Próximo reto: malaria en embarazadas

Está la malaria y, luego, la malaria en embarazadas. El fármaco para prevenirla en mujeres encintas es eficaz y barato, pero en 20 países africanos menos de un tercio lo toma. ¿Resultado? Más de 100.000 muertes neonatales y 10.000 maternales al año por un mal prevenible, la mayoría de ellas en África subsahariana. Ahora, un ambicioso proyecto se propone cambiar el modo de combatir la malaria en embarazadas para ganar terreno a la pandemia. Esta inversión de 50 millones de dólares, financiada por Unitaid e implementada por Jhpiego junto con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), facilitará el acceso de 400.000 embarazadas y sus bebés a un tratamiento preventivo de calidad en Mozambique, Nigeria, República Democrática del Congo (RDC) y Madagascar. Y más importante aún: en los próximos cinco años, sentará las bases de un modelo sostenible y exportable a nivel global. Un hito en el que ya trabaja —mucho antes de distribuir la primera pastilla— en colaboración con los gobiernos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Medicines for Malaria Venture (MMV).

Los 50 millones de mujeres que cada año se quedan embarazadas en zonas endémicas son especialmente vulnerables a los efectos de la malaria: anemia severa; neonatos con bajo peso —más proclives a infecciones y a malnutrición—, y la muerte. De hecho, el paludismo es responsable del 20% de nacimientos de bebés muertos en África. Las consecuencias son graves y el remedio, conocido como tratamiento intermitente preventivo de la malaria en embarazadas (IPTPp), es asequible y seguro. Sin embargo, la baja cobertura del IPTPp no sorprende a los expertos.

“Puedes tener medicinas y mosquiteras, pero el auténtico reto es cómo trabajas con los países para implementar estas herramientas”, explica Leslie Mancuso, presidenta y directora ejecutiva de Jhpiego, una organización sin ánimo de lucro afiliada a la Universidad John Hopkins (EE. UU.). “Para ejecutar un programa de salud hacen falta muchos elementos, incluyendo cuestiones logísticas, profesionales capacitados y un mercado para los fármacos”, detalla tras la presentación de la iniciativa en Maputo, en el marco de un encuentro organizado por Unitaid y el Ministerio de Salud de Mozambique el pasado mes de septiembre.

Uno de los escollos es que el fármaco indicado para la prevención de malaria en embarazadas (sulfadoxina/pirimetamina o SP) se utilizaba para el tratamiento de casos leves en la población general hasta 2008, señala la responsable de malaria de Jhpiego y directora del proyecto, Elaine Roman. De aquí el escepticismo de las comunidades: “¿Este medicamento es seguro para las embarazadas —se preguntan— si ya no es eficaz para el tratamiento de primera línea?”.

En Mozambique, por ejemplo, la malaria es responsable del 13% de las muertes maternas

Por ello, el proyecto Tiptop (Transformando IPT para un embarazo óptimo) sumará los esfuerzos de actores locales e internacionales para reforzar los sistemas de salud, desde la producción del medicamento hasta su consumo en una aldea remota. La estrategia es pionera en sus diversas facetas: asegurar la calidad del fármaco en coordinación con los productores; crear demanda entre los gobiernos, el personal sanitario y las usuarias, e iniciar una segunda vía de distribución entre la comunidad, puesto que ahora solo se ofrece en centros de salud. Otro objetivo es aportar datos para actualizar las recomendaciones de la OMS sobre IPTp. Entonces —y esta cuestión de escala es un eje del proyecto—, ministerios de Salud de todo el continente podrán replicar el mismo abordaje.

Innovación en todos los frentes

Con el enfoque comunitario, el quid de la cuestión está en aumentar la cobertura del IPTp entre las embarazadas sin reducir las consultas prenatales en centros de salud. “Con indicadores como estos determinaremos si la intervención ha funcionado o no” explica Clara Menéndez, investigadora principal del proyecto y directora de la Iniciativa de Salud Materna, Infantil y Reproductiva en ISGlobal. Como socio científico del proyecto, este centro impulsado por la Fundación Bancaria La Caixa monitorizará y evaluará la eficacia de la iniciativa —en el caso de Mozambique, junto con el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM), apoyado desde hace más de 20 años por la cooperación española—.

El proyecto es innovador por diversos motivos, empezando por su componente científico. “A veces, entre la limitación de recursos y las prisas por tener éxito se dejan las preguntas científicas para otro momento”, indica el director general de ISGlobal, Antoni Plasència. O sea, se van haciendo intervenciones sin demostrar si son efectivas. “No contestar estas preguntas es una oportunidad perdida para asegurar la calidad de futuras intervenciones y evitar errores”.

Tiptop realizará el primer estudio sobre distribución comunitaria de SP para prevención de malaria en gestantes. “A menudo, si no pones el foco en embarazadas y niños, acabas haciendo proyectos que no les incluyen porque son los últimos de la fila”, apunta Menéndez. En Mozambique, por ejemplo, la malaria es responsable del 13% de las muertes maternas y sigue siendo la primera causa de deceso entre menores de cinco años. Según la encuesta IMASIDA de 2015 en el país, más del 28% de las embarazadas están infectadas por malaria, pero menos del 25% recibió tres o más dosis de fármaco en su último embarazo.

El modelo Unitaid

Hospital de Manhiça, en Mozambique, centro de referencia en el estudio de la malaria y su erradicación.
Hospital de Manhiça, en Mozambique, centro de referencia en el estudio de la malaria y su erradicación. Andalu Vila San Juan ISGlobal

G. P.

Detrás del guión de Tiptop está Unitaid, una organización internacional que acelera el acceso a innovaciones en salud global. O sea, que invierte en formas más rápidas, baratas y efectivas de combatir el HIV/SIDA, la tuberculosis y la malaria, y ayuda a que lleguen a quienes las necesitan. “Servimos de enlace entre el mundo de la investigación y desarrollo y el de la implementación, dedicado a salvar vidas sobre el terreno”, resume el director ejecutivo de Unitaid, Lelio Mármora.

¿Logros hasta la fecha? Por ejemplo, impulsar el desarrollo del primer fármaco para la tuberculosis infantil y ayudar a que los antirretrovirales sean hasta diez veces más baratos. En el plano de la malaria, ha facilitado el acceso a nuevos diagnósticos y tratamientos, contribuyendo a reducir las muertes en un 50% desde el año 2000. Todo ello, en solo una década y con unos recursos moderados —un total de 2.500 millones de dólares aportados por donantes como Francia, Reino Unido, Noruega, Brasil y la Fundación Bill & Melinda Gates, además de España, la República de Corea y Chile—.

Para Mármora, una de las claves del éxito de Unitaid está en su capacidad de convocatoria: de reunir al sector privado, ONGs, gobiernos, ONU y grandes donantes para mejorar la respuesta en salud global. “Un enfoque de desarrollo internacional muy particular y absolutamente apasionante” que, según Mármora, requiere un cambio de mentalidad entre los diversos actores. “Tiene que darse un clic psicológico; una nueva conciencia para comprender que no podemos encontrar las soluciones solos, sino que somos más fuertes si trabajamos en equipo”.

Además de la cobertura, ISGlobal investigará el grado de aceptación de la iniciativa, clave para crear una demanda sostenida en el seno de la comunidad, y hará un análisis de costes y beneficios dirigido a los ministerios de Salud. La OMS, por su parte, utilizará datos recabados por el Instituto para verificar que no aumenta la resistencia del parásito al fármaco. A raíz del proyecto, también se empezará a envasar el producto con la indicación para embarazadas, en lugar de como un tratamiento —desfasado— para malaria leve.

Sobre el terreno, Jhpiego conectará a los profesionales sanitarios de las clínicas con las trabajadoras comunitarias radicadas en los diversos pueblos: los sanitarios formarán y supervisarán a las voluntarias que, a su vez, informarán a las mujeres de su localidad de la importancia de tomar las tres dosis de IPTp, empezando al inicio del segundo trimestre de embarazo. También se encargarán de hacer un seguimiento de las embarazadas y de dispensar el tratamiento preventivo. “No vamos a reemplazar a las clínicas, simplemente ofreceremos una segunda vía de acceso a la medicina para llegar a más mujeres”, remarca Roman de Jhpiego. “De hecho, ayudaremos a que las mujeres acudan antes y con más frecuencia a las consultas prenatales, en línea con las recomendaciones de la OMS”.

El proyecto empezará por establecer la línea base para los diversos indicadores —los puntos de referencia para establecer el progreso con posterioridad—. En torno a mayo de 2018 arrancará el trabajo comunitario en algunos distritos y, al cabo de dos años, se evaluarán los resultados en cada país. Confirmada la buena marcha de la iniciativa, se expandirá nacionalmente. Una muestra de cómo se puede “acelerar el acceso a productos de salud innovadores pensando de forma creativa”, según el director ejecutivo de Unitaid, Lelio Mármora.

Sostenibilidad y escala

A pesar de los esfuerzos realizados en las últimas décadas, la malaria aún es la causa del 13% de muertes maternas en el país y la primera causa de deceso entre los menores de cinco años.
A pesar de los esfuerzos realizados en las últimas décadas, la malaria aún es la causa del 13% de muertes maternas en el país y la primera causa de deceso entre los menores de cinco años. Andalu Vila San Juan ISGlobal

La sostenibilidad y el despliegue a gran escala son dos requisitos que deben cumplir las innovaciones financiadas por Unitaid. Tras recibir el empujón inicial, deberán volar de forma autónoma y, cuanto más lejos, mejor. Para que un proyecto como Tiptop pueda tener un impacto masivo, hacen falta por los menos tres elementos. El primero es la aceptación por parte de la comunidad y de los profesionales sanitarios, que en el caso de este proyecto pasa por asegurar la calidad del producto, envasarlo de forma adecuada y formar a los diversos proveedores y usuarios.

Otro pilar es la implicación de los gobiernos nacionales desde la fase de planificación. “Involucramos a los gobiernos desde el primer momento porque es su programa y deben sentirlo como tal”, señala Mancuso de Jhpiego. Así pues, no se trata de competir con los servicios públicos, sino de trabajar estrechamente con los ministerios de salud para ayudarles a reforzar los sistemas que ya tienen. “Cuando esto va bien, es perfecto —suscribe Plasència de ISGlobal—; cuando va mal, tienes un proyecto que se articula al margen de las políticas nacionales de salud y de los sectores institucionales clave”. En estas condiciones, difícilmente se expandirá más allá de las regiones piloto. Por ello, “es fundamental que los países lo vean como un proyecto suyo, no de unos extranjeros que vienen a decirles cómo deben hacer las cosas”.

Y un ingrediente más para el éxito de Tiptop: según Roman de Jhpiego, la colaboración entre los programas nacionales de control de malaria y de salud reproductiva es “absolutamente crítica”, porque el primero se encargará de la supervisión y el segundo de la implementación. Tanto es así, que garantizar este abordaje integrado fue uno de los criterios fundamentales para seleccionar tanto a los países como a la propia Jhpiego.

No se trata de reemplazar a las clínicas, sino de ofrecer una segunda vía de acceso a la medicina para llegar a más mujeres

“Estos dos sectores no siempre trabajan juntos”, constata Alexandra Cameron, responsable técnica del equipo de Estrategia de Unitaid. “Por ello, buscábamos una organización que pudiese tender puentes entre los profesionales de la malaria y los de la salud materno infantil”. Una entidad que, como es el caso de Jhpiego, también actúe de bisagra entre los actores que deberán tomar el relevo de la iniciativa dentro de cinco años: los gobiernos por un lado y los grandes donantes internacionales —como el Fondo Global y la Iniciativa Presidencial contra la Malaria (PMI)— por otro.

El proyecto Tiptop se yergue sobre un engranaje complejo de recursos y voluntades. Un cúmulo de resortes que deben movilizarse para que dentro de unos meses, en una aldea enclavada en las inmensidades de Nigeria o la República Democrática del Congo, una embarazada pueda consumir tres pastillas. Tres tomas que salvarán su vida y la de su bebé y que, en los próximos años, si todo va bien, ayudarán a torcerle el brazo a la malaria en todo el continente.

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La OMS advierte a nueve países africanos de la plaga de la peste negra

La Organización Mundial de la Salud ha advertido a nueve países que estén en alerta máxima para la llamada plaga de muerte negra.


Los nueve países en riesgo incluyen a Sudáfrica, las Comoras, Etiopía, Kenia, Mauricio, Mozambique, las Seychelles y Tanzania. Una actualización sobre el brote indica que los enlaces de viaje y comercio de Sudáfrica con Madagascar, donde el brote ya ha matado a 124 personas e infectado a más de mil, ponen el riesgo el país . Según Newsflash, la enfermedad medieval aniquiló a un tercio de la población de Europa en los siglos XIII y XIV en una de las pandemias más devastadoras de la historia de la humanidad.

Fuente:Radio Wave

[Fundación Sur]

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Acelerar el diagnóstico del VIH de meses a minutos

Una madre seropositiva acude con su bebé al centro de Salud de Ndlavela, en el sur de Mozambique. La criatura nació hace 30 días. Se sabe su sexo y su peso, pero lo que toca desvelar hoy es si porta el VIH. Hasta hace poco, las muestras debían trasladarse hasta uno de los pocos laboratorios centrales del país y las clínicas tardaban hasta seis meses en recibir los resultados. Para entonces, muchos de los bebés infectados ya habían fallecido. Hoy, se resolverá la incógnita en 50 minutos y, si es positivo, se iniciará el tratamiento de inmediato. En el caso del VIH infantil la velocidad importa, y mucho: sin un diagnóstico y tratamiento precoz, un tercio de las criaturas infectadas morirá antes del primer año de vida —la mortalidad se dispara a los tres meses— y la mitad antes del segundo.

Por ello, UNICEF y la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud (CHAI) están trabajando con Ministerios de Salud de 10 países africanos para integrar sistemas de diagnóstico precoz en los programas nacionales. La iniciativa, enmarcada en una inversión de 149 millones de dólares por parte de Unitaid, prevé salvar la vida a 16.000 bebés y generar eficiencias por valor de 200 millones de dólares entre 2016 y 2020. En concreto, se propone derribar barreras en la lucha contra el VIH mediante exámenes diagnósticos en el punto de atención —es decir, con aparatos que no requieren laboratorios ni personal técnico especializado, y que son rápidos, resistentes y pueden instalarse en clínicas locales para aumentar el acceso de las comunidades al diagnóstico.

Tradicionalmente, los programas nacionales para detectar el VIH se han apoyado en los laboratorios convencionales. Ello requiere buenas infraestructuras, profesionales altamente capacitados y cadenas de distribución adecuadas para los productos científicos, justamente los elementos que escasean en los países en vías de desarrollo, que acumulan el grueso del problema. Consecuencia: largos tiempos de espera para recibir los resultados; dilación en la toma de decisiones médicas y graves retrasos en el inicio de la terapia antirretroviral (TAR), por lo que muchos pacientes se descuelgan del seguimiento médico.

Sin un diagnóstico y tratamiento precoz, un tercio de los niños infectados morirá antes del primer año de vida

Aunque los bebés se sometan a la prueba, en torno al 43% jamás recibe los resultados. "La dificultad y el coste de desplazarse desde las zonas rurales significa que las personas hacen un gran esfuerzo para ir a la clínica; todo para llegar, una y otra vez, y que los resultados no estén disponibles", explica en Ndlavela la experta del Instituto Nacional de Salud de Mozambique, Bindiya Meggi. Este vasto país, por ejemplo, se extiende a lo largo de 2.300 kilómetros entre Sudáfrica y Tanzania. Su sistema de salud se derrumbó a raíz de una guerra civil que concluyó en 1992 y, en la actualidad, tiene uno de las peores ratios de trabajadores sanitarios de África y una prevalencia de VIH en adultos del 12,3%, según Onusida.

El problema se repite en el resto de países del proyecto (Kenia, Malawi, Tanzania, Uganda, Zimbabue, Camerún, República Democrática del Congo y Senegal), pero el pronóstico es esperanzador. Según los resultados de la fase piloto, el diagnóstico precoz en el punto de atención (POC EID por sus siglas en inglés) logra que el 87,4% de los bebés seropositivos empiece la terapia a los 60 días de realizar la prueba, frente a un 12,8% cuando se remite la muestra de sangre a un laboratorio convencional.

"Es como poner un laboratorio dentro de una máquina del tamaño de una batería de coche", ilustra la directora de CHAI en Mozambique, Lise Ellyin. "Aunque es un aparato altamente sofisticado, es muy sencillo de utilizar y de mantener". Las propias enfermeras lo manejan y dan inicio al tratamiento en el mismo día.

Madres e hijos esperan el turno de visita en el área de Infancia en Riesgo del centro de salud de Ndlavela. El 45% de las muertes de menores de cinco años en Mozambique está vinculada a la malnutrición, según Unicef, y la prevalencia del VIH es del 12,3%, según Onusida.
Madres e hijos esperan el turno de visita en el área de Infancia en Riesgo del centro de salud de Ndlavela. El 45% de las muertes de menores de cinco años en Mozambique está vinculada a la malnutrición, según Unicef, y la prevalencia del VIH es del 12,3%, según Onusida. Unitaid/J.Denguncho

Múltiples beneficios

El mismo aparato que realiza la prueba —la reacción en cadena de la polimerasa o PCR— en bebés de hasta 18 meses también permite medir la carga viral en niños y adultos en tratamiento. Por ello, el proyecto trabaja para aumentar el acceso a ambas pruebas, además de crear un mercado sostenible para los productos de diagnóstico en punto de atención, y de reforzar los laboratorios nacionales como herramienta complementaria. La meta es avanzar hacia los objetivos 90-90-90 de Onusida para 2020 (90% de los casos, diagnosticados; 90% de los diagnosticados, en tratamiento, y 90% de los medicados, con una carga viral indetectable).

La carga viral es un indicador de la eficacia del tratamiento, la adherencia del paciente y la aparición de resistencias a los fármacos. Hacer un seguimiento periódico de esta carga es clave para garantizar que el paciente toma los fármacos debidamente, lo que frena el desarrollo de resistencias y mantiene la eficacia de los tratamientos de primera línea. Además, ayuda a identificar los casos de fallo terapéutico y agiliza el cambio a tratamientos de segunda línea. El éxito de la iniciativa está siendo tal que "las clínicas privadas, sobre todo en Maputo, están mandando sus pacientes al sistema público para que se hagan las pruebas con esta tecnología; algo extremadamente revolucionario", remarca Ellyin de CHAI.

El éxito de la iniciativa está siendo tal que las clínicas privadas están mandando sus pacientes al sistema público para que se hagan las pruebas con esta tecnología

Para aumentar el impacto del proyecto, el diagnóstico en el punto de atención debe combinarse con otras inversiones en el sistema sanitario, incluyendo en recursos humanos, digitalización de datos, cadenas de suministro y estándares de calidad, detalla Meggi del Instituto Nacional de Salud.

Otra clave es la integración de los servicios sanitarios para reducir los desplazamientos a la clínica. Según Ellyin de CHAI, ahora se atiende a madres e hijos en el mismo lugar y día, y se somete a los menores en situación de riesgo a un examen completo para descartar desde neumonía, hasta VIH pasando por tuberculosis. Las vacunaciones son otro momento ideal para detectar indicios de malnutrición y VIH. "Si se observan síntomas clínicos de VIH, se realiza el examen diagnóstico tanto al bebé como a la madre, que puede no saber su propio estado".

Creencias y comportamientos

La tecnología, la inversión y el entusiasmo del personal sanitario están allí. Sin embargo, persisten algunos obstáculos culturales. "En este sentido, nuestro mayor reto es que el marido permita a su esposa traer a los hijos al centro de salud", señala Ellyin. "A menudo, se culpa a la mujer por ser seropositiva, aunque haya sido el hombre quien le ha transmitido el virus a ella" e, indirectamente, a su hijo. No es de extrañar muchas mujeres seropositivas ni tan siquiera se atrevan a revelar su condición.

Máquina de PCR para diagnosticar el VIH en la clínica sin tener que enviar la muestra a un laboratorio en la capital. Esta innovación reduce de seis meses a 50 minutos el tiempo de espera para obtener los resultados y permite iniciar el tratamiento el mismo día.
Máquina de PCR para diagnosticar el VIH en la clínica sin tener que enviar la muestra a un laboratorio en la capital. Esta innovación reduce de seis meses a 50 minutos el tiempo de espera para obtener los resultados y permite iniciar el tratamiento el mismo día. Glòria Pallarès

Los maridos y suegras también se oponen, a veces, a que las embarazadas tomen antirretrovirales (ARV) durante el embarazo, añade Meggi del Instituto Nacional de Salud. "Ahora animamos a los maridos a acompañar a sus esposas embarazadas a la clínica para someterse a la prueba diagnóstica del VIH", señala la experta. "Si vienen en pareja están autorizados a saltarse la cola, pero los hombres no quieren perder un día de trabajo para venir a la clínica; por ello, la prevalencia en este grupo sigue siendo un problema". Y los escollos no acaban aquí. "A los afectados no les gusta comprar el tratamiento en establecimientos como las farmacias porque el estigma todavía es muy fuerte".

50 minutos después

El proyecto de Unitaid ha tenido que demostrar que el aparato diagnóstico resiste entornos austeros —con polvo y sin cadenas de frío—, y que la calidad del servicio se mantiene al descentralizarlo. Hasta la fecha, puede decir prueba superada: la máquina de PCR puede trabajar durante siete horas sin suministro eléctrico, y un módem transmite la información de cada prueba a una base de datos digital. De este modo, los gestores pueden ver cuántas pruebas se realizan e, incluso, de qué modo han insertado el cartucho las enfermeras —profesionales como Lucía que, pasados los 50 minutos, imprime el resultado diagnóstico del bebé de 30 días.

La visión del proyecto es promover los diagnósticos en el punto de atención más allá de los países piloto. Con este fin, trabaja para que estas innovaciones sean más asequibles y sostenibles, y disemina aprendizajes a través de la Sociedad Africana de Medicina de Laboratorio (ASLM). Los abordajes en el punto de atención —allí donde está el paciente— suponen una auténtica inflexión porque "abren una nueva vía para realizar diagnósticos muy complicados, como los del VIH pediátrico y la preeclampsia en embarazadas", destaca Ellyin de CHAI.

En el centro de salud de Ndlavela, medio centenar de mujeres con criaturas envueltas en fardos esperan su turno, sentadas en bancos de cemento al aire libre. Entre ellas, se abre paso una madre seropositiva que sale de la consulta de Lucía. Una chica de 34 años con su hija cargada a la espalda y un documento que no tiene precio: VIH-1, no detectado; VIH-2, no detectado. Resultado: negativo.

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Los ODS caminan cuesta arriba

La semana pasada tuve oportunidad de participar en Berlín en la Cumbre Mundial de Salud 2017, uno de los foros más interesantes de intercambio de ideas relacionadas con salud global. Formalmente se trata del encuentro anual de los centros académicos agrupados bajo el M8, pero en él participa una combinación interesante de académicos, sociedad civil, sector privado y responsables políticos.

Yo iba invitado por la Think Tank SDGs Initiative, una red en la que ISGlobal participa de forma activa. Y resultó ser una sesión fascinante en la que representantes de cinco puntos del planeta (Pakistán, Chile, Brasil, Tanzania y España) tuvimos oportunidad de explicar nuestra visión sobre el contenido y el estado de los ODS en materia de salud.

Les resumo algunas de las impresiones que me llevé de allí:

  • Pocos gobiernos nacionales van tan retrasados en este asunto como España, pero el progreso de definición de las prioridades ODS es muy desigual. De los 44 países europeos solo 20 habían presentado sus planes a la ONU en los dos primeros años del plazo de cumplimiento y otros 9 lo harán en 2018. El plazo absoluto de la Agenda 2030 es tan corto que estos retrasos amenazan seriamente el cumplimiento de los objetivos más ambiciosos, como la cobertura universal de salud.

  • Pese a todo, la agenda ODS ya está demostrando su valor como palanca para impulsar reformas en ciertos lugares. Yo presenté los ejemplos de la agenda de salud urbana en Barcelona y Madrid. Si en el primer caso los ODS constituyen un acelerador de las decisiones que ya había tomado la ciudad en materia de movilidad, contaminación o vivienda, en la segunda esta obligación global se convierte en una herramienta interesante para vencer los obstáculos políticos al cambio. Por eso es tan importante trasladarlos cuanto antes al imaginario público.

  • Hablando de las ciudades, buena parte de las intervenciones hicieron referencia al papel movilizador de los actores no estatales, como por ejemplo las ciudades, regiones y empresas. De nuevo, España ofrece ejemplos interesantes en este sentido: desde la revolución de los ODS que se está haciendo en comunidades autónomas como Valencia, hasta el vanguardismo de algunas empresas españolas en la interiorización de los objetivos. Carlos Mataix (Itd-UPM) y Julio Eisman (Acciona) contaban hace unos meses en estas páginas la fascinante experiencia en el campo de las energías renovables.

  • La cuestión de la disponibilidad y calidad de los datos sigue siendo un problema serio en la aplicación de la Agenda 2030 y en el diseño de políticas basadas en evidencias. Las dificultades tienen una triple naturaleza: vacíos de información (nuevos indicadores y datos desagregados por origen o estrato socioeconómico, por ejemplo); organización/gestión de la información (las fuentes más accesibles en este momento siguen siendo las proporcionadas por iniciativas paraoficiales como el Sustainable Development Solutions Network); y mecanismos de rendición de cuentas (la ausencia de planes y de sistemas estadísticos nacionales que los respalden complican mucho la posibilidad de exigir cuentas a un gobierno).

Cada una de estas cuestiones son relevantes para quienes se están enfangando en la definición e implementación de la agenda en sus contextos nacionales. Sin embargo, entre los participantes en mi sesión percibí la paradójica sensación de tener ante nosotros un plan de trabajo fascinante que llega en el peor momento económico e ideológico. La propia Europa es hoy un lugar mucho más hostil al tipo de políticas que proponen los ODS de lo que era hace solo dos años, cuando estos nacieron. La ofensiva nacionalista, identitaria y ensimismada que se extiende como una mancha, proceso electoral tras proceso electoral, ha trastocado por completo las prioridades. Empezando por España, donde plantear un asunto como este parece hoy casi una frivolidad. Pero no lo es, ciertamente: contribuyamos a recordárnoslo.

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Te invitamos a los Premios Anesvad

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2017-10-24

Categoría: Premios

Te invitamos a los Premios Anesvad

Janire Ramas Monte

Janire Ramas Monte

II Edición Premios Anesvad

El 31 de Octubre celebramos la segunda edición del acto de entrega de premios a los héroes anónimos de África. Este acto se celebrará a las 19h en el Auditorio de Azkuna Zentroa, sitio en Plaza Arriquibar-4, en Bilbao. Presidido por D. Juan María Aburto, Alcalde de Bilbao. Además, contará con la asistencia de representantes de la sociedad vasca relacionados con nuestra labor social, así como con los miembros del jurado. La presentación del acto correrá a cargo del periodista y bertsolari Xabier Euzkitze.

Nuestro objetivo es ayudar a organizaciones y entidades españolas no lucrativas del mundo de la cooperación que trabajan para mejorar las condiciones de salud de las personas más vulnerables de África Subsahariana. Para ello, contarán con una dotación económica global de 90.000€ y junto con el dinero, se les entregará una estatuilla diseñada para Anesvad por Romuald Hazoumé, artista beninés de reconocido prestigio internacional.

Esta segunda edición de los Premios Solidarios Anesvad, se distribuye en tres categorías. El “Premio Perseverar” va dirigido a entidades no lucrativas con cinco años de experiencia realizando proyectos de salud en África, más concretamente en el ámbito de las Enfermedades Tropicales Desatendidas. El “Premio Innovar” va dirigido a la iniciativa más novedosa desarrollada en los tres últimos años que haya logrado cambios reales en las personas destinatarias y por último el “Premio Emprender” va dirigido para aquellas entidades que estén empezando a desarrollar un proyecto en este ámbito con sus propios recursos. Las tres categorías tienen un premio de 30.000 euros que se distribuye en un primer premio de 15.000, un segundo de 10.000 y un tercero de 5.000 euros.

Nada de todo esto sería posible sin la colaboración de todas las personas que hacen que Anesvad pueda ejercer su labor. A tod@s los donantes, soci@s, colaboradores y a todas las personas que quieran apoyar nuestro trabajo, nos encantaría invitarles a este acto de entrega.

¡Gracias!

Se ruega confirmación a: premiosanesvadsariak@anesvad.org o teléfono 944051400.

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Te invitamos a los Premios Anesvad

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Nuestro objetivo es ayudar a organizaciones y entidades españolas no lucrativas del mundo de la cooperación que trabajan para mejorar las condiciones de salud de las personas más vulnerables de África Subsahariana. Para ello, contarán con una dotación económica global de 90.000€ y junto con el dinero, se les entregará una estatuilla diseñada para Anesvad por Romuald Hazoumé, artista beninés de reconocido prestigio internacional.
Esta segunda edición de los Premios Solidarios Anesvad, se distribuye en tres categorías. El “Premio Perseverar” va dirigido a entidades no lucrativas con cinco años de experiencia realizando proyectos de salud en África, más concretamente en el ámbito de las Enfermedades Tropicales Desatendidas. El “Premio Innovar” va dirigido a la iniciativa más novedosa desarrollada en los tres últimos años que haya logrado cambios reales en las personas destinatarias y por último el “Premio Emprender” va dirigido para aquellas entidades que estén empezando a desarrollar un proyecto en este ámbito con sus propios recursos. Las tres categorías tienen un premio de 30.000 euros que se distribuye en un primer premio de 15.000, un segundo de 10.000 y un tercero de 5.000 euros.
Nada de todo esto sería posible sin la colaboración de todas las personas que hacen que Anesvad pueda ejercer su labor. A tod@s los donantes, soci@s, colaboradores y a todas las personas que quieran apoyar nuestro trabajo, nos encantaría invitarles a este acto de entrega.
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La salud no debería depender de un pasaporte

La salud es un derecho asociado a la condición de ser humano, no a la posesión de un pasaporte. Se trata de un principio básico de la dignidad humana, establecido en los acuerdo universales de derechos humanos y consagrado en normas internacionales asumidas por Estados democráticos. Para millones de personas migrantes, sin embargo, un principio tan simple se ha convertido en una quimera.

He tenido la oportunidad de comprobarlo esta semana, durante el seminario que el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), el Ministerio de Sanidad marroquí y la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) han organizado en Rabat con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Además de la presentación del trabajo en este campo del Observatorio de Salud del Mediterráneo, cinco países de la región (Libia, Yemen, Marruecos, Túnez y Egipto) mostraron los resultados de su experiencia en la atención sanitaria de los migrantes y la construcción de sistemas nacionales de salud que consideren los retos de la población en movimiento.

No hay nada sencillo en este asunto. Unos veintiún millones de africanos viven en el mundo como migrantes, buena parte de ellos dentro de la propia región africana. Y, en contra de un mito bien establecido en el imaginario europeo, nueve de cada diez lo hacen por razones económicas, no en busca de asilo. La mayor parte de los países de la región son al mismo tiempo origen, tránsito y destino de la movilidad humana (¿se puede decir algo diferente de España, por cierto?), lo que les obliga a considerar los riesgos y oportunidades de este proceso para la salud de sus sociedades.

Marruecos ilustra a la perfección los retos de una economía emergente en esta área. El país es hoy protagonista en una ruta migratoria que promete intensificarse aún más en los próximos años. Afortunadamente, no todo consiste en medidas coercitivas para intentar expulsarlos de su territorio: la regularización de unos 25.000 inmigrantes (datos oficiales) en situación irregular en 2014 convirtió a Marruecos en una de las referencias de la región en la gestión de este desafío.

Esta medida es la más llamativa de una serie de pasos que buscan alinear las políticas públicas de Marruecos con sus compromisos internacionales en materia de derechos e inmigración, mejorando de paso una imagen internacional tocada por las escenas de inmigrantes en los montes que rodean la ciudad de Melilla, por ejemplo. Solo un año después de la regularización el conjunto de inmigrantes en situación legal fueron incorporados al sistema público de salud, mientras que el plan estratégico nacional sobre la salud de los inmigrantes (2017-2021) propone una batería de medidas para que todos los extranjeros que residan legalmente en el país (incluyendo los estudiantes) cuenten con una tarjeta sanitaria.

Los inmigrantes irregulares están todavía excluidos de todo lo que no sea la atención básica, y los regulares están sujetos a las mismas limitaciones de servicio y copagos que sufren los marroquíes, pero el paso adelante es indudable. Marruecos está sentando las bases legales, institucionales y sociales de un proceso complejo que requiere una buena dosis de creatividad, además de una inversión política y económica. Los donantes internacionales pueden ayudar mucho a este esfuerzo con su cooperación, pero también con un enfoque migratorio menos obsesionado por el control que por el gobierno de los flujos.

Aunque parece situarse en otro universo, el caso de Libia también ha ofrecido un ejemplo interesante. En medio de un contexto descrito candorosamente por el representante de la OIM como “un país con más de un gobierno”, Libia acoge en este momento a más de un millón estimado de inmigrantes (sin contar desplazados internos), de los que unos 390.000 están identificados por las organizaciones internacionales y entre 60.000 y 70.000 recluidos en 24 centros de detención que solo se diferencian de un presidio en el nombre.

La atención es básicamente humanitaria, incluyendo la lucha contra la trata y el apoyo al retorno para los que quieren utilizarlo. La situación no permite hacer planes muchos más allá de eso. Pero mantiene viva la idea de que no todo vale en el esfuerzo por retener a los inmigrantes a este lado del Mediterráneo, que no es poca cosa.

Con su trabajo en migraciones, el Observatorio Mediterráneo de Salud puede contribuir a ofrecer respuestas a algunas preguntas fundamentales: ¿cuáles son las condiciones y necesidades de salud de las poblaciones inmigrantes? ¿Quién y dónde está ofreciendo respuestas eficaces y replicables? ¿Cómo pueden los países de la región dotarse de las políticas públicas de salud ajustadas a sociedades que están cambiando? ¿Qué apoyo o formación necesitan los profesionales de la salud y los responsables de estas políticas?

Confío en que muy pronto podamos contarles desde aquí algunas de las respuestas que hemos ido encontrando a estas preguntas.

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La carrera para revolucionar el diagnóstico de la tuberculosis

Buena culpa de que una vieja conocida por la humanidad como es la tuberculosis sea la enfermedad infecciosa más mortal en pleno siglo XXI la tiene su diagnóstico. Por lo general, es necesario un cultivo del esputo del enfermo, que tiene que ser analizado por técnicos especializados de laboratorio para hallar el bacilo. Para simplificar su detección se han probado imaginativas ideas que van desde usar ratas para captarla con el olfato hasta videojuegos en el teléfono móvil. Pero se seguían basando en el esputo, algo que complica y ralentiza todo el proceso.

Varias investigaciones están tratando de solucionar esto. Dos de ellas se han presentado en la 48ª Conferencia de la Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias (The Union), que se celebró la semana pasada en Guadalajara (México). Los métodos son bien diferentes: una es tomar muestras de células de la boca con lo que se denomina frotis bucal, un raspado indoloro con una pequeña espátula de la lengua, los carrillos y las encías. Es algo muy simple, pero que no se había intentado hasta ahora. La otra, analizando la sangre, un proceso bien estudiado, pero que no ha dado resultados suficientemente satisfactorios.

La primera sería especialmente útil para niños, ya que en ellos la recolección de muestras es mucho más complicada que en adultos. Entre los más pequeños, la característica tos de la tuberculosis es menos frecuente porque tienen menos carga bacteriana en los pulmones, así que son necesarios métodos invasivos, como aspirarles el jugo gástrico en ayunas o inducir con sueros la tos, para poder extraer los mocos con un aspirador nasal.

El estudio se está desarrollando en Sudáfrica, con el mismo equipo que busca una vacuna que prevenga la enfermedad. Una de sus investigadoras, Angelique Luabeya, explicó en Guadalajara que los primeros experimentos están dando resultados “muy esperanzadores”. El 92% de los enfermos que se sometieron a esta prueba dieron positivo. En la primera fase de este ensayo han hecho el test a 49 pacientes, así que para determinar su idoneidad, todavía tendría que avanzar y aumentar la cohorte del estudio. De confirmarse la efectividad, habría que hacer los cálculos para comprobar la costo-efectividad del procedimiento e implantarlo, aunque Luabeya señaló que la idea es que sea “muy económico”. No se atrevió, sin embargo, a establecer plazos en los que podrían refrendarse los primeros resultados.

Análisis de sangre y raspado bucal están dando resultados muy esperanzadores para diagnosticar la enfermedad más fácil y rápidamente

Una prueba así podría revolucionar la forma en la que se diagnostica la tuberculosis. Sobre todo en niños, cuya magnitud se desconoce precisamente por las dificultades para detectarla, aunque la Organización Mundial de la Salud calcula que ronda el 6% de los más de 10 millones de casos anuales. Pero no solo, también podría ser un cambio de paradigma para los adultos, sobre todo para aquellos que viven en zonas donde no hay personal entrenado para extraer y analizar muestras. “Cualquiera puede tomar una con esta técnica”, aseguraba la investigadora. Lo sorprendente del método es que no se hubiera probado antes. “Se había experimentado con saliva, con sangre, pero nunca raspando la boca. A veces tienes delante de ti lo más sencillo y no te das cuenta”, reflexionaba.

La otra prueba que se presentó en el congreso de The Union consiste en análisis de sangre. Este sí que era un territorio explorado, pero su falta de fiabilidad había hecho que la OMS recomendara específicamente que no fuera usado. La empresa Omunis, sin embargo, continuó investigando y encontró un biomarcador de los lípidos de la molécula que permite detectarla en un análisis de sangre. En el primer experimento, realizadas con 20 personas, ha habido un éxito del 100%, según explicó Pierre-Alain Rubbo, uno de los investigadores. Se probó con 15 pacientes infectados y cinco sanos; en todos los casos este nuevo test acertó. Eso sí, solo es capaz de identificar la tuberculosis activa, no la latente (se calcula que casi una cuarta parte de la población tiene la enfermedad en este estado, de los infectados, uno de cada 10 la desarrollará).

“De confirmarse los primeros resultados sería una prueba mucho más rápida que la actual, en 10 minutos podría saberse el resultado”, aseguraba Rubbo. Esto también sería revolucionario, ya que los cultivos tardan entre dos y cuatro semanas en aportar un veredicto, tiempo en el cual el enfermo puede seguir contagiando la enfermedad.

De nuevo, habrá que esperar para seguir experimentando y confirmar su efectividad, para tener la evidencia necesaria y expandir el test, algo que, en opinión del investigador, podía llegar en 2020. También habría que analizar su costo-efectividad, puesto que la tuberculosis es una enfermedad que afecta sobre todo a zonas muy deprimidas económicamente y cualquier coste añadido puede inhabilitar la utilidad de un avance.

Lo que está claro, en opinión de Paula Fujiwara, directora científica de The Union, es que progresos como estos son completamente imprescindibles si la humanidad quiere deshacerse de un lastre que cada año se cobra casi dos millones de vidas en el mundo, y cumplir así con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Ciencia contra una vieja (y mortal) enemiga

La batalla contra la tuberculosis, la enfermedad infecciosa más mortal del planeta, va a un ritmo exasperante. Con las actuales caídas de algo más de un 1% al año, tardaríamos un siglo y medio en eliminar la epidemia. Mientras, sigue matando anualmente a casi dos millones de personas. Los motivos para que una enfermedad antigua, prevenible y curable siga haciendo tanto daño a la humanidad son tantos como las soluciones, que pasan, según insisten los investigadores, por crear “nuevas herramientas”.

Un ramillete de ellas, de nueva ciencia, desfiló la semana pasada por la 48ª Conferencia de la Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias (The Union) en Guadalajara (México). No hay una varita mágica que vaya a solucionarlo todo de la noche a la mañana; la ansiada nueva vacuna que revolucionaría la lucha contra el bacilo no se espera a corto plazo; pero sí existen pequeñas aportaciones, unas más consolidadas que otras, que juntas pueden permitir seguir avanzando para que la epidemina sea historia en 2030, tal y como se ha propuesto la comunidad internacional en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estos son algunos de los avances más esperanzadores que se presentaron en Guadalajara:

1. Terapia de observación inalámbrica

El tratamiento para la tuberculosis existe; y la cura. El problema es que es largo: dura seis meses y los pacientes se empiezan a sentir bien tras las primeras semanas, así que es frecuente que lo abandonen antes estar del todo recuperados. Las consecuencias pueden ser muy graves, ya que la bacteria es capaz de generar resistencias a los antibióticos y, en este caso, ya no resulta tan sencillo acabar con ella. Para evitar esto, siempre que es posible, la toma de píldoras está supervisada por profesionales de la salud o voluntarios que se aseguran de que el paciente sigue el tratamiento adecuadamente. Pero esta estrategia adolece de defectos obvios: falta de personal, capacidad de seguimiento a un número limitado de enfermos, imposibilidad de hacerlo durante todos los días de la semana…

Con las actuales caídas de algo más de un 1% al año, tardaríamos un siglo y medio en eliminar la epidemia. Mientras, sigue matando anualmente a casi dos millones de personas

La terapia de observación inalámbrica puede ser una solución a todo esto. Consiste en que las pastillas incorporen un sensor comestible que interacciona con un parche que el paciente lleva pegado a la piel. Cuando toma la píldora, lo detecta y lo envía por tecnología bluetooth a un dispositivo móvil, que a su vez está conectado a un servidor de Internet seguro, donde los trabajadores de salud pueden confirmar la ingesta de forma remota. Un ensayo controlado con el dispositivo WOT (por sus siglas en inglés), que está aprobado por la agencia del medicamento de Estados Unidos (FDA) comprobó que el método es un 54% más efectivo que la observación directa, según informó Sara Browne, de la Universidad de California.

En opinión de Paula Fujiwara, directora científica de The Union, se trata de uno de los avances más prometedores que se han presentado este año al congreso. “Falta por ver hasta qué punto es aplicable”, matiza. El coste o las dificultades de acceso a la tecnología pueden llegar a ser un freno a su avance. “Estamos trabajando en perfilar todos estos detalles”, aseguró Browne.

2. Nuevos métodos diagnósticos

El diagnóstico de la tuberculosis es lento y requiere de personal especializado, algo no siempre fácil de conseguir en los entornos donde la enfermedad está más presente: lugares pobres con hacinamiento y falta de condiciones higiénico-sanitarias. La forma más común de detectarla es con un cultivo del esputo que, además, es especialmente difícil de conseguir en niños. Dos técnicas presentadas en Guadalajara tratan de cambiar esta realidad: una recogiendo muestras celulares con el raspado de la boca y otra mediante nuevos avances en análisis de sangre, una técnica utilizada, pero no recomendada por la OMS hasta el momento por su falta de fiabilidad.

3. Vacunación temprana

No existe una vacuna para la tuberculosis más común, pero sí una efectiva que se lleva usando un siglo para la meningitis tuberculosa y la tuberculosis miliar, que resultan muy agresivas en los niños. Rebecca Harris, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, está estudiando mediante modelos matemáticos el impacto en la mortalidad infantil global en diferentes escenarios de implementación de esta inmunización al nacer, a las seis semanas, a los seis meses y al año de vida. Los primeros resultados sugieren que si se mantiene la recomendación actual de proveer la vacuna justo al nacer, y se toman medidas para mejorar la implementación para reducir los retrasos (y que en la práctica los recién nacidos reciban la protección) se podrían evitar entre 5.000 y 30.000 muertes al año.

4. Mejorar las estrategias…

Más allá de los avances, teniendo en cuenta que la tuberculosis tiene diagnóstico y tratamiento que la cura en la gran mayoría de los casos (excepto en algunos en los que la bacteria adquiere resistencias a los fármacos), es crucial usar esos recursos de forma adecuada. Un número especial de la revista Heath Planning and Policy ha revisado el estado de la enfermedad en el sudeste asiático. El editor invitado de esta serie de artículos, Mishal Khan, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres del Reino Unido, aseguró que la evidencia está mostrando cada vez más que la resolución de los problemas se deben definir localmente, teniendo en cuenta las características de cada comunidad donde se produce.

5. … y la financiación

Y para llevar diagnóstico y tratamiento allá donde se necesita hace falta dinero. Como señala Paula Fujiwara (The Union), no se conseguirán impulsar estas cifras de caída de la enfermedad de alrededor de un 1,5% anual a un 10% o un 15% si no se sigue el Plan Global contra la Tuberculosis, que estima necesarios 65.000 millones de dólares de aquí a 2020 para: prevenir 45 millones de nuevas infecciones, implementar 29 millones de tratamientos y salvar 10 millones de vidas. 65.000 millones parece mucho dinero, pero no invertirlos, según el documento, costará ocho veces más.

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