Siete años de la Declaración de Londres sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas

Uno de los compromisos internacionales sobre salud más ambiciosos jamás anunciados, creado para ayudar a más de mil millones y medio de personas afectadas por las ETD.
Ayer se cumplieron siete años de la Declaración de Londres sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas. Firmada por una gran variedad de organizaciones, gobiernos, compañías, entidades y activistas, la Declaración se comprometía a:

Sostener y extender programas para combatir diez ETD clave, movilizando medicamentos cuando fuera necesario.
Buscar e investigar la próxima generación de tratamientos para las ETD.
Mejorar la colaboración en la lucha contra las ETD a nivel nacional e internacional.
Proporcionar actualizaciones periódicas sobre el progreso en el logro de los objetivos y la identificación de las brechas.

“Hace diez años sólo podíamos soñar con cosas que damos por sentado hoy”, asegura al respecto la profesora Gail Davey, epidemióloga de salud global. Algo que comparten muchos expertos y organizaciones como Anesvad, involucradas en la lucha contra las enfermedades olvidadas.
La Declaración de Londres dio prioridad a diez ETD, y fue clave que se pudieran incorporaron a los compromisos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, adoptada en septiembre de 2015, que señala el año 2030 como meta «para poner fin a las epidemias de sida, tuberculosis, malaria y ETD, y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles».
Los últimos siete años han alentado a otros actores internacionales a asumir la causa de la la lucha contra las ETD como la lepra, el pian o la úlcera de Buruli. Así, en diciembre de 2014 los países africanos firmaron el Compromiso de Addis Abeba sobre las ETD, animándose a aumentar la inversión nacional en la lucha contra ellas, trabajar en su eliminación y fortalecer sus sistemas de salud generales.
Han sido siete años de lucha conjunta; siete años que suponen un impulso para seguir trabajando para erradicar las ETD (que según los últimos datos afectan a cerca de 1.600 millones de personas en el mundo). Se necesita más inversión, mayor compromiso, más sensibilización, mejores políticas sanitarias… aunque hay mucho que celebrar en este aniversario, y la situación actual es mejor que en 2011, queda mucho trabajo por hacer.

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Un día para luchar contra el estigma social de la lepra

El día 27 de enero fue el Día Mundial contra la Lepra, una fecha clave para luchar contra el estigma que padecen las personas enfermas. En 2017 se registraron cerca de 211.000 nuevos casos de esta enfermedad. La enfermedad crece en África (5,3%), América (6,4%), el Mediterráneo Oriental (25%), el Pacífico Oriental (4,3%) e incluso en algunas zonas de Europa (3,13%), donde prácticamente ha desaparecido (se ha pasado de 32 casos a 33). Sin embargo, los diagnósticos han retrocedido a nivel global debido a la disminución registrada en India (6,9%).

La lepra afecta sobre todo a la mucosa de las vías respiratorias altas, los ojos, la piel y los nervios periféricos. Esta enfermedad infecciosa crónica está causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente.  En 2018 en España se dieron 6 casos y hubo 18 personas en tratamiento.

Persona enferma de lepra

De acuerdo con la Wikipedia, «la lepra es una enfermedad infecciosa, aunque no muy contagiosa, de nula transmisibilidad cuando está debidamente tratada». Este último aspecto es fundamental, ya que si la persona enferma de lepra no recibe tratamiento, o éste es inadecuado, sí puede constituir una fuente de contagio, además de padecer secuelas. La lepra se contagia principalmente a través de gotículas nasales y orales cuando existe contacto cercano y frecuente con personas enfermas. De hecho, en la actualidad una persona se contagia cada minuto y medio de esta Enfermedad Tropical Desatendida (ETD).

La lepra tiene cura, y de hecho se encuentra entre las enfermedades que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene como objetivo retirar de la lista de problemas de salud pública.

Falta de higiene

La mejor estrategia de prevención de la lepra estriba en su detección para establecer un tratamiento adecuado. Asimismo, si la persona enferma de lepra ha convivido con otras, éstas deben ser examinadas por un equipo médico que confirme que no se ha dado ningún contagio.

Los antibióticos son la base del tratamiento de la lepra. En el mejor de los casos la persona enferma terminará por sanar del todo, mientras que en otros casos, es posible que deba seguir tomándolos para evitar recaídas. Recientemente la OMS ha alertado del cada vez mayor número de personas que son resistentes a uno o más antibióticos utilizados en el tratamiento de la lepra.

Las lesiones cutáneas tienden a desaparecer con la terapia frente a la lepra. Sin embargo, es posible que si afecta a los nervios la persona enferma no recupere la sensibilidad. En estos casos las personas enfermas dejan de padecer dolor, por lo que es más probable que se hagan heridas o quemaduras que desemboquen en infecciones.

Cerca de 600 personas contraen la lepra cada día en el mundo

Con motivo del Día Mundial de la Lepra, que se celebra el domingo 27 de enero, Anesvad pone en circulación dos vídeos didácticos para sensibilizar y generar conocimiento sobre una enfermedad que mucha gente da por desaparecida.
Aunque en el imaginario colectivo la lepra resuene con ecos de un pasado remoto, lo cierto es que se trata de una enfermedad muy presente: todos los días cerca de 600 personas son diagnosticadas. A pesar de los significativos avances que se han producido desde la introducción de un tratamiento eficaz y gratuito hace casi 25 años, la incidencia de esta Enfermedad Tropical Desatendida (ETD) sigue siendo alta: una persona se contagia cada minuto y medio. En 2017, año del que se tienen las últimas referencias, hubo 210.671 casos en el mundo.
Anesvad inició en 1970 sus primeros proyectos de lucha contra la lepra en la isla de Culión, Filipinas, que llegó a ser la mayor colonia del mundo para personas enfermas: en ella vivían más de 16.000 afectados. Tras años de dedicación y la aplicación del tratamiento médico adecuado, en 1988 se declaró la zona como lugar libre de lepra. Desde entonces, la organización ha desarrollado su actividad en torno a esta enfermedad en países como Vietnam, Ecuador o la India, aportando recursos médicos, formando a personal clínico y voluntario, garantizando el acceso a unos servicios sanitarios de calidad, sensibilizando a la población o llegando a acuerdos con las autoridades.
Anesvad concentra su trabajo actual en el África subsahariana, la zona del mundo donde mayor prevalencia tiene la lepra junto a otras ETD de manifestación cutánea, como el pian, la filariasis linfatica y la úlcera de Buruli. En esta parte del mundo, donde se encuentran las poblaciones más vulnerables, empobrecidas y remotas, se dan los contextos en los que estas enfermedades concurren de forma simultánea. Por ello, y debido a que presentan determinantes sociales, sintomatologías y secuelas similares, es altamente efectivo luchar contra ellas de forma integral.
La lepra: discapacidad y estigma social
Dos colectivos son especialmente vulnerables ante la lepra. En primer lugar la población infantil, entre la que se producen cerca de 50 nuevos casos cada día. La discapacidad asociada y el rechazo que generan los signos visibles de la lepra limitan definitivamente sus posibilidades de empoderamiento, ya que en demasiadas ocasiones estos niños y niñas son excluidos de sus entornos sociales y académicos, poniendo freno a sus capacidades y reforzando el círculo de la pobreza en el que se ven inmersos.
Por su parte, las mujeres que padecen lepra deben sumar el estigma de esta enfermedad a la habitual discriminación que sufren en unos contextos sociales y culturales adversos y en los que las asisten menos derechos que a los hombres en ámbitos de toma de decisiones, como el familiar, el comunitario o el sanitario.
Y es que la lepra provoca lesiones cutáneas (en forma de úlceras, protuberancias e hinchazón) en las que el paciente presenta una importante disminución de la sensibilidad. Con el tiempo, si la enfermedad no es tratada adecuadamente mediante la combinación medicamentosa que desde 1995 proporciona la Organización Mundial de la Salud de forma gratuita, puede producir destrucción de las mucosas de la boca y nariz, pérdida de dentición y deformidad de rasgos faciales y extremidades.
Son estas secuelas las que estigmatizan a las personas que sufren la enfermedad, que en muchos casos son excluidas por sus comunidades y familias. Esto condiciona además su desarrollo y posibilidades de trabajar y llevar una vida digna en igualdad de condiciones.
Información contra la discriminación
Para sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de acabar con esta enfermedad y contribuir a reducir el estigma asociado, Anesvad ha realizado dos vídeos didácticos con motivo del Día Mundial contra la Lepra, que se celebra el próximo domingo 27 de enero. En ellos se explica de forma accesible, clara y concisa en qué consiste la enfermedad, cómo se transmite y qué secuelas tiene cuando no se detecta y trata de forma precoz. Estos vídeos pueden verse en la web de Anesvad (www.anesvad.org) y en los siguientes enlaces:
•   ¿Qué es la lepra? https://bit.ly/2MdxCbz
•   La lepra en cifras: https://bit.ly/2QYhqf1
La lepra es una enfermedad infecciosa crónica y curable que afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos. Se transmite por vía área, a través del contacto con gotas de la nariz o la boca, y su incubación es muy lenta, así como la aparición de los síntomas, que pueden prologarse hasta 20 años desde el momento de la infección. A pesar de la creencia popular, se trata de una enfermedad muy poco contagiosa, ante la que la mayor parte de la población presenta una fuerte inmunidad natural. Los grandes focos de prevalencia de la enfermedad son África Subsahariana, India y Brasil. El reto ahora, tal y como propone la Organización Mundial de la Salud, es lograr su erradicación definitiva en todo el mundo para el año 2020.

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“Con la lepra es fundamental detectar la enfermedad de forma precoz”

Benedict Quao, una de las mayores autoridades médicas sobre la lepra en Ghana, repasa algunas claves sobre la enfermedad y su detección, un factor fundamental para limitar las secuelas.
Cuando se trata de entender una enfermedad como la lepra, sus síntomas, el diagnóstico y de qué forma llega a afectar a quienes la sufren, hay pocas personas tan claras y transparentes como el Dr. Benedict Quao.
Es Coordinador Nacional del Programa de Lucha contra la Lepra en Ghana, en el que ha estado trabajando desde 2012. En nuestro último viaje al país tuvimos la ocasión de compartir una mañana con él, en la que aprovechamos para hacerle una entrevista muy ilustrativa sobre esta Enfermedad Tropical Desatendida de la que cada año se detectan más de 200.000 casos en el mundo.
Pregunta: ¿Qué es la lepra?
Respuesta: La lepra es una enfermedad, eso es lo primero. Significa que algo no va bien en el cuerpo. Afecta la piel y al sistema nervioso y está causada por una bacteria que se llama Mycobacterium Leprae. Lo que tiene de particular la lepra es que habitualmente empieza por la piel pero cuando llega al sistema nervioso y afecta a las extremidades tiene consecuencias graves como discapacidades y deformidades que pueden predisponer a otras complicaciones.
P: ¿Cómo se diagnostica?
R: Como he dicho, normalmente empieza por la piel. Hay tres señales o síntomas clave, aunque sólo se necesita uno para diagnosticarla.
La primera es la aparición de zonas hipopigmentadas en la piel o marcas rojas en las que normalmente hay poca sensibilidad; este es el elemento clave, que se haya perdido sensibilidad en esa zona. Así que si aparece una mancha con pérdida de sensibilidad, es un signo claro.
La segunda señal el alargamiento de los nervios periféricos, que traen como consecuencia, por ejemplo, el agarrotamiento de las manos. Y la tercera es cuando se demuestra la presencia de la bacteria Mycobacterium Leprae en el cuerpo del paciente. Usamos un test de detección que nos indica su la bacteria está presente, ya sea en una lesión causada por la lepra o en el propio organismo.
La realidad es que sólo es necesaria una de estas señalas para detectar la lepra.
P: ¿Quiénes son los más afectados por enfermedad?
R: La lepra no discrimina según edad o sexo. Afecta a mujeres y hombres por igual, de todas las edades. Sabemos, eso sí, que se da más en personas de bajas condiciones socioeconómicas.
P: ¿Cuáles son las discapacidades asociadas a la lepra?
R: En el cuerpo tenemos nervios que nos ayudan a sentir, otros a movernos y otros operan por su cuenta, como por ejemplo los que ayudan en la sudoración. Cuando la lepra afecta a los nervios, esas funciones se ven alteradas, así que la sensibilidad y el tacto se ven afectados, por lo que hay mayor exposición a lesiones, quemaduras, fracturas. Son consecuencias no provocadas directamente por la enfermedad, sino por la pérdida de sensibilidad.
También afecta a los nervios que nos ayudan a mover las extremidades, como las manos, los dedos… Se pierde masa muscular y los dedos empiezan a quedarse fijos en una posición, lo que deriva en las conocidas manos en garra, una de las evidencias físicas más comunes de la lepra. Cuando se pierde la posibilidad de sudar, las palmas de las manos y los pies se resecan. Así que se agrietan, y se predisponen a lesiones.
P: El tratamiento para combatirla es gratuito, pero ¿en qué etapa de la enfermedad no hay discapacidades?
R: La lepra tarde en desarrollarse y mostrar sus efectos. Desde el momento en que la bacteria se introduce en el cuerpo, éste intenta acabar con ella. Pero como la bacteria vive en los nervios, el cuerpo termina destruyéndolos al tratar de eliminarla. Si la bacteria se detecta a tiempo, antes de que haya invadido muchos nervios, se limitan los daños que puede causar. Así que es fundamental detectar la enfermedad de forma precoz. Si podemos detectarla cuando sólo haya una mancha, una lesión en la piel, estaremos en una mejor situación para prevenir discapacidades asociadas.
P: ¿Cuánto dura el tratamiento?
R: Hay dos formas de lepra, por lo que dependiendo del tipo que sea, puede ir de los seis a los doce meses.
P: ¿Se trabaja de alguna forma la sensibilización y educación?
R: Aunque alcanzásemos el reto de la erradicación, sabemos que esta enfermedad va a estar presente por mucho tiempo entre nosotros, porque el periodo de incubación puede llegar a los 20 años. Por lo tanto, no podemos dejar de trabajar. El desafío es ser capaces de detectar los casos de lepra con la antelación suficiente para que se puedan curar sin haber causado discapacidades. Para lograrlo es fundamental la sensibilización entre la población. También hay que formar al personal para que sepa tratar la lepra.
El proximo 27 de enero se celebrea en todo el mundo el Día Mundial contra la Lepra. Anesvad ha realizado dos vídeos didácticos, con los que pretende sensibilizar a la sociedad. En ellos se explica de forma accesible, clara y concisa en qué consiste la enfermedad, cómo se transmite y qué secuelas tiene cuando no se detecta y trata de forma precoz. ¡No te los pierdas!

•   ¿Qué es la lepra? https://bit.ly/2MdxCbz

•   La lepra en cifras: https://bit.ly/2QYhqf1

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: “Con la lepra es fundamental detectar la enfermedad de forma precoz”

Ya disponible la ‘Memoria de Impacto Social 2018’ de Anesvad

El documento refleja la gestión de la cartera de Inversiones Socialmente Responsables de la organización, así como el impacto social que éstas generan.
Si algo hemos de cuidar sobremanera las ONG, y en especial las de Cooperación al Desarrollo (debido a nuestro compromiso con el progreso social, sostenible y equitativo que afecta a las personas en situación de mayor necesidad), es la gestión de nuestros recursos económicos.
Tras más de 50 años de trayectoria, en Anesvad administramos una dotación patrimonial que proviene del respaldo y compromiso de nuestra base social que, a lo largo de los años, ha apoyado económicamente el trabajo de la organización (ahora centrado en la lucha contra las enfermedades olvidadas como la lepra, el pian, la úlcera de Buruli o la filariasis linfática). En el año 2015, tras años de reflexión, el Patronato decidió realizar la gestión de este patrimonio mediante las Inversiones Socialmente Responsables (ISR), que además están orientadas por un órgano creado para tal fin: el Consejo Asesor de Inversiones Éticas y de Impacto Social.
Tal y como se recoge en nuestra ‘Declaración de Principios de Gestión Patrimonial y de Inversiones Éticas y de Impacto Social’, estas inversiones cumplen una doble misión: por un lado contribuyen al desempeño más eficaz y eficiente de nuestro cometido (la defensa y promoción del Derecho a la Salud y la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas), así como la cobertura de posibles déficits en los que incurramos como consecuencia del desarrollo de nuestra actividad.
Pero es que además, están alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas (ONU), destacando temáticas como fin de la pobreza, fin del hambre, salud, educación, agua, energías renovables, cambio climático y género. Son inversiones que, por lo tanto, benefician a poblaciones en situación de vulnerabilidad, que son las destinatarias de las mismas.
En coherencia con nuestra política de transparencia y rendición de cuentas, e impulsando medidas que garanticen la nitidez en la gestión de nuestros recursos, en Anesvad hemos publicado la ‘Memoria de impacto social’ correspondiente al ejercicio 2018 (con datos actualizados a fecha 30/04/18). En ella reflejamos la gestión y el análisis de nuestra cartera como primera ONG signataria de PRI (Principles for Responsible Investment), la principal iniciativa de inversión responsable en el mundo, respaldada, entre otros organismos, por la ONU. El documento, que se puede descargar desde la sección ‘Transparencia’ de nuestra web o directamente desde este enlace.
 

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El algodón que salva vidas

La historia de Comfort Baa, una joven ghanesa que fue diagnosticada de lepra gracias a la prueba de sensibilidad.
A Comfort Baa el pasado mes de julio un algodón le cambió la vida. Se la salvó. Un equipo de Anesvad, junto con un voluntario del Programa Nacional de lepra de Ghana visitamos Denyase, una comunidad aislada. Allí, delante de su choza estaba Comfort. Era el segundo intento por hacerle la sencilla prueba, que podríamos llamar del algodón, para conocer si sufría de lepra. Se había resistido: pensaba que era una maldición.
Denyase es una pequeña comunidad del Distrito Upper Denkyra East de Ghana, uno de los más pobres del país. Para llegar allí, solo un 4×4 sirve. Hay una posta de salud en la que viven 3 enfermeras, sin agua potable y con luz cuando no se dan cortes, que es lo más frecuente. Recorriendo la comunidad entiendes el concepto de pobreza, de abandono, de ruralidad. Pero también entiendes la fortaleza y el compromiso de quienes cada día se empeñan en mejorar la salud de su comunidad.
Kwasi Ntiamoah es voluntario, dedica su tiempo a visitar las poblaciones de la zona para informar sobre las Enfermedades Tropicales Desatendidas, sensibilizar a la población y detectar posibles casos sospechosos, realizando incluso un primer diagnóstico. En una de sus visitas sospechó que la despigmentación de Comfort podía ser un síntoma de lepra. Tras convencerla, finalmente le realiza la prueba que aún sin ser concluyente porque Comfort no termina de entender sí aporta indicios suficientes para decidir suministrarle tratamiento.
En Comfort, se daba una circunstancia que hacía del suyo un caso especial: estaba embarazada. La lepra no tiene ningún efecto sobre la evolución del feto, ni se transmite hereditariamente. Pero las discapacidades que a largo plazo puede producir la enfermedad, así como el estigma social asociado, condicionan gravemente la vida de las personas enfermas, que muchas veces se ven excluidas de la vida en sociedad, y les dificulta ocuparse de sus hijos. A estos, además, se les carga posteriormente con la responsabilidad de ocuparse de sus familiares enfermos que no pueden valerse por sí mismos.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: El algodón que salva vidas

Insuficiente en Cooperación para los Presupuestos Generales del Estado

Contemplan un incremento del 5% de los fondos con respecto al año pasado, un ritmo con el que “necesitaríamos 25 años para llegar al compromiso del 0,7%”.
El proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019, que el pasado viernes se presentó en el Congreso de los Diputados, contempla un aumento en las partidas de Cooperación a todas luces insuficiente que «mantendrá a España en el vagón de cola de Europa», tal y como señala la Coordinadora de ONGD (Congde), de la que Anesvad forma parte.
Esta subida (109 millones de euros) supone en torno a un 5% de incremento en los fondos con respecto al año pasado; con este ritmo de crecimiento serían necesarios 25 años para llegar al compromiso del 0,7%. Se trata de una subida, por tanto, «claramente insuficiente tras años de enorme debilitamiento», afirma Congde.
Estos presupuestos están lejos incluso de cumplir con el compromiso del Gobierno de alcanzar el 0,4% de la Renta Nacional Bruta para final de la legislatura. Además, casi el 70% de ese aumento irá destinado al Fondo del Agua y al Fonprode, fondos con baja capacidad de ejecución y con partidas que han de ser reembolsadas (lo que aumenta la deuda de los países destinatarios). A cambio, las partidas que más contribuyen al desarrollo se mantienen prácticamente estancadas, y son ésyas en las que se sustenta el trabajo de organizaciones como Anesvad, que defiende y promociona el Derecho a la Salud en África subsahariana y la lucha contra Enfermedades Tropicales Desatendidas como la lepra, la úlcera de Buruli o el pian.
Por el lado positivo, Anesvad celebra que estos presupuestos incluyan un incremento de 20 millones de euros para ayuda humanitaria, aunque las partidas destinadas a las organizaciones sociales no aumenten y se seguirán financiando en su mayor parte a través de la contribución ciudadana mediante la casilla de fines sociales.

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Anesvad participa en un estudio para mejorar la calidad del agua doméstica en Benín

Con un saneamiento adecuado y buenas medidas higiénicas se consigue mejorar notablemente la calidad microbiológica del agua para consumo humano.
En su último número, la prestigiosa revista francesa ERS (Environnement, Risques & Santé) ha publicado un estudio en cuya elaboración ha participado Anesvad a través de su responsable de incidencia política y relaciones externas, Gabriel Díez.
El artículo trata sobre la mejora de la calidad microbiológica del agua potable en los hogares de los municipios de Lalo y Zè, en Benín, zonas de intervención de Anesvad desde el año 1992. A pesar de que la cobertura de agua para consumo doméstico es relativamente buena en la mayoría de las zonas rurales del país, se ha encontrado que ésta a menudo contiene contaminación fecal debido a unas inadecuadas condiciones de transporte, almacenamiento y uso. Se trata de un problema sanitario relevante ya que esta contaminación tiene repercusiones en la morbilidad y mortalidad de la población, especialmente entre la infancia.
La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda métodos de tratamiento del agua en el hogar. Sin embargo, muchas personas desconocen estos métodos o son reacios a aplicarlos, ya sea por el coste, por lo difícil que es modificar las costumbres o por los cambios que pueden producir en el sabor del agua. Como solución a esta situación, para este estudio se adoptó un enfoque consistente en proporcionar a los hogares recipientes estancos y equipados con grifos para el almacenamiento del agua, además de ofrecerles educación e información sobre normas básicas de higiene. Y es que tanto el saneamiento como la adopción de medidas de aseo son dos de los pilares básicos sobre los que se sustenta la lucha contra Enfermedades Tropicales Desatendidas como la úlcera de Buruli (que se relaciona con la presencia de aguas insalubres y estancadas) o el pian (que puede propagarse rápidamente a través del contacto directo con la piel).
En este caso, para evaluar la efectividad del enfoque se tomaron 52 muestras de agua previa a la adopción de las nuevas medidas, y otras 40 muestras fueron recogidas con posterioridad a la aplicación de la estrategia. Todas estas muestras fueron analizadas para obtener indicadores microbiológicos relacionados con la contaminación fecal presente en el agua. Los resultados mostraron una evidente reducción de la contaminación tras la implementación de las medidas, con un descenso del 53.59% en bacterias coliformes totales, del 86.07% en coliformes fecales y del 82.18% en enterococos fecales.
La conclusión que arroja el estudio es que se da una notable mejora en la calidad microbiológica del agua potable almacenada en recipientes cerrados. No obstante, la sensibilización entre los usuarios y la adopción de unas correctas medidas higiénicas durante el transporte, limpieza y llenado de los recipientes son también indispensables para limitar la contaminación del agua.

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Desarrolllan un compuesto que podría ayudar a tratar la filariasis linfática

Podría acortar el tratamiento en pacientes y reducir notablemente el impacto en la flora intestinal y la aparición de resistencias.
Investigadores del Instituto de Medicina Tropical de Liverpool (LSTM) y de la Universidad de Liverpool (UoL) han diseñado un nuevo compuesto que combate la Wolbachia (una bacteria que infecta a una gran proporción de insectos), y que presenta un importante potencial para tratar algunas Enfermedades Tropicales Desatendidas como la filariasis linfática y la oncocercosis.
Según el director adjunto del LSTM, Steve Ward, “este compuesto sintético, llamado AWZ1066S, representa la primera droga de diseño potencial de su tipo, dirigida específicamente a combatir la Wolbachia como un tratamiento curativo para la filariasis linfática y la oncocercosis. Es la conclusión exitosa de los esfuerzos de un equipo multidisciplinar para atacar esta bacteria y estamos realmente entusiasmados de llevar el compuesto a la siguiente etapa de su desarrollo”.
Ward explica que “tendría la capacidad de acortar el tiempo de los tratamientos de filariasis linfática y oncocercosis de semanas a días, lo que podría afectar significativamente el calendario internacional para la eliminación de estas dos ETD, que afectan a más de 157 millones de personas».
La incapacidad de los medicamentos actuales para acabar con las filarias (un tipo de parásitos responsables de estas ETD) ha puesto de relieve la urgente necesidad de nuevos fármacos. Así, el equipo de científicos se centró en atacar a la Wolbachia, un simbionte bacteriano que es esencial para el desarrollo y la supervivencia de los parásitos.
El profesor Mark Taylor, del LSTM, asegura que «la estrategia contra la Wolbachia ha demostrado ser un paradigma que cambia el enfoque terapéutico. El desarrollo del AWZ1066S representa un paso adelante para brindar alivio a muchos millones de personas».
La alta especificidad de AWZ1066S es una ventaja significativa que resulta en un impacto mínimo en la flora intestinal y en la selección y aparición de resistencias en los pacientes, a diferencia de otros tratamientos con antibióticos de amplio espectro. Además, tiene una tasa de muerte contra la Wolbachia más rápida en comparación con otros antibióticos probados, lo que sugiere que el plazo para la administración del tratamiento podría ser inferior a 7 días.
A partir de ahora se pretende desarrollar un estudio adicional para mejorar las opciones de tratamiento, por lo que este compuesto entrará próximamente en fase de evaluación preclínica formal.

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Nuestro país pierde el 25% del agua que consume

Un informe elaborado por una consultora revela que España es el tercer país de Europa qué más agua malgasta por defectos en la infraestructura.
Es un hecho que nuestro planeta sufre una alarmante escasez de agua potable. Las condiciones climáticas o la mala gestión, entre otros factores, han convertido al agua en un bien preciado. En Anesvad nos hemos hecho eco muchas veces de cómo esta carestía dificulta la vida de millones de personas, que ven limitado su acceso a unas condiciones higienicosanitarias aceptables. Esta escasez, además, es determinante para la propagación de Enfermedades Tropicales Desatendidas: hasta un 80% de estas enfermedades en países en desarrollo están provocadas por un acceso poco seguro al agua y por un saneamiento inadecuado.
Un bien tan preciado debe ser cuidado y valorado como merece. Tal vez por eso duele tanto conocer informes como el hecho público recientemente por PwC, que revela que España es el tercer país de Europa en pérdidas de agua por defectos de infraestructura en la red de abastecimiento. Pérdidas que alcanzan el 25% del agua que se consume.
Un dato que está muy por encima de los países del entorno como Alemania, Francia y Portugal que presentan pérdidas del 7%, 19% y 18% respectivamente. A nivel europeo, únicamente Italia y Hungría superan a España en este aspecto, con pérdidas del 35% y 32% respectivamente.
De este 25% que se desperdicia en España, el 15% corresponde a las pérdidas reales (averías, roturas o fugas), mientras que el 10% restante es de las llamadas pérdidas aparentes (errores de medida, fraudes, etc.).
El informe señala que la tendencia de pérdidas es estructural y no ha mejorado en los últimos diez años. En este sentido se apunta a que hay un déficit de inversiones de 12.300 millones de euros y que España destina a infraestructuras de agua un tercio de lo que desembolsa el resto de Europa. Calculan que para cumplir con los planes de cuenca y paliar problemas como las pérdidas de la red, España debería invertir 4.500 millones anuales.

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