Anesvad celebra 50 años centrada en la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas, que afectan a una de cada seis personas en el mundo

El aniversario se celebrará en el acto de entrega de la III Edición de los Premios Anesvad, el próximo 29 de octubre en el Guggenheim.
Anesvad cumple 50 años comprometida con el Derecho Humano a la Salud. Lo hace tras haber trabajado en más de medio centenar de países de América, Asia y África, en causas como la Salud Materno-Infantil, la Trata de Seres Humanos y las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), que afectan a una de cada seis personas en el mundo y en las que se centra desde 2015.
La entidad celebrará el aniversario en el acto de entrega de la III Edición de los Premios Anesvad, que tendrá lugar el próximo 29 de octubre en el Museo Guggenheim de Bilbao; un evento que contará con la presencia de autoridades políticas y diversos representantes sociales e institucionales. Además, la organización ha elaborado un vídeo en el que repasa su trayectoria y destaca su actual misión: la lucha contra las ETD en África Subsahariana. El vídeo puede verse pinchando aquí.
Tras un período de reflexión estratégica, Anesvad decidió enfocar su labor en la lucha contra cuatro ETD de manifestación cutánea como son la úlcera de Buruli, la lepra, la filariasis linfática y el pian, y en cuatro de los países más empobrecidos y olvidados de África Subsahariana: Costa de Marfil, Ghana, Benín y Togo. En estos países se concentra el 90% de las personas enfermas por ETD de todo el mundo, y viven las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad, las más empobrecidas y olvidadas del planeta con los sistemas de salud más frágiles e inequitativos.
Estas cuatro ETD, además, alimentan el círculo de la pobreza, son su causa y consecuencia, y hacen insalvable la lucha contra la desigualdad. Afectan principalmente a la población infantil y si no se tratan a tiempo provocan desfiguraciones y discapacidades, con lesiones visibles de por vida. Estas lesiones causan además un enorme estigma entre quienes las padecen ya que limitan sus capacidades de desarrollar una vida social y comunitaria digna y en igualdad de condiciones. Es por ello que Anesvad cree primordial la lucha contra estas afecciones.
Respaldo social
El motor de Anesvad es el apoyo de las cerca de 60.000 personas que hacen posible que la organización desarrolle su actividad con independencia y teniendo a las poblaciones en situación de vulnerabilidad y su salud como único objetivo. Desde sus orígenes el apoyo de la ciudadanía ha sido fundamental, y la cercanía con la sociedad una de sus señas de identidad. La vinculación de la organización con su lugar de nacimiento, Bilbao, a través del servicio de ambulancias, que se mantuvo hasta el año 1989, y del servicio de atención sociosanitaria, que dejó de funcionar el pasado año, ha constituido desde siempre una de sus fortalezas.
Una cercanía que la ha ayudado a contar con una base fiel de donantes, empresas y particulares, que confían en la organización y en su misión. En su labor colaboran también instituciones nacionales e internacionales, respetuosas todas ellas con los valores de Anesvad y comprometidas con el desarrollo del Derecho a la Salud.
Anesvad apuesta por el Buen Gobierno y la Transparencia y así lo acreditan las certificaciones obtenidas por parte de la CONGDE y de Fundación Lealtad. También desarrolla procesos de evaluación, análisis y auditoría externos, como el de sus cuentas anuales, realizadas por la consultora Ernst & Young, que evidencian y fortalecen los esfuerzos por mejorar y abrir Anesvad a la sociedad. Toda la información sobre las cuentas anuales se encuentra en este enlace de la web de Anesvad.
Colaboración con otras entidades
Para poder llevar a cabo su trabajo de cooperación, a lo largo de su historia Anesvad,—que no cuenta con unidades de trabajo sobre el terreno— ha colaborado con cerca de 500 organizaciones y con los gobiernos y las comunidades locales para abordar estas enfermedades de manera conjunta. Con un enfoque basado en los Derechos Humanos y haciendo partícipes a todos los eslabones de la cadena, ha perseguido un mayor impacto a través de una estrategia integral cuyo fin es el de mejorar el nivel de salud de toda la comunidad.
Anesvad apuesta por tratar las enfermedades no sólo desde un punto de vista sanitario—diagnóstico, prevención, tratamiento, rehabilitación—, sino también desde el compromiso con una distribución más justa y equitativa de los recursos socioeconómicos, principalmente educación, agua potable, higiene, saneamiento y alimentación. En todos sus proyectos, la ONGD incorpora las perspectivas de género, discapacidad, interculturalidad y sostenibilidad ambiental, poniendo especial atención a sus vínculos con el Derecho a la Salud.

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La esperanza de vida en África Subsahariana ha crecido 11 años desde 1990

A pesar de ello, sigue habiendo una enorme desigualdad en las condiciones de bienestar en esta parte del planeta.
Hace unas semanas se publicó el último informe sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH), a cargo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Este indicador de referencia mundial mide cada año, desde 1990, el bienestar de las personas en 189 países del mundo en función de tres parámetros: salud, educación e ingresos. Variables que implican oportunidades reales de mejora de la vida de la población. Con esos criterios se elabora un listado que ordena los países de mayor a menor IDH. En este último informe, Noruega encabeza la lista, mientras que Níger la cierra. Junto a éste, a la cola encontramos otros 11 países, todos de África Subsahariana.
A grandes rasgos, el informe destaca que pese a las grandes desigualdades entre países, el conjunto de Estados progresa, aunque sea lentamente: de los 189 países incluidos en el listado, 59 ya se ubican en el grupo de desarrollo muy alto, y 38 pertenecen al más bajo, cuando en 2010 estas cifras eran de 46 y 49 respectivamente. Otro de los datos más positivos que arroja el documento es que en los 46 Estados que conforman la región subsahariana, la esperanza de vida ha aumentado 11 años desde 1990.
Desigualdad y problemas en África Subsahariana
Precisamente sobre esta zona del planeta el informe recuerda que conviene no perder de vista a los muchos millones las personas que están expuestas a una considerable desigualdad en lo que se refiere a sus condiciones de bienestar, algo que “sigue siendo inadmisible, ya que limita las opciones y oportunidades de los individuos y frena el progreso”.
Además, se incide en que los derechos de los habitantes de los países de África Subsahariana se ven lastrados por las innumerables injusticias históricas y presentes. A ellos hay que sumar la exposición a unos contextos de vida severos, en los que el Derecho a la Salud y el acceso a medidas sanitarias no están ni mucho menos garantizados. Ejemplo de ello son las epidemias de VIH que asolaron el continente durante décadas, o la incidencia actual de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), que se ceban con las personas más desfavorecidas de estas regiones.
Estas conclusiones del informe refrendan el trabajo que desarrolla Anesvad en los países del África Subsahariana en los que está presente: Benín, Ghana, Togo y Costa de Marfil. En estas zonas se concentra el 90% de la carga mundial de morbilidad asociada a las ETD y viven las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad y con los sistemas de salud más precarios.
No se trata únicamente de intervenir desde una perspectiva sanitaria, sino también desde el planteamiento de adecuación de aquellos recursos que mejoren las condiciones de vida de esas poblaciones: acceso a agua potable, medidas higiénicas, alimentación y educación.

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El congoleño Denis Mukwege gana el Nobel de la Paz por su lucha contra la violencia sexista

Mukwege, ginecólogo, atiende en su hospital en la República Democrática del Congo a las mujeres que han sufrido la violencia de género.
El Premio Nobel es, tal vez, el galardón de mayor prestigio que existe en el ámbito de la física, la química, la medicina y la fisiología, la literatura , la paz y la economía. Se otorga anualmente a personas o instituciones que hayan contribuido al progreso y bienestar de la humanidad: realizando investigaciones sobresalientes, inventando técnicas o equipamiento revolucionario o mejorando de forma sensible el progreso de la sociedad.
Por eso desde Anesvad nos congratulamos de que, tal y como anunció el Comité Noruego el pasado viernes, este año el Nobel de la Paz sea para el ginecólogo congoleño Denis Mukwege y la activista yazidí Nadia Murad, por la labor de ambos en la lucha contra la violencia sexual.
Mukwege de 63 años, es un médico y activista congoleño que atiende en su hospital a las mujeres que han sido víctimas de violaciones y torturas. En 1999 fundó, gracias al apoyo de las organizaciones de ayuda internacional, el hospital de Panzi, en la ciudad de Bukavu, en la República Democrática del Congo. Como cirujano jefe de este centro, él y su equipo han intervenido a decenas de miles de mujeres violadas y víctimas de la ablación. “El doctor Mukwege ha condenado repetidamente la impunidad por violaciones masivas y ha criticado al Gobierno congoleño y a otros países por no hacer lo suficiente para detener el uso de la violencia sexual contra las mujeres como estrategia y arma de guerra”, anuncia el Comité Noruego.
Al conocer la decisión del jurado, Mukwege ha declarado que “acepto este premio por vosotras. Esto demuestra que vosotras (las mujeres) habéis sido reconocidas. Este premio no tendría sentido si no reconociera la lucha de la mujer”. En octubre de 2012 sufrió un atentado en el que murió uno de sus colaboradores, justo un mes después de haber dado un discurso en la ONU en el que pedía a la organización una “condena unánime” contra los grupos rebeldes “responsables de actos de violencia sexual”.
En Anesvad nos congratulamos porque con este galardón se está reconociendo la incansable lucha de dos personas que llevan años trabajando por ayudar a mujeres en situación de extrema vulnerabilidad, denunciando públicamente los abusos que sobre ellas se cometen sistemáticamente y dedicando su vida a paliar el daño que han sufrido miles de mujeres víctimas de la violencia sexual.
Pero también nos alegramos porque se reconozca la figura de un médico de un país subsahariano; porque África es tierra de grandes logros y cuna de hombres y mujeres que han aportado enormes avances al progreso de la humanidad, pero ha sido y es habitualmente ignorada por la mirada occidental. Hasta la edición de este año, el continente africano había aportado 19 ganadores y ganadoras, tan notables como los Premios Nobel de la Paz al ghanés -recientemente fallecido- Kofi Annan (2001) y a la activista keniata Wangari Maathai (2004), o el Premio Nobel de Literatura a la nigeriana Wole Soyinka (1986).
Una cifra escasa si se contrasta con los cerca de 500 premios que ha recibido Europa, o los casi 400 que tiene Norteamérica. Un triste reflejo de la desigualdad entre regiones. Pero no tanto por la ponderación de mentes brillantes que habita cada continente, sino porque simboliza la falta de recursos y de apoyo a la educación y la investigación científica de unas zonas frente a otras. Y de una perspectiva occidentalizada que, en demasiadas ocasiones, pasa por alto los enormes esfuerzos y encomiables avances provenientes de las regiones menos prósperas.
Enhorabuena a Denis Mukwege y a Nadia Murad.

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La III Edición de los Premios Anesvad reconocerá la labor de la misionera Julia Aguiar con un galardón honorífico

Sus más de 56 años dedicados a mejorar la salud de las personas desfavorecidas la han convertido en experta de referencia para personal médico de todo el mundo.
Anesvad reconocerá a la misionera Julia Aguiar con un Premio Honorífico por su trayectoria y su lucha a favor de la salud de las personas más desfavorecidas. Será en la celebración de la III Edición de los Premios Anesvad cuando la organización entregue este galardón con el que pretende reconocer los más de 56 años que Aguiar lleva dedicados a mejorar la salud de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, entre los que destacan sus últimos 37 años en Benín.
Allí ha logrado hacer del Centro Sanitario Gbèmontin, en Zagnanado, una referencia mundial en el tratamiento y detección de Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) como la úlcera de Buruli, una enfermedad infecciosa de la piel que puede producir desfiguraciones permanentes y discapacidad y que afecta especialmente a la población infantil.
Los galardones se entregarán el próximo 29 de octubre en una gala en el Museo Guggenheim de Bilbao, en la que también se celebrará el 50 aniversario de la ONG. Los nombres del resto de premiados se conocerán ese mismo día, en una cita que este año tendrá como protagonista a Aguiar y su labor, gracias a la cual el complejo sanitario que dirige en Benín ha pasado de ser un pequeño dispensario a evolucionar y cumplir las funciones de hospital de referencia en el que se reciben a más de 10.000 pacientes cada año. Entre otros servicios, cuenta con quirófanos para cirugía ortopédica, un centro de recuperación nutricional y pediátrica y es punto clave para el tratamiento de úlcera de Buruli en la zona. Además, este centro alberga todos los años misiones quirúrgicas de personal sanitario de todo el mundo que acude a aprender las técnicas operatorias de la misionera Aguiar.
Sus amplios conocimientos sobre la enfermedad la han convertido en experta de referencia para profesionales de la medicina de todo el mundo, además de todo un ejemplo. Ha colaborado en numerosas publicaciones científicas —como la prestigiosa Emerging Infectious Diseases estadounidense— y ha operado a cientos de personas enfermas. También consiguió el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Nápoles en septiembre de 2009 y el premio Aurelio Grande en 2013.
La Hermana Julia, nacida en Orense en 1947 es Franciscana Misionera de la Madre del Divino Pastor. Aguiar pasó seis años en Venezuela dedicándose a la educación infantil, tras los que regresó a España para formarse en enfermería y medicina tropical. Esta formación la llevó en 1976 al Hospital Saint Camille de Dogbo, en Benín, país en el que vive desde hace 37 años y donde dirige el Centro Sanitario Gbèmontin de Zagnanado.
III Edición de los Premios Anesvad
Además de a Aguiar, la III Edición de los Premios Anesvad reconocerá la labor de otras tres entidades que trabajan por defender y promover el Derecho a la Salud en África. Estos premiados se conocerán en el acto que se celebrará el próximo 29 de octubre en el Museo Guggenheim de Bilbao, que servirá además para celebrar los 50 años de vida de la ONG. El jurado de los premios lo forman Garbiñe Burrun, presidenta de Anesvad; Albert Roca, profesor de la Universitat de Lleida y director de la revista Studia Africana; Luis Padrón López, director de Casa África; Paul Ortega, director de la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo; Ana Urrutia, periodista y presentadora de EiTB; Juan Ignacio Vidarte, director del Museo Guggenheim; y Marta Segú, directora general de la Fundación Provitas.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: La III Edición de los Premios Anesvad reconocerá la labor de la misionera Julia Aguiar con un galardón honorífico