Más de 17. 000 niñas reciben en Zambia la vacuna contra el virus del papiloma humano


Más de 17.000 niñas han recibido la vacuna del virus del papiloma humano (VPH) en los distritos de Chongwe, Kafue y Lusaka en Zambia

El Ministerio de Salud declaró que las 17. 600 niñas vacunadas hasta ahora son un t parte hacia el objetivo de la vacunación de 50.000 niñas.

El Ministerio de Salud ha expresado su felicidad con la abrumadora respuesta del programa de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) para niñas de 14 años, y señala que es probable que aumente el número de niñas que acceden a la vacuna.

La subdirectora del Ministerio de Salud para la Prevención del Cáncer, Sharon Kapambwe, ha alentado a más niñas a visitar las instalaciones de salud y vacunarse antes del cierre del programa el 20 de julio de 2019.

"A diferencia de los números registrados durante la Semana de la Salud Infantil, se alienta a las niñas a visitar las instalaciones de salud y acceder a la vacuna antes del 20 de julio de 2019", dijo.

La Sra. Kapambwe también alentó a aquellos que se perdieron el programa de vacunación en las escuelas a visitar cualquier establecimiento de salud y recibir la vacuna.

El programa de vacunación que utiliza una estrategia basada en la escuela está dirigido a niñas de 14 años que se espera que accedan a la vacuna desde los centros de salud y mediante estrategias basadas en la comunidad.

La vacuna contra el VPH se introdujo el año pasado en forma piloto en los distritos de Chongwe, Kafue y Lusaka,

Fuente: Lusaka Times

[Fundación Sur]


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La OMS declara oficialmente el ébola como “emergencia de salud pública mundial”


La Organización Mundial de la Salud declaró que el brote de Ébola en la República Democrática del Congo es una “emergencia de salud pública de preocupación internacional”, dado que el reciente riesgo de su propagación en la ciudad de Goma y en Uganda había aumentado la amenaza.

El jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que había aceptado las recomendaciones de un comité de expertos internacionales que insistía en que no debería haber restricciones a los viajes o al comercio, ni controles de entrada de pasajeros en puertos o aeropuertos fuera de la región inmediata.

La declaración tiene lugar un mes después de que la organización defendiese que el brote aún no podía ser denominado como “emergencia de salud pública de interés internacional”. Este cambio en la aproximación al brote de ébola requiere una “respuesta internacional coordinada”.

Desde el resurgimiento del virus en agosto de 2018, más de 1.600 personas han fallecido a causa del virus, lo que supone más de dos tercios de los afectados. Traspasada la frontera de la RDC con Uganda, se han dado casos de infección en Tanzania y Kenia.

Fuente: Africa News

[Traducción y edición, A. Martínez Pradas]

[Fundación Sur]

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La OMS declara emergencia de salud pública internacional el brote de ébola del Cóngo

El Comité de Emergencia de la Organización Mundial para la Salud (OMS) ha anunciado este miércoles su decisión de declarar el brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC) como una emergencia de salud pública internacional. El organismo, que ha celebrado durante la jornada una reunión de emergencia a raíz del caso detectado recientemente en la ciudad de Goma, de dos millones de habitantes y ubicada cerca de la frontera con Uganda, ha emitido además una serie de recomendaciones.

El comité señala tras su decisión que pedirá al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que proceda a emitir una declaración formal de emergencia internacional. «Si bien no hay pruebas aún de una transmisión local del ébola en Goma, RDC o Uganda, estos eventos representan una preocupante expansión geográfica del virus», ha sostenido Tedros.

El máximo responsable de la OMS añade que la organización «no recomienda ninguna restricción en los viajes y el comercio, lo que más que detener el ébola podría dañar la lucha (contra el virus)». «Esas restricciones fuerzan a la gente a usar pasos fronterizos informales y no vigilados, lo que incrementa el potencial de expansión de la enfermedad», ha explicado Tedros.

Según los últimos datos del Ministerio de Salud congoleño, hasta la fecha se han detectado un total de 2.512 casos -2.418 confirmados y 94 probables- y 1.676 muertes a causa del brote. Las autoridades confirmaron el domingo el primer caso en la ciudad de Goma.

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Radiografía de la desigualdad

Unos pocos tienen mucho y muchos tienen poco. Ocurre entre los países, también dentro de ellos e incluso en las comunidades y los hogares. Hay quienes disponen de menos oportunidades que otros para acceder a una educación de calidad o servicios sanitarios. Algunos sufren discriminación e incluso persecución por a quién aman, el color de su piel, etnia, religión o dónde residen. Todos ellos son ejemplos de la desigualdad instalada, en mayor o menor grado, en todo el mundo. Y amenaza con impedir los progresos necesarios para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030. Es la advertencia que ha lanzado la ONU durante la celebración del Foro Político de Alto Nivel en Nueva York, un evento anual en el que se evalúan los avances en esta agenda internacional.

«La desigualdad hace que los pobres y marginados tengan menos oportunidades de salir de la pobreza», aseguró durante el debate de evaluación Máximo Torero Cullen, subdirector general del departamento de desarrollo económico y social de la FAO. En su opinión, no se podrá erradicar el hambre ni tampoco la pobreza si no se toman medidas para abordar el ODS 10 —reducir la desigualdad en y entre los países— cuya primera meta llama a «lograr progresivamente y mantener el crecimiento de los ingresos del 40% más pobre de la población a una tasa superior a la media nacional».

Radiografía de la desigualdad que lastra el progreso del mundo
Informe de seguimiento de los ODS de la ONU.

Los datos que se disponen en este sentido son «limitados», dice el informe de seguimiento de los ODS, pues solo se cuenta con datos comparables para el período 2011-2016 de 92 países, de ellos apenas 13 son de África subsahariana. Con la información disponible, la ONU calcula que en 69 países, el 40% más pobre ha visto un aumento de sus ingresos, pero con grandes variaciones entre territorios. En 50 de esos 69, los ingresos de ese segmento de la población crecieron con mayor rapidez que el promedio nacional. «Sin embargo, cabe destacar que el 40% más pobre recibió aún menos del 25% del ingreso total», escriben los autores. 

Las desigualdades que no tiene que ver (solo) con el dinero

En busca de estadísticas más detalladas y útiles para el propósito de reducir la pobreza «sin dejar a nadie atrás», como proclama la agenda de desarrollo sostenible, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (OPHI, por sus siglas en inglés) elaboran anualmente el Índice Global de Pobreza Multidimensional. En la edición de 2019, publicada recientemente, se recuerda que hay 1.300 millones de personas multidimensionalmente pobres en los 101 países de renta baja y media que analiza el estudio, es decir, que sufren varias carencias de un listado de 10 relacionadas con salud, educación y calidad de vida. Son casi el doble de los 736 millones de los considerados pobres extremos, que viven con menos de 1,90 dólares al día.

En el mundo hay 1.300 millones de personas multidimensionalmente pobres

«Para combatir la pobreza necesitamos saber dónde viven las personas pobres. No están distribuidas uniformemente en cada país, ni siquiera dentro de los hogares. Bajo un mismo techo pueden convivir dos hermanos, uno que esté desnutrido y otro que no», explicó Achim Steiner, administrador del PNUD durante el lanzamiento del estudio. «El Índice global de pobreza multidimensional de 2019 ofrece la información detallada que necesitan los responsables políticos para tomar medidas mejor dirigidas y más efectivas», agregó. Los países que lo han hecho, «han conseguido notables progresos», anotó. El que más, India: en una década (2006-2016), 271 millones de personas salieron de la pobreza.

«Hay países que no crecen económicamente, pero reducen la pobreza multidimensional porque usan mejor sus presupuestos en tanto que conocen mejor dónde están los pobres, en qué grado lo son y dónde están», detalló Sabina Alkire, directora de la OPHI. Así lo podría hacer Uganda, donde ahora se sabe que la pobreza afecta especialmente a las zonas rurales. En el país, el 55% de los ciudadanos sufren carencias graves. Sin embargo, en la capital, Kampala, este porcentaje es del 6%, mientras que en la región de Karamoja la proporción de población afectada se dispara al 96%, lo que la convierte en una de las más pobres de África subsahariana.

Radiografía de la desigualdad que lastra el progreso del mundo
Informe seguimiento de los ODS de la ONU

Entre grupos de personas, además de la población rural, las mujeres y los niños son los más vulnerables a la pobreza, según el Índice de Pobreza Multidimensional. La mitad de quienes sufren carencias como falta de acceso a agua potable, educación, malnutrición o una vivienda digna son menores de 18 años. Sobre todo, en África subsahariana, donde el 63,5% de sus pequeños son pobres. En países como Burkina Faso, Chad, Etiopía, Níger y Sudán del Sur, es todavía peor: lo son un 90% de los niños de menos de 10 años.

Pese a la peor situación de los países menos adelantados, la mayoría en África, los de renta media no están exentos de este problema. De hecho, dos tercios de los pobres (886 millones) viven en ellos, según este índice.

«Casi toda la discusión se centra en el crecimiento económico. Pero el crecimiento económico no resolverá el problema de la desigualdad», apuntó Justice Edwin Cameron, miembro de la Corte Constitucional de Sudáfrica, en su intervención en el hemiciclo de la ONU en Nueva York. «Hay muchas discriminaciones y una de ellas es la criminalización. Como un hombre gay orgulloso en una Sudáfrica homofóbica predemocrática, vi y experimenté el miedo a que te puedan detener, arrestar y condenar que puede sentir una persona gay», expuso. «69 países representados aquí en la ONU todavía criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, la mayoría en mi continente: África», enfatizó arrancando el aplauso de los presentes. 

Hay muchas discriminaciones y una de ellas es la criminalización

Justice Edwin Cameron, Corte Constitucional de Sudáfrica

El juez subrayó que la persecución de la homosexualidad, la prostitución y el consumo de drogas significa en la práctica una mayor vulnerabilidad. «Pensemos en el VIH. La criminalización solo hace que esas personas no tengan acceso a tratamiento».

Otro de esos grupos estigmatizados son los trabajadores informales, según Martha Chen, profesora de políticas públicas en la Harvard Kennedy School y asesora principal de la Red Global de Mujeres en Empleo Informal (WIEGO, por sus siglas en inglés). Ellos representan el 61% de los trabajadores en el mundo. «Un total de 2.000 millones. Y más del 90% vive en países pobres», apuntó la experta. De hecho, según las estadísticas publicadas por la Organización Internacional del Trabajo, «la mayoría son pobres y la mayoría son de minorías étnicas. Y hay más mujeres que hombres».

«Esto tiene vínculos con la desigualdad. Los trabajadores informales sufren carencias en cuanto a trabajo digno, derechos, protección y vías para expresarse, y por tanto, respecto a su calidad de vida decente, acceso a vivienda, servicios sociales…», continuó Chen. «Los trabajadores informales son estigmatizados, penalizados e incluso criminalizados por intentar ganarse la vida de manera honesta y los economistas les culpan de falta de productividad. Si todos los días tienen que mover su trabajo a casa, claro que van a producir menos».

Es el caso, dijo, de los vendedores ambulantes y los recicladores de basura en las urbes. «Son acosados por los Estados, sufren confiscaciones, arrestos…». Por el contrario, la experta solicitó que se apoye a los primeros con facilidades para trabajar en «espacios públicos centrales y seguros», y con «espacios de almacenamientos» para los segundos. «Tenemos que acogerlos en vez de estigmatizarlos y penalizarlos. El entorno político y jurídico tiene que priorizar a los empleados en la base de la pirámide. Se habla mucho de que hay que crear empleos, pero a veces se toman decisiones en las ciudades que, literalmente, destruyen decenas de miles de ellos, de vendedores ambulantes y recolectores de residuos», terminó.

Si no se abordan las causas de la desigualdad no se podrán lograr los ODS y la gente empezará a protestar. Nosotras lo haremos con una huelga el día de la mujer

Nalini Singh, directora ejecutiva del Movimiento por los Derechos Humanos de las Mujeres de Fiyi

En las tres horas de debate hubo tiempo para hablar, además, de otros colectivos que sufren especialmente la discriminación. Entre ellos, las personas mayores. «Hay que cambiar la narrativa: no somos una carga ni un problema. Contribuimos al tejido social y económico de las naciones», argumentó Jane Barratt, secretaria general de la Federación Internacional sobre el Envejecimiento. «Todas las personas, independientemente de su edad, tienen derecho a que sus temores, su talento o su pericia no se excluyan», añadió.

Pero hay una mitad de la humanidad que, pertenezca o no a los grupos anteriores, sabe bien lo que es la discriminación: las mujeres. Lo dicen los informes y lo recordó en su discurso Nalini Singh, directora ejecutiva del Movimiento por los Derechos Humanos de las Mujeres de Fiyi. «Como mujer del sur global sé lo que es la desigualdad. Las mujeres ganan menos que los hombres, se requerirán 202 años para cerrar esa brecha y 107 años para alcanzar la paridad en el ámbito político. Si no se abordan las causas reales de la desigualdad, no se podrán lograr los ODS y la gente empezará a protestar. Nosotras lo haremos con una huelga el próximo día internacional de la mujer porque si nosotras dejamos de trabajar, el mundo deja de trabajar». Los aplausos y los vítores fueron sonoros. 

Mirar hacia arriba y otras recetas contra la desigualdad

La desigualdad no solo es un problema de pobres, sino también de ricos. La concentración de ingresos y patrimonio contribuye a aumentar la brecha entre unos y otros. Así lo destacó un grupo de organizaciones de la sociedad civil citadas a un debate paralelo al oficial sobre desigualdad durante el Foro Político de Alto Nivel para el seguimiento de los ODS. “Se olvidan de que también hay que tomar medidas para la redistribución de la riqueza, que las rentas más altas aporten más, que se luche contra la evasión de impuestos y los paraísos fiscales”, argumentó Marco Gordillo, representante de Futuro en común, una plataforma española de entidades aliadas para impulsar la agenda de desarrollo sostenible en España.

No solo contra la desigualdad, sino en los esfuerzos en lograr los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, «toda la atención está puesta en acelerar lo que estamos haciendo, pero no hay nada sobre lo que hay que dejar de hacer», lamentó Barbara Adams, directora ejecutiva de Global Policy Forum. Se refería a las cuestiones en las que las naciones ricas tienen mayor responsabilidad, como el cambio climático o la exportación de armas. Coincidió con ella el pensador uruguayo Roberto Bissio, secretario internacional de Social Watch. «En los exámenes nacionales de seguimiento de los ODS, los países no hablan oficialmente de la desigualdad, ni tampoco de los impactos extraterritoriales de sus acciones, no solo lo que tiene que ver con el clima, sino también los paraísos fiscales, la exportación de armas… No creo que nadie hable de su exportación de armas en sus informes», zanjó

España es el cuarto país más desigual de Europa

Alejandra Agudo

Lo dice uno de esos informes que las organizaciones de la sociedad civil presentan aprovechando las grandes ocasiones en la ONU: España es el cuarto país más desigualdad de Europa. «La pregunta es por qué», plantea Marco Gordillo, representante de Futuro en común, alianza de más de 50 entidades españolas para impulsar la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el país.

Los datos del estudio ‘Cayendo por las grietas: exponiendo las desigualdades en Europa y más allá‘, elaborado por SDG Watch Europe con apoyo de entidades de cada país, dan las pistas. La tasa de riesgo de pobreza y exclusión es del 26,8%. «Es una cifra muy similar a la situación anterior a la crisis económica, lo demuestra que este es un problema estructural en España», anota Gordillo en una entrevista en Nueva York durante la celebración del Foro Político de Alto Nivel para evaluar el progreso de los ODS, entre ellos, el número 10 que llama a reducir la desigualdad.

En cuanto a las mujeres, el documento señala que cobran de media un 12,7% menos que los hombres. «Y la violencia de género no está bajo control», recuerda Gordillo. También la infancia es un grupo especialmente afectado por la desigualdad. Los autores subrayan que un 18,3% de los niños abandonan la escuela antes de tiempo, sobre todos aquellos que pertenecen a familias en situación de necesidad.

Más allá de los números, los autores del capítulo español —Futuro en común, Ecodes y Movimiento por la paz destacan que la llamada Ley Mordaza de 2015 «amenaza la libertad de expresión e información». En solo 18 meses, se impusieron 25.000 multas, anotan. Además, denuncian la situación de las personas migrantes, refugiados y víctimas del tráfico de seres humanos. «Son vistas como inmigrantes irregulares». «Los derechos de estas personas son violados antes y después de su llegada a España», agregan.

Con su informe, las organizaciones buscan arrojar un poco de luz y encender las conciencias para que los responsables políticos tomen medidas, sobre todo, «para robustecer el sistema de protección social», explica Gordillo. Eso pasa, dice, por asegurar sanidad universal, educación de calidad para todos y una vivienda digna. 

«Creo que la gente no tiene conciencia de qué es la pobreza y la desigualdad», reflexiona Gordillo. «Somos sociedades de clase media y pensamos que vivimos en contextos razonablemente justos e igualitarios», razona. «Si hiciéramos un medidor de indignación respecto a la desigualdad, creo que se quedaría en blanco o amarillo. Y la indignación es un termómetro de los cambios sociales», opina.

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La promesa incumplida que podría salvar a miles de personas con VIH

Cada año, 180.000 personas mueren en el mundo por meningitis criptocócica, una infección que afecta a las membranas que rodean al cerebro y a la médula espinal. La mayoría de ellas son portadoras del VIH y el 75% vive en África Subsahariana. Allí no se pueden permitir comprar un fármaco que podría salvarles. Es la anfotericina B liposomal (L-AmB), que en combinación con otros medicamentos es muy eficaz contra la enfermedad, pero que no está disponible o tiene precios prohibitivos donde más se necesita.

Gilead, la farmacéutica que lo fabrica, anunció el año pasado una iniciativa de acceso que prometía precios más bajos para este fármaco en 116 países en desarrollo. Pero, según denuncia Médicos sin Fronteras (MSF), hasta la fecha sigue siendo prácticamente inaccesible y solamente se ha registrado en seis de estos países. «Aunque Gilead difundió su promesa de reducir el precio a uno sin ánimo de lucro de 14,3 euros por frasco en septiembre de 2018, la L-AmB sigue teniendo un precio inalcanzable en muchos países en desarrollo. Por ejemplo, en Sudáfrica cuesta unos 175 euros por frasco (casi 3.700 euros por tratamiento completo). En India, el precio es de 40 euros por frasco (casi 1.000 euros por tratamiento)», denuncia la ONG en un comunicado.

Este periódico se ha puesto en contacto con la empresa para obtener una explicación, pero no ha obtenido respuesta hasta el momento.

Casi un 15% de las muertes relacionadas con VIH en el mundo están causadas por la meningitis crptocócica

Hace poco más de un año, el medicamento fue recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el tratamiento óptimo, en lugar de uno más tóxico. La seguridad de la L-AmB y el hecho de que tiene menos efectos secundarios puede mejorar los resultados del tratamiento y el manejo de la enfermedad en contextos de bajos recursos, que es donde se producen la mayoría de casos de meningitis criptocócica. Sin embargo, la OMS manifiesta que los altos precios y la falta de registro de L-AmB crean barreras importantes para que las personas reciban este medicamento en los países en desarrollo, explica MSF.

«Estamos indignados porque el anuncio de Gilead de proporcionar este medicamento a un supuesto precio sin ánimo de lucro y acelerar su registro parece haber sido tan solo un ardid publicitario», dice Jessica Burry, farmacéutica de la Campaña de Acceso de MSF. “La corporación no ha cumplido su promesa de hacer más para ayudar a sobrevivir a quienes viven con VIH. Es deplorable que sigan dando largas mientras las vidas de estas personas corren peligro. Gilead debe cumplir con urgencia su compromiso de hacer que la L-AmB llegue a todos los que la necesitan, y registrar rápidamente el medicamento en países con una alta carga de VIH», añade. 

Según la versión de MSF, aunque este medicamento ya no está bajo patente, la empresa se ha negado a otorgar licencias de su tecnología y métodos de producción a fabricantes de genéricos, lo que retrasa la disponibilidad de medicinas menos costosas.

Casi un 15% de las muertes relacionadas con VIH en el mundo están causadas por la meningitis criptocócica, y tres cuartas partes de ellas se producen en África Subsahariana.

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“La inversión que ha hecho España contra las pandemias se puede perder”

Una vez cada tres años, representantes de los gobiernos y de las mayores fundaciones filantrópicas del mundo se reúnen y deciden cuánto dinero aportarán para luchar contra el sida, la malaria y la tuberculosis en el siguiente trienio. Es la conferencia de reposición del Fondo Mundial, una asociación que se creó a principios de este siglo con el fin de frenar las tres pandemias.

Los resultados han sido espectaculares: se calcula que ha salvado 27 millones de vidas en este tiempo. Las muertes se redujeron drásticamente en los tres primeros lustros de su existencia, pero desde hace un par de años las cifras han dejado de mejorar o incluso han vuelto a repuntar, como es el caso de la malaria. No parece casual que en este mismo periodo se hayan estancado también las aportaciones de los donantes.

La próxima conferencia de reposición se celebra en octubre en Lyon (Francia). El objetivo del fondo es conseguir al menos 14.000 millones de dólares (12.527 millones de euros). La directora de relaciones internacionales de la institución, Françoise Vanni, asegura que de fracasar el mundo habrá perdido la oportunidad de acabar con las tres pandemias en 2030, que es la aspiración que se recoge en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la agenda que la comunidad internacional se marcó en 2015 para los siguientes 15 años.

Pregunta. ¿Por qué es tan crítico llegar a esa cifra?

Respuesta. El Fondo Global funciona en un ciclo de tres años, lo que nos permite planear a largo plazo. Hemos calculado que se requieren uno 14.000 millones [de dólares] mínimo para poder seguir con el trabajo que llevamos 17 años haciendo, salvar vidas, para terminar con estas tres epidemias en 2030. Octubre es un momento clave porque las enfermedades están ganando terreno de nuevo, a través de diferentes modalidades de resistencia y vulnerabilidad de las personas.

Françoise Vanni.
Françoise Vanni.

P. ¿Por qué se han estancado?

R. Hemos progresado muchísimo en salvar vidas, pero no lo suficiente en reducir la incidencia, con lo cual el ciclo no se detiene: el objetivo no es que la gente reciba tratamientos por meses o años, sino que no contraigan las enfermedades.

En el caso de la malaria se han reducido la mortalidad e incidencia desde 2002. Pero desde el año pasado ha habido un repunte. Mata a un niño cada dos minutos, que es una brutalidad, porque se puede evitar. También afecta a mujeres embarazadas en zonas rurales, vulnerables, pobres. Y se puede prevenir. Pero estamos observando resistencia de los mosquitos y también del virus mismo, lo cual lo hace mucho más complicado y hay que intensificar la investigación, la innovación, la escalabilidad. 

En el caso de la tuberculosis tenemos un problema triple: uno es que muchas veces se cree que ha desparecido, y es la enfermedad infecciosa que más mata. Lo segundo es que de los 10 millones de casos al año, aproximadamente 3,5 no se identifican, así que siguen propagando la infección y en ellos no se puede prevenir ni tratar, así que estas personas tienen un alto riesgo de morir. Es un problema muy grave; necesitamos encontrar a estas personas, lo que requiere de campañas, identificación, tratamiento… Y también tenemos un problema con la resistencia, que es muy robusta y no permite que los tratamientos funcionen.

El objetivo no es que la gente reciba tratamientos por meses o años, sino que no contraiga las enfermedades

En VIH ha habido mucho progreso, pero existen bolsas de resistencia a la enfermedad muy graves, sobre todo en grupos vulnerables: trabajadores sexuales, hombres que tienen relaciones con hombres, usuarios de drogas… Y otro grupo que está sufriendo mucho son las mujeres de entre 15 y 24 años en el sur de África. Vemos que una chica joven tiene entre dos y seis veces más riesgo de contraer el virus.

P. ¿Por qué sucede esto?

R. Tiene que ver con vulnerabilidades, desigualdad de género y exposición a la violencia. Ahora nos estamos enfrentando a brechas estructurales que van mucho más allá de lo científico. El VIH entre chicas jóvenes no es un problema médico, sino de desigualdad en cuanto a acceso a educación, oportunidades económicas, violencia de género, sexual, estigmatización y marginalización. Estamos viendo que si contraen el virus muy jóvenes lo hacen, en la mayoría de los casos, con hombres no tan jóvenes, lo que es un síntoma. Es muy importante escucharlas, ir adonde están, trabajar con el sector educativo, organizaciones feministas, de derechos, medios de comunicación, los influenciadores, para hacer que lleguen los mensajes. Y, por supuesto, también trabajar con los chicos. Es un abordaje estructural. Hemos multiplicado por cinco la inversión en este tema en 13 países clave de África con el objetivo de reducir las nuevas infecciones en 58%. Vamos por buen camino. Por ejemplo: al quedarse las chicas en secundaria más tiempo, reducen la exposición al VIH, así que promovemos que permanezcan en la escuela a través de ayuda financiera.

P. ¿Qué pasa desde que los donantes aportan el dinero hasta que llega a los destinatarios? ¿Cuál es el proceso?

Si las chicas contraen el virus muy jóvenes lo hacen, en la mayoría de los casos, con hombres no tan jóvenes, lo que es un síntoma

R. Si todo va bien, en octubre tendremos 14.000 millones. Con eso el Fondo Mundial hace el llamado a los países implementadores para que hagan sus propuestas de programas en la lucha contra las tres pandemias y para el fortalecimiento de sus sistemas de salud. Les asignamos los montos, en función de su carga epidemiológica y sus capacidades financieras. Cada país sabe con cuántos recursos puede contar gracias a criterios muy establecidos. Basándose en eso, todos los socios se reúnen y discuten sobre cómo quieren seguir luchando contra las tres enfermedades. Ahí está el ministerio de salud, la sociedad civil, los diferentes actores, que participan de manera transparente e inclusiva. Elaboran una propuesta y un grupo de expertos independientes la analizan. Entonces hacemos un programa a tres años con todo el acompañamiento que nosotros ofrecemos, digamos, las guías que damos a los países, que son los que al final deciden. Todos los programas van a ser diferentes, pero asesoramos en los que nos parecen clave. A la vez, tenemos fondos catalíticos que nos ayudan a apalancar temas que vemos que requieren algo más, no en un solo país. La prevención en chicas del VIH es uno de ellos.

P. Según sus cálculos, por cada euro que invierten, se recuperan 19. ¿Es más una inversión que una donación?

R. Posiblemente es la inversión con más rendición que uno pueda imaginar. Hay beneficios en salud y vidas salvadas, pero también a nivel económico y de desarrollo, se ve también como una inversión que permite mejorar otras dimensiones, como educación o la igualdad de género. Además, hay un retorno en cuanto a la gobernabilidad: se ha estudiado cómo este mecanismo de asociación y trabajo colectivo permite políticas públicas que mejoran la transparencia y la rendición de cuentas.

P. Los donantes han ido perdiendo impulso en los últimos años. ¿Por qué?

R. Es una de las causas del estancamiento. Ha faltando en estos últimos años el mismo impulso que hemos visto hace 20 años, cuando la emergencia era tan obvia que no se podía no hacer nada y se creó Fondo Mundial. Pero si paramos ahora vamos a perder la inversión hecha y la del futuro va a tener que ser mayor.

P. ¿Es posible acabar con las tres pandemias en 2030?

Ha faltando en estos últimos años el mismo impulso que hemos visto hace 20 años, cuando la emergencia era tan obvia que no se podía no hacer nada y se creó Fondo Mundial

R. Hay mucho trabajo por hacer y estamos en un momento crítico en el que la comunidad internacional debe decidir si quiere de verdad lograr los objetivos. Si no conseguimos los 14.000 millones ahora, en tres años será muy tarde. Sabemos lo que hay que hacer, sabemos que se puede, pero se requiere inversión, colaboración y liderazgo político.

P. España lleva desde 2011 sin aportar. ¿Cómo explicaría tanto al Gobierno como a los ciudadanos que es importante que el país se vuelva a incorporar al Fondo Mundial?

R. España ha sido uno de los donantes históricos más importantes y, aún hoy, es el 12º donante. La inversión que ha hecho se puede perder. La apuesta del Fondo Mundial, la cooperación internacional, la inclusividad en las políticas públicas, que coloquen los derechos en el centro y se trabaje contra las desigualdades va en línea con la agenda española y sería una señal poderosa poder contar con España en la próxima reposición.

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Mosquitos modificados genéticamente se lanzan en Burkina Faso para un estudio sobre la malaria


Mosquitos modificados genéticamente se han lanzado en Burkina Faso como parte de una campaña contra el paludismo.

La BBC informa que si bien algunos críticos han expresado su preocupación, los científicos involucrados declararon que el lanzamiento, que fue el primero de su tipo en África, representó un hito muy importante.

El Instituto de Investigación de Ciencias de la Salud de Burkina Faso lanzó mosquitos modificados genéticamente en la ciudad de Bana, en el suroeste del país como de un proyecto financiado por Target Malaria, un consorcio de investigación liderado por el Imperial College de Londres.

Target Malaria afirmó que el objetivo no es reducir la incidencia de la malaria, pero dice que les permitirá recopilar datos importantes para progresar la investigación. La malaria mató a más de 4.000 personas en Burkina Faso el año pasado y afectó a más de 12.000.

Fuente: Radio Wave

[Fundación Sur]

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Quejarse para garantizar que en los mercados te vendan comida buena

Listeria en productos cárnicos procesados que provienen de Sudáfrica, E. Coli en la lechuga romana en Estados Unidos, Salmonella en los huevos por toda Europa y Campylobacter en el paté de hígado de pollo en Australia. Estos son algunos de los muchos patógenos y alimentos que se encuentran en el centro de las recientes crisis de seguridad alimentaria en todo el mundo, y se estima que afectan a tantas personas como lo hacen otras enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis.

Sin embargo, aunque las muertes y las enfermedades causadas por alimentos poco seguros afectan a países de todo el mundo, la incidencia de estas y la cifra de víctimas son desproporcionadamente altas en África. Cada año, los alimentos contaminados acaban con la vida de unas 140.000 personas en todo el continente y dejan a otros 91 millones más sufriendo diarrea, tenia, hepatitis e incluso disentería y tifoidea.

Se espera que esta situación siga empeorando a medida que el incremento de los ingresos y la urbanización en África permitan la implantación de mejores y más variadas dietas. Irónicamente, son precisamente estos alimentos más saludables —los lácteos, los huevos, la carne, la fruta y las verduras— los que más posibilidades tienen de estar contaminados.

Resulta difícil determinar el origen de estas enfermedades, ya que el sistema alimentario de la mayor parte de África es informal y no se encuentra regulado, lo cual dificulta enormemente su erradicación. Podría ser carne contaminada en un matadero, listeria en un camión de reparto de alimentos, o cereales infectados en el pan de molde. La comida contaminada seguirá siendo una amenaza pública hasta que los países apliquen sistemas que garanticen la seguridad y la calidad de los productos en toda la cadena alimentaria, desde la granja hasta la mesa.

Comida adulterada

Etiopía es uno de los primeros países africanos que ha optado por priorizar la seguridad alimentaria. Las muertes y enfermedades causadas por diversos patógenos alimentarios están a la orden del día y la adulteración de productos está descontrolada. Se ha llegado incluso a descubrir a los productores de la injera, el aclamado plato nacional, mezclando serrín con harina de teff para obtener beneficios económicos.

El Ministerio de Sanidad está desarrollando un sistema funcional de seguridad alimentaria que incentive a las empresas a distribuir alimentos más seguros y que, a la vez, controle a aquellas que no reparten productos estándar. Pero Etiopía, al igual que otros países similares, no podrá superar los desafíos de la seguridad alimentaria, que se deben a un sistema poco regulado, hasta que los propios consumidores estén suficientemente capacitados para convertirse en los primeros defensores de una alimentación protegida.

Resulta difícil determinar el origen de estas enfermedades, ya que el sistema alimentario de la mayor parte de África es informal y no se encuentra regulado

En muchos países de todo el mundo, los consumidores bien informados —a menudo con la ayuda de abogados y de ONG— han sabido utilizar con éxito su poder adquisitivo para obligar a las empresas que no obran correctamente a ajustarse a las normas óptimas de seguridad.

Los consumidores africanos también podrían convertirse en catalizadores para lograr una mejor alimentación, pero, para lograrlo, primero necesitan formación intensiva en seguridad alimentaria. Hoy en día, los conocimientos son limitados y ese es el gran problema en el caso de Etiopía, donde actualmente estamos investigando.

El consumo de alimentos crudos en el país ilustra perfectamente el caso: la carne cruda está totalmente arraigada en la cultura gastronómica etíope y los ciudadanos son conscientes de que podrían enfermar, pero no saben cómo asegurarse de que la carne está en buenas condiciones, y tampoco quieren renunciar a ella. También consumen mucha leche cruda, pero un estudio demostró que en la mayoría de los hogares desconocen la existencia de enfermedades transmitidas por la leche.

Lecciones que llegan de fuera

En el Reino Unido y en otros lugares de Europa, la confianza de los consumidores en la carne de vacuno se desplomó tras el brote de encefalopatía espongiforme bovina. Como resultado, el sistema de seguridad alimentaria de la Unión Europea tuvo que ser completamente revisado.

Asimismo, en Sudáfrica, la compañía responsable de la carne procesada contaminada con Listeria que causó la muerte de 200 personas se enfrenta a demandas colectivas por parte de las familias de las víctimas.

En Etiopía, nuevas investigaciones, financiadas conjuntamente por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido y por la Fundación Bill & Melinda Gates, están tratando de determinar el mejor modo de transformar la relación de los consumidores con los alimentos para poder mejorar la seguridad alimentaria en los mercados informales de verduras y de aves de corral. Se centran especialmente en las zonas donde es particularmente difícil implantar un método de control y de regularización.

Mientras que todos los esfuerzos que se han llevado a cabo anteriormente para poder eliminar los alimentos peligrosos del mercado se habían dirigido a los productores o a los legisladores, este proyecto busca implicar también a los consumidores.

Otros estudios relacionados que también se están llevando a cabo en el país tratan de controlar los riesgos para la salud que supone el consumo de la carne cruda. Además, se analizan otros factores, como la epidemiología, la vigilancia y el control de las enfermedades que se transmiten a través de los alimentos. El objetivo principal es dotar a los dirigentes etíopes, a los académicos y a los propios consumidores de los conocimientos necesarios para combatir estas enfermedades.

Los consumidores africanos podrían convertirse en catalizadores para lograr una mejor alimentación

Todas estas iniciativas muestran que los legisladores, los filántropos y los investigadores se preguntan cada vez más cómo pueden hacer frente a los desafíos que presenta la seguridad alimentaria para poder garantizar que los productos no solo sean abundantes y nutritivos, sino también saludables.

Punto de inflexión

Fue un informe de 2015, que ofrecía las primeras estimaciones de la incidencia, la mortalidad y la carga de morbilidad de 31 amenazas alimentarias en todo el mundo, el que marcó un punto de inflexión en este asunto.

Aprovechando el impulso, este año la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el Banco Mundial y la Unión Africana organizaron conjuntamente dos de las mayores reuniones internacionales sobre seguridad alimentaria, que tuvieron lugar en Suiza y Etiopía.

Resulta evidente que los agentes nacionales e internacionales están avanzando en la dirección correcta, pero todavía queda mucho por hacer para maximizar el papel de los consumidores: supervisar dónde compran y comen los alimentos, ya sea en los mercados, en los puestos de comida o en la mesa.

La única manera de asegurar el camino hacia una dieta más saludable y sostenible a través de la agricultura que no incumpla los estándares de seguridad que protegen la salud de millones de personas es instaurar un método que eduque y capacite a los consumidores.

Arie Havelaar es profesor de la Universidad de Florida y recibe fondos de la Fundación Bill & Melinda Gates, el departamento de Desarrollo Internacional de Reino Unido, el Departamento de Salud de Florida, USAID, GlobalGap y del Banco Mundial.

Ashagrie Zewdu Woldegiorgis  es profesor adjunto de la Universidad de Adís Abeba y no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Traducido por Esther Rupérez Pérez con la colaboración de Casa África.

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El invisible viaje de los niños con VIH en la República Democrática del Congo

En la República Democrática del Congo (RDC) se estima que unos 51.000 niños menores de 14 años viven con el VIH. La mayoría de ellos se infectaron durante su periodo de gestación o los meses de lactancia, por ser hijos de una mujer seropositiva que no estaba tomando antirretrovirales. Esto puede deberse a que la madre nunca se hubiera hecho la prueba y desconociera por tanto su condición, porque hubiera desarrollado resistencia a su tratamiento o lo hubiera interrumpido, o incluso porque se hubiera infectado durante el embarazo. Una auténtica desgracia si tenemos en cuenta que la transmisión madre a hijo se puede evitar en un 99% de los casos cuando la madre se encuentra bajo tratamiento y toma una serie de precauciones básicas.

En las estructuras de salud que apoyamos en la capital del país, Kinshasha, seguimos diagnosticando el VIH a muchos niños, lo cual demuestra que sigue habiendo brechas graves en lo que se refiera a la prevención de la transmisión. La falta de conocimientos en este campo por parte del personal de salud, así como de las inexpertas y casi siempre jóvenes madres, generan también un impacto negativo a la hora de llevar a cabo pruebas regulares a los niños. Por ello, muchos niños con VIH no son diagnosticados hasta años después de haber sufrido la infección, cuando comienzan a enfermar gravemente y son llevados a un hospital.

En general, las personas que viven con el VIH se enfrentan a enormes desafíos para seguir con el tratamiento, entre los que se encuentran la falta de disponibilidad de los medicamentos que necesitan y el estigma que sufren por parte de la sociedad.

Pero la dura realidad a la que nos enfrentamos hoy en todo el mundo es que el 50% de los bebés que nacen con VIH no llega a cumplir los dos años. Y el otro 50% progresa lentamente hacia el sida, sufriendo graves retrasos en su desarrollo neurológico y físico y múltiples enfermedades.

Limitaciones y estigma

Todas estas dificultades que mencionaba antes se traducen en que solo uno de cada tres niños de los que se estima viven con el VIH en la República Democrática del Congo recibe tratamiento. Y el resto se enfrenta además a otras barreras. Por un lado, hay muy pocos tratamientos para el VIH que puedan tolerarse en todo su espectro durante los primeros años de vida. Por otro lado, las formulaciones existentes para niños están principalmente hechas en forma de jarabe, tienen mal sabor, son difíciles de dosificar y pueden necesitar refrigeración, algo que no resulta obvio en todos los lugares donde viven. Y por último, los antirretrovirales más nuevos y mejores solo se registran para adultos y vienen en dosificaciones para pacientes que pesen un mínimo de 20 kilogramos.

Con frecuencia, a los afortunados que se les diagnostica y se les aplica un tratamiento, sus familias no les dicen que tienen el VIH, o no les explican por qué toman las pastillas a diario. El estigma en torno al virus es tan alto en la RDC, que incluso aquellos pacientes que lo saben nunca llegan a decirle a una sola persona su estado. Los padres de niños VIH positivos a menudo temen que su hijo les diga a otros niños su estado, ya que eso revelaría ante los padres de esos niños que ellos también son VIH positivos. Y peor aún: si los padres mueren, a menudo los padrastros o los cuidadores que deberían hacerse cargo del niño le abandonan o descuidan. Y la principal razón por la que lo hacen es por miedo a sufrir el estigma por parte de su comunidad.

La ley congoleña solo permite que los profesionales sanitarios le comuniquen a un niño que es VIH positivo a partir de los 18 años, a no ser que tengan el consentimiento expreso por parte de los padres

La ley congoleña solo permite que los profesionales sanitarios le comuniquen a un niño que es VIH positivo a partir de los 18 años, a no ser que tengan el consentimiento expreso por parte de los padres, aunque para ser justos, también existen excepciones, ya que cuando el personal médico interpreta que hay una razón médica de peso para informarles, puede hacerlo. Todo esto hace que muchos niños solo lleguen a saber su estado a través de descubrimientos accidentales que resultan enormemente traumáticos, lo que a menudo afecta negativamente a su deseo de permanecer en tratamiento. Esto, en última instancia, les puede llevar a enfermar gravemente.

A finales del año pasado, mis compañeros y yo nos armamos de pintura y pinceles y organizamos un día lleno de diversión y sonrisas para los más pequeños. En el Hospital Central de Kabinda, donde trabajo, dentro de nuestra unidad de hospitalización para el tratamiento de VIH avanzado o sida, tenemos una pequeña sala de pediatría. Recuerdo que hasta entonces ese espacio era como cualquier otra habitación; con paredes blancas y desnudas, pero ese día los niños y trabajadores del hospital unimos nuestras fuerzas para llenar todo de colores y mensajes positivos que sirvieran para alegrar el difícil y a menudo solitario viaje que muchos de ellos se ven obligados a tener que hacer.

Si bien nuestro objetivo principal era pasarlo bien y hacer un poco más fácil la vida a nuestros jóvenes pacientes, el mensaje que nos gustaría pasar a través de esta acción es mucho más serio: en lo que respecta a la lucha contra el VIH/sida, los niños son a los que menos atención se les presta en materia de I+D, diagnóstico y sensibilización, especialmente en África occidental y central.

Si bien es cierto que apenas un 7% de los pacientes gravemente enfermos que llegan hasta nuestra unidad de hospitalización son niños y adolescentes (muchos de ellos con apenas unos pocos meses de vida y otros de hasta 13-14 años), ese 7% sigue siendo una cifra demasiado alta, porque la inmensa mayoría de ellos no tendría por qué haberse infectado o haber llegado a esa situación de extrema gravedad. Y lo que más me duele ver, es cómo algunos de estos niños pueden llegar a pasar varias semanas en el hospital sin un familiar que les ayude a superar la enfermedad. Solo en 2018, tuvimos que hospitalizar a 144 pequeños en esta sala de pediatría. Y 12 de ellos llegaron demasiado tarde como para que pudiéramos hacer algo por ellos. Creedme cuando digo que cada una de estas jóvenes vidas perdidas sin sentido duele como una puñalada en el corazón.

Cada uno de los niños que tenemos hospitalizados representa un viaje largo, doloroso e invisible a través de un sistema de salud que no pudo prevenir su infección, ni diagnosticarle, ni tratarle ni darle apoyo para que un día se convirtiera en un adulto que podría vivir una vida plena y saludable. Y eso, a día de hoy, es intolerable.

Pascalien Rahier es coordinadora de Médicos Sin Fronteras del proyecto de VIH en Kinshasha.

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En Nigeria hay la mitad de VIH de lo que se pensaba

Alrededor de 3,4 millones de nigerianos son portadores del virus del sida. Al menos eso era lo que se pensaba. La cifra se basa en un cálculo de prevalencia próxima al 3% fruto de la última versión de las encuestas realizadas en Nigeria. Esto significa que, a pesar de haber detectado a más de un millón de infectados y haberlos puesto en tratamiento con antirretrovirales (ARV), se creía que aún quedaba más del doble de portadores del virus que ignoraban que lo eran. Mientras el Gobierno nigeriano y sus socios gastaban millones de dólares en identificar a más personas infectadas, se decía que «Nigeria no lograba estar a la altura del reto del sida». Sin embargo, todos los que trabajaban con la enfermedad pensaban que algo tenía que fallar. Se esforzaban, hacían análisis a millones de personas, y aun así no encontraban nuevos casos. La retórica del fracaso, sin embargo, persistía.

Ahora tenemos los resultados y, efectivamente, en Nigeria no hay tantos infectados como se creía. Los estudios anteriores se equivocaban. El Estudio del Indicador y el Impacto del VIH en Nigeria (NAIIS por sus siglas en inglés), la mayor investigación basada en la población llevada a cabo en cualquier país del mundo muestran que la prevalencia del VIH entre las mujeres nigerianas de entre 15 y 64 años es del 1,9%, mientras que entre los hombres es del 1,1%. En el grupo de 15 a 49 años, la prevalencia en las mujeres se mantiene; sin embargo, en los hombres es del 0,9%. Esto significa que, en Nigeria, el virus ataca desproporcionadamente a las primeras.

Dado que la población de Nigeria es altísima (es el país más poblado de África, con 190 millones de habitantes), la planificación resulta crucial para que los sistemas sanitarios funcionen. Ninguno puede prestar sus servicios de manera adecuada si no se guía convenientemente por los datos, para lo cual es necesario conocer los factores determinantes de la epidemia. Sin unas cifras coherentes y precisas, parecía que la respuesta de Nigeria al sida era un fracaso. La incertidumbre sobre la prevalencia del VIH en el país se veía como un problema, sobre todo teniendo en cuenta los cuantiosos recursos dedicados a realizar análisis para detectar nuevos casos y los presupuestos asignados para el tratamiento.

En Nigeria, como en la mayoría de los países que sufren epidemias generalizadas, los cálculos sobre la prevalencia del VIH se basaban en gran medida en las encuestas a mujeres embarazadas que acudían a determinadas clínicas de atención prenatal. Mientras que la mayoría de países había abandonado esta clase de estudios o desarrollado protocolos mejorados, Nigeria no hizo cambios a pesar de las objeciones mundiales a su estrategia. Los cálculos más recientes para el país se fundamentaban en una encuesta realizada en 2014 en diversos centros de atención a embarazadas. En Kenia, la prevalencia del virus del sida se calculaba utilizando el Estudio del Indicador del VIH, un muestreo de hogares por conglomerados en dos etapas representativas de todo el país. En Sudáfrica, como los datos prenatales que empleaba en el pasado para sus análisis no eran representativos de la población, hace años que la tasa de prevalencia del VIH se calcula a través de un estudio basado en la población cuyos resultados son extrapolables a todo el país.

La prevalencia del VIH entre las mujeres nigerianas de entre 15 y 64 años es del 1,9%, mientras que entre los hombres es del 1,1%.

Visto retrospectivamente, el hecho es que Nigeria dejó pasar la oportunidad al no desarrollar la competencia necesaria para llevar a cabo estudios complejos, ni montó un equipo lo suficientemente formado capaz de cumplir esa misión a lo largo de los años. El país era el centro de los debates en las conferencias internacionales, y los datos obtenidos no inspiraban demasiada confianza. En todo caso, los resultados necesitaban financiación, y si las encuestas calculaban que había 3,4 millones de infectados, había que encontrar fondos para tratar a esas personas. Así que cuando se hizo imperativo obtener cifras correctas, se buscó un socio ejecutivo que realizase ese estudio crucial para el país.

En 2016, Savi Aliyu entró a formar parte de la nueva directiva de la Agencia Nacional para el Control del Sida (NACA, por sus siglas en inglés) con el propósito de mejorar la exactitud de los datos empleados para planificar la asignación de recursos para pacientes con VIH/sida. Aliyu tardó poco en darse cuenta de la magnitud del reto al que se enfrentaba. En el Foro de Vigilancia Sanitaria de 2016, que giró en torno al tema ¿Qué importancia tiene el liderazgo?, el director general de NACA declaró que su principal objetivo consistía en determinar la cifra real de personas portadoras del VIH en Nigeria, diagnosticarlas y ponerlas en tratamiento. Con este telón de fondo, la agencia puso en marcha el NAIIS. Sus resultados han dotado a Nigeria de mejores indicadores de la tasa de prevalencia del virus del sida en el país y le permitirán planificar adecuadamente la prestación del servicio. Esto significa que Nigeria tiene ahora una idea más precisa del volumen de infecciones por VIH, así como de qué poblaciones son más vulnerables, y que, por lo tanto, puede asignar con más puntería los fondos del Gobierno y los donantes para asegurar que todos los portadores del VIH tengan acceso al tratamiento.

Organizar el mayor estudio del mundo

Las organizaciones sociales han venido expresando la necesidad de realizar una encuesta nacional basada en la población. Según Aliyu, realizar el mayor estudio sobre el VIH ha costado unos 91 millones de dólares, financiados por el Plan de Emergencia del Presidente de Estados Unidos para el Alivio del Sida (Pepfar), el Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, el Programa de Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida), la Universidad de Maryland (Baltimore), el Instituto de Virología Humana, la Universidad de Washington, la Organización Mundial de la Salud, Inner City Fund (ICF) y la Red Africana de Epidemiología de Campo (Afenet, por sus siglas en inglés). La encuesta se llevó a cabo en nueve meses, y en ella participaron más de 2.000 entrevistadores que recopilaron datos de miles de hogares de todo el país. Muchos de estos entrevistadores eran voluntarios que arriesgaron su vida por el estudio visitando lugares con fama de inaccesibles. La encuesta abarcó más de 250.000 entrevistados de entre 15 y 64 años y 32.555 niños de 0 a 14 pertenecientes a casi 100.000 hogares elegidos aleatoriamente.

Los donantes y los socios internacionales han destinado cuantiosos recursos a tratar a los 3,4 millones de nigerianos que se calculaba que portaban el VIH

Durante la presentación pública de los resultados, el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos, David Young, destacó el «enfoque humano» de la recogida de datos. Al mismo tiempo que se hacían las entrevistas, las familias recibían asesoramiento sobre la prevención del sida y podían pedir atención médica si la necesitaban.

Dadas las dificultades logísticas que se presentan en Nigeria, hay que felicitar al Gobierno por su esfuerzo de recogida de datos clave y actualizados sobre el VIH en su territorio. Los resultados del estudio contienen información decisiva para planificar la respuesta al VIH y su tratamiento, así como ampliar las intervenciones. Del mismo modo, han proporcionado la posibilidad de optimizar la asignación de recursos. Dado que en Nigeria no hay tantas personas infectadas por el VIH como se había calculado, ¿qué consecuencias tiene este hecho para las organizaciones donantes que hasta ahora han financiado más del 90% de los programas nigerianos contra el virus? ¿Seguirán Pepfar o el Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria financiando las campañas como antes? ¿Quién se responsabilizará de los 1,9 millones de nigerianos que se calcula que portan el virus cuando los donantes se vayan de Nigeria?

Sudáfrica, cuya tasa de prevalencia del VIH es la más alta del mundo, ha logrado avances considerables en la última década, y actualmente el Gobierno del país costea alrededor del 80% de los programas. Nigeria tiene que dar un paso adelante. En este momento es fundamental que la financiación de las intervenciones contra el VIH sea sostenible. El virus ataca sobre todo al sector más productivo de la población del país, y ha llegado la hora de que dejemos de depender de los donantes extranjeros para resolver el problema de la prevención, la detección y el tratamiento del VIH.

El peso de la tasa de infección por VIH recae mayoritariamente sobre las mujeres

¿Es posible que la causa sean las desigualdades consecuencia de las normas de género relacionadas con la masculinidad y el feminismo, la violencia contra las mujeres, las barreras al acceso a los servicios sanitarios, las deficiencias en la formación o la inseguridad económica? El país tiene que hacer frente a algunos de los factores que pueden poner a las mujeres en peligro de contraer el VIH. En el caso de las embarazadas portadoras del virus es importante evitar la transmisión de la madre al hijo. Nigeria tiene que ampliar con urgencia los servicios de prevención de la transmisión madre-hijo (PMTCT, por sus siglas en inglés), que se deben ofrecer antes de la concepción y a lo largo del embarazo, el parto y la lactancia.

La planificación familiar es una de las medidas PMTCT más decisivas. Reducir el número de embarazos no deseados entre las mujeres portadoras del VIH haría que descendiese la cifra de niños que nacen con el virus. Los estados federales pueden desempeñar un papel importante garantizando los servicios de planificación familiar en la atención sanitaria primaria y secundaria. Además, ahora que se dispone de datos de prevalencia por estados, las administraciones correspondientes tienen que asumir una mayor responsabilidad a la hora de poner en práctica mejores estrategias, necesarias para aumentar la accesibilidad, la aceptación, la asequibilidad y la recepción de los servicios relacionados con el VIH y la salud reproductiva, especialmente entre las jóvenes.

Entonces, ¿cuál es la prevalencia del VIH en Nigeria?

Los donantes y los socios internacionales han destinado cuantiosos recursos a tratar a los 3,4 millones de nigerianos que se calculaba que portaban el VIH. El Gobierno de Estados Unidos y el Fondo Mundial para la lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria gastan respectivamente 400 millones y 110 millones de dólares anuales en financiar los programas contra el virus en Nigeria. Los resultados del NAIIS han mostrado que la prevalencia del VIH en el país es del 1,5% entre la población de entre 1 y 64 años. Esto significa que se va a tener que discutir en detalle qué parte de la financiación van a aportar nuestros socios. Para que Nigeria asuma una mayor responsabilidad en la financiación del tratamiento a las personas portadoras del VIH, el presupuesto sanitario nacional tiene que aumentar. Tratar a una persona infectada con el VIH cuesta alrededor de 50.000 nairas al año (unos 123 euros). En 2018 se propuso un gasto total de 340.460 millones de nairas (841 millones de euros) para el Ministerio Federal de Sanidad.

Probablemente, adaptar el tratamiento a los nigerianos portadores costará unos dos quintas partes del total del presupuesto de sanidad. Si Nigeria quiere desarrollar un mecanismo sostenible para financiar el VIH, tiene que pensar en integrar el tratamiento de la infección en los programas de seguros médicos nacionales, estatales y comunitarios. El objetivo debería ser que los seguros cubriesen el tratamiento contra el VIH de los beneficiarios. Asimismo, las administraciones de los estados federales tienen que asumir una mayor responsabilidad en la lucha contra el virus en sus territorios. Si pudiesen dedicar por lo menos el 1% de la cifra que les asigna mensualmente el Gobierno federal al tratamiento de la enfermedad, se harían grandes avances en la administración del tratamiento antirretroviral a más pacientes.

¿Ha valido la pena gastar 91 millones de dólares en hacerse una idea precisa del número de personas portadoras del VIH en Nigeria? Sin duda, sobre todo si los datos se utilizan para mejorar la repuesta a la enfermedad. Ahora el Gobierno puede planificar, desarrollar y aplicar programas más eficaces para controlar el VIH y la hepatitis en Nigeria, lo cual tendrá como resultado la mejora de la salud individual y familiar. Puesto que disponemos de un diagnóstico más exacto sobre la prevalencia del virus, podemos exigir al Gobierno que sea más activo en la lucha contra la epidemia. Es de esperar que la próxima vez que haya que hacer un estudio, no sea necesario un socio ejecutor para llevarlo a cabo.

¿Cuánto falta para llegar al objetivo 90-90-90?

ONUSIDA ha fijado el objetivo 90-90-90, que significa que, para 2020, el 90% de los portadores del VIH tienen que saber que lo son y estar en tratamiento antirretroviral, y que el 90% de los enfermos en tratamiento tienen que haber alcanzado la supresión viral. En 2030, el objetivo subirá hasta el 95%. Sin embargo, la supresión de la carga viral en el grupo de edad de entre 15 y 64 años es del 44,5%. Dado que la reducción de la cantidad de VIH en la sangre es un factor decisivo, para poder afirmar que hemos avanzado en la consecución del objetivo 90-90-90 esta debería acercarse al 73%. ¿Cuál es, entonces, la buena noticia? La razón de que el país no mostrase avances en la lucha contra la epidemia del VIH proporcionados a los esfuerzos que estaba haciendo para prevenir nuevas infecciones es que las tasas de prevalencia no son tan elevadas como se calculaba. Nigeria está mucho más cerca del primer 90% de lo que se creía.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Nigeria Health Watch.

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