Corrupción, pobreza y regiones en África

La corrupción constituye un grave problema en muchos países en desarrollo, concretamente en los de África Subsahariana (ASS). Es un fenómeno que dificulta los procesos de inversión y crecimiento económico, crea obstáculos a las reformas socio-económicas y políticas, causa considerables pérdidas de bienestar social y agrava las diferencias entre ricos y pobres.

En efecto, los pobres tienen más probabilidades de ser víctimas de comportamientos corruptos por parte de los burócratas con los que están en contacto, por su gran dependencia de los servicios proporcionados por las administraciones públicas.


Los resultados de los análisis llevados a cabo en 18 países de ASS muestran que la pobreza aumenta la frecuencia de los sobornos a los funcionarios del gobierno. La razón estriba en que los pobres sufren de manera regular serias dificultades para satisfacer sus necesidades básicas y requieren, en mayor medida que las personas y familias de mayor renta, el favor de los funcionarios para el acceso a los servicios públicos. En realidad, los pobres están más expuestos al pago de sobornos que los ricos.

Por otra parte, el efecto de la pobreza sobre la corrupción depende del lugar de residencia de la población. La probabilidad de que los funcionarios exijan sobornos es mayor en las regiones más pobres que en las ricas, porque saben que en las primeras sus servicios son más necesarios que en las segundas.

Si las opciones alternativas al uso de servicios públicos, por ejemplo, el acceso a servicios prestados por el sector privado, están más disponibles en las ciudades (por ser más ricas), cabe esperar que el efecto de la pobreza sobre la corrupción tienda a ser mayor para las personas residentes en las áreas urbanas. Y si la gente tiene poco o ningún acceso a servicios alternativos, situación frecuente en las áreas rurales más pobres, el recurso a tales servicios es menos habitual por carecer de recursos con los que pagar. Eso implica que los funcionarios corruptos tienen mayores oportunidades de extraer sobornos en estas últimas áreas no sólo de los pobres, sino también de los ricos. Este hecho, la ausencia de servicios privados alternativos, hace que se debilite la relación entre pobreza y corrupción en las áreas rurales, aunque no necesariamente la elimine.

A todo lo anterior hay que añadirle dos elementos más. Primero, los sobornos pagados por los pobres, aparte de ser más frecuentes, constituyen una parte considerable de su renta, de modo que la carga de la corrupción para ellos es relativamente más pesada. Y, segundo, los ricos, por disfrutar de rentas superiores, tienen más libertad de elección de servicios, una mayor capacidad de soborno y sus sobornos son en media de mayor importe; aunque de menor proporción en relación a sus ingresos.

Se crea así un problema, llamado por los economistas, de “selección adversa”. Los ricos pueden optar por opciones de servicios alternativos más caros, alejándose de los servicios públicos; mientras que los pobres se ven obligados a continuar utilizando los servicios públicos a cargo de funcionarios corruptos, porque no pueden pagar el abandono de los mismos utilizando opciones alternativas.

Estos resultados plantean a su vez un dilema para los decisores políticos, comprometidos en campañas anticorrupción y en reformas del sector público. Por un lado, la existencia de “salidas” alternativas para los usuarios de los servicios públicos debilita el poder de los burócratas del gobierno y limita los comportamientos corruptos. Por otro, las “salidas” alternativas hacen recaer los costes de la corrupción desproporcionadamente sobre los pobres, precisamente porque no tienen otra opción que no sea la de acudir a los servicios de funcionarios corruptos.

Por tanto, en la medida que los mecanismos de “salida”, como medio de luchar contra la corrupción, son costosos e inaccesibles para los pobres, las políticas anticorrupción, de reducción de la pobreza y de desarrollo regional deben diseñarse conjuntamente e implementarse de manera coordinada para complementarse mejor y reforzarse entre sí.

José María Mella

[Fundación Sur]


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Las víctimas invisibles de la guerra en Siria

Por Scott Hamilton, Médicos Sin Fronteras, desde Irbid, en Jordania. 

Atención domiciliaria a pacientes con enfermedades no transmisibles en el norte de Jordania

Tanto Mohanned como Samir usan sandalias de goma. “El calzado fácil de poner y quitar es mucho más útil para los días en los que tienes que hacer varias visitas a domicilio”, dice Mohannad.

Al tiempo que conversan animadamente, ambos suben a una camioneta junto con Moataz, que será su chófer hoy. Los tres se comportan como viejos amigos, riendo y bromeando el uno con el otro. “Es importante que nos llevemos bien y que nos divirtamos”, explica Samir; “a veces pasamos más tiempo con nuestros compañeros que con nuestras familias”.

Mohanned y Samir hacen visitas domiciliarias a los pacientes que no pueden ir por sus propios medios hasta el hospital. El 60% de ellos son refugiados sirios. ©Scott Hamilton/MSF

Samir es enfermero y Mohannad, médico. Todas las semanas realizan visitas domiciliarias a refugiados sirios y ciudadanos jordanos que se encuentran en situación especialmente vulnerable en la Gobernación de Irbid, en el norte de Jordania. Todos sus pacientes sufren lo que se denomina enfermedades no transmisibles, cuyos principales exponentes son las enfermedades cardiovasculares (como los ataques cardiacos y los accidentes cerebrovasculares), el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas (como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el asma) y la diabetes. Hoy visitarán a cuatro de estos y para ello tendrán que conducir más que de costumbre, ya que uno de los objetivos del programa es llegar hasta las personas con dificultades de movilidad que viven más alejados del centro de la ciudad de Irbid.

El programa de visitas domiciliarias de MSF comenzó en agosto de 2015. “Antes atendíamos a los pacientes en dos clínicas en la ciudad de Irbid. Todavía lo hacemos, pero las visitas domiciliarias también son necesarias. Muchos de nuestros pacientes no pueden venir a la ciudad, ya sea porque se encuentran demasiado débiles físicamente para hacer el viaje, o porque no pueden costeárselo”, explica Samir.

La primera casa que visitan es el hogar de dos pacientes: un matrimonio formado por Aziz y Azam. Su hija y sus tres nietos les abren la puerta. La casa es de una planta y apenas está amueblada. El modo distendido y familiar con que los pacientes saludan a Samir y Mohannad es revelador. “Conozco a estos pacientes desde hace mucho tiempo”, cuenta Samir. “Es un poco como tener parientes lejanos”.

Aziz es un refugiado sirio. Hace poco sufrió un derrame cerebral y por el momento no puede salir de la cama. ©Scott Hamilton/MSF

En primer lugar, Samir y Mohannad le toman la presión arterial a Aziz y comprueban sus reflejos. Aziz sufrió un derrame cerebral, es diabético y, por el momento, no puede salir de la cama. A pesar de su frágil estado, se esfuerza en explicar su situación:

“Llevamos aquí cinco años. Nos fuimos de Siria porque tanto la salud de Azam como la mía estaban empeorando. Fue por culpa de los bombardeos. Yo cultivaba una granja; no era mía, pero nos permitía vivir bien. También tenía mi propia casa. Hace años, mi abuelo palestino cruzó a través de Jordania y se estableció en Siria. Ojalá se hubiera quedado aquí en Jordania; ojalá no hubiéramos visto nunca esta guerra. Nuestra hija todavía está en Siria y pensamos en ella constantemente. No nos resulta fácil vivir aquí, el alquiler es caro y somos ocho personas viviendo en una casa muy pequeña. Tenemos sólo un hijo trabajando; él tiene que pagarlo todo, incluso la electricidad y las facturas. Queremos volver a casa, pero sólo lo haremos cuando no haya más guerra ni más matanzas”.

Azam se quedó ciega hace 15 años. Sufre glaucoma y tendría que ser operada. ©Scott Hamilton/MSF

Azam se quedó ciega hace 15 años. Sufre glaucoma y tendría que ser operada. También necesita colirio, pero cada frasco cuesta 23 dinares jordanos (algo más de 27 euros); un precio demasiado alto para ella. Afortunadamente nosotros podemos ofrecérselo gratuitamente.

“Vivir los bombardeos y la guerra fue extremadamente estresante, ciega o no. Pero estoy feliz de estar aquí. Aquí la comunidad nos recibió con agrado. Nuestros vecinos nos visitan y el propietario, que sabe de nuestra situación, nos hace un descuento en el alquiler“.

Azam por su parte tiene diabetes e hipertensión. Mientras Samir le hace un análisis de sangre y verifica su presión arterial, Mohannad coge en brazos a su nieto más pequeño, que ha empezado a arrojar juguetes. Tras breves momentos de bullicio, se sienta contento con Mohannad y se queda observando a través de la ventana a los pájaros que pasan volando.

El doctor Mohannad sostiene en brazos al más pequeño de los nietos de Aziz y Azam. ©Scott Hamilton/MSF

De camino a la segunda casa del día, Samir habla con cariño de una antigua paciente. “Un francotirador le disparó en la cadera. Las heridas fueron graves, pero logró sobrevivir. La tratábamos por hipertensión, y a pesar de su estado siempre insistía en ofrecernos un desayuno. Lamentablemente, murió hace poco de un ataque al corazón. Es la parte más dura de este trabajo; la gente que se nos va”.

La tercera paciente que hoy visita el equipo se llama Khairiya. Sufre hipertensión y también es ciega. En su situación le resulta muy difícil acudir a una clínica de la ciudad para hacer revisiones médicas, así que está feliz de que recibirnos en su casa.

Khairiya sufre hipertensión y es ciega. En su situación le resulta muy difícil acudir a una clínica de la ciudad para hacer revisiones médicas. ©Scott Hamilton/MSF

“Llevamos aquí desde 2013. La violencia y la tensión hacían muy difícil nuestra vida en Siria, pero el viaje hasta aquí tampoco fue fácil. Incluso tuvimos que caminar parte del viaje. Cuando nos acercamos al puesto fronterizo, un guardia se percató de que yo era ciega. Me tomó de la mano y me condujo durante la última parte del camino. A pesar de que tuvimos algunas oportunidades de ir a vivir a Estados Unidos y Canadá, estoy feliz de que estemos en Jordania, ya que es un país que comparte tradiciones con el nuestro. Nuestra mayor preocupación ahora es el dinero. Somos cinco personas viviendo aquí y nuestro hijo apenas gana lo necesario para pagar el alquiler y los alimentos”.

Mientras Mohannad comprueba la presión arterial de Khairiya, su hija prepara café y explica que también ella necesita ver a un médico. Mohannad le dice que la referirá a uno en el ministerio de salud. A medida que hablan, su hijo de dos años gatea hacia su abuela. Está completamente  fascinado por el dispositivo que emplean para medir la presión arterial.

La cuarta paciente del día es Saltiya. Se encuentra postrada, también tiene hipertensión y hace poco sufrió un derrame cerebral. Mientras su esposo, su hija y sus nietos dan la bienvenida a Mohannad y a Samir a su casa, ella se esfuerza por abrir los ojos.

En la casa de Saltiya viven doce miembros de una misma familia. Todos están especialmente preocupados por su salud, pues tiene hipertensión y hace poco sufrió un derrame cerebral. ©Scott Hamilton/MSF

En esta casa viven doce miembros de una misma familia y todos están especialmente preocupados por Saltiya. A pesar del precio de la electricidad, hay dos ventiladores encendidos en el cuarto para que ella no pase demasiado calor. Al hijo de Saltiya le resulta difícil mantener a su familia. En Siria era panadero y su padre era propietario de un supermercado. Cultivaban sus propias hortalizas y tenían un olivar, pero cuando empezó a ver cómo pasaban los misiles por encima de su casa decidió que tenían que salir de allí.

En el camino de regreso a la ciudad, Mohannad y Samir discuten sobre la pertinencia de este programa. Para unos profesionales que están acostumbrados a trabajar en proyectos destinados a responder a los efectos inmediatos de la guerra, a las epidemias, a catástrofes o a hambrunas, esta es una misión sin duda diferente. Sin embargo, al visitar los hogares de estos pacientes se les presenta una cruda realidad: se trata de personas con necesidades médicas reales y continuas que viven en situaciones muy precarias. Pueden haber escapado de la guerra, pero su futuro sigue siendo incierto.

Ninguno de los pacientes a los que visitaron hoy podía recibirles por sí solo. No tienen apenas dinero ni movilidad física, así que la pregunta más acuciante que Mohannad y Samir siempre se hacen es la misma: si MSF no tuviera un programa como este, ¿cómo iban a recibir tratamiento todas estas personas?

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La sostenibilidad viaja a dos ruedas

¿Podría el turismo urbano mejorar las tasas de desempleo a la vez que estimular un transporte urbano más limpio? ¿Cómo podrían las ciudades del sur mejorar la oferta de turismo sostenible de forma que los ingresos derivados de este sector se filtren más allá de los grandes tour operadores del norte? ¿Se puede fomentar la inclusión de las mujeres en el mercado laboral a la vez que se contribuye a mejorar la caótica circulación vial de un país como Marruecos? Aunque parezca una quimera, el proyecto Pikala Bikes, en el corazón de la ciudad de Marrakech, ha nacido con la intención de contribuir a superar todos estos retos y convertirse en un proyecto replicable a escala local y global.

Con mucha ilusión y entusiasmo, la directora de Pikala, la holandesa Cantal Bakker, nos recibe en la puerta de su sede, a 1,5 kilómetros de la céntrica plaza Jemaa El-Fna. El espacio ha sido cedido por el Ayuntamiento de Marrakech, y como cualquier día entre semana, se encuentra en pleno rendimiento. En la entrada, un pequeño circuito con señalización vial sirve de perímetro de prácticas para aprender a ir en bicicleta. Al avanzar, el parquin de tándems y velocípedos da la bienvenida a un taller de formación en reparación de bicicletas. Y en el centro del terreno, algunas decenas de visitantes disfrutan de un té pedaleando encima de las nuevas bicicletas multi-tándem, recién inauguradas…


Cesta de una de las bicicletas de Pikala Bikes.
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Cesta de una de las bicicletas de Pikala Bikes. Gemma Solés i Coll

El año pasado, a nuestro paso por Marrakech, ya os hablamos de la instalación de las primeras bicicletas públicas de todo África: las Medina Bikes. Se trataba de un transporte dirigido especialmente al turista y que quería fomentar una movilidad urbana más sostenible. Ahora, Pikala, que significa ‘bicicleta’ en dariya, o árabe marroquí, emerge en el barrio de Diour Jdad para fomentar el turismo sostenible a través de un transporte alternativo y limpio. Con los beneficios generados del servicio de alquiler y los tours urbanos para extranjeros, la ONG está llevando a cabo formación de guías turísticos y mecánicos, y dando clases a niños y niñas, tanto como a adolescentes y adultos, que acuden al centro para recibir clases particulares o en grupo.

"Después de la COP22, celebrada en Marrakech en noviembre de 2016, el medio-ambiente y la calidad del aire se ha convertido en una prioridad para nuestra ciudad. Es por eso que el 28 de septiembre inauguramos una nueva línea de autobuses eléctricos y que apoyamos iniciativas como Media Bikes o Pikala", explica Ahmed El Motassadeq, teniente de alcalde de Marrakech. "Nuestra ciudad tenía, tradicionalmente, una cultura ciclista que se ha ido perdiendo con la introducción de los automóviles y eso ha supuesto un problema medioambiental. Creo que debemos seguir los pasos de ciudades como Barcelona y las iniciativas tomadas por su alcaldesa Ada Colau para mejorar la movilidad de las bicicletas. Por eso creemos que con Pikala, la gente puede recuperar su interés por esta forma de transporte, así que vamos a fomentar su uso entre la juventud e incidir en la educación vial tanto en escuelas como en universidades", comenta El Motassadeq tras el acto de inauguración de las nuevas bicicletas multi-tándem que Pikala celebró el pasado 19 de septiembre.

Pero, ¿cómo un proyecto como Pikala se enfrenta a los retos cotidianos para adaptar un transporte sostenible a una opción de turismo responsable con capacidad de transformación y desarrollo local para la ciudad de Marrakech?

RETO 1: El desempleo juvenil


El desempleo juvenil empuja a muchos jóvenes marroquíes a querer salir del país para buscar oportunidades en el extranjero.
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El desempleo juvenil empuja a muchos jóvenes marroquíes a querer salir del país para buscar oportunidades en el extranjero. Gemma Solés i Coll

Casi un cuarto de la juventud marroquí está desempleada. Esto se traduce en que, cuatro de cada cinco desempleados tienen entre 15 y 34 años; un problema estructural y multicausal en el que un sistema educativo insuficiente siempre es un obstáculo. Por eso, el apoyo que la Fundación Tui Care ha decidido prestar a Pikala Bikes es imprescindible. Esta colaboración está permitiendo capacitar a 90 jóvenes marroquíes como guías turísticos en bicicleta en su ciudad natal, además de darles, no solamente un conocimiento profundo de la mecánica de la bicicleta, sino también los fundamentos básicos para aprender cómo dirigir su propio negocio de cicloturismos. De este casi centenar de jóvenes, 36 serán empleados por Pikala Bikes al final de esta formación anual, que empezó en abril de este mismo año. Y los demás, adquirirán las habilidades necesarias para emprender sus propios negocios o contribuir al sector turismo desde una perspectiva más enfocada a la sostenibilidad.

RETO 2: Transporte y polución urbana


La convivencia de viandantes, ciclistas, motoristas, coches y autobuses es una estampa cotidiana de toda la ciudad de Marrakech. Imagen tomada en el barrio de Diour Jdad, a 1,5 kilómetros de la Medina.
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La convivencia de viandantes, ciclistas, motoristas, coches y autobuses es una estampa cotidiana de toda la ciudad de Marrakech. Imagen tomada en el barrio de Diour Jdad, a 1,5 kilómetros de la Medina. Gemma Solés i Coll

Algunos estudios alertan que la contaminación del aire en algunas ciudades africanas es más mortífera que la desnutrición o la contaminación del agua, y de que esta problemática podría convertirse en una crisis sanitaria y climática. Según cálculos de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el costo humano y financiero de la contaminación en África sugiere que el aire sucio podría matar prematuramente a 712.000 personas al año, comparado con aproximadamente 542.000 muertes derivadas del agua contaminada, 275.000 muertes por desnutrición y 391.000 por saneamiento inseguro. A pesar de que las causas de la contaminación atmosférica varían mucho de un país a otro, la Organización Mundial de la Salud, determinó el año pasado que Casablanca (Marruecos) es considerada la 7ª capital africana con peor calidad del aire, después de Kampala (Uganda), El Cairo (Egipto), Yaundé (Camerún), Johannesburgo (Sudáfrica), Túnez (Túnez) y Dakar (Senegal).

Ante estos datos, la introducción y adaptación a modelos alternativos a los importados de las economías industrializadas, como la dependencia del automóvil individual, son necesarios. Por eso, es de gran importancia que los gobiernos locales y nacionales trabajen codo a codo con el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil para ofrecer alternativas de transporte verde en las principales urbes. Pikala, tanto como Tui Care, están jugando un rol crucial en este sentido. Pero, ¿será capaz la bicicleta de dejar de ser considerar el transporte de los pobres y volverse a introducir en Marrakech de forma masiva? Mientras se gesta el cambio, otras ciudades como Dakar o Rabat, ya han mostrado su interés en el proyecto para poderlo replicar.

RETO 3: Turismo masivo vs. turismo responsable


Inauguración de las bicicletas multi-tándem de Pikala Bikes, en Marrakech.
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Inauguración de las bicicletas multi-tándem de Pikala Bikes, en Marrakech. Gemma Solés i Coll

El turismo es una de las industrias de más rápido crecimiento del mundo, sin embargo, el turismo masivo es insostenible y puede tener impactos negativos de largo alcance. Aunque para muchos países y regiones del mundo el turismo puede ser la principal fuente de divisas y empleo, los efectos secundarios pueden ser terribles: provoca una gran especulación en la vivienda y afecta a los precios de los productos y bienes básicos en los países de acogida; la fluctuación de precios -dependiente del mercado global- afecta muy negativamente a los salarios de los trabajadores locales; contribuye a la contaminación del aire, el agua y el medio-ambiente en general…

En este sentido, la Fundación Tui Care, socia de Pikala, ve imprescindible tener un impacto directo en aspectos tan básicos como el transporte aéreo y las emisiones de carbono derivadas del sector turístico. Actualmente, el turismo representa el 5% de las emisiones globales. De estos, aproximadamente el 4% proviene del transporte (el 40% derivaría de los viajes aéreos y el 32%, de los viajes en automóvil) y casi el 1% del sector del alojamiento. Por ello, Tui Care trabaja tanto en la implementación de combustibles aéreos menos contaminantes basados en el reciclaje, como en la implementación de proyectos de trasporte verde como Pikala Bikes.

Además, desde Pikala Bikes se quiere fomentar un turismo responsable y respetuoso con las culturas locales. Por ello, los tours son siempre ofrecidos por marraquechíes y se fomenta las visitas de un Marrakech tradicional y popular, que ayude al visitante a hacerse una idea más fidedigna de la vida real de la ciudad, que a la vez fomente una relación más tolerante con la población.

RETO 4: Igualdad de género


Una de las usuarias de Pikala Bikes, sonríe para Seres Urbanos.
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Una de las usuarias de Pikala Bikes, sonríe para Seres Urbanos. Gemma Solés i Coll

Un estudio del CIDOB publicado a principios de año muestra como en Marruecos, las tasas de alfabetización de los hombres superan el 82%, mientras que el de las mujeres cae a un 62%. Mientras la mayoría de guías de Marruecos siguen siendo masculinos, Pikala pone un enfoque muy claro en la inclusión de las mujeres, ofreciendo clases de ciclismo especial para ellas y trabajando para ponerlas en el epicentro del negocio. Además, las mujeres también participan en los talleres de reparación de bicicletas, formando chicas mecánicos, a parte de recibir clases de lengua para poder hacer de guías a grupos de distinta procedencia.

Según Cantal Bakker, "un cambio de posición de la mujer en la sociedad cambia toda la estructura cultural". La directora de Pikala, que ya había trabajado con mujeres refugiadas en Holanda, explica a Seres Urbanos que conducir una bicicleta ayuda a las mujeres a sentir que llevan el control de su vida, y que las empodera. Por ello, Cantal ha querido que el consejo de administración de la asociación y la organización se componga sólo de mujeres. Una decisión tomada a conciencia para que la mujer tome el peso requerido en el mundo empresarial de Marruecos.

Y tú, ¿cómo te vas a mover y qué tipo de turismo vas a fomentar y apoyar la próxima vez que visites Marrakech?

🚩 Publicado originalmente en Noticias sobre África: Enlace al post

Derecho a un futuro mejor en África

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2017-09-25

Categoría: Anesvad

Derecho a un futuro mejor en África

Elssie Ansareo

La historia de Awaou

Insto a todos los Estados Africanos a ratificar el Protocolo inmediatamente; porque los derechos de las mujeres africanas no pueden ser pospuestos así como ningún Derecho Humano. – Graça Machel.

La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos o Carta de Banjul entra en vigor el 21 de octubre de 1986 en honor de lo cual ese día es declarado como Día de los Derechos Humanos de África. Tiene por Anexo el Protocolo a la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos sobre los Derechos de la Mujer en África también conocido como Protocolo de Maputo. Tiene por objeto eliminar la discriminación contra la mujer y garantizar la protección de los derechos de la mujer estipulados en las declaraciones y convenciones internacionales. Y está considerado como uno de los documentos más progresistas y completos en cuanto a Derechos de las mujeres se refiere.

Recoge lo siguiente: El Derecho a la vida, integridad y seguridad de la personas / Dignidad / Eliminación de la discriminación en contra de las mujeres / Eliminación de prácticas dañinas / Matrimonio / Separación, Divorcio y Nulidad del matrimonio / Acceso a la justicia / Derecho a la participación en la vida y decisiones políticas / Derecho a la Paz / Protección de las mujeres durante conflicto armado / Educación / Salud y derechos reproductivos /Alimentación / Vivienda/ Medioambiente sostenible y saludable / Cultura / Protección de la 3ª Edad.

Entre los países firmantes se encuentran los cuatro países de África subsahariana en los que Anesvad interviene: Benín, Costa de Marfil, Ghana y Togo.

El artículo 12 del antedicho documento establece el derecho a la educación y la formación sobre la base de los principios de no discriminación e igualdad de oportunidades. Pide la eliminación de todos los estereotipos y la integración de la sensibilización en materia de género en todos los niveles de los programas educativos. Se refiere a la protección contra el acoso sexual y reconoce además la necesidad de efectuar acciones positivas concretas de promoción de la alfabetización de las mujeres.

En Anesvad promovemos el Derecho a la Salud, con especial foco en las enfermedades olvidadas, y este próximo 21 de octubre Día de los Derechos Humanos de África tendremos presentes a las mujeres que una vez han superado una de las consideradas enfermedades olvidadas (entre las que se encuentran la lepra, el pian y la úlcera de Buruli), buscan una oportunidad de futuro, estudiar y formarse. Ejercer su Derecho a un Futuro mejor.

 

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    Lugar: Fundación ONCE, calle Sebastián Herrera, 15 – 28012 Madrid
    Fecha: 19 de octubre al 8 de diciembre

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    Desde hace seis años, un acuerdo entre varios países europeos escogió el 13 de septiembre como el Día Internacional del Legado Solidario. Para la celebración de dicho día, este año 2017 se ha organizado, junto con una exposición fotográfica en la calle Fuencarral de Madrid del 11 al 25 de septiembre, el lanzamiento de la campaña “Lo que le debo a mis padres”.

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Derecho a un futuro mejor en África

LA PIEL DE AFRICA – Por Fundación Anesvad, Fundación ONCE y Ana Palacios

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LA PIEL DE AFRICA – Por Fundación Anesvad, Fundación ONCE y Ana Palacios

Ana Löwenberg

Ana Löwenberg

La Piel de África

Benín, país situado en África Subsahariana, es también uno de los países más afectados del mundo por la úlcera de Buruli.

La úlcera de Buruli es una enfermedad olvidada, de la misma familia que la lepra, que destruye la piel y los tejidos blandos, causando grandes ulceras en piernas y brazos, que si no son tratadas a tiempo, se traducen en discapacidad física, estigma social y más pobreza. Esta enfermedad ataca principalmente a niñas y niños menores de 15 años.

La fundación Anesvad, que trabaja enfermedades olvidadas en África, decidió acudir a esta llamada urgente y desde el 2002 está presente en el país, luchando contra la úlcera de Buruli y otras enfermedades de la piel.

La fotógrafa y periodista Ana Palacios viajó con Anesvad a Benín y con sus fotografías da luz y voz a las personas afectadas por la enfermedad.

Gracias a la Fundación ONCE, el próximo 19 de octubre 2017 se inaugurará en su sede la exposición de fotos de Anesvad y Ana Palacios LA PIEL DE ÁFRICA que estará abierta al público del 19 de octubre al 8 de diciembre de 2017.

No lo dudes y acércate a conocer nuestro trabajo:

LA PIEL DE AFRICA

Fotógrafa: ANA PALACIOS

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🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: Derecho a un futuro mejor en África

África, gotas de vida

Algo tan sencillo como abrir un grifo y que salga agua potable es un gesto normal y cotidiano. Para 663 millones de personas en el mundo no es ni normal ni cotidiano. No tienen acceso a agua potable y la mitad de esas personas viven en África subsahariana. 2.400 millones de habitantes en el mundo no tiene saneamiento adecuado y el 80% de las enfermedades están provocadas por no disponer de agua potable y falta de higiene.
El agua limpia es algo tan valioso y esencial que por falta de ella muchas personas están en riesgo de contraer enfermedades como el cólera, la diarrea o de sufrir deshidratación. Cada día mueren más de 1.000 niños menores de 5 años por culpa de este problema. El gesto de meterse la mano en la boca puede hacer que enfermen de diarrea y mueran. Sin agua, no hay vida.
En muchos lugares la única opción que hay para conseguir agua potable es caminar durante largas horas, y no siempre la encuentran: en muchas ocasiones solo pueden beber agua de charcos contaminados o de arroyos donde bebe el ganado.
Los más pequeños juegan un papel importante en la búsqueda del agua. Sobre todo, estas prácticas recaen en las niñas, obligándoles a dejar el colegio porque nunca se sabe el tiempo que van a tardar en conseguirlo.
El acceso a agua limpia no solo ayuda a prevenir enfermedades, sino que también es vital durante su tratamiento para lavar vendajes, manteniendo la higiene y evitando el contagio.
Por todo ello, trabajamos cada día para mejorar el acceso al agua. Construyendo pozos e instalando fuentes de agua y letrinas ayudamos a que no evacúen las aguas usadas alrededor de sus hogares e incidimos en la educación enseñándoles buenas prácticas de higiene.
Una actividad del programa de Sensibilización de Higiene y Saneamiento que realizamos es la fabricación de jabón. Grupos de mujeres que asisten a las clases impartidas son las responsables de difundir lo aprendido al resto de su familia, porque lo que para nosotros es algo tan sencillo y normal, para muchas personas en el mundo no lo es.
Con agua segura, higiene y saneamiento, se podrían evitar 842.000 muertes al año. Tu gota de agua suma, cada gota cuenta.
 

🚩 Publicado originalmente por Derecho a la Salud: África, gotas de vida

Uno de cada diez menores son víctimas del trabajo forzado

El trabajo infantil ha disminuido considerablemente. Del año 2000 a 2016, hay 94 millones menos de niños trabajando. Pese a este avance, 152 millones de menores de entre cinco y 17 años se ven obligados a trabajar, según un informe hecho publico este martes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Es decir, uno de cada diez. La mayoría de ellos se concentra en el África Subsahariana, que pese ser una región que ha implementado numerosas políticas dirigidas a combatir el trabajo infantil, concentra casi la mitad de los menores que sufren esta situación. El informe también concluye que más de 40 millones de personas están esclavizadas en trabajos forzados y matrimonios forzados, una estimación que, además, consideran “conservadora”.

El análisis que ha hecho la OIT junto a la organización especializada Walk Free Foundation, con la colaboración de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), estima que unos 24,9 millones de personas están atrapadas trabajando en factorías, lugares de construcción, granjas o pesqueros; también como trabajadores domésticos o sexuales. Mientras, 15,4 millones han sido forzadas a casarse sin su consentimiento. Y al menos tres de cada cuatro de estos esclavos son mujeres y chicas; una de cada cuatro, menores.

La región africana ha sido de las más afectadas por conflictos y desastres naturales, los cuales aumentan el riesgo de trabajo infantil”, cita el informe Estimaciones mundiales del trabajo infantil: Resultados y tendencias, 2012-2016. En los países con conflictos armados, la incidencia de trabajo infantil es un 77% más alta que la media global. Lo mismo ocurre con las condiciones de trabajo. La probabilidad de que el trabajo sea peligroso es 50% más alto en países con conflictos que en el resto del mundo. En la región subsahariana, un 43% de los niños que trabajan lo hacen en condiciones que ponen directamente en peligro su salud, su seguridad y su desarrollo moral. Según la OIT, una gran proporción de niños menores de 17 años trabaja en canteras de piedra, minas, construcción así como labores relacionadas con la agricultura.

Otra de las explicaciones que da el informe sobre la situación de la región subsahariana es la presencia de “fuerzas económicas y demográficas que actúan en contra de los esfuerzos gubernamentales”. Sin embargo, precisa que el alcance de esta justificación necesita más análisis.

La segunda región con más trabajo infantil es la región Asia Pacífico. Concentra 62 millones de niños en situación de trabajo infantil. Junto con África, representan nueve de cada diez niños que trabajan. En tercera posición se encuentra la región americana (11 millones), seguida de Europa y Asia Central (6 millones) y, finalmente los países árabes (1 millón).

En países con ingresos nacionales más bajos -una clasificación que elabora el Banco Mundial-, hay más trabajo infantil, sin que eso signifique que no exista en países con ingresos altos. Es en los países con ingresos bajos que 43% de los menores de cinco a 17 años trabajan mientras que la mayoría, el 56%, labora en países con ingresos medios.

El sector agrícola concentra el 70% del trabajo infantil

La agricultura es el sector que domina en trabajo infantil y monopoliza el 70% de esta fuerza de trabajo, con 108 millones de niños repartidos mayoritariamente en África y en los países árabes. Es en las labores agrícolas donde la remuneración es más baja o nula y en las cuales los niños trabajan con sus familiares. El informe indica sin embargo que el trabajo infantil será más predominante en el sector industrial y el de los servicios debido al cambio climático y el consecuente éxodo rural.

El informe, el segundo desde 2008, se ha realizado en base a datos de 105 países entre los años 2012 y 2016. El documento abarca a más de 1.100 millones de niños de entre cinco y 17 años, lo que corresponde alrededor de 70% de la población mundial de niños de este rango de edad.

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