocas horas, unos o dos días a lo sumo. En caso de que necesiten una asistencia mayor o más prolongada tienen que trasladarse al hospital más cercano, que es el de Takoradi. Es un trayecto largo y tortuoso, de cerca de una hora, por lo que Wilhelmina nos comenta que una de las necesidades que tienen en la zona es la de un hospital propio.
En 2016 comenzaron a construir un edificio anexo al centro de salud que debería servir de quirófano. El problema es que no tienen fondos para terminar la obra, por lo que está yendo muy despacio. No saben cuándo ni en qué condiciones podrán terminarlo.
Jueves 25/04/19 – Distrito de Mpohor, Ghana
Visitamos la comunidad de Obrayebona, que se encuentra a 4 kilómetros de la zona central del distrito y a la que se accede por un camino de tierra y muy pedregoso. Allí vistamos el CHPS Compound, la posta de salud. Está atendido por cuatro enfermeras, una de las cuales es la matrona de la zona.
Atienden a dos mujeres de parto por semana. Además, pueden hacer unas diez consultas externas cada día. No disponen de frigorífico para conservar las medicinas o las vacunas, por lo que tienen que traerlas desde Mpohor. Tienen una sala de partos, con un potro para los nacimientos separado mediante un biombo de dos camas de reposo para madres. Tanto el biombo como el potro son de reciente instalación. Tras el alumbramiento, madre y bebé pasan a la zona de reposo, en la que pueden estar recuperándose seis horas. Si en el parto hay complicaciones tienen que derivarlas al centro de salud más cercano, el de Mpohor. En casos de cesáreas, deben ir hasta el hospital de Takoradi. En esos casos tienen un coche de emergencia para toda la comunidad, quien lo necesite debe pagar por él 100 cedis. Una suma altísima para la mayor parte de la gente.
En esta comunidad conocimos a algunos niños y niñas que han tenido pian. Afortunadamente, fueron detectados por voluntarios comunitarios dedicados a comprobar si la gente contraer enfermedades como ésta. Se les suministró tratamiento y hoy en día están sanos y sin secuelas.
También participamos en un acto de sensibilización sobre las ETD para toda la comunidad. Gracias a ello, un padre que recientemente había visto una herida en el pie de su hijo se pudo enterar de que lo que tenía el niño era pian. Fue atendido, confirmando el diagnóstico y dándole el antibiótico para curarle.
Este día también pudimos conocer otras dos comunidades: Ampeasem y Algalave. No disponen de CHPS Compound, por lo que quien enfereme debe hacer frente a un viaje por un camino tortuoso y de difícil acceso hasta el centro de salud más cercano, a cuatro kilómetros. En estas comunidades conocimos nuevos casos de pian y realizamos entrevistas a voluntarios comunitarios, que en muchas ocasiones son la primera línea de defensa antes las enfermedades olvidadas.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Anesvad en terreno: Ghana – Días 1 y 2

¿Cómo se transmite la úlcera de Buruli?

La úlcera de Buruli es una enfermedad crónica y debilitante que suele afectar a la piel y en ocasiones al hueso. De acuerdo con la OMS, no hay forma de prevenir esta enfermedad tropical, y puede causar desfiguraciones permanentes y discapacidad a largo plazo.

La úlcera de Buruli está causada por Microbacterium ulcerans, un microorganismo cuyo modo de transmisión al ser humano se desconoce y que pertenece a la misma familia que la bactería que causa otras enfermedades tropicales desatendidas, como la lepra.

Úlcera de Buruli

Según recoge la OMS, la mayoría de los casos de úlcera de Buruli se localizan en países ribereños del Golfo de Guinea, como Benín, Costa de Marfil, Ghana o la República Democrática del Congo; la cobertura sanitaria insuficiente, el acceso limitado al agua, o la existencia de comunidades en áreas remotas, trae consigo una mayor incidencia de enfermedades tropicales desatendidas en estos territorios.

Además de en África Occidental, países americanos y del Pacífico Occidental, así como Australia, China o Japón, han notificado a la OMS casos de úlcera de Buruli. A mediados del siglo pasado, un equipo liderado por el profesor Peter MacCallum consiguió aislar el microorganismo causante de esta enfermedad olvidada en seis pacientes de Bairnsdale, al Este de Melbourne. Es por eso que en el Sur de Australia también es conocida esta enfermedad como úlcera de Bairnsdale. La denominación más común de esta enfermedad torpical desatendida proviene de la antigua provincia de Buruli, que actualmente lleva el nombre de su capital, Nakasongola, a orillas del lago Kyoga, en Uganda. En este territorio, en la década de los años 60, se detectaron numerosos casos.

La úlcera de Buruli es una de las enfermedades olvidadas que mayor incidencia tiene actualmente. Mientras en África casi la mitad (48%) de las personas afectadas son niñas y niños menores de 15 años, de acuerdo con la OMS este porcentaje no supera el 10% en Australia. Los conocimientos son limitados, tanto entre los equipos sanitarios como entre la población, que generalmente reside en áreas rurales remotas. Además, los síntomas de la úlcera de Buruli pueden confundirse con otras enfermedades tropicales o afecciones, como las úlceras crónicas, diabéticas o fagedénicas tropicales, la insuficiencia arterial o venosa, o el pian. En el caso particular de Australia, es más habitual que los síntomas puedan confundirse con picaduras de insectos.

Úlcera de Buruli en Uganda (África)

La úlcera de Buruli incide especialmente en áreas cercanas al agua o tras desastres naturales como inundaciones. De hecho, las actividades que se realizan en estos lugares, como la agricultura, junto con la falta de prendas protectoras o exposición al agua sin la debida precaución, incrementan el riesgo de las personas de padecer esta enfermedad tropical desatendida,

El modo en que la úlcera de Buruli se transmite a las personas aún no se ha determinado claramente. Según recoge la Wikipedia, existen investigaciones que determinan que algunos insectos actuáticos o mosquitos de las marismas podrían transmitir el Microbacterium ulcerans. Este microorganismo se desarrolla a una temperatura entre 29 ºC y 33 ºC y una baja concentración de oxigeno.

La transmisión más habitual de la úlcera de Buruli es mediante un traumatismo leve en la piel: un 35% de las veces suele producirse en las extremidades superiores, un 55% en las inferiores y el 10% en otras partes del cuerpo, según recoge la OMS. Los síntomas más habituales son una hinchazón o endurecimiento indoloro en alguna de las extremidades. La enfermedad evoluciona además sin fiebre.

Transmisión de la úlcera de Buruli

En los casos en los que no se trata la enfermedad, el edema, nódulo o placa se convierte en un mes en úlcera. Además, puede darse el caso de que los huesos se vean afectados, lo que provoca deformidades. De acuerdo con la OMS, el 70% de los casos se diagnostican en la fase de ulceración. En los casos en los que la persona afectada esté infectada por el VIH, la evolución de esta enfermedad tropical desatendida es más agresiva debido a la debilidad del sistema inmunitario.

El desconocimiento respecto al modo de transmisión trae consigo una ausencia de medidas de prevención y vacunas eficaces. Los esfuerzos de la OMS y organizaciones que trabajan por el Derecho a la Salud de las personas centran sus esfuerzos en la actualidad en reducir el sufrimiento y desfiguraciones consecuentes de la úlcera de Buruli. Así, la formación de equipos médicos, concienciación de la ciudadanía, desarrollar una cobertura sanitaria que permita detectar de forma precoz esta enfermedad tropical desatendida y el tratamiento antibiótico se han vuelto fundamentales para combatir esta enfermedad tropical desatendida.



La salud va mucho más allá de la atención médica

El 89% de la salud ocurre fuera del espacio clínico y viene condicionado por nuestra genética, comportamiento, ambiente y circunstancias sociales. Estos factores son conocidos como los determinantes sociales de la salud.
Tendemos a pensar que la salud y lo que sucede con ella está, si no únicamente, sí estrechamente ligado a la atención médica que nos ofrezcan. Y es un error. Es algo que en Anesvad hemos tenido siempre claro, y de ahí nuestra preocupación no sólo en luchar contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas, sino en cuidar también los conocidos como determinantes sociales de la salud en todos nuestros proyectos e intervenciones.
Porque la salud de una persona viene determinada por un amplio conjunto de factores que se podrían resumir en cinco grandes grupos: genética, atención médica, circunstancias sociales, medio ambiente y comportamiento individual. Sobre muchos de ellos se puede incidir para tratar de resolver algunas de las inequidades sanitarias a las que millones de personas se enfrentarán en su vida. En algunos casos son cuestiones que tienen mucho que ver con la distribución del dinero y con las políticas adoptadas en los diferentes países donde intervenimos: Benín, Costa de Marfil, Ghana y Togo.
¿Se puede cuantificar la importancia de estos determinantes sociales de la salud? Hasta ahora parecía complicado, pero GoInvo, un estudio de diseño digital americano especializado en el ámbito sanitario, ha desarrollado un algoritmo que lo permite (basándose en fuentes como la OMS y entrevistas personales con analistas de políticas públicas, expertos en salud y profesionales clínicos). El resultado: el 89% de la salud se da fuera del espacio clínico, a través de nuestra genética, comportamiento, ambiente y circunstancias sociales. Esta empresa ha logrado, además, integrar estos determinantes y su peso en un único gráfico muy elocuente.
De forma resumida, éste es el porcentaje de relevancia que tiene cada categoría sobre la salud de un individuo:

Entorno: 7%. Calidad del agua, acceso a alimentos saludables, oportunidades laborales y educativas, exposición a contaminantes…
Cuidados médicos: 11%. Calidad de la atención y de los profesionales, vacunas y medicación, distancia a recursos…
Genética y biología: 22%. Estado nutricional, género, edad…
Circunstancias sociales: 24%. Estatus, identidad de género, trabajo, desarrollo y cultura de la primera infancia, discriminación, pobreza, nivel de educación…
Comportamiento individual: 36%. Hábitos alimenticios, los patrones de sueño, ejercicio, actividad sexual, niveles de humor…

En vista de estos resultados, en Anesvad nos reafirmamos en nuestra idea de actuar con firmeza sobre estos determinantes y en incidir sobre las inequidades sanitarias que vienen determinadas por cómo una persona vive, nace o trabaja.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: La salud va mucho más allá de la atención médica

“Para ofrecer una buena cobertura sanitaria en Ghana es importante invertir en recursos”

Entrevistamos al doctor Sarpong sobre la necesidad de apostar por invertir en formación, material médico y transporte para alcanzar el mayor número de personas con necesidades de atención sanitaria.
Cuando hablamos de la Cobertura Sanitaria Universal, debemos tener claro que hay un factor diferencial y que será el que permita alcanzar este objetivo: la financiación.
El doctor Godfred Kwabena Sarpong es Director de Salud del Distrito Upper Denkyra East, en Ghana. En uno de nuestros últimos viajes al país pudimos tratar este tema con él, pues comparte que “para ofrecer una buena cobertura sanitaria en los distritos de Ghana es importante invertir en recursos. Transporte para llegar a las comunidades lejanas. Material para confirmar las lesiones y testar, equipo de diagnóstico, medicación… En definitiva, recursos para asegurar un sistema de salud funcional que responda a las necesidades de la población. Pero también formación de enfermeras y médicos”.
Y es que Sargong tiene claro que la actuación de las personas, profesionales o no, es tan importante como la apuesta por los recursos técnicos. Por eso debe financiarse la formación, incentivar la implicación humana: “El compromiso del personal médico, es muy importante. Por ejemplo, el de las enfermeras, que viven en las comunidades donde están los centros de salud. Ellas son el primer punto de referencia para quien contrae una enfermedad”. “Y no sólo hay que formar en proveer servicios de salud; también en gobernanza y liderazgo”, señala el profesional. “El personal médico debe saber cómo gestionar una clínica, cómo estructurar bien los centros sanitarios y responder a las necesidades concretas de cada comunidad”.
Igualmente relevante es, para el experto, la inversión en formación de personas voluntarias, ya que “teniendo en cuenta el gran número de comunidades que integran la sociedad ghanesa, los voluntarios son trascendentales. Cuando les podemos formar en nociones y capacidades básicas sobre las Enfermedades Tropicales Desatendidas de la piel, son un gran recurso de detección de casos de úlcera de Buruli, pian o lepra. Conectan a las personas enfermas con las enfermeras de los centros de salud”. En opinión de Sarpong, “gracias a los voluntarios conseguimos llegar a toda la comunidad y estamos mejorando la asistencia sanitaria en aspectos clave como la identificación, la confirmación y la gestión de los casos”.
La financiación es necesaria en otro aspecto que el médico tilda de fundamental: la educación. “Necesitamos materiales educativos para las comunidades, para luchar contra la ignorancia, ya que mucha gente no cree en los cuidados de salud que prestamos. Buscan otro tipo de soluciones, recurren a la iglesia antes que al centro de salud, o se ponen en manos de espiritistas porque creen que ahí está la causa de sus problemas de salud. Tenemos que educar a nuestra población para que entiendan que los problemas a los que se enfrentan tienen causas biológicas, que pueden tratarse con medicamentos”.
Por último, Sarpong comenta que la cobertura sanitaria pasa necesariamente por invertir también en “transporte para llegar a las comunidades. Se necesitan motos, coches. Hay lugares desde los que la gente no puede llegar a los centros de salud, porque están muy lejos y no disponen de vehículo”. Es indispensable llegar a todo el mundo, pero sobre todo a aquellas personas más remotas, las que viven en entornos más desfavorecidos, para garantizar su Derecho a la Salud.
 

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: “Para ofrecer una buena cobertura sanitaria en Ghana es importante invertir en recursos”

Tres generaciones de mujeres arropadas por la cobertura sanitaria

A pesar de que la salud está condicionada por una variedad de determinantes sociales, contar con unos servicios médicos equitativos y accesibles es la piedra angular del Derecho a la Salud.
El Centro de Salud Kyekyewere se construyó en 1974. Es esta instalación médica se cubren diversos servicios, como atención prenatal, salud reproductiva y pediátrica o realización de curas. Cuenta con laboratorio propio y atención ambulatoria, así como servicios de internamiento y supervisión al paciente.
Allí conocimos a tres mujeres: Yaa, Doris y Wilhelmina. Abuela, hija y nieta. Era la menor de las tres las que requería atención. Con apenas cinco años, a Wilhelmina ya le había tocado plantarle batalla a una Enfermedad Tropical Desatendida, una úlcera de Buruli que marcaba parte de su espalda. Y es que niños y niñas (sobre todo éstas últimas) son quienes más padecen el azote de algunas enfermedades olvidadas. Sus hábitos de juego (en los que prima el contacto directo) o las obligaciones domésticas (tratar a familiares enfermos o estar en contacto con agua poco salubre) que se cargan sobre ellas a muy temprana edad propician el contagio de ciertas ETD como el pian.
La lesión de Wilhelmina empezó como un rasguño al que no dieron apenas importancia. Fue tratada en casa. Pero lejos de curar, la herida creció. Decidieron llevarla al hospital de la región de Dunkwa y, al limpiarla y retirar la piel muerta, descubrieron qué era en realidad. Para curarla, la niña tuvo que pasar tres meses en Dunkwa, lejos de su casa y ausentándose del colegio. Ahora, tiempo después y ya curada, venía a Kyekyewere a realizarse controles. Era una niña alegre, con una familia que la quiere y se preocupa por ella. Nos despedimos de ellas con una sonrisa.
En la intrascendencia de esta historia reside su lectura positiva. La lesión de Wilhelmina tuvo una resolución feliz. Sin secuelas ni consecuencias. Como su abuela y su madre antes, la niña contaba relativamente cerca con los recursos necesarios para atenderla. Centros de salud, material médico y personal sanitario dispuestos para curarla. Tres generaciones de la misma familia cubiertas por los servicios fundamentales que les permiten ejercer su Derecho a la Salud.
Desgraciadamente, sabemos que en África subsahariana por cada caso feliz e intrascendente, por cada Wilhelmina atendida y curada, hay decenas, cientos de otros niños y niñas cuya salud depende de unos servicios precarios, ineficaces, inaccesibles o económicamente inalcanzables. Y eso, si existen.
Es imprescindible asegurar el Derecho a la Salud de todas las personas, pero especialmente de aquellas que viven en las condiciones más difíciles y en entornos de pobreza. Hay que trabajar para llevar la atención médica a todas las comunidades. Y hay un cauce para lograrlo y por el que apostamos en Anesvad: la Cobertura Sanitaria Universal. Te invitamos a conocerla aquí.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Tres generaciones de mujeres arropadas por la cobertura sanitaria

Anesvad recuerda que la Salud es un Derecho, no un privilegio

Con motivo del Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril, instamos a los gobiernos a que fortalezcan los sistemas de salud pública con el fin de alcanzar la Cobertura Sanitaria Universal.
Cerca de 1.000 millones de personas en el mundo carecen de acceso a algún tipo de servicio de salud. La mayor parte de ellas viven en zonas pobres y remotas de regiones como África subsahariana, donde además están expuestas a contraer algún tipo de Enfermedad Tropical Desatendida. Una combinación que se traduce en que 1.500 millones de personas se ven afectadas cada año por estas enfermedades olvidadas.
Por eso, con motivo del Día Mundial de la Salud, Anesvad recuerda que es indispensable trabajar para lograr la Cobertura Sanitaria Universal (CSU) que permita a todo el mundo, con independencia de sus condiciones socioeconómicas, acceder a servicios que garanticen su Derecho a la Salud. La organización insta a los gobiernos a marcarse esta meta en sus agendas del desarrollo sostenible y a proteger a las personas de las consecuencias financieras que pueda tener el pago de los servicios de salud.
Y es que el acceso a la atención médica puede suponer una carga financiera insalvable para gran parte de la población. Cada año 100 millones de personas deben afrontar unos gastos sanitarios tan elevados que terminan por abocarlas a la pobreza, obligándolas a elegir entre la salud y otras necesidades vitales básicas. En ocasiones, deben invertir los ahorros de toda una vida, o recurrir a préstamos que no sólo embargan su futuro, sino también el de sus hijas e hijos.
Inversión pública y formación
Anesvad insiste en que es preciso fortalecer los sistemas sanitarios y mejorar su alcance, sobre todo en aquellos países donde las ETD como la lepra, el pian, o la úlcera de Buruli son endémicas y afectan a las poblaciones más aisladas. Es esencial, asimismo, contar con estructuras de financiación pública sólidas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hoy en día más del 35% del gasto en salud en el mundo proviene del pago de los usuarios, lo que condena a la ruina a muchas personas que requieren tratamiento.
La organización recuerda a los gobiernos que el dinero destinado a los sistemas de salud pública debe contemplarse no como un gasto, sino como una inversión rentable en empoderamiento de la población, fomento del empleo y reducción de la pobreza. No en vano, se estima que en toda África en un solo año se pierden 630 millones de años de vida saludable debido a las enfermedades que afectan a la población: esto representa una pérdida para el continente de más de 2.000 millones de euros. Casi la mitad de este gasto podría evitarse en 2030 si se alcanzan los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud, para lo que resulta imprescindible lograr la Cobertura Sanitaria Universal.
Además, para alcanzar un sistema sanitario sólido y eficaz es necesario impulsar la formación de profesionales de la salud capaces y con motivación, que ofrezcan atención de calidad y personalizada. Es crucial generar buenas condiciones laborales entre el personal sanitario, que además debe disponer de los materiales y recursos médicos y tecnológicos necesarios para atender a todas las personas con equidad.
Anesvad recuerda que la salud es un derecho y, como tal, los gobiernos deben protegerla priorizando al fortalecimiento de sus sistemas de salud pública y destinando los fondos necesarios para alcanzar el fin último de la Cobertura Sanitaria Universal.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Anesvad recuerda que la Salud es un Derecho, no un privilegio